La rosácea es una enfermedad hereditaria crónica multifactorial. Durante mucho tiempo tabú, esta condición aún es poco conocida y su diagnóstico a veces puede ser complicado. La rosácea afecta principalmente a la zona central del rostro (mejillas, frente, mentón y nariz). Se manifiesta de manera diferente en cada persona, pero algunos síntomas comunes incluyen enrojecimiento facial persistente, la presencia de pequeños vasos sanguíneos visibles en la piel (telangiectasias), ojos secos y párpados hinchados, pápulas inflamadas y una sensación de ardor o picazón, así como engrosamiento de la piel en la zona de la nariz en algunos casos.
La rosácea es un trastorno inflamatorio crónico y recurrente de la piel que afecta generalmente el área facial (pómulos, nariz, mentón y frente) en personas de mediana edad. Según la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) definen la rosácea como una enfermedad inflamatoria que, además, es crónica. Esto quiere decir que cuando se le diagnostica a una persona esta afección, tendrá que convivir con ella el resto de su vida. Algo significativo es que la rosácea cursa en brotes.
Como bien indica la SEMI, un 10% de las personas sufre rosácea, por lo que no es una afección tan rara. Esta sintomatología suele evolucionar si no se controla y no se detectan cuáles son las causas de la rosácea para poder conseguir que remita. Si bien la rosácea puede remitir espontáneamente para regresar un tiempo después, es crucial acudir a un dermatólogo que emita un correcto diagnóstico. Pues, a veces, esta afección se confunde con otras -como la dermatitis- que requieran de un abordaje diferente.
¿Qué Causa la Rosácea?
La causa de la rosácea no es conocida. A pesar de las investigaciones en curso, la causa exacta de la rosácea sigue siendo desconocida. Sin embargo, hay varios factores que contribuyen a su desarrollo. No obstante se sabe que es un trastorno más frecuente en mujeres, entre los 30 y los 60 años y que tiene un componente hereditario. Los individuos de piel clara tienen más predisposición a sufrir rosácea que las personas de piel oscura.
En el desarrollo de la rosácea intervienen múltiples factores, tanto internos como externos. Las causas de la rosácea no siempre se tienen claras y este es un gran reto para los dermatólogos. Algunas investigaciones y estudios han descubierto que la alimentación juega un papel clave en la aparición de la rosácea. La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) también comparte que los factores genéticos son otras de las causas de la rosácea.
Cuando se acude al dermatólogo por los síntomas que se asocian a ella, se le suele hacer una entrevista al paciente sobre su familia, para saber si hay otras personas cercanas que también han sido diagnosticadas con esta afección. Otras de las posibles causas de la rosácea son los factores ambientales, sobre todo aquellos que provocan cambios de temperatura bruscos. Por ejemplo, pasar de un lugar caliente a uno frío o viceversa podría ser un desencadenante de esta afección. Asimismo, tanto el sol, como el viento intenso, el frío o la humedad pueden acelerar la aparición de un brote de rosácea.
El estrés y la ansiedad también son otras causas de la rosácea. El problema de estos estados de nerviosismo y tensión es que acaban generando una espiral de la que es difícil salir. Así, el estrés desencadena un brote de rosácea que, a su vez, genera ansiedad. Cuando se recibe un diagnóstico de rosácea, hay que tener mucho cuidado con los medicamentos que se recetan. Por lo tanto, hay que comunicarle al médico, siempre, esta condición para que tenga precaución con recomendar vasodilatadores, sustancias hidroalcohólicas o corticoides tópicos.
El ejercicio físico, sobre todo aquel de alta intensidad, también puede desencadenar un brote de rosácea. Esto se debe tanto al aumento de la temperatura corporal, como del flujo sanguíneo. Aunque no todas las personas con rosácea pueden sufrir un brote después de hacer deporte, es otro factor que tener en cuenta. La rosácea no es una reacción alérgica: está relacionada con la sobreestimulación de los receptores de la piel debido a factores ambientales.
Factores Desencadenantes Comunes
Aunque la rosácea tiene una variedad de causas, hay algunos desencadenantes que es importante tener en cuenta para evitar los "brotes" tanto como sea posible. Los desencadenantes son generalmente factores ambientales, que pueden variar de persona a persona. Los más comunes son:
- La exposición al sol.
- El estrés emocional.
- Los cambios de temperatura.
- El consumo de alcohol o bebidas calientes.
- Ciertas comidas picantes.
- Actividades deportivas intensivas.
- Productos cosméticos irritantes.
El primer paso es tratar de identificar sus desencadenantes y evitarlos. Usar fotoprotección todos los días: utilizar siempre un protector solar de amplio espectro con un SPF alto, a partir de 50. La exposición solar suele ser el desencadenante más frecuente del brote de rosácea. La radiación solar induce inflamación de los vasos sanguíneos y daño oxidativo. Además, este protector solar para rosácea está enriquecido con Fernblock® que ofrece una protección frente a las cuatro radicaciones y a la luz azul.
Diagnóstico de la Rosácea
El diagnóstico de la rosácea se establece mediante la evaluación clínica de un profesional de la salud, generalmente un dermatólogo. No existen pruebas de laboratorio específicas para confirmar esta afección cutánea crónica. El médico realiza un examen físico minucioso de la piel, observando enrojecimiento facial persistente, la presencia de vasos sanguíneos visibles, pápulas, pústulas u otros síntomas característicos. Además, se recopila información sobre los síntomas, factores desencadenantes y antecedentes médicos y familiares.
Como el diagnóstico de la rosácea es bastante complicado, es importante consultar a un dermatólogo, quien hará un diagnóstico basado en todos los síntomas presentes en el rostro del paciente: enrojecimiento persistente en las mejillas, nariz, medio de la frente y el mentón, engrosamiento de la piel y los poros de la nariz, manchas, presencia de pequeños vasos sanguíneos visibles, o signos oculares (ojos rojos, conjuntivitis, inflamación de los párpados). También es posible consultar RosaQol, una escala de calidad de vida especializada para pacientes con rosácea.
Tratamientos Disponibles
Hay diversos tratamientos disponibles para la rosácea que, aunque no la hacen desaparecer, pueden ayudar a controlarla. En primer lugar, intentar evitar o minimizar los factores desencadenantes conocidos. Además de los tratamientos médicos y las técnicas asociadas, los productos de cuidado dermocosmético han demostrado su eficacia para reducir la aparición de enrojecimiento y aliviar la sequedad, la tirantez, el hormigueo, la incomodidad y el dolor.
El uso de fotoprotectores, sobretodo en verano, es muy recomendable. El uso de antibióticos tópicos y otros fármacos con propiedades antiinflamatorias son útiles para controlar los brotes leves o moderados de rosácea. Cuando los brotes son más severos, su dermatólogo puede prescribirle tratamientos orales con derivados de las tetraciclinas u otros antibióticos con propiedades antiinflamatorias. Las dilataciones vasculares (telagiectasias) pueden tratarse con éxito mediante Luz Intensa Polsada o Láser de Neodimi-Yag. Algunas secuelas de una rosácea sobretodo en la nariz (rinofirmes), pueden ser tratadas con lásers ablativos (láser CO2).
Los tratamientos tópicos son una parte fundamental del abordaje de la rosácea. Los productos que contienen metronidazol, azelaico o ácido azelaico pueden reducir la inflamación y el enrojecimiento. En casos más graves, su dermatólogo puede recetar antibióticos orales, como la doxiciclina o la tetraciclina, para controlar la inflamación y las lesiones. Estos tratamientos generalmente se usan a corto plazo debido a posibles efectos secundarios. Es una opción para reducir la aparición de vasos sanguíneos dilatados y enrojecimiento facial.
Es fundamental consultar a un dermatólogo para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado. Contamos con una amplia experiencia en tratamientos quirúrgicos de gran precisión, como la cirugía de Mohs.
Recomendaciones Adicionales:
- No deben exponerse al sol sin protección, ya que la luz solar intensa puede exacerbar los síntomas.
- Además, deben evitar productos para la piel que contengan ingredientes irritantes y abstenerse de frotar o rascar la piel, lo que podría empeorar la irritación.
- El consumo excesivo de alcohol y alimentos picantes también debe ser limitado, ya que son conocidos desencadenantes de la rosácea.
La rosácea es un problema estético muy molesto que afecta a la calidad de vida de las personas. Puede hacer que no quieran salir tanto de casa, que limiten sus relaciones sociales o que tengan dificultades para acudir al trabajo (si este se realiza de cara al público). En Hospitales Parque contamos con dermatólogos especializados en este tipo de problemas de la piel para poder ofrecer soluciones personalizadas.
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Cuidado de la Piel con Rosácea
Para limitar el enrojecimiento del rostro debido a la rosácea, primero debe utilizar productos de cuidado de la piel que la calmen, sin dañarla. Asegúrese mantener su piel bien hidratada. Esto implica los productos de cuidado de la piel que se aplican, por supuesto, pero también debe recordar beber suficiente agua a lo largo del día. Un estilo de vida saludable también contribuye a una piel sana. Asegúrese de hacer ejercicio (sin exponerse al sol o al frío extremo), duerma lo suficiente y descanse con regularidad, y lleve una dieta sana y equilibrada que incluya vitaminas, que son excelentes para la piel.
Rutina de Cuidado de la Piel:
- Limpieza suave: Por la mañana y por la noche, limpiar suavemente el rostro y el cuello con un limpiador: loción, gel, agua micelar... lo que se prefiera. Si se elige una loción, aplicarla con las yemas de los dedos mediante ligeros movimientos circulares. Este gesto respeta la piel y permite calmarla sin crear tirantez. A continuación, retirarla cuidadosamente con un algodón. Si se prefiere el agua micelar, aplicarla en el rostro, los ojos y los labios con un disco de algodón reutilizable, que suele ser más suave que los discos o paños de algodón desechables.
- Crema contra la rosácea: Mañana y noche: Aplicar una crema contra la rosácea para calmar la piel, tratar las rojeces localizadas y limitar la aparición de pequeños vasos sanguíneos. Poner una pequeña cantidad de crema en las yemas de los dedos y aplicarla suavemente en el rostro. Aplicarla en las zonas que están rojas y calientes, especialmente las mejillas y la nariz, y si es necesario, la barbilla.
¿Qué evitar? Intente evitar los factores que haya identificado como irritantes para su piel. Asegúrese de reducir la ingesta de alcohol, café y alimentos picantes, ya que favorecen la dilatación de los vasos sanguíneos. En cambio, son preferibles los alimentos antiinflamatorios y ricos en ácidos grasos buenos, como la fruta, la verdura y el pescado azul (salmón, sardinas, etc.).
Conceptos Erróneos Comunes
- ¿La rosácea es contagiosa? No, la rosácea no se transmite de persona a persona.
- ¿El maquillaje empeora la rosácea? No necesariamente.
- ¿Es posible que la rosácea desaparezca sola? Es raro que desaparezca sin cambios en hábitos o tratamiento.
La rosácea no define a quien la padece, pero sí necesita atención constante. Con el manejo adecuado, se puede recuperar la calma en la piel y también en la forma de relacionarse con el propio rostro. Muchas personas conocidas conviven con ella y la comparten públicamente, lo que ayuda a normalizarla. No hay una fórmula mágica igual para todos. La clave está en escuchar la piel, detectar lo que la altera y contar con el apoyo de profesionales especializados.