Cáncer de Piel: Causas, Prevención y la Importancia de la Protección Solar

El cáncer de piel es la forma más común de cáncer, y las investigaciones demuestran que la protección solar puede ayudar a prevenirlo. La vida terrestre depende de la energía radiante procedente del Sol.

Aproximadamente el 5% de la radiación solar que alcanza a la Tierra corresponde a las radiaciones del rango ultravioleta (UV). En las últimas décadas se aprecia, a nivel mundial, un aumento en la incidencia de los tumores cutáneos y en especial de melanomas en las personas de raza blanca. El incremento se atribuye en parte a los cambios de hábitos relacionados con una mayor exposición solar y al empleo de mecanismos artificiales de bronceado.

En este artículo, abordaremos la prevención primaria del cáncer de piel y el papel que pueden jugar en ella los profesionales sanitarios de atención primaria que trabajan con niños, adolescentes y sus familias, a la luz de las pruebas disponibles.

Tipos de Cáncer de Piel

El cáncer de piel afecta a millones de personas en todo el mundo. Existen varios tipos de cáncer de piel, siendo los más comunes el carcinoma basocelular, el carcinoma espinocelular y el melanoma. El cáncer de piel puede afectar a personas de todos los tipos de piel y presentarse en cualquier parte del cuerpo.

Carcinoma Basocelular

Es el tipo de cáncer más común. Normalmente, aparece en forma de protuberancia rosa, con un brillo perlado o como una lesión plana y eritematosa (enrojecimiento). En ocasiones, puede ulcerarse y sangrar y, aunque rara vez se disemina, puede infiltrarse y causar daños locales significativos.

Carcinoma Epidermoide

El carcinoma epidermoide resulta ser más agresivo que el carcinoma basocelular. Se manifiesta como una lesión roja y escamosa que puede ulcerarse y tiene un riesgo mayor de diseminación, por lo que su diagnóstico precoz es imprescindible.

Melanoma

El melanoma se desarrolla en los melanocitos, las células que producen melanina. Es importante revisar toda la superficie corporal, ya que puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, incluido los pies, debajo de las uñas y, a veces, en mucosas (oral, genital, etc.). La capacidad de diseminación del melanoma es rápida, lo que lo convierte en el cáncer de piel más agresivo y peligroso, donde el diagnóstico precoz es decisivo.

Factores de Riesgo del Cáncer de Piel

Los factores que aumentan la probabilidad de desarrollar cáncer de piel son diversos y se relacionan tanto con condiciones ambientales como personales.

  • Exposición a la Radiación Ultravioleta: La radiación UV es la principal causa del cáncer de piel. La exposición prolongada y sin protección a los rayos solares ultravioleta (UV) puede dañar las células de la piel y provocar mutaciones que lleven al cáncer. Además, la exposición a la radiación artificial de camas de bronceado está asociado con un mayor riesgo de melanoma, especialmente en personas menores de 30 años.
  • Condicionantes Personales: Algunas características físicas y factores pueden incrementar la vulnerabilidad al cáncer de piel.

Las personas de piel clara, con pecas, de pelo rubio o pelirrojo y que sufren quemaduras solares con facilidad, están genéticamente predispuestas a padecer tumores cutáneos por su menor capacidad para desarrollar el bronceado protector de la piel. Los antecedentes de cáncer de piel en familiares directos y las quemaduras solares juegan un papel importante en el riesgo de sufrir esta enfermedad.

Radiación UV: Un Carcinógeno Conocido

“La radiación UV es un conocido carcinógeno humano. Sabemos que un exceso de sol puede provocar cáncer de piel”, afirma la Dra. Apple Bodemer, profesora asociada de dermatología de la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin. Está claramente demostrado que la luz solar y la radiación ultravioleta de amplio espectro (incluyen UVA, UVB y UVC), incluida la procedente de lámparas y camas solares, son agentes cancerígenos para los humanos y por esa razón están incluidas en el grupo 1 de la clasificación de carcinógenos de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (de siglas IARC en inglés) de la Organización Mundial de la Salud.

Existen tres tipos de rayos UV: UVA, UVB y UVC. De forma natural, dentro de la banda UV, son los UVA los que llegan en mayor cantidad a la superficie del planeta (95%) y en segundo lugar y a gran distancia los UVB (5%). Si los ordenáramos según su potencial genotóxico directo, los más potentes serían los C, seguidos de los B y finalmente los A, estos últimos a bastante distancia.

El papel cancerígeno de la radiación ultravioleta es muy evidente, de forma que hay una relación estrecha entre la mutación del gen supresor de tumores p53 y las radiaciones UV, haciendo que su presencia se considere como la “firma” de su actividad cancerígena. Hay estudios que demuestran que los fotoproductos del ADN inducidos por la radiación ultravioleta provocan la liberación de citoquinas que favorecen la aparición y desarrollo de tumores, la inmunosupresión y la inducción de virus latentes.

El índice UV (IUV) es un número que indica, de forma simple, la cantidad de radiación ultravioleta a la que están expuestas las personas en la superficie terrestre, alcanzando valores de hasta 20 en las proximidades del ecuador y no más de 5 en los países del norte del planeta (tabla 1). La utilización del IUV está recomendada como medio para concienciar a la población sobre los efectos negativos que tienen los rayos solares UV en la salud y para alertar sobre la necesidad de protegerse de la radiación excesiva.

El IUV es creciente a medida que nos acercamos al ecuador y su magnitud viene determinada también lógicamente por la estación del año, la altitud y por factores atmosféricos (nubosidad, contaminación). Actualmente es habitual su publicación dentro de las predicciones meteorológicas de los medios de comunicación.

Medidas de Prevención del Cáncer de Piel

La prevención del cáncer de piel no solo disminuye el riesgo de desarrollar tumores cutáneos, sino que también aporta otros beneficios para la salud y la apariencia de tu piel, como evitar el envejecimiento prematuro y la aparición de manchas. Por eso, la concienciación es fundamental ya que protegiendo debidamente tu piel y reconociendo los signos tempranos de cáncer de piel, puedes evitar sus graves consecuencias.

Protegerse del sol implica más que solo aplicar protector solar.

Protección Solar Tópica

El uso de protector solar durante todo el año es una de las medidas más efectivas contra el cáncer de piel. Elige una crema protectora de calidad con un SPF 50 y asegúrate de cubrir todas las áreas expuestas de la piel, incluso en días nublados. Además, deberás reaplicar cada dos horas y emplear una cantidad generosa que cubra debidamente toda la superficie epidérmica en épocas más estivales.

Si pasas tiempo al sol, las ventajas de utilizar protección solar casi siempre superarán los riesgos. En el caso del cáncer de piel de células escamosas, hasta en un 40 %. Un estudio de casi 10.000 personas relacionó el uso de protección solar con un riesgo significativamente menor de cáncer de piel. Otro estudio de más de 100.000 mujeres relacionó el uso de protección solar con un riesgo un 18 % menor de melanoma.

La protección solar es una de las mejores herramientas que tenemos para prevenir el cáncer de piel, además de limitar la exposición al sol.

Existen dos tipos de protección solar: física y química.

  • Protectores solares físicos: También llamados filtros solares minerales, los filtros solares físicos utilizan ingredientes que bloquean el sol, como el óxido de zinc y el dióxido de titanio. Se asientan sobre la piel y reflejan los rayos UV del sol para que no la dañen. Las investigaciones demuestran que el óxido de zinc y el dióxido de titanio son seguros y eficace para bloquear los rayos UV y prevenir el cáncer de piel. El óxido de zinc y el dióxido de titanio no se absorben a través de la piel hacia el torrente sanguíneo.
  • Protectores solares químicos: Los protectores solares químicos contienen ingredientes como el avobenceno y la oxibenzona (también conocida como benzofenona-3 o BP-3). Estas sustancias químicas penetran en la piel, donde absorben los rayos UV para que no la dañen. La mayor parte de las preocupaciones sobre el riesgo de cáncer se han centrado en los ingredientes de los protectores solares químicos.

Asegúrate de utilizar algún tipo de protección solar, porque los riesgos de cáncer de piel por exposición al sol superan con creces los otros posibles riesgos para la salud de los protectores solares químicos. Esto se aplica tanto a las personas de piel más oscura como a las de piel más clara. Si te preocupan los efectos de los protectores solares químicos, utiliza en su lugar protectores solares físicos (minerales). Pero cualquier protección solar es más segura que nada: es importante protegerse contra el riesgo real y comprobado de cáncer de piel provocado por la exposición a los rayos UV.

Fotoprotección Oral

En pacientes de riesgo, también se puede acompañar a la fotoprotección tópica con fotoprotección oral, aunque esto no sustituye a la crema. Estos suplementos alimenticios ayudan a proteger la piel frente a la radiación solar y contienen:

  • Polifenoles (polypodium leucotomos).
  • Carotenos (betacaroteno, licopeno, luteina).
  • Potentes antioxidantes.
  • Vitaminas (B3, C, D, E).
  • Minerales.
  • Oligoelementos (zinc, selenio, magnesio, cobre).

Ropa Protectora y Accesorios

Complementar el uso de protector solar con ropa adecuada ayuda a bloquear la radiación UV. Usa ropa de colores oscuros y tejidos densos que cubran la mayor parte de tu piel. Opta por prendas ligeras de manga larga, sombreros de ala ancha que protejan tu rostro, cuello y orejas y gafas de sol con filtro UV para una barrera adicional contra los rayos solares.

Autoexploración y Detección Temprana

Otra parte fundamental es la prevención del cáncer de piel es la autoexploración. Revisa tus lunares y examina tu piel de manera regular y ante la presencia de algún signo atípico, acude de inmediato a tu clínica dermatológica de confianza. La detección temprana de cambios en tu piel puede ser clave para identificar anomalías a tiempo y recibir un tratamiento efectivo y menos agresivo.

Revisiones Dermatológicas

Además de la autoexploración, es vital acudir regularmente a tu dermatólogo para obtener un diagnóstico precoz del cáncer de piel. Esto es especialmente necesario para personas con riesgo elevado.

Fomento de Hábitos Saludables

Además, adoptar hábitos de vida saludables también te puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer de piel. Entre estos hábitos podemos encontrar:

  • Mantener una alimentación rica en frutas, verduras y antioxidantes.
  • Hidratarse adecuadamente para mantener la piel en buenas condiciones.
  • Evitar el consumo de tabaco y alcohol, ya que pueden debilitar el sistema inmunitario.

Es importante recordar que la piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y que requiere atención y cuidado. Proteger tu piel este verano es fundamental para prevenir el cáncer de piel y mantener una piel saludable.

¿Cómo prevenir el cáncer de piel?

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