El término “cáncer” engloba a un conjunto de enfermedades en las que algunas células se multiplican sin control y se extienden por el resto del organismo. Es posible que este evento ocurra en cualquier parte del cuerpo y se debe a errores genéticos, conocidos como mutaciones. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los tipos más comunes de cáncer son el de mama, el de pulmón, el de colon, el de recto y el de próstata. De todas formas, se suele dejar fuera del ranking al cáncer de piel por sus particularidades, aunque en realidad es el más habitual con mucha diferencia.
Como su propio nombre lo indica, el cáncer de piel es aquel que se forma en los tejidos de la piel. En una situación de normalidad, las células crecen, se dividen y mueren según los requerimientos fisiológicos normales del organismo. Si se producen ciertas mutaciones en el ADN, algunas células pueden volverse malignas y crecer de manera descontrolada.
Estimar la prevalencia global del cáncer de piel es muy complejo, pues existen diversos tipos y muchas veces basta con una intervención quirúrgica superficial para tratarlos. Más allá de datos estadísticos generales, se calcula que la incidencia de algunas de las variantes han aumentado en un 145 % en las últimas décadas.
A grandes rasgos, se describen 2 tipos de cáncer de piel: los que son melanoma y los que no. Esta clasificación no es aleatoria, pues el melanoma es el que más probabilidades tiene de invadir otros tejidos y, por tanto, el peor pronóstico de todos.
Existen 3 tipos principales de células en la epidermis: células basales, células escamosas y melanocitos. Los tipos de cáncer de piel más comunes se nombran a partir de qué célula es la precursora. Hemos recopilado los tipos de cáncer de piel más comunes, sus síntomas y posibles tratamientos. De todas formas, existen otros tipos.
El cáncer de piel se puede dividir en dos grandes grupos: el cáncer cutáneo no melanoma (CCNM) y el melanoma (CCM, del inglés cutaneous malignant melanoma). Ambos tipos han aumentado de forma muy significativa en los últimos años.
No todos los bultos o manchas en la piel son malignos. De hecho, muchas de las formaciones cutáneas que aparecen con el tiempo son tumores benignos, inofensivos y tratables. Un tumor benigno de la piel es un crecimiento anormal de células cutáneas que no se disemina a otros tejidos ni pone en riesgo la vida del paciente. Aunque son benignos, pueden generar molestias estéticas, inflamación o confusión diagnóstica.
Signos ABCDE del melanoma
El cáncer de piel ocurre cuando las células cutáneas se multiplican de forma descontrolada y pueden llegar a invadir tejidos cercanos. A simple vista, algunas lesiones pueden parecer similares. Saber diferenciar un tumor benigno de un cáncer de piel es esencial, pero solo un especialista puede ofrecer un diagnóstico definitivo.
La piel es el mayor órgano de nuestro cuerpo y su función es protegernos de las agresiones externas. Al ser nuestro “envoltorio” está permanentemente expuesto a elementos ambientales que pueden ser dañinos, entre ellos, el más peligroso, el sol. El sol agrede nuestra piel y, contrariamente a la moda, debemos protegernos contra él: el bronceado no es saludable. Por lo general, es síntoma de una piel agredida. El daño más grave que causa el sol en nuestra piel es el cáncer de piel.
El cáncer de piel es el tumor más frecuente. Su incidencia se duplica cada 10 años en las últimas décadas por la moda del bronceado. Aunque el más conocido es el melanoma, el cáncer de piel es -como en otros tumores- un conjunto de enfermedades que, en este caso, toman su nombre de las células de la piel en la que se originan. Por lo tanto, esta es la primera diferencia: de los tres tipos más comunes de cáncer de piel, el melanoma se origina en los melanocitos, que son las células que producen los pigmentos de la piel y son responsables de los lunares.
Puede manifestare en uno o más lunares al mismo tiempo en zonas no necesariamente expuestas al sol, por lo que es muy importante realizar un seguimiento de los lunares por lo menos una vez al año, teniendo en cuenta que cuantos más lunares tenemos, mayor riesgo de desarrollar un melanoma.
Tipos de Cáncer de Piel
Cuando escuchamos hablar de cáncer de piel, suelen salir siempre dos términos: carcinoma y melanoma. En este grupo tenemos dos tipos de cáncer de piel: el que se origina en las células escamosas (carcinoma espinocelular) y el que se origina en las células basales (carcinoma basocelular).
Carcinoma basocelular
Carcinoma Basocelular
El carcinoma basocelular es el más frecuente de los cánceres de piel y el tumor más frecuente en el hombre, suele darse en personas mayores -a partir de 60 años- y no se disemina. Este tipo de cáncer se origina a partir de las células basales, las cuales se encuentran en la capa inferior de la epidermis. Se trata del tipo de cáncer de piel más común con muchísima diferencia, pues representa 8 de cada 10 cuadros dentro de este grupo. Este tipo de cáncer es mucho más usual en personas mayores de 50 años, aunque también puede producirse en jóvenes que han tenido una exposición muy extensa al sol.
El carcinoma basocelular, que se engloba dentro del CCNM, tiene su origen en las células no queratinizadas de la capa basal de la epidermis1. Habitualmente es un tumor de crecimiento lento con posibilidad de invasión local y que provoca una gran destrucción en los tejidos y estructuras vecinas; sin embargo, su capacidad metastásica es prácticamente nula. El principal factor de riesgo, como en la mayoría de los tumores cutáneos, es la exposición solar excesiva por lo que se suele localizar en zonas fotoexpuestas, si bien suele aparecer sobre piel sana, sin una lesión precursora2.
Suele aparecer como una protuberancia brillante, en forma de lesión de color marrón, negro o incluso azul y/o como un parche brillante.
El tratamiento depende del tamaño, profundidad y localización del cáncer. De todas formas, el abordaje que se utiliza con mayor frecuencia es la extracción quirúrgica. El curetaje, la radioterapia, el congelamiento, algunos tratamientos tópicos y la terapia fotodinámica también pueden ser de utilidad según el cuadro concreto.
Carcinoma de Células Escamosas
El carcinoma espinocelular afecta a las células escamosas y se manifiesta en zonas muy expuestas al sol como la cara, orejas, labios, dorso de las manos… Suele crecer en cicatrices y en lesiones precancerosas (queratosis actínica). Este tipo de cáncer se genera a partir de las células escamosas, localizadas en la parte más superficial de la epidermis. Supone el segundo tipo de cáncer de piel más común, siendo superado con creces por el carcinoma de las células basales.
Por otro lado, el segundo tipo de tumor más frecuente en la piel es el carcinoma epidermoide o escamoso, que deriva de los queratinocitos de la epidermis3. Es más frecuente en personas mayores de 70 años y, de nuevo, su principal factor de riesgo es una exposición solar crónica, por lo que a menudo aparece en localizaciones fotoexpuestas como cara o dorso de las manos aunque, a diferencia del carcinoma basocelular, este también puede asentarse en las mucosas. Clínicamente se observa como una pápula o nódulo de superficie friable que se puede ulcerar y formar una costra característica; por ello es frecuente que, tras un traumatismo, el paciente refiera un sangrado. Suelen crecer de una forma más rápida que el basocelular y alcanzar gran tamaño en pocos meses. La mayoría de los tumores epidermoides tienen un comportamiento benigno; sin embargo, no hay que olvidar que su capacidad de metástasis a distancia es mayor, en torno a un 5 %, y su mortalidad puede llegar al 1 % por lo que es importante su diagnóstico y manejo precoz por parte de un dermatólogo3. El tratamiento de elección es de nuevo la cirugía, con un margen de seguridad mayor que otros tumores.
La principal causa de la aparición de este cáncer es la exposición prolongada a los rayos UV, ya sea por tomar demasiado el sol, por trabajar en exteriores, por usar camas de bronceado y muchas cosas más.
Suele aparecer como un bulto en la piel, una mancha o una llaga. Su aparición suele ser precisamente en las zonas expuestas al sol. Razón básica para utilizar protección solar durante todo el año aun cuando no haya sol visible.
La cirugía por escisión, legrado, electrodesecacción y la cirugía de Mohs son los abordajes principales para extraer el tumor maligno de la piel. Por otro lado, la crioterapia se suele utilizar en las fases iniciales y la radioterapia en pacientes con tumores muy grandes.
Carcinoma de células escamosas
Melanoma
El melanoma es el tipo de cáncer de piel más conocido, aunque curiosamente solo representa el 1 % de los cuadros de este tipo. Tal y como indica su nombre, surge a partir de los melanocitos, células especializadas en sintetizar la melanina que le da tono a nuestra piel.
Guía para la autoexploración de la piel
El melanoma es un tipo de tumor que se registra más en hombres que en mujeres, con una edad por encima de los 50 años y principalmente de raza blanca (piel clara). Como imaginaréis, su pronta detención es clave para la calidad y la vida del paciente.
Por su parte, el melanoma, que tiene su origen en las células melanocíticas, es el tumor cutáneo más temido debido a su elevada agresividad y mortalidad en fases avanzadas5. Por ello, se hace imprescindible el screening y su detección precoz. Ante cualquier signo de alarma relacionado con un lunar existente o nuevo, el paciente debe ser derivado para su valoración por un dermatólogo.
Si el melanoma es pequeño, el tratamiento de elección es la cirugía. En casos más avanzados, puede ser necesaria la extirpación de los ganglios linfáticos, la inmunoterapia, la terapia dirigida, la radioterapia y la quimioterapia. En sus etapas iniciales, la tasa de supervivencia a 5 años del diagnóstico es del 98 %.
El ABCDE del Melanoma
- A: Asimetría.
- B: Bordes.
- C: Color.
- D: Diámetro. En general, que un lunar sea grande (más de 6 milímetros de diámetro) es mala señal.
- E: Evolución. Un facto clave.
Otros Tipos de Cáncer de Piel
Existen otros tipos de cáncer de piel, aunque menos comunes:
- Linfoma cutáneo: es un tipo de cáncer poco frecuente que comienza en los glóbulos blancos.
- Carcinoma de Merkel: de nuevo, es muy poco frecuente.
Protección Solar y Prevención
La protección solar es fundamental. Utilizar sombreros, gafas, manga larga. Dicho esto, desde Farmacia Molino de la Vega, seguimos insistiendo en la importancia que tiene el uso de protección solar durante todo el año y por supuesto, durante el verano.
La mayoría de la protección solar está elaborada a base de derivados del petróleo? No son derivados del petróleo muchos de ellos. Los físicos no se absorben a través de la piel y no tienen efectos adversos sistémicos de reacciones alérgicas. Son los que se recomiendan en niños. La regulación de los productos que se incluyen en los fotoprotectores esta estrictamente regulada por las agencias sanitarias internacionales (Europe, americana…) y se revisan periódicamente para velar por la seguridad de los mismos. Debemos estar tranquilos en este aspecto. Por otra parte, la mejor forma de protegernos de la radiación solar incluye también el uso de prendas que cubran la piel adecuadamente, sobreros, gorras, gafas de sol y protegernos bajo la sombra.
Como habrás podido comprobar, existen muchos tipos de cáncer de piel y no todos son letales. Además, la detección temprana mejora el pronóstico en todos los casos.
En VIVOLABS, contamos con dos pruebas de prevención genética que te permitirán conocer tu riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer, incluido el melanoma. También ponemos a tu disposición estudios bioquímicos que analizan, entre otras cosas, marcadores tumorales en sangre.
Hay que tener en cuenta que más del 80% de los carcinomas cutáneos son los de células basales, que están relacionados con la exposición al sol, ya que suelen aparecer en la capa más superficial de la piel de cara, hombros, espalda, orejas y cuero cabelludo. Menos numeroso pero también frecuente es el carcinoma de células escamosas, que tiene el aspecto de una herida con costra y con sangrado por los bordes. Igual que en el caso anterior, también está relacionado con la exposición solar, pero en esta ocasión se añade el tiempo acumulado a lo largo de los años que se ha tomado el sol sin protección.
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