Si estás leyendo este documento, es posible que a ti, a alguien de tu familia o de tu entorno le hayan diagnosticado un melanoma y quieras buscar más información. En este documento intentaremos ayudarte a aclarar los procedimientos por los cuales un paciente con melanoma puede necesitar pasar. El siguiente documento no pretende (ni puede) sustituir a los consejos que tus médicos van a darte en las distintas etapas del diagnóstico y del tratamiento.
El melanoma es un tipo de cáncer de piel que puede ser mortal si no se detecta a tiempo. Afortunadamente, cuando se descubre en sus primeras etapas, el melanoma es muy tratable. En este artículo, entraremos en detalle en todo lo necesario sobre cómo detectar un melanoma de piel, así como en los signos de melanoma más frecuentes y los tratamientos más eficaces.
INGESA recomienda la prevención y detección temprana ante el melanoma
¿Qué es el melanoma?
El melanoma es un tumor cuyo origen está en unas células llamadas melanocitos. El melanoma es un tipo de cáncer que se origina en los melanocitos, las células que dan color a la piel. También conocido como melanoma de piel o melanoma maligno, es uno de los tumores de mayor incidencia en el ser humano. En los últimos años ha aumentado de forma alarmante el número de casos, posiblemente en relación con los hábitos de exposición al sol.
La gran mayoría de melanomas suceden en la piel expuesta al Sol, ya sea por una exposición continuada o ya sea por exposiciones intermitentes. Cuando los daños producidos por esta radiación superan a la capacidad que nuestro propio cuerpo tiene de repararlos, se producen mutaciones en estas células que hacen que pierdan el control de su proliferación. Si esta proliferación no es detenida por las propias células o si el sistema inmune no es capaz de detectarlas y destruirlas, entonces el melanoma aparece.
El melanoma es conocido por su capacidad de propagarse rápidamente a otras partes del cuerpo, lo que lo hace particularmente peligroso si no se diagnostica y trata a tiempo.
Estructura de la piel y melanoma.
Tipos de melanoma
No todos los melanomas son iguales. Existen diferentes tipos, entre los que destacan:
- Melanoma acral: Suelen aparecer en zonas distales del cuerpo, tales como palmas de manos y pies o debajo de las uñas.
- Melanoma de mucosas: Son más raros, se pueden presentar en la mucosa nasal, cavidad orofaríngea, aparato genital, aparato urinario o aparato digestivo.
- Melanoma uveal u ocular: Son muy raros y afectan a la capa interna del ojo (coroides) en la mayoría de casos, siendo más raro que afecte al iris (la zona que da color a los ojos).
¿A cuántas personas afecta el melanoma?
Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en España se diagnostican al año unos 6.179 casos nuevos al año de melanoma de piel.
Factores de riesgo
Comprender los factores de riesgo y tomar medidas preventivas también es fundamental a la hora de detectar un melanoma.
Antes de nada, una de las claves a tener en cuenta son los factores de riesgo que predisponen a este tumor. El más importante son las horas de sol acumuladas a lo largo de la vida: "La radiación ultravioleta sigue siendo el principal factor de riesgo ambiental responsable del desarrollo del cáncer de piel".
Los principales factores de riesgo para desarrollar melanoma son:
- Exposición a luz ultravioleta: La luz solar aumenta el riesgo de melanoma, especialmente si aparecen quemaduras solares y aún más durante la infancia.
- Coloración piel y cabello: Cuanto más clara es la piel, ojos y pelo, más riesgo existe de melanoma. Este riesgo es especialmente alto en personas rubias y pelirrojas.
- Presencia de nevus/lunares: Sólo un 20-25% de los melanomas surgen de un lunar (nevus) previo, la mayoría aparecen sobre la piel normal. A mayor número de nevus y sobre todo si son de gran tamaño y presentes desde el nacimiento (congénitos) se incrementa el riesgo de melanoma.
- Antecedentes familiares de melanoma: El riesgo de sufrir un melanoma es mayor si uno o varios familiares de primer grado lo han tenido.
- Edad y estado inmunitario: En el anciano, el melanoma es bastante frecuente ya que la vejez trae consigo una disminución de la respuesta inmunitaria. Aquellos pacientes que han recibido algún trasplante de órgano tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer, debido al empleo, durante un largo periodo de tiempo, de terapia inmunosupresora.
Así, según el estudio CinfaSalud 'Percepción y hábitos de salud de la población española en torno a la fotoprotección', la población se encuentra cada vez más concienciada acerca de sufrir melanoma como consecuencia de una exposición excesiva al sol: "El melanoma es la principal preocupación para el 80,1% de los españoles".
¿Cómo diagnosticar precozmente el melanoma?
Como en cualquier tumor, un diagnóstico precoz del melanoma es fundamental para un buen pronóstico de la enfermedad. A diferencia de otros tumores, que las lesiones sean visibles a simple vista es una gran ventaja para ayudar en este diagnóstico precoz del cáncer de piel y el melanoma.
Signos de alarma del melanoma.
Autoexploración de la piel
Una de las cosas más sencillas que podemos hacer para tener un diagnóstico precoz, es decir, para que en el caso de que el tumor aparezca, se diagnostique en estadios iniciales para poder llegar así a un mejor tratamiento y por ende, a mejores tasas de curación y supervivencia, es revisarnos los lunares. Como mínimo, una vez al año.
“Para eso es importante reconocer nuestra piel y realizar autoexploraciones que nos permitirán darnos cuenta si un lunar ha aparecido o si los que ya existen han cambiado de forma o color, lo que son todo indicadores de un posible melanoma”.
Desde el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPC) quieren recordar la importancia de proteger la piel (el órgano más grande de nuestro cuerpo) y han lanzado la iniciativa 'Los vigilantes de la Piel, para concienciar sobre la sencillez del diagnóstico precoz y la prevención.
También desde la AEDV recomiendan la revisión de lunares, al menos o como mínimo, una vez al años. Y esto significa observarse todos los lunares, incluidos los de la espalda, y ver si hay algún cambio en ellos.
Regla nemotécnica ABCDE
En esta autoexploración es importante seguir una regla nemotécnica que puede ayudar a tener presentes todas las variables que hacen pensar que se trate de un lunar sospechoso de melanoma:
- A: Asimetría. Es importante que los lunares sean simétricos.
- B: Bordes. Es importante que los lunares tengan bordes regulares.
- C: Color. El color de un lunar debe ser uniforme.
- D: Diámetro. En general, los melanomas son mayores de 6mm.
- E: Evolución. Esto es, si aparecen uno o más de estos signos de alerta o cualquier otro cutáneo anormal (sangrado, inflamación, enrojecimiento, endurecimiento, picor...).
En general, tal como explican los dermatólogos de la Campaña Euromelanoma España, es importante observar si hay algún patito feo: "Todos los lunares deberían ser bastante parecidos; esto es, la misma forma y los mismos colores. Si aparece una nueva lesión que es diferente del resto, podría ser sospechoso. Es lo que se conoce como el signo del 'Patito Feo'".
Dermatoscopia
Basta con realizar una dermatoscopia, que es "una prueba sencilla, rápida, de apenas 10 minutos, e indolora, para examinar las manchas y lunares que hay en la superficie de la piel".
La dermatoscopia también se denomina microscopia de epiluminiscencia cutánea y consiste en utilizar una lente de aumento sobre la piel. Pueden ser de contacto directo o bien utilizar luz polarizada que no precisa el contacto de la lente.
En la Unidad de Diagnóstico Dermatológico se cuenta además con el nuevo robot Vectra360, un dispositivo que combina imágenes en 3D como imágenes de dermoscopia digital secuencial para rastrear de forma no invasiva tanto melanomas como cánceres cutáneos no melanoma. “Es el primer equipo que nos permite una reconstrucción en 3D de todo nuestro cuerpo y dejar plasmadas todas las lesiones cutáneas, especialmente los lunares. Esto nos permite un control evolutivo y comparativo que identifica lesiones con mínimos cambios sospechosas de ser melanomas y que con las inspecciones habituales podrían pasar desapercibidas”.
Pruebas diagnósticas complementarias
Si la sospecha de que una lesión es maligna se mantiene después del uso de estas técnicas, se procede a una extracción de tejido para llevar a cabo una biopsia. La confirmación definitiva del diagnóstico de melanoma es por el estudio histológico.
Además de la biopsia, existen otras pruebas que pueden ser necesarias para determinar si el melanoma se ha extendido a otras partes del cuerpo:
- Ecografía ganglionar: Para descartar que haya ganglios vecinos sospechosos.
- Biopsia del ganglio centinela: Para determinar si el melanoma se ha extendido a los ganglios linfáticos.
- Radiografías: Para obtener imágenes del interior del cuerpo.
- Tomografía computarizada (TC): Para generar imágenes detalladas del interior del cuerpo.
- Resonancia magnética (RM): Para construir una imagen detallada de las zonas del cuerpo utilizando el magnetismo.
- Tomografía por emisión de positrones (TEP): Para medir la actividad de las células del cuerpo utilizando azúcar radioactivo de baja dosis.
- Gammagrafía ósea: Para evaluar si el melanoma ha producido metástasis óseas.
Tratamiento del melanoma
Una vez detectado el melanoma, el tratamiento dependerá de la profundidad del mismo en la piel, si se ha extendido y el estado general de salud del paciente.
Cirugía
Lo más habitual en el tratamiento del melanoma es la extirpación quirúrgica del tumor. En el tratamiento del melanoma, los especialistas médicos se esfuerzan por extirpar todo el cáncer. La cirugía suele ser la forma más eficaz de hacerlo y puede ser el único tratamiento necesario para melanomas incipientes.
La cirugía de Mohs es una técnica micrográfica extremadamente efectiva para eliminar el cáncer de piel, con una tasa de curación de entre el 97% y el 99%. Algunos cánceres de piel pueden tener raíces que se extienden hacia diferentes tejidos, aumentando el riesgo de metástasis.
Una de las principales ventajas de la cirugía de Mohs es su capacidad para conservar la mayor cantidad de piel sana. Esta técnica se realiza de manera gradual, permitiendo que el tejido sano sea preservado al máximo y resultando en cicatrices mínimas.
Tratamientos sistémicos
Sin embargo, a veces esto no es suficiente y también son necesarios otros tratamientos sistémicos. En la actualidad hay dos ramas principales de tratamientos sistémicos para el melanoma.
Por una parte está la inmunoterapia, en la que se consigue aumentar las defensas de nuestro propio organismo para luchar contra el tumor. Pero sin duda lo que más ha revolucionado el tratamiento del melanoma en fechas recientes es la inmunoterapia.
“Aunque este tipo de terapias se conocen desde hace más de veinte años, no ha sido hasta la última década que se han desarrollado mucho más. En el año 2011 se aprobó un fármaco de inmunoterapia que revolucionó el tratamiento del melanoma y desde entonces se han aprobado nuevos fármacos que se han ido incorporando y que han mejorado sustancialmente la supervivencia de estos pacientes”.
Inmunoterapia
Una de las estrategias que se sigue dentro de la inmunoterapia está relacionada con los “frenos” que evitan que el sistema inmune se descontrole. Nuestro sistema inmune es muy fuerte y tiene la capacidad de reconocer a las células tumorales. Sin embargo, esto no ocurre y puede ser bien porque haya otras células que bloquean su actividad o porque las propias células tumorales hayan aprendido a ponerle frenos.
“Por eso, uno de los tratamientos que se ha desarrollado y logrado importantes resultados son unos anticuerpos monoclonales que son capaces de bloquear estos frenos y liberar de esta forma al sistema inmune para que pueda atacar a las células tumorales”.
Terapia dirigida
La terapia dirigida se basa en medicaciones orales (píldoras o comprimidos, según el medicamento) que bloquean específicamente a BRAF cuando está mutado, y a una proteína relacionada con BRAF que se llama MEK. Cuando se bloquean ambas (cada una con un fármaco específico), el melanoma reduce su tamaño en la mayoría de sus casos y el paciente tiene mejores expectativas de supervivencia que si no se hiciera, o si sólo se bloqueara una de ellas.
Es importante saber, tanto para este contexto adyuvante como en el contexto de enfermedad metastásica, que nos basamos en las fichas técnicas de los mismos.
Pronóstico
En los últimos diez años aproximadamente, el pronóstico del melanoma ha experimentado una transformación radical. El descubrimiento de mutaciones tumorales específicas, como las BRAF y otras, ha sido un hito clave. Estas terapias, que se basan en inmunoterapias y tratamientos con anticuerpos, tienen una toxicidad manejable.
¿Se puede prevenir el melanoma?
La mejor prevención es una exposición responsable al sol. Hay que evitar la exposición prolongada sobre todo en las horas centrales del día, y usar cremas con factor protector alto en las zonas expuestas al sol (sobre todo en verano).
Además, es importante:
- Limitar la exposición a los rayos ultravioleta.
- Prestar atención a los lunares anormales examinando la piel.
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