El impétigo es una infección cutánea común y muy contagiosa que afecta principalmente a los bebés y a los niños pequeños. Por lo general, se manifiesta mediante la aparición de ampollas, llagas rojas y costras amarillas en la cara, en especial alrededor de la nariz y la boca, y en las manos y los pies. Esta infección es más propia de la época estival, pero puede presentarse en cualquier momento del año.
¿Qué es el Impétigo?
El impétigo es una infección bacteriana superficial de la piel. Suele afectar a menores entre 2 y 5 años, aunque puede presentarse a cualquier edad. Es causado por dos tipos de bacterias: los estreptococos del grupo A o el estafilococo aureus.
El impétigo infantil se caracteriza por la aparición de vesículas o ampollas que, al romperse, dejan una costra color miel (llamada melicérica) muy característica. Puede afectar a cualquier área corporal, pero surge sobre todo en zonas descubiertas como la cara (nariz, boca, oídos) brazos y piernas, por lo general sin fiebre ni otros síntomas, salvo complicaciones.
Aunque no es fácil concretar el número de casos de imétigo infantil que se registran, ya que lo tratan tanto médicos de cabecera como pediatras y dermatólogos, sí que se puede decir que el impétigo es bastante habitual en consulta, pudiendo darse pequeñas epidemias en grupos familiares y escolares.
El impétigo infantil es más frecuente cuando la higiene no es buena, están en lugares de convivencia estrecha (colegios, guarderías) y por las propias características del juego infantil (mucho contacto). Además, son proclives a padecerlo personas que sufren dermatitis atópica, inmunodeficiencias o que toman muchos medicamentos.
Tipos de Impétigo
Existen dos variantes clínicas principales:
- Impétigo simple o no ampolloso: Es la más habitual, representando el 80% de los casos.
- Impétigo ampolloso: Más típico en recién nacidos y niños, con ampollas más grandes que evolucionan hacia costras.
Causas del Impétigo
El impétigo infantil es causado por una infección de la epidermis producida por dos grupos de bacterias, Streptococos y Stafilococos, predominando en la actualidad esta última. Aunque pueda resultar llamativo, este organismo habita de manera bastante común en la piel y en las fosas nasales.
Cuando se altera la barrera cutánea (picaduras, herpes, quemaduras...), este tipo de bacteria aprovecha esa puerta de entrada para producir la infección. A partir de ahí, se puede extender por el resto del cuerpo (principalmente en áreas de rascado) y es contagioso para las personas más próximas.
Síntomas del Impétigo
Los síntomas del impétigo varían según el tipo. El más habitual es el no ampolloso, que empieza con pequeñas manchas rojas en la piel que se convierten en llagas y luego en costras de color miel. En el impétigo ampolloso, menos frecuente, se forman ampollas llenas de líquido claro que al romperse dejan una superficie húmeda, brillante y enrojecida.
Normalmente las lesiones comienzan en forma de granito de color rojo, que se transforma en ampolla y, cuando esta explota, se forman las costras amarillentas típicas del impétigo, conocidas como ‘costras melicéricas’ porque su color recuerda al de la miel; “aunque, en ocasiones, no llegamos a observar la fase de ampolla y sólo vemos la costra”, aclara la doctora.
¡Papás! No hay que preocuparse porque estas costras no dejan cicatriz, pero sí hay que tener cuidado porque el impétigo es muy contagioso. “Es habitual que se produzcan más lesiones satélites por contigüidad o en otras localizaciones por el rascado. Y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque es más habitual en la cara (alrededor de la nariz y en la barbilla) y en las extremidades”, asegura la doctora.
Normalmente es común en niños de entre 2 y 6 años debido a que tienen más tendencia a rascarse y es que, dichas lesiones, son bastante incómodas ya que pueden producir picor, ardor e incluso dolor. La Dra. Kirchschläger, además, añade que “no se suele acompañar de fiebre prácticamente nunca, pero sí es frecuente que se observe un aumento del tamaño de los ganglios de la zona por la respuesta inflamatoria a la infección localizada”.
Dermatólogo relata lo que debes conocer sobre el impétigo
¿Cuándo Deja de Ser Contagioso el Impétigo?
El impétigo es contagioso, y se transmite por contacto directo con las lesiones o con objetos contaminados, como toallas, ropa o juguetes. Las bacterias se propagan fácilmente en guarderías o escuelas infantiles, especialmente si no se extreman las medidas de higiene.
Se considera que al cabo de 24/48 horas de haber iniciado la medicación correcta las lesiones dejan de ser contagiosas, aunque es muy importante completar el régimen terapéutico recomendado.
Debe pasar un mínimo de 48-72 horas después del inicio del tratamiento para que las lesiones no sean contagiosas. Durante este tiempo es recomendable que el niño no vaya al colegio ni haga deportes de equipo o de contacto ni actividades extraescolares en grupo. En el caso de los adultos, no son necesarias estas medidas de aislamiento.
La realidad, apunta la profesional, es que "normalmente se pueden reincorporar cuando lleven 24 ó 48 horas de tratamiento, intentando evitar estar en contacto con la herida. También es importante lavar las heridas con agua y jabón, y secarlas bien", medidas que a veces son difíciles de controlar, admite, entre niños pequeños.
En general, las lesiones dejan de ser contagiosas entre 24 y 48 horas después de iniciar el antibiótico. Se recomienda permanecer en casa al menos 24 horas desde el inicio del tratamiento antibiótico, ya que durante ese tiempo sigue siendo contagioso. Si no hay tratamiento, se evitará evitar el contacto hasta que las lesiones estén completamente secas o con costra.
Tratamiento del Impétigo
El diagnóstico se hará en una consulta de pediatría, a partir del aspecto clínico de las lesiones.
En cuanto al diagnóstico del impétigo infantil, es importante que sea precoz ya que de esa forma, generalmente, se cura con la aplicación de un antibiótico local (evitando el uso oral). Asimismo, disminuye en lo posible el contagio y se detiene la progresión de la enfermedad.
Si has notado que tu hijo tiene alguna lesión que pudiera ser impétigo, debes acudir a su pediatra para valoración y tener especial cuidado siguiendo las siguientes recomendaciones que proporciona la doctora:
Tratamiento Médico
El tratamiento médico se basa en pomadas antibióticas, y en casos recalcitrantes o con muchas lesiones, con antibióticos por vía oral.
El tratamiento del impétigo en la piel depende de la extensión y localización de las lesiones. Si son pocas y localizadas, se usan antibióticos tópicos. En casos más extensos, con fiebre o sin mejoría tras el tratamiento local, se puede recurrir a antibióticos orales.
“Su médico pautará además una crema antibiótica tópica que se suele aplicar sobre la región afecta entre 2-3 veces al día durante 7 días. Las más empleadas son la mupirocina o el ácido fusídico. Ocasionalmente, si las lesiones son muy extensas, no evolucionan de forma adecuada con el tratamiento en crema o aparecen síntomas generales como la fiebre, podría ser necesario iniciar tratamiento antibiótico tomado por vía oral. La curación debería comenzar al cabo de 2-3 días de iniciar el tratamiento antibiótico”, observa la Dra. Kirchschläger.
Medidas Adicionales
- Higiene: Además del tratamiento médico, las lesiones se deben lavar con agua y jabón y hay que evitar rascarlas. Se recomienda que no compartir toallas ni ropa.
- Cuidado de las Costras: Recomendamos un baño de unos minutos para que el agua ablande las costras y así después poder retirarlas suavemente con agua y jabón o una gasita o toalla húmeda. No es necesario hacer sufrir al niño a la hora de retirar las costras.
- Apósitos: Cubrir las heridas y costras de impétigo con apósitos limpios (especialmente durante el periodo de descanso nocturno) puede prevenir que se extiendan y favorecer que curen más rápidamente.
- Exploración Completa: Es fundamental aprovechar el momento de la higiene diaria del niño o niña para explorar todo el cuerpo y no dejar ninguna lesión sospechosa sin tratar: el impétigo puede afectar a cualquier parte del cuerpo y no es infrecuente ver placas en zonas cubiertas como genitales, nalgas, zona perianal, ingles y otros pliegues.
Tratamiento Natural para Adultos
Al tratarse de un problema que se desarrolla en la piel, tenemos tratamientos naturales con los que podemos remitir la presencia y acción de las bacterias que lo causan.
El aloe vera es uno de los mejores aliados naturales que podemos aprovechar para ello. Esto se debe a que la planta cuenta con propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y antisépticas. Gracias a ellas, puede actuar de una forma efectiva contra las bacterias que causan el impétigo y hacer que sus síntomas en la piel desaparezcan con mayor rapidez.
Si identificamos las llagas rojas a tiempo, el aloe vera puede ayudarnos a reducir las molestias de la picazón, gracias a que también calma, refresca y alivia problemas de este tipo.
¿Cómo Prevenir el Impétigo?
Tal y como nos explica la Dra. Kirchschläger al inicio del post, el impétigo aparece, generalmente cuando, tras una herida o picadura, las bacterias ‘aprovechan’ para penetrar en nuestra piel traspasando la barrera cutánea y produciendo la infección. “Por este motivo, la mejor medida preventiva, sin lugar a dudas, es mantener una higiene adecuada. Es importante un lavado de manos frecuente y cualquier herida superficial debe lavarse inmediatamente con agua y jabón y, posteriormente, aplicar alguna solución antiséptica (como, por ejemplo, clorhexidina)”, indica.
Los niños que padecen dermatitis atópica tienen una mayor predisposición a este tipo de infección, por ello, la principal recomendación será “mantener una hidratación adecuada de la piel con emolientes y las uñas cortas y limpias en estos pacientes”, dice la doctora.
El impétigo es altamente contagioso y se propaga fácilmente por contacto directo con las lesiones de la piel. Especial cuidado con objetos que han sido contaminados por impétigo, ya que son transmisores de la bacteria. Esto incluye elementos de uso personal como toallas, sábanas, ropa y otros enseres que puedan haber estado en contacto con la piel infectada.
Es fundamental enfatizar la importancia de mantener una higiene rigurosa para prevenir la propagación de la infección, especialmente en entornos donde hay convivencia cercana, como dentro del núcleo familiar o en instituciones educativas como escuelas y guarderías. Medidas como el lavado frecuente de manos, evitar compartir objetos personales y limpiar y desinfectar superficies regularmente son cruciales para controlar la diseminación de la enfermedad entre los miembros de la comunidad.
Complicaciones del Impétigo
Hoy en día, con la atención adecuada no deberían darse complicaciones en el impétigo infantil. No obstante, si no se ataja a tiempo la infección puede complicarse y producir trastornos en el sistema linfático, inflamación de los tejidos y artritis, entre otros. En el impétigo estreptocócico, la complicación más peligrosa sería la aparición de problemas renales (según las estadísticas, hasta en un 2% de los casos).
El impétigo puede llevar con frecuencia a una diseminación de la infección a otras partes del cuerpo; y otras consecuencias menos frecuentes son una insuficiencia renal o un daño permanente en la piel y cicatrices.
Preguntas Frecuentes
- ¿El impétigo siempre deja cicatriz? En la mayoría de los casos no, mientras no se rasquen o manipulen las lesiones. Las costras caen solas y la piel recupera su aspecto.
- ¿Se deben lavar las lesiones? Sí. De hecho, se recomienda limpiar suavemente las zonas afectadas con agua tibia y jabón neutro.
- ¿Puede reaparecer? Puede reaparecer, sobre todo si hay dermatitis previa, contacto con personas afectadas o hábitos de higiene deficientes. También si no se trata correctamente o se suspende el tratamiento antes de tiempo.
- ¿Es lo mismo que el herpes? No. Se diferencia de ellos en que su origen es bacteriano.
¿Qué Hacer en Caso de Padecer Impétigo?
Se debe acudir a consulta cuando se alargue la evolución normal de quemaduras en la piel, heridas, dermatitis, etc., no respondan a tratamientos previamente eficaces o aparezca la característica costra melicérica. También si hay varios familiares o compañeros de colegio afectados.
Además de valorar el tratamiento tópico u oral más adecuado al caso, hay que extremar las medidas de higiene habituales (lavado de manos, no compartir prendas de vestir, toallas, maquinillas de afeitar, objetos de aseo, etc.) para evitar la extensión y el contagio de las lesiones.