Si padeces eccema o dermatitis atópica, debes saber que no estás solo. Se estima que millones de personas sufren de esta dolencia, especialmente bebés y niños. La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel que produce eccemas, es decir, enrojecimiento y picazón intenso en determinadas áreas.

¿Qué es el Eccema o Dermatitis Atópica?
El término "eccema" es un término genérico, pero suele emplearse para referirse a la dermatitis atópica, una enfermedad genética en la que los pacientes desarrollan placas de piel enrojecida y con escamas, sobre todo en la parte interior del codo, las mejillas y las corvas. La mejor descripción del eccema es una inflamación de la piel, y suele manifestarse en forma de manchas rojizas con picor en la piel o sequedad.
A diferencia de la piel seca, el eccema es algo más impredecible y pueden surgir brotes en cualquier momento. Puede que notes que tu eccema empeora cuando sufres estrés, tienes alergias como rinitis alérgica o no has dormido lo suficiente.
Causas y Factores Desencadenantes
El eccema es una afección, no un tipo de piel, y se cree que está causado por una serie de factores como la genética, un sistema inmunitario deficiente y desencadenantes ambientales como las alergias. Estos desencadenantes pueden debilitar la función de barrera natural de la piel. Su aparición no tiene una causa directa, sino que suele deberse a uno o varios factores desencadenantes que actúan de forma variable y que influencian su evolución.
Algunos de los agentes comunes que se pueden controlar son ambientales: por ejemplo, los hábitos o las condiciones ambientales. Sin embargo, no todos los factores de la dermatitis atópica son externos; también puede haber agentes vinculados a la carga genética de cada persona, los cuales no se pueden controlar o evitar.
Según investigaciones, algunas de las personas con dermatitis atópica tienen una mutación del gen responsable de generar filagrina, una proteína fundamental para la barrera cutánea que protege la piel. Sin suficiente filagrina, la barrera de la piel se debilita, y la falta de humedad provoca que entren más microorganismos, como virus y bacterias. Por eso, muchas personas con dermatitis atópica tienen una piel seca y propensa a las infecciones.
Evitar desencadenantes, que pueden incluir: estrés, alérgenos de todo tipo (alimentarios, ambientales, pelo de animal, etc.) e irritantes de la piel (productos agresivos, tejidos como la lana, agua muy caliente, algunos tipos de detergentes o suavizantes, etc.).

Síntomas de la Dermatitis Atópica
Cada una de estas modalidades da lugar a picores y rojeces en la piel y, en los casos más graves, pueden aparecer ampollas, supuración y descamación. El síntoma más característico de la dermatitis atópica es el picor, que puede llegar a ser intenso hasta el punto de afectar al día a día y crear dificultad para contraer el sueño. En las pieles oscuras, la zona afectada por el eccema de la dermatitis atópica puede aparecer de color violáceo, grisáceo o marrón. En las pieles de tonos más claros suele aparecer de color rojizo.
En los bebés menores de un año, la dermatitis atópica suele provocar eccemas en las mejillas, la frente y el cuero cabelludo. Además, puede extenderse a las rodillas, codos y tronco. No se debe confundir con la dermatitis de pañal, que, como el nombre indica, afecta al área de la piel que tiene contacto con el pañal.
Tratamiento y Prevención de la Dermatitis Atópica
El tratamiento de la dermatitis atópica es, en gran parte, la prevención. La piel afectada por la dermatitis atópica necesita de unos cuidados específicos. Tanto niños como adultos pueden sufrir de dermatitis atópica, pero los brotes de dermatitis se pueden prevenir siguiendo unas sencillas pautas.
El eccema debe tratarse con cremas ricas en emolientes diseñadas para calmar la inflamación de la piel y aliviar el picor. Es indispensable aplicar a diario una crema emoliente si se quieren prevenir y espaciar los brotes de piel atópica. Son cremas específicamente formuladas para la piel atópica. Aportan los lípidos necesarios para reparar la piel, alivian y previenen la aparición de brotes de eczema.
Durante un brote, también puedes probar un gel de ducha como Sanex Advanced AtopiDerm. Esta suave fórmula limpiadora fue creada con dermatólogos para minimizar la irritación con aceites y emolientes. Te dejará la piel suave y con una sensación agradable.
Consejos para el Cuidado Diario
- Cuidado y limpieza diaria: La rutina de higiene e hidratación es fundamental para mantener una piel saludable.
- Higiene adecuada: Limitar los baños o las duchas a un máximo de 10 minutos y utilizar agua tibia.
- Hidratación: Aplicar las cremas con la piel húmeda.
- Ropa adecuada: Usar prendas cómodas preferiblemente de algodón. Evitar el roce de las prendas sintéticas.
- Productos suaves: Utilizar geles especiales para el baño. Sobre todo en el caso de los niños, se aconseja utilizar productos que no contengan jabón, que tienden a resecar demasiado la piel.
- Secado suave: Secar la piel con cuidado.
- Humectación regular: Aplicar una crema hidratante adecuada. Las pieles con dermatitis atópicas se caracterizan por estar muy secas.
- Protección solar: Usar una protección solar indicada para pieles sensibles.
- Ambiente húmedo: Mantener un ambiente húmedo en las habitaciones. Evita un ambiente excesivamente seco, ya que contribuye a resecar más aún la piel.
A continuación, se presenta una tabla con recomendaciones de productos y hábitos para el cuidado de la piel con dermatitis atópica:
| Aspecto | Recomendaciones |
|---|---|
| Higiene | Baños cortos con agua tibia, geles sin jabón |
| Hidratación | Cremas emolientes con ceramidas y aceites naturales |
| Ropa | Algodón, evitar sintéticos y lana |
| Ambiente | Mantener la humedad en interiores |
| Dieta | Evitar alimentos que puedan desencadenar alergias |
Recomendaciones Adicionales
- Mantener una rutina de higiene y humectación de la piel para protegerla y reforzar su barrera natural.
- Mantener una dieta saludable, evitando la ingesta de cualquier alérgeno conocido. No abuses de algunos alimentos en tu dieta: aunque no hay ningún alimento “prohibido” de manera oficial, existen varios que pueden ser más perjudiciales que otros, como los alimentos picantes, demasiado salados o con azúcares. Se recomienda evitar el marisco, el chocolate, la leche o los huevos. En contraposición, el pescado azul, alimentos ricos en vitamina A, B C y E como el kiwi, brócoli y aguacate,o el aceite de oliva, alivian los síntomas de la piel atópica.
- Usar ropa preferiblemente de algodón.
- Si se sufre dermatitis atópica, es probable que la piel esté seca y no retenga suficiente humedad, por lo que es recomendable un buen cuidado de la piel.
- Humectar la piel dos veces al día, evitando el agua muy caliente, los baños largos y los jabones alcalinos. Se deben usar jabones con pH ácido. Aplicar hidratantes y emolientes que permitan retener mejor el agua justo después de salir del baño. Se debe evitar la fricción con esponjas o toallas y el uso de talcos y perfumes. Consultar al farmacéutico a la hora de elegir productos para el cuidado de la piel.
- Es frecuente que los casos de dermatitis atópica empeoren durante el invierno debido a las bajas temperaturas y los menores niveles de humedad. La sequedad del ambiente aumentada por el uso de calefacciones hace que la piel retenga todavía menos humedad. Como consecuencia, la barrera que la protege se puede dañar e infectarse con mayor facilidad de lo habitual.
- Tomar duchas o baños cortos, evitando el agua muy caliente, aunque sea tentador subir su temperatura en invierno.
- Enseñarle a no rascarse, aunque le pique. Si tienes la piel sensible con tendencia a la atopía, seguramente sientes una necesidad irrefrenable de rascarte. En realidad, es lo peor que puedes hacer: rascar aumenta la irritación de la piel, lo cual puede producirte lesiones e infecciones y, en definitiva, agravar tu situación.
- Aprovecha después del baño o ducha, cuando la piel está aún húmeda, para aplicar una crema emoliente de uso diario; se absorberá mejor. Los aceites naturales y los lípidos de origen natural, como las ceramidas, son sustancias emolientes; una crema formulada con estos emolientes ayuda a espaciar los brotes de atopía y las recaídas. Además, una buena hidratación ayuda a romper el ciclo picor-rascado.
- Mantén las uñas cortas y limpias. Uno de los síntomas más habituales y molestos de la dermatitis atópica, pero también de la sequedad de piel, es el picor. Si las uñas están cortas, es más difícil que se produzcan lesiones en la piel con el rascado.
- Evita el contacto con productos y materiales irritantes. Asegúrate de usar ropa de algodón o lino, ayudan a una buena transpiración. La lana y las fibras sintéticas aumentan la temperatura corporal e intensifican el picor de piel. Cuando seques tu piel, evita frotar la toalla; el secado debe ser suave. La piel debe evitar el contacto con sustancias irritantes, por eso es recomendable que controles el ambiente en casa: minimiza la exposición al polvo, a productos de limpieza y al pelo o piel de animales.
- Aporta humedad y sol a tu piel. El sol moderado y la humedad de la playa benefician a la piel con dermatitis atópica. Un paseo por la playa, sintiendo la humedad del mar en la piel, es una buena medida de alivio para la dermatitis atópica. Si no tienes la playa a tu alcance, los baños de sol diarios, de unos veinte minutos, son una buena opción. Recuerda usar la protección solar adecuada.

Laboratorios Dermatológicos Uriage ha desarrollado la APP de salud ATOPEDIA. Esta app está disponible de forma gratuita tanto en Google play como en el Apple Store.
Si padeces de dermatitis atópica, te recomendamos que sigas estos consejos para combatir y mejorar los síntomas de esta enfermedad. Pero, antes de nada, si aún no has acudido a un profesional, te aconsejamos que lo hagas para que pueda tratar tu caso de manera personalizada.
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