La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, recurrente y caracterizada por lesiones de eczema que causan mucho prurito.
El concepto de atópica define un contexto clínico que afecta a algunos individuos con una piel de características peculiares (piel seca) y una predisposición genética a desarrollar una serie de enfermedades de tipo alérgico. El desarrollo de manifestaciones clínicas depende de la interacción de factores genéticos, ambientales y constitucionales.
La prevalencia de la DA varía según las diferentes zonas geográficas, pero en general, es más elevada en países del norte de Europa y cuando más alto es el nivel de desarrollo industrial. Es mayor durante la infancia que respecto a la edad adulta, y en nuestro país se calcula que afecta entre un 5 y un 10 % de la población.
✦ Piel ATÓPICA (o eccema) en BEBÉS y NIÑOS. Cuidados y tratamiento del brote de dermatitis atópica
Manifestaciones Clínicas de la Dermatitis Atópica
La dermatitis atópica suele manifestarse por lesiones d’eczema que suelen ser pápulas o placas eritematosas (rojas) bilaterales y simétricas en distribución variable según la edad de aparición. Las lesiones ocasionan típicamente un prurito muy intensa. Pueden presentar vesiculación (pequeñas burbujas con líquido), descamación o engrosamiento de la piel como consecuencia de un rascado continuado.
La dermatitis atópica puede iniciarse en cualquier edad. Su evolución es variable. Suele evolucionar en forma de brotes recurrentes de evolución crónica y a menudo puede involucionar espontáneamente pasados unos años.
Desde un punto de vista práctico, clínicamente la dermatitis atópica se divide en:
- La DA del lactante (la forma más frecuente)
- La DA infantil
- La DA del adulto
Dermatitis Atópica del Lactante
Suele iniciarse entre los 2 y los 6 meses de vida. Se observan pápulas y/o placas eritematosas, descamativas y pruriginosas (eczematosas) localizadas en las partes de extensión de las extremidades (dorso) y en la cara dónde no suelen afectar las regiones peribucales y perioculares (alrededor de la boca y de los ojos). La enfermedad sigue un curso crónico con aparición de diferentes brotes de intensidad variable y en algunos casos acaba desapareciendo de forma espontánea, aproximadamente a los 2 años de vida.
Dermatitis Atópica Infantil
Este tipo de DA puede aparecer por primera vez hacia los dos años de vida o ser continuación de la fase del lactante. Las lesiones típicas son pápulas, vejígas y placas eritematodescamativas, que debido al rascado crónico se transforman en zonas con un aspecto más liquenificado, localizadas en los pliegues en zonas de flexión de codos y rodillas (parte anterior de brazos y posterior de piernas), aunque también pueden afectarse otras zonas de la superficie corporal.
Dermatitis Atópica del Adulto
Se caracteriza por placas agrandadas (liquenificadas) de aspecto eritematoso, marronoso, debido al rascado repetido provocado por el picor continuado. Afecta los pliegues de flexión de codos y rodillas, el cuello, la nuca, la cara, las muñecas, etc. Normalmente afecta personas de edades inferiores a los 40 años.
Los individuos con una DA suelen presentar un grupo de manifestaciones clínicas asociadas: a menudo refieren una historia personal o familiar de atopia (asma, rinitis alérgica, dermatitis atópica), presentan una piel seca, una queratosis pilar (pápulas queratosicas agrupadas en las partes laterales de brazos y piernas), una palidez de la cara, un pliegue desde el cantus interno del ojo hacia la parte infero-externa (pliegue de Dennie-Morgan), etc.
Los niños con dermatitis atópica tienen más tendencia a presentar infecciones cutáneas por: bacterias, especialmente por estafilococo aureus, muluscum contagiosum y verrugas. El prurito y el rascado son factores que pueden facilitar puertas de entrada a estas infecciones.
El diagnóstico de la DA se basa sobre todo en la clínica cutánea, pero es de utilidad la existencia de una historia familiar o personal de atopia. En casos dudosos se puede realizar una biopsia cutánea la cual mostrará cambios compatibles con eczema. Algunos pacientes presentan un aumento de la inmunoglobulina E (Ig E) en las analíticas de sangre.
Tratamiento de la Dermatitis Atópica
El tratamiento de la dermatitis atópica se enfoca en aliviar los síntomas y prevenir brotes. Aquí hay algunas medidas generales y tratamientos específicos:
- Medidas generales:
- Evitar todos aquellos agentes conocidos que pueden desencadenar o empeorar los brotes de dermatitis atópica: ambientes con mucho polvo, el contacto con la lana , moquetas, los jabones alcalinos y irritantes, las temperaturas extremas.
- Hidratación cutánea:
- Es necesaria la aplicación continuada de cremas hidratantes tanto en periodos sin lesiones como en fase de brotes de eczema.
- Prurito:
- Un síntoma básico a tratar es el prurito; usamos los antihistamínicos, en general por vía oral, y especialmente los de primera generación debido su efecto sedante que ayuda a disminuir la sensación de picor nocturno.
- Tratamiento tópico:
- Se basa en el uso de los corticosteroides tópicos la potencia de los cuales (baja, mediana, alta) dependerá de la intensidad y de la localización de las lesiones de la DA y también de la edad del paciente.
- Tratamiento sistémico:
- Los corticosteroides orales se reservan para casos más severos o graves y siempre durante periodos cortos de tiempos. Los antibióticos orales con efecto antibacteriano (estafilococo), a veces pueden ser efectivos como tratamiento coadyuvante. En casos excepcionales, que no responden a los tratamientos anteriores, se pueden utilizar otros tratamientos como la fototerapia (UVB, PUVA) o fármacos inmunosupresores o inmunomoduladores sistémicos (ciclosporina, metotrexat, azatioprina, tacrólimus, etc.). Siempre se debe tener en cuenta que todos estos tratamientos tienen que estar prescritos y supervisados por un dermatólogo.
Dermatitis Atópica y Embarazo
El embarazo y la dermatitis son dos viejos conocidos. Durante el embarazo, el cuerpo atraviesa muchos cambios, y la piel no es una excepción. Además, el sistema inmunológico se adapta para proteger al bebé, lo que puede alterar la respuesta de la piel y hacerla más propensa a la inflamación y la picazón. Estos factores combinados explican por qué la dermatitis y el embarazo están muy relacionadas.
Es fundamental destacar que el eczema y el embarazo no representan un riesgo directo para el feto. Sin embargo, los síntomas pueden afectar la calidad de vida de la madre, causando incomodidad y estrés. Una dermatitis atópica no tratada puede llevar a complicaciones como infecciones severas, exacerbación de los síntomas y deterioro del bienestar emocional de la madre.
Durante el embarazo, las zonas donde suele aparecer la dermatitis son los pliegues de las extremidades y el tronco. Se recomienda el uso de emolientes y humectantes sin fragancias ni conservantes que puedan irritar la piel.
Otras Condiciones de la Piel Durante el Embarazo
Además de erupción atópica del embarazo, existen otras condiciones que pueden generar picor intenso y sarpullido en la piel durante esta etapa:
- Erupción polimorfa del embarazo: Es un trastorno inflamatorio benigno que aparece en el tercer trimestre, o inmediatamente en el posparto.
- Penfigoide o herpes gestacional: Es una rara enfermedad cutánea autoinmune que suele aparecer al final del tercer trimestre, aunque puede desarrollarse en cualquier momento durante el embarazo o en el posparto inmediato.
- Colestasis intrahepática del embarazo: Afección hepática que se presenta con picazón intensa, especialmente en palmas y plantas, sin lesiones visibles en la piel.
El tratamiento dependerá de la causa subyacente del picor. El manejo de la dermatitis en el embarazo debe enfocarse en aliviar los síntomas sin comprometer la seguridad del feto.
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