La piel es el órgano más extenso y visible, y es la primera línea de defensa frente a patógenos. Por estos motivos, merece especial atención y cuidado. Tras el nacimiento de un bebé pueden surgir muchas dudas y cada tipo de dermatitis en bebés merece un enfoque específico.
La dermatitis atópica, término relacionado con eccema tópico y piel atópica, es una alteración crónica de la piel que afecta a bebés y niños pequeños (de 2 a 6 meses). En España, afecta aproximadamente al 10-20% de los niños y suele aparecer en forma de brotes, pudiendo llegar a estabilizarse por completo. Por eso, mantener una comunicación abierta con el pediatra es clave para garantizar la salud de la piel del bebé y abordar cualquier preocupación dermatológica de manera efectiva.
✦ Piel ATÓPICA (o eccema) en BEBÉS y NIÑOS. Cuidados y tratamiento del brote de dermatitis atópica
¿Qué es el Eccema?
El eccema es una afección donde la piel está irritada, enrojecida, seca, con bultos y picazón. Hay varios tipos de eccema, pero el más frecuente de todos es la dermatitis atópica: básicamente, piel seca y que pica que tiende a ir y venir.
Los bebés menores de un año suelen tener eccema en las mejillas, la frente y/o el cuero cabelludo. El eccema se les puede extender a rodillas, codos y tronco (pero no suele afectar a la zona cubierta por el pañal). Los niños mayores y los adolescentes suelen tener eccema en los pliegues de los codos, detrás de las rodillas, en el cuello o en la cara interna de muñecas y tobillos. Suelen tener la piel más cubierta de escamas y más seca en las primeras fases del eccema.
La piel también puede estar más engrosada y más oscura, así como cubierta de cicatrices provocadas por el rascado debido al picor (lo que se conoce como liquenificación).

Causas del Eccema
Los médicos no saben exactamente cuál es la causa del eccema. Se podría deber a una diferencia en la manera en que el sistema inmunitario de una persona reacciona ante las cosas. El eccema es bastante frecuente y muchos niños y adolescentes con eccema tienen parientes con esta misma afección.
Los expertos creen que el eccema se trasmite de padres a hijos a través de los genes. Las personas con eccema también pueden tener asma y algunos tipos de alergias, como la fiebre del heno (o rinitis alérgica estacional). El eccema, el asma y la fiebre del heno se conocen como afecciones "atópicas". Estas afecciones se dan en personas que son hipersensibles a los alérgenos (sustancias que provocan reacciones alérgicas) ambientales. En algunas personas, las alergias alimentarias pueden desencadenar estas afecciones o empeorarlas.
Las causas de la dermatitis atópica en los bebés son complejas y están interconectadas, e implican factores genéticos, cutáneos, inmunitarios y ambientales.
- Factores genéticos: El eczema tiene un potente componente genético y hereditario. Las investigaciones demuestran que si uno de los progenitores tiene antecedentes de atopía o eczema, el riesgo de transmisión al pequeño es del 50-70 %.
- Anomalías del sistema inmunitario: En los bebés con dermatitis atópica, el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada segregando niveles anormalmente altos de anticuerpos IgE.
- Factores ambientales: Desempeñan un papel clave en la aparición y agravamiento de la dermatitis atópica en los bebés. Los productos irritantes como el jabón, los detergentes, los perfumes, la lana e incluso los cambios de temperatura pueden intensificar los síntomas.
Síntomas de la Dermatitis Atópica
La dermatitis atópica en el pequeño se evidencia a través de una serie de signos como el enrojecimiento de las mejillas, picor intenso, descamación de la piel y la formación de costras. Normalmente, en los bebés menores de dos años, la dermatitis atópica se localiza en las mejillas, brazos o piernas.
Sin embargo, a partir de los dos años, el bebé puede presentar eccemas en los codos, en el cuello y en los pliegues que se forman en la piel del bebé. En cualquier caso, se trata de un problema dermatológico molesto para el niño que puede incluso, en ocasiones, alterar su sueño.
Signos de piel atópica en el bebé
Además de los problemas para conciliar el sueño, cuando los bebés padecen dermatitis atópica se podrán observar otros indicios iniciales, entre los que se incluyen:
- Sequedad de la piel a pesar de los intentos de hidratación frecuente. Además, es posible observar descamación cutánea. En el caso de que se presencien vesículas.
- Aparición de placas rojas en la barbilla, las mejillas, los brazos y el abdomen. Si, además, se visualizan pequeñas vesículas con exudación en estas áreas enrojecidas, entonces sería un signo claro de un brote de dermatitis atópica.
- Picazón y necesidad de tener que rascarse en las zonas con eccemas.
Si el bebé se rasca de manera continua, las placas de eccemas se vuelven más rugosas. En caso de que ocurra una perforación, las placas supurarán y se formará una costra. Sin embargo, esta costra desaparece con el paso del tiempo.
Diagnóstico del Eccema
No hay ninguna prueba específica cuyo resultado permita hacer un diagnóstico de dermatitis atópica. El médico observará la erupción y hará preguntas sobre los síntomas, la salud del niño hasta la fecha y sus antecedentes médicos familiares.
Tratamiento del Eccema
El eccema no se puede curar, pero su tratamiento puede ayudar a aliviar los síntomas. El médico recomendará distintos tipos de tratamientos en función de la gravedad de los síntomas, la edad del niño y la ubicación de la erupción. Algunos de sus tratamientos son "tópicos", o aplicados sobre la piel.
Tratamientos tópicos
- Hidratantes tópicos: La piel se debe hidratar a menudo (idealmente dos o tres veces al día). El mejor momento para hidratar la piel es después de bañarse o ducharse, con la piel secada a toquecitos y con suavidad. Las pomadas (como la vaselina) y las cremas son lo mejor porque contienen mucho aceite.
- Corticosteroides tópicos: Estos también se llaman cortisona o cremas o pomadas de esteroides y ayudan a aliviar la inflamación de la piel. Es importante no usar un corticosteroide tópico que le hayan recetado a otra persona.
Remedios caseros contra la dermatitis atópica del bebé
A continuación, se enumeran una serie de recomendaciones para cuidar la piel atópica de los bebés:
- Cortar bien las uñas y asegurarse de que están limpias y sobre todo, evitar que el bebé se rasque para que no se produzca infección.
- Usar prendas de algodón y especial cuidado con las etiquetas de la ropa.
- Bañar al pequeño dos o tres veces por semana, siempre con agua tibia y no alargar en exceso los baños. Además, es aconsejable utilizar jabones suaves y evitar el uso de esponjas. Después del baño es importante secar con suavidad al niño y evitar, también, el uso de colonias.
- Hidratar bien al niño, ya que tras el baño la piel se reseca.
- Cambiar frecuente de pañales para evitar irritaciones.
- Seguir una dieta saludable.
El uso de cremas solares es otros de los consejos para cuidar la piel atópica del bebé, así como mantener una temperatura media para evitar la sudoración y pasar frío. También sería recomendable evitar el polvo doméstico puesto que podría empeorar los eccemas del bebé.

¿Cómo pueden ayudar los padres?
Ayude a prevenir y a tratar el eccema de su hijo evitando que se le seque la piel o que le pique, así como haciendo que se mantenga alejado de los desencadenantes que les causen las crisis o reactivaciones del eccema.
Los niños se deben dar baños breves o ducharse con agua tibia (no caliente). Use jabones no perfumados o geles que no contengan jabón y séquele la piel a su hijo con suavidad y a toquecitos antes de ponerle crema o pomada. Los niños se deben vestir con prendas de tejidos suaves y transpirables, como el algodón. Mantenga cortas las uñas de su hijo para evitar las lesiones que se podría hacer al rascarse. El estrés puede empeorar el eccema.
¿Cuándo debería llamar al médico?
Los niños y los adolescentes con eccema son proclives a las infecciones cutáneas. A muchos niños, el eccema les empieza a mejorar en torno a los 5 o 6 años de edad. A veces, les desaparece por completo. A otros niños, les puede volver a empezar cuando inician la pubertad.
Consejos adicionales
Hay ciertas prácticas fundamentales para prevenir los brotes de eczema de tu bebé. Minimiza la irritación de la piel siguiendo estos sencillos pasos:
- Productos de baño adecuados: elige limpiadores líquidos sin jabón con un pH neutro y un contenido adecuado de lípidos. Evita los jabones alcalinos, que pueden ser demasiado agresivos para la piel sensible de los bebés.
- Temperatura moderada del agua: Asegúrate de que el agua del baño no esté demasiado caliente: una temperatura tibia de 27-30 °C es ideal para la piel de los bebés.
- Duración limitada del baño: Reduce el baño a unos 5 minutos para evitar deshidratar la piel. Utilizar aceites de baño adecuados para bebés puede ayudar a mantener la piel hidratada.
- Limpieza suave: Limpia suavemente la piel del bebé para eliminar las costras y los contaminantes bacterianos, en particular en caso de sobreinfección.
- Secado suave y aplicación de emolientes después del baño: Después del baño, seca suavemente la piel del bebé con una toalla suave y, a continuación, aplica un emoliente mientras la piel esté todavía ligeramente húmeda.
- Reducir los factores de riesgo ambientales: mantén un entorno doméstico con una humedad adecuada y una temperatura controlada (en torno a 18 °C) para minimizar la deshidratación de la piel. Protege a tu bebé del tabaco y de los alérgenos comunes (ácaros, polvo, pelo de animales) asegurándote de que los espacios estén bien ventilados.
- Prevención de la irritación por contacto: elige ropa de algodón, evita la lana y los materiales sintéticos. Aclara bien la ropa y evita utilizar suavizantes perfumados.
Consejos para evitar que los bebés se rasquen
He aquí algunas formas suaves y eficaces de aliviar y prevenir los picores en los bebés:
- Utilizar agua termal: para calmar la piel irritada del bebé, pulveriza agua termal sobre las zonas afectadas. Tras la pulverización, hidrata la piel con una crema emoliente adecuada para bebés.
- El poder del frío: el frío alivia los picores. Una compresa de agua termal fría, unos guijarros fríos previamente conservados en la nevera o una bolsa «refrescante» aplicada sobre la piel del bebé pueden proporcionar un alivio temporal.
- Utilizar guantes de algodón por la noche: para los bebés que se rascan mientras duermen, considera la posibilidad de utilizar pequeños guantes de algodón. Esto puede ayudar a evitar el rascado involuntario y limitar el empeoramiento de los picores.
- Cortarles las uñas: mantener las uñas de tu bebé cortas y limadas evitará que se rasque involuntariamente si existen picores.
- Preparación para la noche: para reducir el picor nocturno, aplica una crema emoliente antes de acostarle.
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