Los gatos suelen cuidar mucho su piel, acicalándola con frecuencia y diligencia, pero, al mismo tiempo, suelen tener una constitución cutánea bastante delicada. Por lo que no es de extrañar que existan algunas afecciones recurrentes que debamos tener en cuenta para tratar antes de que se vuelvan un problema. Por esa razón, hoy repasamos las enfermedades de la piel en gatos más comunes y cómo tratarlas. Si te preocupa la salud de tu felino, lee con atención la siguiente lista para que puedas reconocerlas y sepas qué hacer.

Acné Felino
El acné felino es una afección dermatológica común pero a menudo subestimada que afecta a los gatos, especialmente en su área mandibular. El acné felino se manifiesta principalmente en la zona de la barbilla, aunque también puede aparecer en otras áreas de la cara y el cuello.
Causas del Acné Felino
No se sabe exactamente cuál es la causa, aunque se entiende que se forman gracias a la acumulación inusual de queratina en el mentón, lo que tiene como efecto la aparición del acné.
Los gatos tienen una piel especialmente sensible, y cualquier alteración en la producción de sebo o en la estructura de los folículos pilosos puede desencadenar el acné. Las fluctuaciones hormonales, particularmente durante la pubertad, pueden contribuir al desarrollo del acné felino. El estrés también puede desencadenar acné en los gatos, ya que afecta el sistema inmunológico y altera el equilibrio hormonal.
El uso de platos de plástico para la comida o el agua es un factor de riesgo significativo. El material plástico puede acumular bacterias en su superficie, lo que lleva a infecciones en los poros de la piel.
Diagnóstico del Acné Felino
El diagnóstico del acné felino se realiza principalmente a través de una inspección física detallada por un veterinario.
Tratamiento del Acné Felino
El tratamiento del acné felino depende de la gravedad de la afección. Limpiar la zona afectada con productos específicos para pieles sensibles o con soluciones antibacterianas puede ayudar a reducir la cantidad de bacterias y prevenir infecciones.
No es contagioso, pero puede llegar a causar infecciones si el gato se rasca mucho la zona, por lo que conviene tratarlo a tiempo con ungüentos, limpiando y secando mucho la zona con compresas tibias, pasando toallitas con clorhexidina alrededor de las lesiones y tópicos antimicóticos. Lo ideal es dejar que el veterinario analice la lesión y recomiende personalmente el tratamiento.
Con un acné felino leve, suele bastar con realizar limpiezas desinfectantes periódicamente. El tratamiento por cuenta propia del acné felino se debe hablar previamente con el veterinario. Los remedios caseros, como el aceite de coco y las infusiones de manzanilla, sirven para limpiar la piel y despegar las costras.
Si has consultado con tu veterinario y el acné felino está identificado, hay algunas maneras de tratarlo. Para ello, se usa un lavado antibacteriano. En casos leves este es el único tratamiento necesario, pero para los casos graves se requerirá una terapia antibiótica o tratamiento para infecciones fúngicas.
Aunque el acné felino suele evolucionar en forma de brotes, el pronóstico es bueno en la mayoría de casos.
Prevención del Acné Felino
La prevención del acné felino incluye prácticas regulares de higiene, como limpiar la cara del gato con toallitas húmedas específicas para felinos y asegurarse de que sus platos sean de materiales no plásticos. Asimismo, se cree que los comederos de plástico favorecen el acné felino. Además, ayudar a tu gato a mantener la barbilla limpia puede reducir el problema.
Se recomienda practicar una profilaxis antiparasitaria regular con collares, pipetas o comprimidos. Si tu gato ya tiene acné, puedes frenar los brotes subsiguientes con una limpieza periódica. Sin embargo, no la realices más de una o dos veces por semana.
Aunque el acné felino generalmente no es una afección grave, puede afectar el bienestar emocional de los gatos si causa dolor o malestar.
Otras Enfermedades de la Piel en Gatos
Tiña o Dermatofitosis
La tiña es una enfermedad muy frecuente en los gatos causada por una infección fúngica, por parte de un grupo de hongos conocidos como dermatofitos quienes se alimentan de la queratina presente en el pelo y la piel. La dermatofitosis, como también se le conoce, se presenta como lesiones particularmente circulares, acompañadas de un cambio en la constitución de la piel, caída del pelo, piel escamosa y casposa. Es importante tratar la tiña de manera rápida, ya que es altamente contagiosa, llegando incluso a afectar a los humanos.
El tratamiento consiste en un corte de pelo, en caso de que el gato sea de pelo largo; desinfección del área donde suela pasar más tiempo, curas con antimicóticos y baños con champú antifúngicos. Las esporas del hongo pueden vivir más de un año en el ambiente, por lo que es esencial limpiar la casa con aspiradora y desinfectante, incluyendo la cama del gato.
Dermatitis Alérgica
La dermatitis alérgica es una reacción visible en la piel del gato ante la exposición de determinadas sustancias como los productos de limpieza. En los felinos esto se produce casi siempre por acción de la saliva de la pulga, aunque puede haber otros elementos irritantes en el entorno.
Se puede ver fácilmente como una irritación, hinchazón y enrojecimiento de la piel del gato, usualmente focalizada y raras veces con caídas de pelo abundantes. Hay que estar muy atentos a los patrones de rascado, especialmente si tu gato comienza a rascarse ferozmente en una parte concreta del cuerpo o si detectas algún tipo de parásito como garrapatas o pulgas.
El tratamiento es sencillo y suele ir acompañado de un tópico para aliviar la comezón y la desparasitación del gato.
Sarna
La sarna es otra enfermedad común en la piel de los gatos, especialmente la sarna sarcóptica y la sarna notoédrica. Todas ellas son causadas por la acción de ácaros capaces de incrustarse en la piel, creando túneles y produciendo una sustancia altamente irritante que genera mucha comezón en los gatos.
A medida que el gato se rasca, los huevos de los ácaros quedan incrustados en otras zonas de la piel, pudiendo avanzar muy rápido si no se toman medidas. Se reconoce fácilmente por la descamación de la piel, hinchazón, enrojecimiento, comezón y patrones de pérdida de pelo desiguales. El tratamiento consiste en aplicaciones de antiparasitarios tópicos, que variarán dependiendo del tipo de ácaro y es importante tratarlo porque es altamente contagiosa, incluso en los humanos.
Dermatitis Infecciosa
La dermatitis infecciosa es una alteración de la propiedad de la piel, acompañada de un cambio en la coloración, textura y elasticidad, que alerta de una posible reacción por bacterias u hongos no especificados. Estas pueden aparecer en patrones desiguales, especialmente en mentón, orejas y torso, normalmente acompañadas de comezón, enrojecimiento y caída del pelo.
En raras ocasiones, una dermatitis infecciosa que aparece de manera recurrente sin explicación evidente, puede alertar de una posible deficiencia en la alimentación del felino, por lo que conviene visitar al veterinario. Por lo general, se recomendarán soluciones tópicas antimicóticas específicas para gatos y se vigilará la evolución de la misma para detectar posibles patrones.
Alopecia Felina
La alopecia felina es una enfermedad caracterizada por la caída del pelo en zonas específicas. Aunque las causas pueden ser variadas, incluyendo una mala alimentación en los cachorros felinos, una reacción alérgica grave, el hipertiroidismo u otra condición genética hereditaria, la razón más frecuente tiende a ser el estrés.
Cuando un felino se encuentra expuesto a un cambio de rutina drástico o sufre un evento traumático, puede comenzar a acicalarse de manera desmedida para combatir el estrés, lo que provoca que pierda todo el pelo de una determinada zona. No hay una forma médica de tratarlo directamente, más que encontrar las posibles causas y ofrecer al gato medios interesantes para que se relaje y se sienta seguro como juguetes, estructuras para trepar y demás.
En casos extremos puede llegar a ser necesario la colocación de un cono, para detener esta conducta dañina y consultar con un veterinario experto en comportamiento felino.
Abscesos
Los abscesos no son enfermedades propiamente dichas, pero sí son una afectación frecuente en la piel de los gatos, las cuales se producen por lesiones mal atendidas que logran acumular bacterias, creando una colonia en bultos que pronto se llena de pus, secreciones, enrojecimiento y pérdida del pelo en la zona. Algunos gatos pueden llegar a ser particularmente susceptibles a formar abscesos, por lo que se deben duplicar las acciones de higiene con ellos.
Los abscesos son muy dolorosos y requieren de una intervención veterinaria para el correcto drenaje y para la aplicación de antibióticos, dependiendo de la gravedad de la lesión.
Dermatitis facial idiopática felina
La dermatitis facial idiopática felina se caracteriza por la aparición de lesiones en la piel alrededor de los ojos, la nariz y los labios, que pueden ser rojas, escamosas y a veces dolorosas. Las lesiones pueden progresar y formar costras o úlceras, lo que puede llevar a la pérdida de pelo, infecciones secundarias y cicatrices.
La causa exacta de la dermatitis facial idiopática no se comprende completamente, pero se cree que puede estar relacionada con una reacción alérgica a los alérgenos ambientales o alimentos, factores hormonales, inmunológicos o factores hereditarios. Se han descrito gatos jóvenes Persas e Himalayos, sin una predisposición de sexo. Las lesiones cutáneas suelen estar confinadas a la cabeza, especialmente las regiones periocular, perioral y del mentón y el cuello, y no son causadas por el gato, excepto en los casos dónde además exista prurito, y se observará un agravamiento de las mismas por el rascado. Rara vez, se observarán estas lesiones en otras localizaciones o los pliegues de la piel del resto del cuerpo.
Se suele producir una infección bacteriana secundaria o por levaduras (Malassezia pachidermatis), lo que provocará también un aumento en el prurito y el rascado, empeorando considerablemente las lesiones iniciales. Los gatos afectados tienen la cara sucia, con un exudado negro adherido a la piel y en las porciones distales del pelo. La superficie de la piel estará inflamada y la gravedad irá en aumento con el tiempo, así como el prurito o las infecciones secundarias.
La mayoría de los gatos, también tendrán acumulaciones de material ceruminoso de color negro en los oídos, complicando el cuadro, ya que puede generar molestias a nivel ótico, con rascado en la zona de sienes y periauricular. Se puede complicar el cuadro, con el desarrollo de otitis ceruminosas o por levaduras (Malassezia pachidermatis), por lo que el manejo terapéutico debe incluir el control de las posibles otitis secundarias.
Aunque la biopsia es una de las pruebas importantes, se debe recordar que el diagnóstico es por exclusión, tras hacer una buena anamnesis, exploración clínica y toma de muestras en el marco de los posibles diagnósticos diferenciales. Los hallazgos histopatológicos incluyen ortoqueratosis, hiperqueratosis, formación de costras. Se observará una hiperplasia de la epidermis y de la zona perivascular superficial con presencia de células mixtas (dermatitis de la interfase). Puede haber una cantidad importante de eosinófilos, neutrófilos y mastocitos, y observarse además incontinencia pigmentaria. Ocasionalmente en algunas muestras, pueden presentar microabscesos epidérmicos con contenido de eosinófilos y neutrófilos. Se debe tratar cualquier infección secundaria bacteriana y/o por hongos con antibióticos sistémicos o antifúngicos (previo cultivo), que a menudo disminuyen el prurito y mejoran el aspecto clínico del gato.
Algunos de los tratamientos utilizados para tratar esta enfermedad son los glucocorticoides sistémicos como la prednisolona (2,2 mg/kg, oral cada 24 horas), la ciclosporina (6-7 mg/kg/día oral cada 24 horas), antihistamínicos, ácidos grasos esenciales, suplementos nutricionales (vitamina E y zinc), cambio de dieta y terapia con luz UV. Se han observado recidivas cuando se para la administración de los fármacos.
Es importante tener en cuenta que la dermatitis facial idiopática es una enfermedad crónica y puede requerir tratamiento a largo plazo. También se deben evitar los irritantes ambientales y mantener una buena higiene facial con el uso de productos tópicos antiseborreicos, especialmente las toallitas, que pueden mejorar la apariencia del gato, pero tendrá que ser utilizado de forma continuada, ya que se trata de una enfermedad crónica.
El tratamiento de la dermatitis facial idiopática del gato Persa puede ser difícil, ya que la causa exacta de la enfermedad no se comprende completamente y puede ser multifactorial. La evolución del cuadro clínico dependerá del manejo de las lesiones, infecciones y los síntomas, intentando hacer terapias combinadas o multimodales, evitando el uso crónico de terapias inmunosupresoras, por los riesgos que éstas comportan, y sobre todo identificar si existen enfermedades alérgicas o hipersensibilidad como posible etiología de esta dermatitis.
¿Cómo Tratar los Problemas en la Piel de los Gatos?
Lo primero que debes hacer cuando tu gato presente algún tipo de síntoma parecido a los aquí descritos, es asistir a profesionales veterinarios, ya que los especialistas evaluamos no solo la lesión, si no sus potenciales causas, y tenemos las herramientas para saber si estas pueden estar escondiendo una enfermedad subyacente importante que deba ser tratada con agilidad. Sin mencionar que muchas de las enfermedades de la piel de los gatos pueden confundirse entre ellas, por lo que un tratamiento autodirigido, lejos de mejorar la condición, puede terminar empeorándola.
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