Alopecia Infantil: Causas, Diagnóstico y Tratamientos por Dermatólogos Especialistas

La alopecia en niños no es un asunto que tratemos con mucha frecuencia en este blog. No todas las consultas obedecen a un problema real de alopecia, pero en ocasiones sí sucede.

La caída de pelo en los niños es una preocupación frecuente entre padres y cuidadores, y es un tema que puede generar mucha inquietud. Lo primero que debemos entender es que, en ciertos casos, la caída de cabello en los niños puede ser completamente normal. Durante el crecimiento, los ciclos del pelo experimentan fases en las que es natural que el pelo caiga en pequeñas cantidades. Este proceso puede observarse de manera similar en adultos y no necesariamente indica un problema.

Sin embargo, cuando la pérdida de cabello es abundante o aparecen áreas de calvicie notables (como ocurre en la alopecia), es importante no ignorarlo, ya que podría ser una señal de que algo más está ocurriendo.

A mi hijo se le cae el pelo ¿es normal?💇Causas (y tratamiento) de la caída de cabello de los niños

Tipos de Alopecia Infantil

Hay de varios tipos de alopecia infantil. Nueve de cada diez casos de alopecia en niños son casos de alopecia no cicatricial y adquirida. La más frecuente en la población pediátrica es la alopecia areata. Detrás de una alopecia infantil puede haber más razones.

Clasificación de la Alopecia Adquirida

Ante un paciente con alopecia, se debe realizar una clasificación rápida y sencilla que será fundamental para realizar el diagnóstico. Para ello, es necesario centrarse en sus características, determinando si es cicatricial o no (con o sin destrucción del folículo respectivamente), si es congénita (aparición neonatal o en la infancia temprana) o adquirida (infancia tardía y adolescencia) y si es localizada o difusa.

Tabla 2. Clasificación de la alopecia adquirida.

Alopecia Areata

La alopecia areata es una enfermedad considerada de origen multifactorial. Hay antecedentes familiares en un 20% de los casos y su origen es inmunológico. Los folículos detienen bruscamente la producción de cabello. En casos extremos, afecta a la totalidad del cuero cabelludo. La evolución es variable: desde la recuperación total hasta la pérdida completa de todo el cabello.

Constituye un proceso crónico, inflamatorio, de origen inmunológico, mediado por linfocitos T, que afecta al folículo y ocasionalmente a las uñas (pitting). En la mitad de los casos se inicia antes de los 20 años y el 20% en la infancia. Produce áreas localizadas de alopecia no cicatricial, muy bien delimitadas, con una piel en apariencia normal. En estas áreas de alopecia son típicos los pelos afilados en su parte proximal, llamados pelos peládicos o en signo de exclamación.

A veces, la alopecia evoluciona a formas graves en las que no hay nada de pelo. Principalmente se da en el cuero cabelludo, aunque puede aparecer por el resto de pelo corporal produciendo una alopecia universal. Respecto a su curso natural, en un 60% de los casos hay remisiones espontáneas en un año, mientras que en otros casos aparecen recurrencias o se hace permanente.

Se ha demostrado su asociación con otros procesos autoinmunes, como enfermedades autoinmunes tiroideas en un 30% de los casos; otras enfermedades asociadas son el vitíligo, la diabetes mellitus, el síndrome de Addison, el lupus y la trisomía 21.

Tricotilomanía

El arrancamiento compulsivo del propio pelo se da con frecuencia en niños (en la cabeza, pero también en cejas o pestañas). Generalmente se relaciona con procesos de ansiedad y suele necesitar de intervención psicológica. Se produce ante el arrancamiento compulsivo del pelo por el propio niño. Se puede dar en asociación con otras alteraciones del comportamiento, como la succión del dedo pulgar o la onicofagia.

Suele presentarse como un área irregular, con pelos de distintas longitudes (a diferencia de la alopecia areata, con pelo en el mismo estadio y placa con bordes regulares). Las cejas y las pestañas pueden afectarse.

Alopecia por Deficiencias Nutricionales o Estrés

Si existen carencias nutricionales (el niño no come adecuadamente) o el paciente padece anemia, puede producirse una situación de caída del cabello. También si el pequeño está estresado, tiene ansiedad o está en tratamiento médico (como la quimioterapia) puede perder pelo. Igualmente si padece enfermedades endocrinas, patologías crónicas o se ha sometido a intervenciones quirúrgicas.

Alopecia Occipital

Se produce en los bebés. Aunque mucha gente piensa que se debe al roce de la cabeza con la cuna o el cochecito, esto es un error. A las 20 semanas de gestación, el cuero cabelludo presenta cabellos en crecimiento (fase anágena). Poco a poco van cayendo a excepción de los que se encuentran en la zona occipital. El niño presenta una placa sin pelo en el lateral de la cabeza (zona temporal). Su origen es congénito.

Efluvio Anágeno y Telógeno

El cabello se cae como consecuencia de algún factor estresante.

  • Efluvio anágeno: se trata de una alopecia de rápida instauración, mientras los folículos se encuentran en fase anágena (o fase activa del crecimiento del cabello). Se puede observar después de tratamientos radioterápicos o quimioterápicos, incluyendo ciclofosfamida, doxorrubicina, metotrexato y azatioprina. Por lo tanto, el agente detonante suele ser evidente y el cuadro clínico no suele indicar otros diagnósticos. Una vez suspendida la causa, el cabello crece, aunque en ocasiones puede alterarse la textura o el color.
  • Efluvio telógeno: en este tipo de alopecia se produce una pérdida generalizada de cabello sano al existir un factor estresante que provoca el paso de los folículos que están en fase anágena, de crecimiento, hacia una fase telógena (fase de reposo o de caída del cabello). Esta pérdida de pelo se produce unos 3 meses después, aproximadamente, del factor desencadenante. Entre dichos factores se encuentran enfermedades febriles, medicamentos, hemorragias intensas, cambios en la dieta (periodos ayuno), cirugías, estrés emocional, etc.

Otras Causas

  • Desnutrición crónica: El pelo presenta cambios de coloración, pudiendo presentar bandas de color oscuro alternando con bandas de color claro, el denominado “signo de la bandera”, que traduce los periodos en que el paciente tiene mayor o menor ingesta calórica proteica.
  • Alteraciones metabólicas: Asociadas a la detención del crecimiento y el desarrollo, eccema, diarrea, además de las alteraciones del pelo, como aparición de pelo reseco, quebradizo, claro y de crecimiento lento.
  • Deficiencia de biotina (vitamina B7) y biotinidasa por defectos congénitos de carboxilasas.
  • Deficiencia de zinc, principalmente la acrodermatitis enteropática, en pacientes con desnutrición crónica o malabsorción.
  • Enfermedades autoinmune.

Diagnóstico Diferencial

Es esencial realizar una evaluación médica para determinar la causa exacta de la alopecia en un niño específico. El cuero cabelludo y otras zonas vellosas se analizarán: el patrón de alopecia, la piel subyacente y aspecto del cabello afectado y restante (color, textura, fragilidad…) así como la presencia de eritema, edema, cicatrices, foliculitis, inflamación, descamación, pústulas o cualquier otra alteración.

Las alteraciones del tallo piloso se analizarán mediante dermatoscopia o el examen miscroscópico de los cabellos. A nivel de la consulta, existen algunas maniobras específicas que pueden ayudar el diagnóstico. Por último, se solicitan pruebas complementarias1 según la sospecha clínica. Algunas se pueden indicar desde la consulta de Atención Primaria, mientras que otras requieren la derivación al dermatólogo (tricograma, fototricograma, examen con luz polarizada, microscopía electrónica, biopsia cutánea…).

Tiña de la Cabeza

Se trata de una dermatofitosis que presenta su mayor incidencia entre los 3 y los 7 años. Los agentes etiológicos pertenecen al grupo Trichiohyton o Microsporum, siendo en nuestro medio los más frecuentes el T. tonsurans y M. canis. La manifestación más frecuente es una o varias placas descamativas, pruriginosas, con alopecia incompleta debido a la presencia de pelos cortos y rotos junto con otros largos y normales, además de la presencia de puntos negros que corresponden a los pelos rotos a ras del cuero cabelludo. A nivel sistémico el paciente se encuentra asintomático.

También existen otras manifestaciones de carácter no inflamatorio con presencia de eritema y descamación, sin alopecia, que pueden simular una dermatitis seborreica. Las formas graves de las tiñas son el favus y el querion. El favus es una forma inflamatoria y cicatricial caracterizada por la presencia de pústulas y costras amarillentas. El querion aparece como una masa inflamatoria que drena pus junto con linfadenopatías regionales.

Tratamientos Disponibles

Algunas formas de alopecia, como la alopecia areata, a menudo son autolimitadas y pueden resolverse por sí solas. En el momento actual existen diversos tratamientos tópicos y orales que pueden mejorar su problema. El tratamiento de la alopecia androgénica en base a minoxidil tópico, oral e inhibidores de la 5-alfa-reductasa, producen efectos muy positivos en esta patología, lo que ha supuesto un gran adelanto.

Tratamiento para Tiña de la Cabeza

El tratamiento es oral, los fármacos aprobados en niños son la griseofulvina y la terbinafina. Los tratamientos tópicos en forma de champú se emplean como adyuvantes con el fin de reducir la extensión y difusión de las esporas y el riesgo de contagio.

  • Griseofulvina: niños mayores de 2 años. Dosis: 10-20 mg/kg/día cada 12-24 horas durante 4-6 semanas, hasta conseguir erradicación completa. Algunos expertos recomiendan emplear dosis más altas (20-25 mg/kg/día durante 6-8 semanas).

Tratamiento para Alopecia Areata

A pesar de la limitada evidencia, el tratamiento de primera elección son los corticoides, tópicos o infiltrados, especialmente en los casos de alopecia leve, localizada.

  • Corticoides tópicos potentes (loción, crema, ungüento): Es el tratamiento de primera línea en niños, especialmente en las formas localizadas, y como alternativa en adultos con parches irregulares y leves que no toleran la infiltración de corticoides. El principal fármaco prescrito es el propionato de clobetasol al 0,05% o el dipropionato de betametasona al 0,05%, aplicándose 2 veces al día sobre el área afecta y 1 cm de margen sano, durante 2-6 semanas consecutivas. Se puede emplear solo o combinado con minoxidil tópico. Este tratamiento presenta una tasa de recaída del 37-63%.
  • Infiltración de corticoides: Es el tratamiento de primera línea en adultos y en las formas localizadas de los adolescentes, siendo la triamcinolona el más empleado, con previo tratamiento anestésico tópico (como lidocaína al 2,5%). En niños, el dolor puede ser un factor limitante para su uso. Se emplean en placas únicas o múltiples con una afectación inferior al 50% del cuero cabelludo. Estas infiltraciones se pueden repetir si es necesario cada 4-6 semanas, y finalizan cuando el crecimiento es completo. Por lo general, el crecimiento de pelo aparece normalmente a las 6-8 semanas tras iniciar las inyecciones intradérmicas, observándose respuesta en dos tercios de los pacientes. Si no hay respuesta en 6 meses, se debe interrumpir el tratamiento. Debe ser administrado por el dermatólogo, con control evolutivo periódico para detectar atrofia cutánea iatrogénica, que es el efecto adverso más frecuente, así como hipopigmentación o teleangiectasias en la zona.
  • Inmunoterapia tópica: El objetivo de la inmunoterapia es producir una dermatitis de contacto alérgica controlada en el cuero cabelludo para que los linfocitos produzcan dermatitis en lugar de actuar sobre el folículo piloso. Para ello, se emplean sensibilizadores, siendo los más empleados la difenciprona (DPCP o difenilciclopropenona). La inmunoterapia con DPCP comienza con una fase de sensibilización, que consiste en la colocación de un parche de DPCP al 2% en un área pequeña del cuero cabelludo, para hacer al paciente alérgico y esperar 15 días hasta que el paciente se sensibilice. Tras ello, se realiza la búsqueda de la concentración de DPCP ideal para que el paciente se pueda aplicar el producto de forma local. Se considera la concentración ideal aquella que produce una reacción, similar a una quemadura. Una vez encontrada dicha concentración, se aplicará una vez por semana sobre las zonas afectadas, con lavado de pelo unas 24-48 horas después. El crecimiento del pelo comienza a las 4-12 semanas del tratamiento. Una vez que se ha conseguido la máxima ganancia de pelo, se reduce el tratamiento. El principal efecto adverso es la dermatitis grave.
  • Minoxidil al 2 y 5%: Pueden emplearse solos o combinados con el tratamiento de primera línea. Es usado 2 veces al día, y es más efectiva la solución al 5%. Se debe emplear durante 3 meses para evaluar su efectividad y posteriormente se requiere continuar su aplicación para mantener el crecimiento del pelo. No es efectivo en pacientes con alopecia difusa. Suele ser bien tolerado, aunque puede producir crecimiento de pelo en zonas indeseadas, como el vello facial.
  • Fotoquimioterapia con radiación PUVA: Se emplea durante 4-6 meses en casos de alopecia difusa o universal, en los que no se tolera la inmunoterapia. Se emplean en casos de alopecia areata grave.
  • Glucocorticoides orales: Sus efectos adversos limitan su uso a largo plazo. En la práctica clínica se emplean ciclos de 4-6 semanas de glucocorticoides a 1 mg/kg/día con el fin de frenar la caída del pelo brusca en pacientes con alopecia extensa.
  • Metotrexato: Fármaco empleado en casos de alopecias extensas resistentes al tratamiento en adultos. Sin embargo, en niños, aún no hay estudios suficientes que muestren su eficacia. La duración óptima del tratamiento es desconocida, empleándose actualmente, según los escasos estudios no controlados, unos 18-24 meses en los niños respondedores y suspendiéndose a los 6-9 meses en pacientes sin respuesta. En estos casos el tratamiento debe ser llevado por un dermatólogo directamente.

Consejos para la Prevención y el Cuidado del Cabello en Niños

Afortunadamente, la caída de pelo en niños se puede prevenir y tratar, en la mayoría de los casos, con medidas adecuadas.

  • Mantener una buena higiene capilar: Es importante lavar el cabello con productos suaves, adecuados para el tipo de cuero cabelludo de cada niño.
  • Dieta equilibrada y rica en nutrientes: Una alimentación que incluya suficientes vitaminas y minerales es fundamental para el crecimiento saludable del cabello.
  • Evitar peinados tensos: Coletas o trenzas demasiado apretadas pueden causar tracción en los folículos y, con el tiempo, provocar la caída del cabello.
  • Consulta médica: Si se observa una caída de pelo excesiva o la aparición de zonas de calvicie, es fundamental acudir a un dermatólogo para realizar un diagnóstico preciso y determinar el tratamiento más adecuado.

En resumen, aunque una caída leve de cabello puede ser normal en los niños, es importante estar atentos si esta se vuelve excesiva o aparecen signos de problemas como alopecia localizada. Identificar las causas a tiempo es clave para aplicar el tratamiento adecuado y prevenir complicaciones futuras.

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