El caso de Vincent Humbert, un joven tetrapléjico cuya muerte reabrió el debate sobre la eutanasia en Francia, conmocionó a la opinión pública. A continuación, se presenta un análisis detallado de los eventos que llevaron a su fallecimiento y las controversias legales y éticas que surgieron.
Vincent Humbert, de 22 años, quedó tetrapléjico, ciego y casi mudo a raíz de un accidente de tráfico ocurrido tres años antes. Desde entonces, había expresado repetidamente su deseo de morir, incluso en una carta al presidente de la República y en un libro titulado "Os pido el derecho a morir".
Un caso de eutanasia sacude a la opinión pública francesa
El 26 de septiembre, Vincent Humbert falleció en el hospital de Berck-sur-Mer. Dos días antes, su madre, Marie Humbert, le había inyectado barbitúricos en la sonda que le alimentaba para cumplir así los deseos del joven.
A raíz de esa inyección, Vincent cayó en un coma profundo y dos días después murió. El médico Frédéric Chaussoy, jefe del servicio de reanimación del hospital de Berck-sur-Mer, afirmó públicamente que había desconectado el respirador que le mantenía artificialmente con vida, si bien posteriormente precisó que le puso dos inyecciones para precipitar su muerte.
Horas antes de que en la pequeña localidad de Berck-Plage, situada al norte de Francia, se celebrase un recogido funeral por Vincent Humbert, el doctor Frédéric Chaussoy comparecía en una emisora de radio para autoinculparse en el caso, al admitir que fue él quien físicamente apagó las máquinas que mantenían al paciente con vida. «Habríamos podido decir que fue una complicación o una parada cardíaca. Se puede mentir muy bien.
El jefe del servicio de reanimación del hospital de Berck-sur-Mer, donde Vincent estaba ingresado, también admitió que ya ha recibido una citación de la policía para explicar lo ocurrido.
«Para mí, Vincent murió el 24. Le vi dormirse, irse. Quizás su corazón latía todavía un poco. Yo no soy médico», dijo su madre.
La madre del joven tetrapléjico Vincent Humbert, cuya muerte relanzó el debate sobre la eutanasia en Francia, reivindicó la principal responsabilidad por su muerte, que ha asumido el médico que le atendía. «Estoy segura del medicamento que inyecté a Vincent. Su muerte podría haber sido más larga» y el doctor Frédéric Chaussoy, jefe del servicio de reanimación del hospital de Berck-sur-Mer (norte), «sólo quiso ayudarme a acelerar las cosas», afirmó Marie Humbert en un emisora de radio francesa .
Marie Humbert denunció como injusto que el médico sea investigado por envenenamiento con premeditación y se declaró dispuesta a afrontar la Justicia. «Para mí no será tan doloroso como haber ayudado a mi hijo» a morir, explicó Humbert. Vincent, que se había convertido en Francia en el símbolo del derecho a morir, falleció esta mañana en el servicio de reanimación del centro hospitalario de Berck-sur-Mer, informó la Fiscalía.
La madre había introducido el miércoles un barbitúrico tóxico comprado en Suiza en el suero que alimentaba a su hijo en su lecho del hospital, donde yacía desde que hace tres años sufrió un grave accidente de automóvil.
Los médicos que atendían a Vincent en el hospital decidió "limitar las terapias activas", según anunció tras el fallecimiento del joven. La madre de Vincent, que fue puesta bajo custodia policial, recobró poco después la libertad e ingresó en un centro psicoterapéutico.
La Fiscalía ha abierto una investigación judicial por «envenenamiento con premeditación» contra el médico, lo que podría conllevar la cadena perpetua. En cambio, Marie Humbert es investigada sólo por «administración de sustancias tóxicas con premeditación a persona vulnerable», un delito castigable con cinco años de prisión.
¿Quién mató a Vincent Humbert? Su madre, que le inyectó barbitúricos en el suero, provocando que su hijo entrase en un coma profundo.
La madre de Vincent, que fue puesta bajo custodia policial ayer, recobró poco después la libertad e ingresó en un centro psicoterapéutico.
Implicaciones legales y éticas
El caso Vincent Humbert generó un intenso debate sobre la eutanasia y el derecho a morir dignamente. La legislación francesa en ese momento no permitía la eutanasia activa, lo que llevó a la madre y al médico a tomar decisiones que los expusieron a cargos criminales. El caso puso de manifiesto la necesidad de una reflexión profunda sobre los límites de la autonomía del paciente y el papel de los profesionales de la salud en situaciones de sufrimiento extremo.
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