Eczema que pica por la noche: Causas, síntomas y tratamientos efectivos

El eczema es un término genérico que engloba diversas afecciones cutáneas caracterizadas por hinchazón, enrojecimiento, irritación y picazón. No es contagioso, pero puede afectar significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen.

La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que suele manifestarse en brotes, con períodos de remisión. Se caracteriza por una sequedad cutánea importante que provoca un picor intenso, lo que lleva al rascado y a la aparición de lesiones eccematosas. Este picor a menudo se intensifica por la noche y en situaciones de estrés.

¿Qué es el eczema?

Cuando hablamos de qué es un eczema, nos referimos a una alteración de la piel que provoca enrojecimiento, picor intenso y, en muchos casos, descamación o pequeñas ampollas.

La realidad es que no se trata de una sola causa ni de un único tipo: el eczema es un grupo de manifestaciones dermatológicas que puede deberse tanto a factores genéticos como ambientales, al estrés o incluso a ciertas sustancias que tocan tu piel y la irritan sin darte cuenta.

El eczema no es contagioso y, aunque no siempre desaparece del todo, con un buen abordaje médico y cuidados naturales puede controlarse muy bien. Lo importante es que entiendas tu piel y actúes antes de que los brotes se compliquen.

Síntomas del eczema

Los síntomas del eczema pueden variar, pero los más comunes incluyen:

  • Piel seca.
  • Picazón, que puede agravarse por la noche.
  • Manchas de color rojo o marrón grisáceo.
  • Descamación o pequeñas grietas.
  • Zonas con vesículas que pueden supurar.
  • Engrosamiento de la piel tras rascarte repetidamente.

La sensación intensa de picazón, denominada prurito, incita a las personas a rascarse, dando lugar a la aparición de ronchas, inflamaciones o erupciones. Si la persona se rasca de manera agresiva, las ronchas se inflaman y pueden surgir lesiones, llegando a sangrar.

Tipos de eczema

Existen varios tipos de eczema, cada uno con características y causas específicas:

Eczema atópico

El eczema atópico es una afección cutánea de origen genético que aparece con brotes causando rojeces y lesiones descamativas, localizadas normalmente entre las zonas donde se flexionan las articulaciones, es decir, donde se flexiona el codo, tobillos, muñecas o en las piernas en la parte de detrás de las rodillas. También se puede dar en el cuero cabelludo.

Este tipo de eczema es una forma de expresión cutánea de la piel atópica, es decir una piel hipersensible al medio que le rodea. Suele asociarse a episodios de rinitis o asma.

Eczema de contacto

El contacto con un agente externo, como determinadas plantas o el níquel, puede dar pie a una reacción alérgica que origina la dermatitis por contacto.

El rostro y, más concretamente, las orejas y los párpados, las manos o el cuero cabelludo son zonas del cuerpo que pueden verse afectadas por el eczema de contacto. Están directamente vinculadas al contacto con el producto alergénico, pero existen diferentes formas de tratarlo, calmar el brote y reparar la piel.

Eczema seborreico

Afecta especialmente al cuero cabelludo, cejas, orejas o nariz. La piel se engrasa, pica y se descama, a veces de forma muy visible.

Eczema dishidrótico

Se da en manos y pies, con ampollas muy molestas. Lo vemos a menudo en personas con estrés o exposición continua a agua o productos agresivos.

Factores desencadenantes del eczema

Un sinfín de factores pueden favorecer la aparición de dermatitis. Y el estrés es uno de ellos. Además, hay que tener presente que no es una patología constante.

El eczema no aparece porque sí: suele estar latente y hay factores que lo “encienden”, como si activaras un interruptor sin querer.

Algunos de los desencadenantes más comunes incluyen:

  • Irritantes externos: productos de limpieza, jabones, colonias, metales, incluso el tejido de la ropa.
  • Cambios bruscos de temperatura o humedad: El frío seco o el calor con sudor pueden irritarte más de lo que parece.
  • Estrés y ansiedad: El sistema nervioso y tu piel están mucho más conectados de lo que pensamos.
  • Rascarse continuamente: Aunque parezca un alivio, solo agrava el problema.
  • Duchas muy calientes o muy largas: Que alteran la barrera natural de tu piel.

Tratamiento del eczema

El tratamiento del eczema se basa en controlar el picor intenso y tratar los eccemas con cremas específicas tipo corticoides o derivados de la calcineurina. Para controlar el picor es más adecuada una correcta hidratación y el control de los brotes de la enfermedad.

Asimismo, existen «otras herramientas terapéuticas adyuvantes como las cremas hidratantes, que actúan reparando la barrera cutánea y favoreciendo una curación o una resolución más rápida de los síntomas.

El tratamiento del paciente con dermatitis atópica debe ser individualizado dependiendo del grado de afectación y la duración de los brotes. El tratamiento de primera línea son los corticoides que se pueden administrar de forma tópica (cremas, pomadas) o generalizada (oral) dependiendo de la gravedad del brote.

En todos los casos, la aplicación diaria de un emoliente es el primer paso para tratar la dermatitis atópica. Reduce la sequedad intensa de la piel y alivia la sensación de picor.

Actualmente existen novedades en el tratamiento de la dermatitis atópica gracias a estudios de investigación punteros sobre aspectos inmunológicos de esta enfermedad.

Cuidados naturales para aliviar el eczema

Cuando sabes qué es un eczema y cómo se comporta, entiendes que el alivio no siempre pasa por tratamientos agresivos. En muchos casos, pequeños gestos diarios y fórmulas suaves pueden ayudarte a calmar la piel sin añadirle más carga. Aquí te explico cómo enfocar el cuidado desde lo natural, sin descuidar el rigor médico.

Cremas sin corticoides

Si lo que buscas es mantener tu piel cuidada sin recurrir a los corticoides constantemente, existen alternativas con ingredientes respetuosos y con buenos resultados.

Estas son algunas de las sustancias que puedes buscar en farmacias:

  • Caléndula, por sus propiedades calmantes y regeneradoras.
  • Avena coloidal, útil para reducir el picor y la inflamación.
  • Manteca de karité o aceite de coco, que hidratan en profundidad.
  • Pantenol y alantoína, que ayudan a restaurar la barrera cutánea.
  • Niacinamida, que calma la piel y refuerza su función protectora.

Lo ideal es aplicarlas varias veces al día, especialmente tras la ducha, cuando la piel aún está algo húmeda. Así mejoras la absorción y retienes mejor la hidratación.

Hábitos diarios para mejorar la piel con eczema

Entender qué es un eczema te permite actuar con más criterio en tu rutina diaria. Hay costumbres que, aunque parezcan pequeñas, influyen mucho en cómo responde tu piel. Mantenerlas puede ayudarte a reducir brotes o a que sean menos intensos.

Toma nota de estas pautas:

Hábito recomendado Por qué es importante
Evita duchas largas y con agua caliente El calor prolongado reseca la piel y puede agravar el eccema
Usa productos sin perfume ni colorantes Reducen el riesgo de irritación y brotes alérgicos
Sécate con golpecitos, nunca frotando Evita el daño mecánico en una piel ya sensible
Prefiere ropa de algodón y evita tejidos sintéticos o lana El algodón permite transpirar y minimiza el roce con la piel
Mantén las uñas cortas para evitar arañazos al rascar Previene heridas y posibles infecciones
Hidrata tu piel al menos dos veces al día La hidratación constante ayuda a reparar la barrera cutánea
Ventila bien los espacios donde más tiempo estés Evita la acumulación de alérgenos e irritantes ambientales

Cuidados durante un brote

Durante un brote activo, saber qué es un eczema y cómo reacciona al entorno te permite actuar rápido. El frío, por ejemplo, puede convertirse en una herramienta práctica para calmar el picor de forma inmediata sin efectos adversos.

Aplica estas recomendaciones:

Cuidados recomendados Motivo y beneficio
Utiliza compresas frías sobre la zona irritada Ayuda a calmar el picor y desinflamar la piel de forma rápida
Elige jabones tipo syndet o con pH fisiológico Respetan el equilibrio natural de la piel y evitan reacciones
Evita esponjas, exfoliantes o cepillos Reducen la fricción y evitan dañar la piel sensible
Seca la piel con una toalla suave, sin frotar Minimiza el roce y protege las zonas con eccema
Aplica tu crema antes de que la piel esté completamente seca Potencia la hidratación al aprovechar la humedad residual

Estas acciones simples ayudan a que la piel se recupere con menos esfuerzo.

El baño tiene varios beneficios: limpia, relaja y prepara la piel para la aplicación de emolientes. Sin embargo, debes reducir la frecuencia de baño y limitar su duración a un máximo de 10 minutos, ya que el agua dura reseca la piel y, por tanto, favorece la irritación y el picor. Opta por duchas rápidas de 5 minutos cada día. La temperatura del agua no debe superar los 34 °C para evitar que se reactive la inflamación. Sécate dando suaves toques con una toalla para no reavivar la sensación de picor.

Mantener la piel hidratada es uno de los métodos más sencillos y eficaces para reforzar la función de barrera protectora y así reducir la sequedad y espaciar los brotes.

Prioriza la actividad física si puedes, la lectura, la música, la respiración abdominal, etc. Practica la relajación y las actividades que más te gusten.

A menudo no nos damos cuenta de que nos estamos rascando y es difícil resistirse. Por lo tanto, es importante identificar estos momentos y encontrar alternativas adecuadas. Hay algunos trucos para desviar la atención: mantener las manos ocupadas, rascar un objeto como pelotas pequeñas con textura para los más pequeños, jugar con los dedos, rascar un trozo de velcro cosido en un peluche o las zonas de rascado del pijama. Y para evitar los arañazos, cortar las uñas y usar guantes de algodón o seda (si se toleran) durante la noche también puede ser una solución, y se pueden transformar en marionetas para los niños.

No podemos olvidar que, si el niño tiene asociada alergia a alimentos, las cremas deben estar libres en su composición de derivados de dichos alimentos.

Debemos asegurarnos de que el niño con DA tenga su crema en el colegio o en la guardería, y que se la pueda aplicar cada vez que sienta picor o que se le reseca la piel.

Las cremas se deben aplicar por todo el cuerpo, con un ligero masaje, sin frotar. La frecuencia de aplicación dependerá de cada niño y del estado de su piel.

Suelel ir muy bien para calmar el picor poner algo fresquito sobre la zona, así que yo le digo a mis pacientes que tengan en la nevera un bote de su crema y que cuando tengan picor en una zona del cuerpo en vez de rascarse se pongan esta crema. El frescor les aliviará mucho y la crema al hidratar mejorará el picor.

Mientras el niño duerme se le puede poner en las zonas más secas (orejas, labios, párpados, flexuras…) vaselina sin perfume ya que tiene un alto poder de hidratación.

El momento de aplicar la crema a tu hijo después del baño debe ser un momento especial, tranquilo y sin prisas. Dedicar ese rato al cuidado de la piel tanto para el niño como en el caso del adulto con DA hace que el cuerpo y la mente se tranquilicen y eso es fundamental para el control de la enfermedad, disminuirá el picor y se relajará consiguiendo con ello dormir mejor.

La ropa pica, alguna más que otra, y al atópico mucho más. Por eso es muy importante tener unas nociones básicas sobre cuál es el tipo de tejido que puede ir mejor para las personas, niños o adultos, que tienen dermatitis atópica. Un pijama que pica puede hacer que nuestro bebé llore toda la noche y no sepamos el motivo.

La ropa es preferible que sea de fibras naturales, especialmente la ropa interior, con pocas costuras y sin encajes. La lana debe evitarse ya que es irritante en contacto directo con la piel, aumenta la temperatura corporal y acentúa el picor.

En la dermatitis atópica hay que cuidar mucho los pies. La ropa debe quedar holgada, nunca ajustada ya que no dejará respirar a la piel y empeorará la dermatitis.

Los atópicos no debemos comprar la ropa y acto seguido ponérnosla así tal cual, hay que prepararla para que no nos haga daño en la piel.

SIEMPRE hay que quitar todas las etiquetas. Revisar bien la ropa para que no quede ninguna. Para quitar las etiquetas hay que descoserlas, nada de cortarlas con las tijeras.

Es recomendable no utilizar la secadora, desnaturaliza las fibras y estropea antes la ropa.

Cuando hagamos el cambio de ropa de temporada, antes de ponérnosla, debemos darle un aclarado en la lavadora.

No debemos olvidar que la piel atópica sufre mucho con los cambios de temperatura; por este motivo, en los meses de frío, debemos desabrigarnos si entramos en sitios con calefacción.

En los pacientes en los que se ha comprobado de forma objetiva la exacerbación de la DA por un alimento concreto, se beneficiarán de la evitación de los alimentos implicados. Sin embargo, se deben evitar las dietas restrictivas indiscriminadas que conllevan una grave alteración de la calidad de vida y riesgo de malnutrición.

Actualmente todavía sigue siendo tema de controversia la cuestión del baño en la dermatitis atópica. Personalmente la experiencia me ha enseñado que el baño es un momento importante de tranquilidad y de disfrute para el niño, le ayuda a relajarse y esto supone un factor clave en el control de la dermatitis. Mientras juega, el agua va humidificando la piel, eliminando costras y limpiándola de los gérmenes que se han acumulado durante el día. El agua ha de estar calentita pero no demasiado.

No pasarnos tampoco con el tiempo, aunque el niño nos lo suplique. El ratito de bañera no debe sobrepasar generalmente los 10-15 minutos.

Utilizar soluciones de avena para echar en el agua de la bañera, suavizan mucho la piel.

El jabón tiene que ser suave.

Al salir, nada de frotar con la toalla, se tiene que secar la piel de forma delicada, dando pequeños toquecitos.

Está totalmente prohibido usar el secador de pelo para secar la piel.

Si un día observamos que el niño está muy mal y preferimos no bañarlo, no pasa nada.

Y también lo contrario, un día especial, de vez en cuando, como premio y si no está muy mal de la dermatitis, se le puede dejar en la bañera unos minutillos más.

Si ves que la crema que le pones a tu hijo no le va bien, no desesperes, merece la pena probar con otras cremas hasta encontrar la que mejor se adapte a su piel.

Las cremas solo se pondrán sobre la piel sin lesiones, libre de eczemas ya que pueden irritarlas y empeorarlas.

La piel seca se manifiesta tanto en el rostro como en el cuerpo cuando nuestra piel pierde su capacidad para protegerse a sí misma, cuando su "función barrera", o capa protectora, se ha debilitado.

Si la zona está expuesta al sol, usa un producto con SPF sobre la piel dañada y en proceso de curación para evitar el riesgo de manchas oscuras (hiperpigmentación postinflamatoria, HPI).

Aplica crema de manos regularmente. La piel irritada es más sensible a los perfumes y ciertos ingredientes, así que elige tu crema de manos con especial atención. CICAPLAST Manos es una solución sin alcohol ni perfumes que calma, repara y protege las manos secas y agrietadas.

Si sufres de picor por la piel seca, al realizar labores domésticas y trabajos al aire libre (por ejemplo, lavado de platos, tareas de jardinería), utiliza unos guantes domésticos con forro de algodón u otro tipo de guantes que minimicen la exposición.

Optar por los geles hidroalcohólicos en lugar de las soluciones, que son más líquidas pero más irritantes.

Optar por un aceite limpiador cuando el lavado con agua sea la única opción.

El frío es muy calmante y actúa como una especie de anestesia: guardar el emoliente en la nevera para que el alivio sea más intenso al aplicarlo o colocar una bolsa de guisantes congelados en la zona. Para evitar que se queme, no dejarlo demasiado tiempo o envolverlo en un paño.

Mantener las manos ocupadas con una pelota antiestrés, por ejemplo, o, mejor aún, rascar un sustituto como una tira de velcro colocada en una prenda de vestir o en un peluche para los más pequeños.

Mantener la mente ocupada para distraerse del picor: una pequeña sesión de relajación o de ejercicio, escuchar música o incluso buscar la ayuda de un terapeuta experto en relajación si se tienen brotes frecuentes.

Mantener las uñas de adultos y niños cortas o bien limadas, para no dañar aún más piel frágil.

Un truco es llevar una piedrecita plana en el bolsillo para pasarla por la piel cuando pique demasiado. El frío de la piedra y el suave masaje de la zona son una forma de engañar las sensaciones de picor sin hacerse daño, ya sea adulto o niño. Otros prefieren aplicar una compresa fría o un paño fresco y limpio. Pero hay que tener cuidado de no utilizar un cubito de hielo, ya que puede quemar la piel.

PICOR (COMEZÓN) 💥 CAUSAS. COMPLICACIONES y ALIVIO

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