Han pasado trece años desde que la dermatóloga Elisa Pinto denunció haber sufrido dos apuñalamientos. En ese momento empezó su calvario, pero ha conseguido sentar en el banquillo de los acusados a quien considera su acosador y la persona que habría encargado el ataque, Javier López Madrid, consejero delegado del grupo Villar Mir, yerno de uno de los principales empresarios de la construcción del país tras la transición, Juan Miguel Villar Mir.
La dermatóloga Elisa Pinto ha pedido la reapertura de la causa contra Javier López Madrid, empresario y yerno de Juan Miguel Villar Mir. El caso entre la doctora Elisa Pinto y el empresario Javier López Madrid está lejos de cerrarse, a pesar de que la instrucción se extiende ya más de 6 años.
El pasado 28 de agosto uno de los dos juzgados que investiga las acusaciones cruzadas de acoso, dictó el auto de pase a procedimiento abreviado -que es el previo a la apertura del juicio oral- y propuso juzgar a López Madrid por un delito de acoso y otro de amenazas.
La jueza Belén Sánchez, del Juzgado de Instrucción 39 de Madrid encargada de la denuncia que interpuso Pinto, considera a López Madrid y Villarejo los responsables de estas agresiones con arma blanca que sufrió en 2014.
El ‘caso Pinto’ tiene puntos comunes con el ‘caso Tándem’ que investiga la Audiencia Nacional sobre los trabajos ilegales que Villarejo realizó durante años para políticos y empresarios.
La abogada de Elisa Pinto, Ana Blanco, pidió en más de siete ocasiones que el Juzgado 39 le diera copia de esas pruebas para poderlas analizar. Esto llevó a la dermatóloga a personarse como acusación particular en 'Tándem', donde la terminaron admitiendo el 1 de octubre de 2019.
Según ha relatado, en una de esas llamadas López Madrid le dijo que había contratado a “un comisario que se llamaba Villarejo”, al que describió como alguien “experto en hacer coartadas” y capaz de lograr que “cualquier denuncia que yo le pusiera quedase sepultada”.
Pinto ha asegurado que no se atrevía a denunciar el acoso porque consideraba que el empresario “tenía el poder” para destruirla “personal y profesionalmente”.
Al inicio de la vista, la abogada de Elisa Pinto solicitó que Villarejo abandonara el asiento que ocupaba junto a su letrado durante la declaración de la testigo, al considerar que así estaría “más cómoda”.
La acusación particular ejercida por Pinto solicita seis años de prisión para Villarejo y López Madrid por un delito de cohecho, y cuatro años para Rafael Redondo por su presunto papel como cómplice.
Elisa Pinto, dermatóloga de profesión, saltaba a los medios por acusar de acoso sexual, amenazas coacciones y presuntas agresiones, al empresario Javier López Madrid, yerno del magnate Juan Miguel Villar Mir -está casado desde 1990 con su hija Silvia- y consejero de la constructora OHL y otras empresas del grupo.
Tanto es así que el caso de acoso a la doctora saltó desde los juzgados a la prensa tras conocerse los mensajes privados que López Madrid se cruzaba con los reyes: “Sabemos quién eres, sabes quiénes somos. Nos conocemos, nos queremos, nos respetamos. Lo demás, merde. Un beso, compi yogui.
“Es una mujer muy digna. Creo en las lesiones que vi y estoy convencido de que siempre ha dicho la verdad”, afirma Marcos García Montes, uno de los cinco letrados que la ha defendido en este largo proceso. Su actual abogada es Ana Blanco Vázquez de Prada, que se ha convertido en su amiga y que ahora lleva con éxito este procedimiento judicial “muy complejo”.
Es la directora del servicio de dermatología de la clínica Ruber, antes San Camilo, situada en la calle Juan Bravo de Madrid.
Aun así, la relación con el doctor Soto Melo fue tan buena que una vez que éste se jubiló y cerró su consulta privada dio órdenes al portero de donde tenía la clínica que se le derivaran a Elisa todos sus pacientes. También pasó a trabajar junto a la doctora Pinto la enfermera de Soto Melo, Silvia, una testigo clave en el presunto acoso de Javier López Madrid.
La primera consulta fechada de Javier López Madrid se produjo el 13 de marzo de 2013. Desde ese día, según declaró el propio López Madrid, “hubo un intento de coqueteo por su parte”. A partir de junio de 2013 ese interés se traspasó, según la versión de la dermatóloga, a llamadas continuadas y compulsivas, a acudir a la consulta sin cita previa y a mandarle decenas de mensajes.
“Se presentaba en la clínica sin tener cita previa, lo que producía en Elisa un enorme desasosiego”, afirman sus amigas. El hospital no podía prohibir a nadie la entrada con lo que sólo tenía como defensa a su enfermera Silvia, a la que pedía que no le dejara pasar.
Elisa tiene tres hijos. Tanto su marido como su amiga italiana sugirieron de entrada a Elisa que denunciara. Por el contrario, su amiga española no se le recomendó por los problemas que le podía conllevar. “Va a acabar interfiriendo en tu vida personal”, le dijo.
Aun así, su marido siempre ha estado a su lado, sin fisura alguna, aunque en ocasiones le diga a sus amigos “a veces parezco de cara a la gente un idiota de película, pero creo firmemente en mi mujer ante las acusaciones de manipulación y autoapuñalamiento. Ella no soporta la sangre y, además, aprecia mucho la estética como dermatóloga que es. Es muy difícil autopuñalarse en un lugar complicado como la tripa”.
Precisamente, la doctora hizo testamento en marzo de 2013 y dejó una albacea para los niños, porque en ese momento pensaba que su vida corría peligro. “Creía que, a través de alguna persona, le acabarían matando o haciendo daño”, afirman.
Según contó a sus amigas, Elisa perdía su calma ante todas las llamadas de López Madrid. “Intentamos tranquilizarla, aunque afirmaba que era una situación terrorífica. Todo esto llevó a que un día amenazara a López Madrid con que iba a denunciarlo. Incluso, un día, muy cansada, ya le dijo textualmente: 'Te he denunciado', aunque no era cierto”.
Así, según contó la doctora ante la policía, éste se personó en París el 14 de septiembre de 2013 durante el viaje que ella hizo junto a su amiga Patricia Rumeu, lo que llevó a suspender la excursión y volver a Madrid. Fue el 10 de diciembre de 2013 cuando se produjo uno de los hechos más determinantes del caso.
A pesar de ello, Elisa sigue sin denunciar y considera que la Policía es quien tiene que investigar. Pero todo cambia el 13 de diciembre de 2013 cuando su hijo, entonces con 10 años, vuelve a casa del colegio, en la zona norte de Madrid, y comenta que un señor se le ha acercado y le ha dicho: “Dile a tu mamá que la seguimos”.
Cuenta allí que se siente vigilada, controlada y espiada. “Quien sea, sabe dónde estoy y qué hago”, afirma en su denuncia. “Me da datos exactos de dónde he estado y qué he hecho”.
Así, en la Navidad de 2013 va a comprarle un regalo a su marido, una bufanda a la tienda de Loro Piana. López Madrid niega que haya sido él quien lo haya enviado, pero casualmente la foto llega tras interponer la primera denuncia.
El 13 de enero de 2014 se produce la primera agresión física, un intento de apuñalamiento en el brazo. El agresor entra por la parte de atrás de su coche, un SsangYong Rodius, al grito de estás sola y le hace una herida cortante.
Tras esta agresión, los mensajes no se reducen. En febrero de 2014 recibe varios mensajes amenazándola con “pinchar a tus hijos”, “te vamos a matar”.
El segundo apuñalamiento con arma blanca fue el 10 de abril de 2014. Esta agresión se produjo sólo tres días después de que Elisa y su abogado denunciaran todos los hechos al grupo especializado en Violencia a Mujeres y Menores (EMUME) de la Guardia Civil, de Tres Cantos (Madrid), a la vista del nulo éxito de las hasta 12 denuncias puestas en la comisaría de Chamartín.
Tras huir el agresor y comprobar que su hijo está bien, va a su casa donde hay siempre una persona de seguridad en la garita. No se para ver al agresor, sólo busca proteger a su hijo, que estaba histérico, y al que pide que suba arriba a su duplex. Acude tanto el Samur como la Policía, que de nuevo no pide las grabaciones de las cámaras de seguridad estando la vigilada Escuela del Ejército al final de dicha calle.
Tras este último altercado, “la familia vive en su casa como en una cárcel, limitados por el miedo y la necesidad de protección. Se acabaron los cumpleaños, el cine, e ir a ningún sitio. El principal temor de Elisa era que algún día fuesen a hacer algo malo a los niños para amedrentarle y se les fuese la mano”, cuentan sus más íntimos.
La deriva de las investigaciones llevó a que la doctora denunciase en febrero de 2015 ante la Secretaría de Estado del Ministerio del Interior al comisario de Chamartín, Jaime Barrado, y a otros policías. Denunció la presunta manipulación e incompetencia de esta comisaría, lo que desató una guerra policial.
La doctora tuvo una rueda de reconocimiento fotográfico en 2014 en la comisaría de Chamartín en la que señaló dos fotos del comisario Villarejo, una de joven y otra más mayor, como la persona involucrada en el caso. “Elisa no le conocía de nada, ni cuando fue a su consulta supuestamente como abogado”, afirman sus amigas.
Elisa se volvió a derrumbar por completo cuando la fiscal del Juzgado número 39 pidió el archivo del caso en febrero de 2016. “Se pasó el día llorando. Llamó por teléfono a sus abogados. Decía que jamás hubiera denunciado si hubiera sabido lo que le iba a pasar a pesar de ser verdad lo acontecido. Han sido cuatro años horribles”, afirman sus más cercanos. Además, estas últimas Navidades alguien le ha denunciado ante la Fiscalía de Menores para que le retiren la guarda y custodia de sus hijos. Fue su último gran mazazo.
Algunas aseguradoras ya no la incluyen en su cuadro médico. Sigue de jefa del servicio de dermatología de la Clínica Ruber, pero ya no es imagen de marca para dicha clínica. “Aunque la mayoría de los clientes no le han fallado, la preocupación de su papel en el hospital es evidente... si sigue o no. Ha tenido miedo a que algún día la echaran, aunque esto nunca ha sucedido. Pero esta situación la llevó a adelgazar y quedó como un pingo”, afirman sus amigas.
Este jueves, los periódicos publicaban que la Fiscalía de Madrid ha pedido 13 años y dos meses de prisión para el empresario Javier López Madrid (58) y el ex comisario José Villarejo, (70) perejil de múltiples salsas judiciales, por el caso de la doctora Elisa Pinto, uno de los episodios más escabrosos ocurridos en la high class española. Se les imputan desde lesiones, pues la médico fue apuñalada dos veces -la segunda en presencia de su hijo de diez años-, a amenazas y hostigamiento, que llegaron a extenderse a sus niños: "Dile a tu madre que estamos pendientes de vosotros". Además de coacciones continuadas y delitos contra la administración de Justicia.
Según la Fiscalía, la investigación demuestra que, tras su abrupta ruptura de su relación con Pinto, el empresario presuntamente contrató a Villarejo, identificado por la médico como su agresor.
La doctora Elisa Pinto, de 52 años, protagonista de esta novela negra, es una mujer de voz sugerente y atractiva a la que le gusta cuidarse. Hija de un judío de Tánger, estudió medicina en la Complutense, doctorándose suma cum laude. Sustituyó al frente del equipo de dermatología y enfermedades venéreas del hospital Ruber de Juan Bravo, en Madrid, al doctor Soto-Melo, del que heredó muchos pacientes poderosos.
Pinto está casada con el doctor Carlos Sanchez-Cabezudo, jefe de cirugía general y aparato digestivo también del Ruber, que también está considerado como un excelente médico. "Parece buen hombre y enamorado de su mujer", dice un colega suyo. Residen en un dúplex y tienen 3 hijos. Su marido la ha apoyado siempre, incluso se presentó en el lugar de los hechos cuando el Samur atendía a su mujer, que yacía ensangrentada en la acera tras sufrir en abril de 2014 una puñalada delante de su hijo.
La doctora y López Madrid se conocieron en 2012, cuando éste acudió a su consulta. Era el yerno y mano derecha del entonces todopoderoso Juan Miguel Villar Mir, marqués, y dueño del imperio cuyo buque insignia es OHL, que recientemente rozó la quiebra, y cuyo icono era el rascacielos Torre Espacio.
Tras ese primer encuentro comenzaron los mensajes, que fueron creciendo intensidad y frecuencia, hasta que el flirteo se les fue de las manos y la doctora amenazó denunciarle.
Todo apunta a José Villarejo, entonces un comisario de la dirección operativa de la Policía casi desconocido, que había entrado en escena en septiembre de 2013. Un poli extraño que ejercía de empresario millonario desde su despacho en Torre Picasso y saltó a la fama tras acabar en prisión en 2017, acusado de organización criminal, blanqueo y cohecho.
Ocho años después, el proceso ha dado un giro de 180 grados con la petición de cárcel para López Madrid y Villarejo. Según una fuente cercana al caso. "La caída en desgracia de ambos personajes ha beneficiado mucho a la doctora, a quien intentaban presentar como una persona fuera de sus cabales.
Así entró hoy Elisa Pinto a la sala de la Audiencia Nacional donde se está enjuiciando al empresario Javier López Madrid, consejero del grupo Villar Mir, al excomisario de Policía José Manuel Villarejo y al socio de este Rafael Redondo por perpetrar un plan para actuar contra la dermatóloga para frenarla policialmente ante el presunto acoso que estaba sufriendo por parte de uno de sus pacientes, el yerno de uno de los empresarios más importantes de este país, Juan Miguel Villar Mir -ya fallecido-.
Por el acoso y apuñalamiento todavía no se ha celebrado el juicio, que será en los juzgados de Madrid el mes que viene. Sin embargo, esta semana ha arrancado otro juicio por la contratación por parte de López Madrid a Villarejo -siendo este todavía policía en activo- para frenar las posibles denuncias que pensaba interponer Pinto contra el empresario por el acoso que estaba sufriendo.
Hoy era el turno de la declaración de Pinto como testigo. Se ha sentado frente al tribunal y con Villarejo, a quien ella ha identificado como su agresor, a pocos metros, por encima de ella, sentado en estrados con toga al estar colegiado como abogado.
La dermatóloga ha relatado cómo conoció a López Madrid en el 2012 en su consulta, como un paciente más. Se intercambiaron los teléfonos y empezaron una relación más allá de lo estrictamente profesional.
Los mensajes fueron subiendo de intensidad y de tono. “Empezó a existir una comunicación que yo no quería tener”. “Él tenía el poder. Tenía los contactos con los centros hospitalarios con los que yo trabajaba y era amigo de mis pacientes”, ha relatado.
Pinto ha seguido. En junio del 2013 ya no podía más, “estaba muy cansada”. “Yo no quería mantener más esa situación”, dice la médico justo antes de derrumbarse. Fue ahí cuando ella le amenazó con denunciarle si no paraba aunque, según ha explicado, se lo decía para que frenara, aunque no pensaba denunciarlo por las consecuencias que podría acarrear.
Fue entonces cuando López Madrid le llamó y le dijo que había contratado a un comisario que se llamaba Villarejo, que era experto en hacer coartadas y que podía enterrar cualquier denuncia. “Me dijo que Villarejo era experto en poner en su sitio a chulas como yo. Me dijo que se lo había presentado Granados -en referencia a Francisco Granados, exnúmero 3 de la Comunidad de Madrid- en el hotel Santo Mauro”, apuntó.
Después de aquello, ella empezó a recibir llamadas, que le hablaban de López Madrid. Esas primeras llamadas no eran amenazantes. Entonces ella recuerda que se lo contó al empresario para ir a poner una denuncia, pero él la convenció para que no lo hiciera.
Hay un registro de una conversación de más de dos horas entre ellos. “Yo no podía cortar con la comunicación. Dependía de lo que quería él. Llora. Recibía las llamadas y al final lo cogía porque si no podía aparecer en mi casa”, indicó.
En diciembre, hubo un paso más. López Madrid acudió a su consulta con otra persona a que presentó como abogado y que luego se ha identificado era Rafael Redondo, socio de Villarejo. Cerraron la puerta, la sentaron en su silla, y le dijeron que sabían que ella estaba haciendo llamadas amenazantes a López Madrid y su familia y que parase porque la policía la había localizado y sabían que era ella. “Mi consulta y mi casa debían ser mi zona de seguridad. Pero mandaba él. Me sentó. Yo no entendía. Le decía, “no sé de qué me hablas”, rememoró.
A partir de ese momento las llamadas anónimas se intensificaron, ya con amenazas de muerte e insultos: “te vamos a matar; puta loca; tus niños son muy pequeños, tus niños son muy frágiles”, recordó con la voz quebrada. Cuando una tarde, un señor se acercó en la puerta del colegio a su hijo pequeño, fue cuando decidió denunciar lo que estaba pasando.
Llegó a interponer hasta 15 denuncias en la comisaría de Chamartín, pero nadie le hacía caso. Su abogado llegó incluso a presentar un escrito ante la dirección adjunta de la Policía, en el Ministerio del Interior, para quejarse de la inacción. Lo que no sabían es que se habían metido en la boca del lobo. Sólo se sabría años después tras la detención de Villarejo. En sus agendas tenía apuntado cómo la cúpula policial ayudó y maniobró para evitar que las denuncias de Pinto llegaran a buen término. Todo lo contrario. Ayudaron a López Madrid a actuar policial y judicialmente contra Pinto. Llegó a ser detenida por acosar al empresario.
Entre ellos, el comisario Alberto Carba, que actualmente está al frente da la Policía Judicial de Madrid. Este mando policial, en mitad de las investigaciones de denuncias cruzadas entre López Madrid y Pinto, se intercambió mensajes con el empresario acusado. En uno, le avanzó a López Madrid que “este partido lo vamos a ganar”. Por este asunto se ha interesado la acusación popular, al entender que el comisario tomó parte en el fuego cruzado a favor del empresario.
Por videoconferencia ha declarado también el testigo Alejandro De Pedro, quien ha explicado que López Madrid contrató los servicios de su empresa de asesoría de comunicación. A partir de ahí, su declaración ha estado llena de vagas respuestas, aludiendo al largo tiempo que ha transcurrido desde que tuvieron lugar los hechos.
La Audiencia Provincial de Madrid ha ratificado el portazo al último intento del empresario Javier López Madrid de desacreditar a la doctora Elisa Pinto. En una resolución notificada este lunes avala la decisión de la titular del juzgado número 26 de Madrid de dar carpetazo a la denuncia presentada por el empresario contra la dermatóloga por acoso.
En su escrito, la Audiencia defiende que no hay ni un solo indicio para sostener una denuncia contra la doctora y avala la decisión de la juez de instrucción, quien desacreditó el trabajo policial llevado a cabo tras la denuncia del empresario.
En otra causa, iniciada tras la denuncia presentada por la dermatóloga hace 12 años, el empresario López Madrid y el comisario Villarejo se tienen que sentar en el banquillo como acusados de acosar y agredir a la dermatóloga.
En este caso de denuncias cruzadas, quedaba pendiente la resolución de las denuncias de López Madrid contra la doctora, que arrancaron en marzo de 2014. Ahora, ha sido archivada de forma definitiva.
La juez relató los mensajes que iba aportando López Madrid y que el empresario atribuía a Pinto. "Hicimos lo que querías el jueves por la tarde iba con su hijo pequeño que no paraba de llorar fue. En la tripa ¡¡¡cómo sangraba la puta!!! Ahora sí que te tiene miedo. Llevamos en la puerta de su casa varios días y no se ha atrevido a salir. La llevaron al Marañón en una UVI móvil y su hijo tenía un ataque. Estarás feliz".
En una nueva declaración "López Madrid reconoció, por primera vez, que acudió a la consulta de la investigada (Elisa Pinto) en compañía de Rafael Redondo y que se lo había recomendado el Sr. Villarejo", apuntó la juez en su auto de archivo ahora ratificado por la Audiencia.
"De las numerosas diligencias practicadas se puede concluir que no se desprenden indicios de que la investigada, Elisa Pinto Romero, hubiera participado en el envío de los numerosos mensajes SMS y en las llamadas que el denunciante Javier López Madrid dice haber recibido", explicó la juez.
Acordó examinar los terminales telefónicos donde López Madrid aseguraba haber recibido las amenazas. "El terminal telefónico aportado ha sido manipulado antes de su entrega en sede judicial acreditando esta afirmación que en el mensaje del día 30 de enero de 2015 utilizan las siguientes expresiones: 'ya tenemos el backup de tu móvil para el juzgado' y en el hecho de que la contraseña, (de forma burda) se corresponda con el nombre de la empresa que le da soporte informático; además el día 30 de enero de 2015 Javier López Madrid realiza llamadas telefónicas al asesor informático a las 11,35, seguidamente a su letrado Sr. Sánchez Junco y a las 17' 15 horas al comisario Enrique García Castaño, según el informe de la Guardia Civil", apuntó el auto de archivo ratificado por la sala quien se pronuncia en la misma línea.
Destacó también que del volcado de los teléfonos se desprende que "existían relaciones estrechas con los comisarios de policía José Luis Conde, comisario jefe de la Brigada Provincial de Policía Judicial, y Enrique García Castaño, comisario de la Comisaría General de información -implicado en los sumarios del caso Villarejo-, denotando las llamadas realizadas al Comisario Conde el día 22 de noviembre de 2014, antes y después de interponer la denuncia en sus dependencias, y las realizadas a ambos comisarios el día 12 de noviembre de 2014 antes de decir que quería ir a la Comandancia de la Guardia Civil de Tres Cantos 'para que le cuente lo del montaje que han hecho desde allí', que estos tenían un conocimiento muy directo de las actuaciones de Javier López Madrid".
"Se borraron 4.655 llamadas de las 4.989, resultando que muchas de éstas lo fueron al comisario Enrique García Castaño y al comisario José Luis Conde, lo cual demuestra un interés de estos comisarios sobre lo que ha sido objeto de investigación", indicó.
La juez cuestionó las actuaciones judiciales, sobre todo de los mandos con los que López Madrid tenía relación: "La declaración prestada por José Luis Conde, comisario de policía judicial en el momento de su declaración, y que estaba al frente de la Comisaria Provincial cuando Javier López Madrid decidió denunciar, debe resaltarse porque pese a ser en este momento jefe de policía judicial, su declaración está carente de profesionalidad.
Audiencia Nacional, donde se lleva el caso.
Cronología de los Eventos Clave
Para entender mejor la complejidad del caso, se presenta una cronología de los eventos más importantes:
| Fecha | Evento |
|---|---|
| 2012 | Javier López Madrid acude por primera vez a la consulta de Elisa Pinto. |
| Marzo 13, 2013 | Primera consulta fechada de Javier López Madrid. |
| Junio 2013 | Elisa Pinto denuncia acoso por parte de López Madrid. |
| Septiembre 14, 2013 | López Madrid sigue a Pinto a París. |
| Diciembre 10, 2013 | López Madrid acude a la clínica con Rafael Redondo. |
| Diciembre 13, 2013 | El hijo de Pinto es amenazado en el colegio. |
| Enero 13, 2014 | Primer intento de apuñalamiento contra Elisa Pinto. |
| Abril 10, 2014 | Segundo apuñalamiento contra Elisa Pinto. |
| Febrero 2015 | Pinto denuncia al comisario de Chamartín, Jaime Barrado. |
| Febrero 2016 | La fiscalía pide el archivo del caso. |
VILLAREJO y el caso LÓPEZ MADRID y la doctora ELISA PINTO
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