Es común que las mujeres se alarmen al notar cualquier cambio en sus pechos. Sin embargo, la aparición de granitos en el pezón no suele ser motivo de preocupación, ya que no es un síntoma de cáncer de mama ni de una patología grave.
Las glándulas alveolares o tubérculos de Montgomery son glándulas sebáceas situadas en la areola e incluso en el pezón, cuya función es mantener la zona lubricada. Estas glándulas previenen la proliferación de bacterias mediante pequeñas secreciones. No obstante, en ocasiones, estos tubérculos pueden infectarse, causando dolor y adquiriendo una apariencia similar a las espinillas blancas.
Las causas de la aparición de espinillas son variadas, incluyendo el estrés, la piel grasienta o los cambios hormonales. Si no se trata de espinillas o glándulas alveolares infectadas, un sarpullido de granitos en la zona de los pezones podría indicar una reacción alérgica a un sujetador, prenda de vestir, crema o medicamento.
Aquí te presentamos una guía detallada sobre las posibles causas y tratamientos para las espinillas y otros problemas relacionados en el pezón durante la lactancia.
Causas Comunes de Problemas en el Pezón Durante la Lactancia
Existen diversas afecciones benignas asociadas específicamente al embarazo y la lactancia, que pueden manifestarse como espinillas o protuberancias en el pezón. Ninguna de ellas está vinculada con un aumento del riesgo de cáncer de mama.
Adenoma de la Lactancia
El adenoma de la lactancia es la causa más común de masas en las mamas de mujeres embarazadas o lactantes. Este tumor está compuesto principalmente por tejido glandular y su aparición puede estar relacionada con las hormonas del embarazo y la lactancia. Se pueden presentar uno o varios nódulos, que suelen ser móviles, con bordes bien definidos y lobulados.
Galactoceles
Los galactoceles son quistes que contienen líquido, formados por el bloqueo de un conducto durante la lactancia. El síntoma inicial suele ser una masa blanda en la mama. La ecografía puede confirmar si se trata de un quiste, y en algunos casos, se puede drenar para aliviar los síntomas. Las compresas frías y un sostén cómodo pueden ayudar. Si el galactocele regresa, se puede drenar nuevamente. En casos poco frecuentes, puede infectarse y requerir tratamiento con antibióticos.
Secreciones de Sangre por el Pezón
Durante el embarazo o la lactancia, algunas mujeres pueden experimentar secreciones de sangre por el pezón, debido a traumatismos o tejido interno que requiera examinación. El médico puede tomar una muestra de la secreción para analizarla bajo el microscopio y registrar qué conducto está afectado. Si se detectan células anormales o una masa en la mama, se pueden indicar más pruebas por imágenes o una biopsia.

Mastitis
No es inusual que los pezones se irriten o agrieten durante la lactancia, especialmente al inicio. Las bacterias pueden multiplicarse en la mama e ingresar al cuerpo a través del pezón, causando una infección conocida como "mastitis". A medida que el cuerpo combate la infección, la mama puede enrojecerse, volverse sensible e inflamarse. Otros síntomas posibles incluyen:
- Fiebre
- Dolor de cabeza
- Sensación de malestar general
- Un bulto en la zona
- Secreción blanquecina y espesa por el pezón
- Un absceso o acumulación de pus en la zona
La mastitis se trata con antibióticos y suele mejorar en un plazo de 10 días o entre 2 a 3 semanas. Para aliviar el dolor, se pueden usar analgésicos de venta libre como paracetamol o ibuprofeno, además de compresas calientes.

Absceso Subareolar
Un absceso subareolar es una acumulación de pus en la glándula areolar, ubicada en la mama debajo de la areola. Este absceso es causado por un bloqueo de las pequeñas glándulas o conductos bajo la piel de la areola, lo que provoca una infección en dichas glándulas. Este problema es poco común y afecta a mujeres jóvenes o de mediana edad que no están amamantando. Los factores de riesgo incluyen diabetes, perforaciones en los pezones y tabaquismo.
Los síntomas de un absceso areolar son:
- Una protuberancia sensible e hinchada debajo del área areolar, con hinchazón y calentamiento de la piel sobre dicha área
- Drenaje y posible pus procedente de esta protuberancia
- Fiebre y escalofríos
- Malestar general o fatiga
El tratamiento incluye antibióticos y el drenaje del tejido infectado, que puede realizarse en un consultorio médico con anestesia local. Si el absceso reaparece, las glándulas afectadas deben extirparse quirúrgicamente.
Mastitis y Abscesos Mamarios
La lactancia materna es la forma ideal de alimentar al recién nacido de forma exclusiva hasta los 6 meses de edad, y se recomienda continuar hasta los dos años o hasta que la madre o el bebé lo decidan. En estas circunstancias, puede aparecer un absceso en el pecho o absceso mamario, que consiste en una acumulación de líquido infectado o pus en el tejido mamario. En la mayoría de las ocasiones, este se origina por una mastitis que no ha sido tratada a tiempo o no de manera adecuada.
El absceso mamario suele ser una acumulación localizada. Los abscesos mamarios son un importante problema para la salud de la mujer, con tendencia a ser recurrentes. Un factor de riesgo importante para la recurrencia es que la mujer sea fumadora.
La mayor parte de los abscesos mamarios suelen ser consecuencia de una complicación cuando se produce una mastitis o inflamación de la mama. También pueden proliferar en los conductos mamarios cuando la leche se acumula y se queda estancada por la obstaculización de un conducto. La proliferación bacteriana que se produce es respondida por el sistema inmunitario, creándose un pequeño acúmulo de bacterias y leucocitos muertos (pus).
El absceso mamario resulta muy perjudicial durante la lactancia, aunque a veces es difícil de detectar. El signo más característico del absceso es la aparición de una induración que resulta fluctuante al tacto. De este modo, la detección de los abscesos mamarios también puede estar condicionada a su localización: superficial o profunda.
El diagnóstico está basado en los síntomas y signos. Si se confirma la presencia de un absceso, el tratamiento se basará en el drenaje y la administración de antibióticos. La selección de los medicamentos antibióticos específicos para los abscesos mamarios debe estar dirigida a las bacterias que con más frecuencia producen estas infecciones y en función de los resultados del cultivo de la leche materna.
Tabla Comparativa: Mastitis vs. Absceso Mamario
| Característica | Mastitis | Absceso Mamario |
|---|---|---|
| Definición | Inflamación de la mama, generalmente por infección. | Acumulación de pus en el tejido mamario. |
| Causa Principal | Infección bacteriana a través de grietas en el pezón o conductos bloqueados. | Complicación de una mastitis no tratada o tratada inadecuadamente. |
| Síntomas | Dolor, enrojecimiento, inflamación, fiebre, malestar general. | Induración fluctuante, dolor, enrojecimiento, posible fiebre. |
| Tratamiento | Antibióticos, analgésicos, compresas calientes, descanso. | Drenaje del pus, antibióticos. |

Perlas de Leche
Las perlas de leche aparecen cuando los conductos que se encargan de transportar la leche desde los alvéolos hacia el pezón se obstruyen. Ojo, porque no todas las perlas de leche son iguales.
1. Se caracterizan por la presencia de un puntito blanco, brillante y muy redondeado sobre la superficie del pezón. Normalmente estas pequeñas perlas, aparecen por factores mecánicos. Es decir, tras sufrir pequeños mordiscos, porque el bebé realice movimientos bruscos, como cerrar la boca con fuerza o tirar del pezón durante la toma.
2. Estos cambios pueden favorecer el crecimiento de otras bacterias no tan amigables, que se van adhiriendo unas a otras formando una especie de tapón o biofilm. Puede que tengas dudas y no sepas cómo identificar si se trata (o no) de una perla de leche.
1. Generalmente suelen aumentar su tamaño durante la toma, volviéndose mucho más evidentes.
2. En el caso de que no genere molestias durante la toma, lo más recomendable es esperar y valorar su evolución. Es importante tomar medidas para aliviar dicho dolor.
Los puntos por tracción son diferentes a los anteriores. Los llamamos perlas por tracción porque suelen coincidir con que el bebé ha cerrado la boca con el pezón en su interior o ha dado un tirón para ver qué pasa más allá sin desengancharse del pecho.
Este tipo de perlas se producen a causa de una pequeña inflamación en los conductos, justo detrás del pezón, donde se retiene un poco de leche.
La primera opción es esperar. Cuando la piel se regenera y cae, la perla también cae y se acaba el problema. Esta opción tiene el inconveniente que requiere tiempo, de 2 a 4 semanas.
Para la segunda opción necesitas la ayuda de tu matrona. Otra opción casera es sumergir el pecho en un recipiente con agua o aceite calentito (tiene que ser un calor agradable), después de unos minutos cuando se haya ablandado un poco, restregar una toalla limpia y seca que sea un poco tosca para intentar deshacer el punto blanco.
Recuerda que los días posteriores deberás limpiar varias veces al día el pezón con agua y jabón neutro, y secarlo con papel o gasas de un solo uso a fin de evitar que la zona se infecte.
Si no duele, no hay razón para que la toques. Ya irá desapareciendo sola.
Las ampollas transparentes son como las ampollas que nos salen en los pies cuando estrenamos zapatos. Estas ampollas se producen cuando el bebé succiona de manera débil. Suele ocurrir por la noche y se agarra sólo a la punta del pezón.
Para las posibles molestias o dificultades durante la lactancia, no dudes en visitar a tu matrona, que es la profesional de referencia para la lactancia. Ella te ayudará a valorar vuestra lactancia, el estado de tu pecho y la evolución de tu bebé.
Y esto siempre es complementario a acudir a tu grupo de apoyo a la lactancia más cercano donde podrás compartir experiencias con otras madres.
Obstrucciones y Tratamiento
Una obstrucción se siente como un bulto duro y doloroso en algún cuadrante de una mama. La zona más habitual donde suele ocurrir es en el cuadrante superior que toca a la axila. Puede acompañarse de febrícula y malestar, pero si el bulto no está caliente y rojo, y no hay fiebre mayor de 38, no se considera mastitis.
Colocar al niño a mamar, de manera que la barbilla quede justo encima, o por lo menos en dirección a la obstrucción. Esto se hace porque la zona de pecho que queda mejor drenada es la que queda situada bajo la barbilla del bebé. Puede estar indicado el tratamiento con probióticos específicos para la lactancia.
Si de repente la madre tuviera temblores, fiebre más alta de 38´5º C (menos no se considera mastitis), malestar importante, sensación de debilidad, y una zona de un pecho dura y redondeada, muy caliente y roja, sería una mastitis o mastitis aguda. Al mismo tiempo la mastitis da como síntomas astenia y decaimiento importantes.
Se suele decir que la mastitis es una obstrucción que se ha infectado, aunque posiblemente sería más exacto describirlo como una proliferación de S. Aureus que se ha multiplicado hasta niveles que se consideran «infecciosos» desplazando al resto de la flora bacteriana.
Pero a diferencia de lo que ocurre con otras especies de bacterias, el S. Aureus no suele estar presente en la glándula mamaria en condiciones fisiológicas.
Se recomienda consultar con la comadrona o con el médico, quienes recomendarán antiinflamatorios/antipiréticos para bajar la fiebre y la inflamación, también descanso en cama y sobre todo drenar ese pecho lo más posible. Si no hay mejoría en un plazo de 24 o 48h el médico recetará un antibiótico adecuado, compatible con la lactancia.
A pesar de ser una infección, la leche no le hace ningún daño al bebé. Es muy importante seguir dando de mamar del pecho afectado, pues dejar de amamantar podría facilitar que se desarrollara un absceso. La retención de leche dispara la fiebre, por ello es importante mantener el pecho blando.
Cuando hay una mastitis la leche se vuelve algo salada en el pecho afecto y algunos bebés lo rechazan. Es importante hacer reposo durante unos días, y para ello será necesario tener el apoyo de la familia.
En un pequeño porcentaje de casos de mastitis, el tejido mamario reacciona tratando de aislar a las bacterias causantes de la mastitis en una cápsula de tejido conjuntivo, lo que conduce a la formación de abscesos.
La zona roja, caliente y dolorosa que había inicialmente en el pecho, se muestra ahora dura externamente, pero fluctuante a la palpación, con la piel muy roja tensa y brillante.
La ecografía puede resultar útil en el diagnóstico y tratamiento del absceso mamario. Es posible puncionar con aguja guiada por ecografía y colocar un catéter de drenaje con buen resultado.
Sigue siendo importante que el niño mame, porque si se retiene leche empeora el cuadro.
En caso de que aparecieran grietas o fisuras es fundamental disminuir la inflamación y el dolor que experimenta la madre para así no poner en riesgo la lactancia, pues en ocasiones el dolor es tan intenso que imposibilita alimentar al bebé. Para ello existen productos específicos que contienen anestésicos y antiinflamatorios que pueden aplicarse inmediatamente después de que el lactante coma o una hora antes y retirar antes de ofrecer el pecho al bebé.
En cuanto al origen más frecuente de las grietas o fisuras, para evitar la continuidad del problema es fundamental analizar el método de lactancia y la postura utilizada por la madre y el bebé, o menos frecuentemente problemas oro-faciales del lactante.
La continua humedad en el área, uso de discos absorbentes, sujetadores de fibras sintéticas, cabios hormonales, estrés, etc. pueden desencadenar la aparición de dermatitis en la zona del pezón por problemas de contacto irritativos o por alergia. En madres con tendencia atópica estos problemas son aún más frecuentes y suelen requerir tratamiento antiinflamatorio tópico y sistémico, así como medidas para disminuir el picor.
Otras lesiones que en ocasiones pueden resultar molestas durante la lactancia son tumoraciones benignas como los fibromas blandos o acrocordones que aparecen el la zona areolar, submamaria o entre las mamas en personas con antecedentes de las mismas lesiones en la familia. Además es habitual que estas lesiones aumenten en número y tamaño durante el embarazo.
En ocasiones el bebé puede rozar o irritar estas lesiones, causando inflamación, infección y dolor a la madre al alimentar al bebé.
Múltiples problemas dermatológicos pueden aparecer durante la lactancia y todos ellos tienen una gran variedad de opciones de tratamiento.
Cáncer de Mama Durante el Embarazo y la Lactancia
Aunque la mayoría de los cambios que ocurren en la mama durante el embarazo y después de este son benignos, es importante saber que el cáncer de mama puede aparecer, y de hecho aparece, en mujeres embarazadas y madres recientes. Se debe informar al médico cualquier síntoma inusual, como una zona irritada o un bulto, de inmediato. Siempre es mejor exagerar en la precaución y hacerse examinar.
Si sientes una masa en la mama, es probable que el médico la examine y te indique hacerte una o más pruebas por imágenes. La mamografía con protección abdominal (o una protección especial para resguardar al feto de la exposición a los rayos X) se considera segura. Sin embargo, la ecografía, que utiliza ondas de sonido en lugar de rayos X, es lo que se suele indicar. Esta prueba puede ayudarle al médico a diferenciar entre un quiste (que tiene líquido en su interior) y un nódulo con alguna parte sólida.
Es posible que el quiste deba aspirarse (drenarse con una aguja fina) y que la masa sólida requiera ser analizada mediante una biopsia con aguja gruesa para descartar cáncer.
Durante la lactancia, un problema todavía más común es la infección, que puede producir dolor, enrojecimiento e inflamación. Las infecciones en las mamas pueden ser bastante persistentes, pero la mayoría responde al tratamiento con antibióticos. Si los síntomas no mejoran, el médico debe descartar cualquier posibilidad de cáncer de mama inflamatorio. Esta es una forma agresiva, pero rara, de cáncer de mama, que aparece primero como un zona de enrojecimiento e irritación de la piel en lugar de un bulto distinguible. El médico puede indicarte una biopsia de piel o tejido para asegurarse.
Cualquier infección que se presente en una mujer que no esté amamantando tiene el potencial de ser debido a una forma de cáncer poco común. Es posible que necesite que le realicen una biopsia u otros exámenes si el tratamiento común falla.
Comuníquese con su proveedor si presenta una protuberancia dolorosa debajo de su pezón o areola. Es muy importante hacer que el proveedor evalúe cualquier masa en las mamas.
¡Importante! Ante cualquier duda o síntoma inusual, consulta siempre a tu médico o especialista en lactancia.