Impétigo: Tratamiento Natural para Adultos

El impétigo es una afección epidérmica que se caracteriza por la aparición de una serie de llagas en zonas del rostro, como la nariz y la boca, aunque pueden producirse también en otras partes del cuerpo, especialmente en manos y pies.

Esta enfermedad de la piel es muy contagiosa y afecta principalmente a la población infantil que entra en contacto con otros bebés o niños infectados por el impétigo o, simplemente, por tocar algunos objetos personales como ropa, toallas y juguetes.

El impétigo es una enfermedad bacteriana de la piel altamente contagiosa que afecta principalmente a los niños, aunque también puede presentarse en adultos. Esta enfermedad se caracteriza por la formación de ampollas en la piel que pueden romperse y formar costras. El impétigo es causado por bacterias, principalmente estafilococos y estreptococos.

Estas bacterias se encuentran comúnmente en la piel y las mucosas, pero si se rompe la superficie de la piel, pueden penetrar en capas más profundas y causar una infección. Los factores de riesgo incluyen la edad infantil, especialmente de 3 a 7 años, cuando el sistema inmunológico aún está en desarrollo.

La estancia en comunidades como escuelas y guarderías facilita la propagación de la infección. El impétigo generalmente se manifiesta con la aparición de manchas rojas en la piel que rápidamente se transforman en ampollas llenas de líquido. Estas ampollas se rompen y forman costras de color miel. La enfermedad puede ser muy dolorosa y causar picazón incómoda.

El impétigo puede aparecer en nuestra piel de tres formas distintas, por lo que los síntomas variarán en función de cual está padeciendo la persona contagiada. Estos son los síntomas del impétigo según su tipo:

  • Impétigo no ampolloso: es el más frecuente y se caracteriza por la aparición de pequeñas ampollas rojizas que revientan y se convierten en costras de un tono amarronado. Pueden provocar picores y dolores leves.
  • Impétigo ampolloso: en este caso, las ampollas son más grandes debido a la acumulación de un líquido transparente y generalmente permanecen mucho más tiempo sin explotar.
  • Impétigo ectima: en este caso, las erupciones cutáneas están llenas de pus, tienen unas costras más amarillentas y suelen estar rodeados por unos bordes rojizos.

Impétigo, una infección bacteriana

El diagnóstico generalmente se realiza mediante un examen clínico. El tratamiento del impétigo incluye el uso de antibióticos locales en forma de pomadas o cremas. En casos más graves, puede ser necesario administrar antibióticos orales.

Debido a que el impétigo es una infección provocada por la acumulación de bacterias en la piel, el personal sanitario suele asignar medicamentos con propiedades antibióticas para eliminar dichos microorganismos.

La prevención del impétigo consiste en seguir medidas higiénicas básicas. El impétigo puede ser incómodo y estresante, especialmente para los niños y sus padres. Es importante seguir las recomendaciones del médico y monitorear cuidadosamente el progreso del tratamiento.

El tratamiento oportuno y correcto generalmente conduce a una recuperación completa sin consecuencias permanentes. Enfatizar la prevención y la higiene puede reducir significativamente el riesgo de infecciones recurrentes.

Factores de Riesgo del Impétigo

Tal y como hemos dicho, el impétigo es una enfermedad de la piel que afecta generalmente a los niños y que se caracteriza por la aparición de una serie de llagas rojizas localizadas principalmente en el rostro. Esta infección contagiosa se produce por la entrada de bacterias en nuestro organismo, aunque según la Mayo Clinic, también existen una serie de factores que aumentan el riesgo de padecer impétigo:

  • Contacto con personas contagiadas: tal y como hemos dicho, el ímpetigo es muy contagioso por lo que es probable desarrollar la enfermedad si tocamos a una persona con ella o algunos de sus objetos personales.
  • Lesiones en la piel: heridas como cortes, picaduras de insectos o erupciones cutáneas facilitan la entrada de las bacterias en la dermis.
  • Mala higiene personal y/o uso de productos agresivos que cambian el pH de la piel
  • Padecer enfermedades crónica como diabetes o haber padecido afecciones recientes que han reducido las defensas del sistema inmunológico.
  • Edad: los niños de 2 a 5 años son más propensos a contagiarse ya que visitan frecuentemente lugares de alto riesgo de infección como escuelas y guarderías.

Remedios Naturales para el Impétigo

Para curar el impétigo de manera correcta, es necesario que acudamos al médico para que nos asigne los medicamentos más adecuados que generalmente suelen ser antibióticos para eliminar las bacterias que provocan la enfermedad. Sin embargo, además de tomar estos fármacos, también podemos acelerar el proceso de curación de esta infección con los siguientes remedios naturales, que sirven como tratamiento casero para el impétigo:

Aceite de Caléndula

El aceite de caléndula es un remedio natural para el impétigo ya que cuenta con propiedades antiinflamatorias y antisépticas que por un lado, ayuda a aliviar el picor y el dolor causado las llagas, y por otro desinfecta y limpia las heridas acelerando el proceso de curación de estas erupciones cutáneas.

Para utilizar este remedio, tendrás que diluir 4-5 gotas de este aceite en 3 cucharadas de agua y luego aplicar la mezcla con la ayuda de discos de algodón en la zona donde se encuentren las erupciones. Hazlo entre 1-2 veces al día.

Gel de Aloe Vera

El aloe vera es una planta muy utilizada ya que cuenta con diferentes propiedades medicinales: por un lado, tiene un gran poder humectante que le otorga propiedades antiinflamatorias que reducen los síntomas del impétigo. Y por otro su efecto regenerador y antiséptico ayuda a eliminar las bacterias que causan la enfermedad y acelera el proceso de curación de las llagas haciendo que cicatrice correctamente.

Puedes extraer el gel si dispones de una planta de aloe vera en casa o adquirirlo directamente extraído en un herbolario. En cualquier caso, aplica el gel con la ayuda de un algodón por las llagas sin presionar ni frotar. Utiliza este remedio todos los días hasta que notes resultados.

Infusión de Tomillo

El tomillo también se utiliza como tratamiento casero del impétigo ya que está considerado como un poderoso antibiótico natural por lo que ayuda a eliminar las bacterias que están provocando la aparición de estas llagas. Para preparar la infusión, simplemente hierve en una olla 2 vasos de agua y 2 cucharadas de tomillo fresco, dejando que repose después 15 minutos con el fuego apagado.

Alimentos para Combatir y Prevenir el Impétigo

Además de los remedios naturales que hemos explicado en el apartado anterior, también podemos tanto combatir esta enfermedad como prevenir que aparezca de nuevo con los siguientes alimentos:

Alimentos Ricos en Zinc

El zinc es un mineral imprescindible para cualquier infección ya que cuenta con propiedades inmunológicas que nos ayudan a aumentar nuestras defensas y fortalecer el organismo para prevenir que el impétigo vuelva a aparecer. Aunque podemos encontrar complementos alimenticios de este mineral, a continuación te damos un listado de los alimentos más ricos en zinc:

  • Carne de res
  • Carne de cordero
  • Carne de cerdo
  • Pescados
  • Nueces
  • Legumbres

Alimentos Probióticos

Los alimentos probióticos son aquellos que cuentan con una riqueza en bacterias "buenas", es decir, que otorgan propiedades saludables como mejorar nuestro sistema inmunológico, aumentar la producción de algunas vitaminas y evitar que otros microorganismos afloren dentro de nuestro cuerpo provocando infecciones como el impétigo. Entre los alimentos probióticos que podemos probar para recuperarnos más rápido de esta afección son:

  • Chocolate negro
  • Sopa de miso
  • Aceitunas
  • Chucrut (o col blanca fermentada)
  • Kéfir (o leche de cabra fermentada)
  • Té kombucha

Aceite de Onagra

El aceite de onagra es un producto natural que cuenta con un alto contenido en ácidos grasos saludables, especialmente en omega 6. Gracias a ello, este aceite cuenta con excelentes propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias que nos ayuda tanto a regenerar las células de la piel dañadas por la infección como a aliviar síntomas como los picores y el dolor.

El aceite de onagra podrás adquirirlo en cualquier herbolario en forma de cápsulas o perlas.

Medidas Adicionales para el Tratamiento y la Prevención

Además, es importante informar a la escuela o guardería sobre la presencia de impétigo para que se puedan tomar las medidas higiénicas adecuadas y minimizar el riesgo de propagación entre otros niños. Incluso después de la recuperación, es importante seguir manteniendo la higiene y las medidas preventivas para evitar la recurrencia de la enfermedad.

  • Los padres deben ser instruidos sobre el cuidado adecuado de la piel del niño y las formas de minimizar el riesgo de infección en el futuro.
  • Si el niño sufre infecciones frecuentes o tiene un sistema inmunológico debilitado, puede ser apropiado consultar a un inmunólogo, quien puede sugerir medidas específicas para aumentar la resistencia del organismo a las infecciones.
  • Siempre siga el tratamiento prescrito por el médico. Los antibióticos deben ser tomados según las indicaciones del médico, incluso si los síntomas comienzan a mejorar.
  • Mantenga la higiene, lávese las manos con frecuencia, especialmente después de estar en contacto con las áreas afectadas. Evite tocarse la cara y otras partes del cuerpo para evitar la propagación de la infección.
  • Regularmente desinfecte el entorno. Limpie y desinfecte los objetos que el niño utiliza, como juguetes, toallas y ropa de cama.

Conclusión

El impétigo es una enfermedad cutánea común, pero altamente contagiosa, que se puede tratar con éxito y prevenir siguiendo hábitos básicos de higiene. Ante la sospecha de impétigo, es importante buscar atención médica y seguir el tratamiento recomendado para evitar complicaciones y la propagación de la infección. Seguir medidas preventivas, como lavarse las manos con frecuencia y el cuidado adecuado de la piel, puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado son clave para manejar rápida y eficazmente el impétigo y asegurar la salud y el bienestar de sus hijos.

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