Impétigo: Causas, Síntomas y Tratamiento Detallado

El impétigo es una infección cutánea superficial y localizada, producida por bacterias que son habituales en el exterior de la misma: Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus principalmente. Es una infección cutánea superficial, relativamente frecuente, contagiosa, que afecta sobre todo a niños y adolescentes. El impétigo es una infección cutánea altamente contagiosa que afecta principalmente a los niños pequeños. El impétigo es una infección bacteriana de la piel que afecta más comúnmente a niños en edad preescolar y escolar, aunque también puede darse en adultos.

Impétigo en la cara de un niño.

Causas y Factores de Riesgo

Suele producirse por excoriaciones o pequeñas heridas de la piel que, al romper la barrera cutánea, permiten a las bacterias introducirse en ella. El impétigo generalmente aparece cuando las bacterias ingresan en el cuerpo a través de una herida o lesión en la piel, como un corte, raspadura, picadura de insecto o erupción cutánea. Los factores de riesgo incluyen la edad infantil, especialmente de 3 a 7 años, cuando el sistema inmunológico aún está en desarrollo.

Afecta con más frecuencia a las zonas descubiertas que son las más expuestas a abrasiones, roces, etc. Durante el verano y otoño es cuando más casos se registran y “es fácil que aparezca a consecuencia de heridas o rascadas que se han infectado”. Factores como la higiene deficiente, el clima cálido y húmedo, y la cercanía con personas infectadas pueden aumentar el riesgo de contagio. La estancia en comunidades como escuelas y guarderías facilita la propagación de la infección.

Tipos de Impétigo

Existen 2 formas clínicas: ampolloso y no ampolloso, aunque a la hora del tratamiento no se establecen diferencias.

  • Impétigo no ampolloso: El no ampolloso supone la mayoría de los casos (70 %) y en su mayor parte es debido a estreptococos. El impétigo no bulloso es la forma más común y se caracteriza por pequeñas ampollas que se rompen y forman costras.
  • Impétigo ampolloso: El ampolloso, está causado habitualmente por estafilococos (S. Aureus). El impétigo bulloso es una forma más rara que se caracteriza por ampollas más grandes llenas de líquido claro. Afecta más frecuentemente a recién nacidos y niños pequeños.

Síntomas

Se manifiesta en forma de costras amarillentas, de aspecto similar a la miel (Costra melicérica). Clínicamente son lesiones superficiales, irregulares de 1-2 cm de eje mayor, cubiertas por costras amarillentas. Empieza con una mancha o un “granito” rojo que se transforma en una ampolla que al romperse deja finalmente la costra. Se caracteriza por la aparición de llagas en la cara, sobre todo alrededor de la boca y la nariz pero que se propaga a otras partes del cuerpo, pies, manos, etc. con mucha rapidez.

Estas lesiones evolucionan y se convierten en ampollas y costras y se identifica a partir de una erosión de la piel que aparece con un círculo rojizo y pústulas que liberan un líquido amarillento para acabar formando una costra blanda, pegajosa y amarilla. El impétigo generalmente se manifiesta con la aparición de manchas rojas en la piel que rápidamente se transforman en ampollas llenas de líquido. Estas ampollas se rompen y forman costras de color miel. La enfermedad puede ser muy dolorosa y causar picazón incómoda.

Lo más habitual es que aparezca en la cara y en las extremidades.

Diagnóstico

El diagnóstico generalmente se realiza mediante un examen clínico.

Tratamiento

El tratamiento del impétigo depende de la extensión y la gravedad de la infección. El tratamiento del impétigo debe realizarse con antibióticos tópicos además de medidas de control de síntomas e higiénicas, con un correcto lavado de las lesiones y de las manos e hidratación.

Tratamiento del impétigo.

  • Antibióticos tópicos: Los ungüentos antibióticos son la primera línea de tratamiento para casos leves. Responden bien al tratamiento con fomentos fríos de sulfato de cobre o zinc al 1:1000 (5’, 2 veces al día), frotando suavemente al retirarlos para eliminar las costras y aplicando a continuación una crema o pomada antibiótica (ac. fusídico, mupirocina, etc.), durante 5-10 días. El tratamiento se basa en la limpieza de las lesiones con agua y jabón, con la posterior aplicación de alguna pomada antibiótica (mupirocina, ácido fusídico).
  • En este estudio, “Topical Antibacterial Agent for Treatment of Adult and Pediatric Patients With Impetigo: Pooled Analysis of Phase 3 Clinical Trials”[3] se demuestra que ozenoxacino es un agente antibacteriano tópico eficaz para el tratamiento del impétigo causado tanto por cepas sensibles a otros tratamientos como resistentes a los mismos.
  • Antibióticos orales: En casos más graves, puede ser necesario administrar antibióticos orales.
  • Higiene adecuada: Es fundamental lavar las áreas afectadas con agua y jabón, además de cubrirlas para evitar el contagio.

Prevención

Mantener una higiene adecuada es la mejor medida preventiva. Prevenir el impétigo es clave, sobre todo en entornos escolares o familiares donde el contagio puede ser rápido. La prevención del impétigo consiste en seguir medidas higiénicas básicas.

  • Mantenga la higiene, lávese las manos con frecuencia, especialmente después de estar en contacto con las áreas afectadas.
  • Evite tocarse la cara y otras partes del cuerpo para evitar la propagación de la infección.
  • Regularmente desinfecte el entorno. Limpie y desinfecte los objetos que el niño utiliza, como juguetes, toallas y ropa de cama.

Complicaciones

En un número mínimo de casos (<5 %) puede producirse una glomerulonefritis aguda postestreptocócica, independientemente de que se haya tratado con antibiótico oral o no, que en pacientes jóvenes suele resolverse sin secuelas(3,4).

El Impétigo a lo largo del Tiempo

El impétigo ha sido una de las infecciones cutáneas más comunes en los niños desde hace siglos. Su prevalencia es más alta en zonas con clima cálido y húmedo, donde las bacterias prosperan.

Recomendaciones Finales

El impétigo en niños, aunque común, no debe ser tomado a la ligera. Un tratamiento rápido y efectivo, acompañado de buenas prácticas de higiene, puede ayudar a prevenir complicaciones y la propagación de la infección. Incluso después de la recuperación, es importante seguir manteniendo la higiene y las medidas preventivas para evitar la recurrencia de la enfermedad.

Siempre siga el tratamiento prescrito por el médico. Los antibióticos deben ser tomados según las indicaciones del médico, incluso si los síntomas comienzan a mejorar. El impétigo es una enfermedad cutánea común, pero altamente contagiosa, que se puede tratar con éxito y prevenir siguiendo hábitos básicos de higiene.

Ante la sospecha de impétigo, es importante buscar atención médica y seguir el tratamiento recomendado para evitar complicaciones y la propagación de la infección. Seguir medidas preventivas, como lavarse las manos con frecuencia y el cuidado adecuado de la piel, puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar esta enfermedad.

Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado son clave para manejar rápida y eficazmente el impétigo y asegurar la salud y el bienestar de sus hijos. Si el niño sufre infecciones frecuentes o tiene un sistema inmunológico debilitado, puede ser apropiado consultar a un inmunólogo, quien puede sugerir medidas específicas para aumentar la resistencia del organismo a las infecciones.

El impétigo es una enfermedad que puede afectar a cualquiera, pero con el enfoque adecuado y el cumplimiento de las reglas de higiene, se puede minimizar el riesgo de contagio y asegurar una rápida y exitosa recuperación.

IMPÉTIGO, UNA INFECCIÓN MUY FRECUENTE

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