Diferencias clave entre el impétigo y la viruela del mono (MPOX)

La patología infecciosa es una parte importante de la actividad pediátrica, tanto asistencial como preventiva. Cada día, los pediatras evalúan, diagnostican y tratan a niños con síntomas que pueden corresponder a procesos infecciosos.

En este artículo, se abordarán las diferencias entre dos enfermedades que pueden presentar lesiones cutáneas similares: el impétigo y la viruela del mono (MPOX). Con la ayuda de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), se explicará qué es el impétigo, sus síntomas, contagiosidad, cómo se diagnostica y el tratamiento requerido.

¿Qué diferencias tiene la viruela del mono con la varicela y el COVID-19?

¿Qué es el impétigo?

El impétigo es una infección bacteriana de la piel superficial, más frecuente en la infancia, causada principalmente por dos bacterias: Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus. Suele producirse por pequeñas heridas de la piel que permiten a las bacterias introducirse en ella. Afecta con más frecuencia a las zonas descubiertas, por eso es muy típico en localizaciones como alrededor de la nariz o de la boca. Es más frecuente en niños de 2 a 5 años y en épocas de calor.

¿Cómo se manifiesta?

Puede empezar como un punto enrojecido que se convierte en una ampolla llena de líquido y finalmente se rompe, formándose una costra amarillenta característica llamada “costra melicérica”, porque recuerda a la miel. En raras ocasiones, si la lesión es muy extensa, puede aparecer fiebre.

¿Es contagioso el impétigo?

El impétigo se puede contagiar a cualquier persona que entre en contacto directo con piel infectada o con objetos como prendas de vestir, toallas y sábanas, que hayan estado en contacto con esa piel. Los niños suelen tocarse las lesiones por lo que pueden extender la infección a otras partes de su cuerpo. Es muy frecuente que se contagie entre hermanos. Con las uñas cortas evitaremos que el niño se haga daño al rascarse.

¿Cómo se diagnostica?

Al ser una patología relativamente frecuente, el diagnóstico de impétigo habitualmente es clínico, es decir, no precisa realizar ninguna prueba complementaria. En alguna ocasión, si el diagnóstico no está claro, se puede tomar una muestra de la lesión para realizar un cultivo.

¿Cuál es el tratamiento del impétigo?

La infección por impétigo se trata con una buena higiene y la posterior aplicación de alguna pomada antibiótica. Las más utilizadas son la mupirocina y el ácido fusídico.

Monkeypox (MPOX)

El Monkeypox (MPOX) es un tipo de virus de ADN perteneciente a la familia Poxviridae. Fue aislado por primera vez en Dinamarca en una colonia de monos Cynomolgus utilizados para la investigación del virus de la poliomielitis. Es endémico en regiones de África y se identificó por primera vez como causa de enfermedad en humanos en la República Democrática del Congo en 1970. El 23 de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró este brote de MPOX como una emergencia de salud pública de interés internacional.

Aunque su transmisión puede darse de persona a persona a través de fluidos corporales, no se considera Infección de Transmisión Sexual (ITS) ya que cualquiera puede contraer la enfermedad a través del contacto directo con las lesiones. En España, se han notificado casos de MPOX en 17 de las 19 Comunidades y Ciudades Autónomas. La mayoría de los afectados son del género masculino (7.394 hombres vs. 166 mujeres), adultos con una edad mediana en torno a los 37 (rango de 31-44).

El periodo de incubación es de seis a 13 días pudiendo llegar incluso a los 21. Alrededor de siete de cada diez casos presentaron síntomas generales y en más de 60% de los casos el exantema se localizó en zona anogenital.

El diagnóstico es mucho más probable si existe un antecedente de contacto con un caso. Se debe tener en cuenta factores de riesgo del paciente, los antecedentes, las manifestaciones clínicas y las posibles exposiciones. Un total de 23-26% tenía una pareja sexual habitual con MPOX, mientras que 1-3% tuvo un contacto doméstico con MPOX, cuyos síntomas principales son fiebre (88%), cefalea intensa (79%), linfadenopatía inguinal y cervical (69%), mialgias (63%), odinofagia (58%) y astenia intensa, muy similar a otras viriasis.

Generalmente en la oroscopia se puede evidenciar desde edema de úvula, hipertrofia amigdalar con presencia de úlceras recubiertas de fibrina acompañadas de intensa odinofagia y fiebre de más de 38°C, además de adenopatías cervicales.

Las lesiones cutáneas presentan contenido líquido, purulento y umbilicadas que evolucionan pasando por diferentes fases (mácula > pápula > vesícula > pústula > costra). Al aparecer brotes sucesivos, pueden verse lesiones en distintos estadios en diferentes localizaciones, resolviéndose el cuadro en dos a cinco semanas después del inicio de los síntomas.

El tratamiento fue sintomático mediante antitérmicos y bactroban para las lesiones cutáneas. El paciente permaneció en aislamiento y en seguimiento por Salud Pública hasta la desaparición en su totalidad de las lesiones. Su evolución fue favorable, sin llegar a presentar complicaciones.

El diagnóstico diferencial incluye las ITS siendo necesario un cribado que incluya serología. En el primer estadio, cuando las lesiones aún no tienen líquido en su interior y son pequeñas pápulas, en el diagnóstico se incluyen las picaduras o molusco contagioso. Si estas contienen líquido purulento, el diagnóstico diferencial es fundamentalmente con varicela y otras infecciones por herpes y foliculitis. Si se erosionan y se cubren con costras el diagnóstico diferencial principal incluye varicela e impétigo.

Es conveniente destacar que, aunque las complicaciones no son muy frecuentes, la mayoría de ellos presentan infecciones bacterianas secundarias o úlceras bucales, siendo en casos extremos meningoencefalitis o miocarditis.

En términos de tratamiento, BMJ Best Practice recomienda tecovirimat o brincidofovir como opciones de tratamiento antiviral de primera línea en caso de necesidad, junto con cuidados de apoyo que incluyen el uso de medicamentos antipiréticos, equilibrio de líquidos y oxigenoterapia. Si existe sospecha de una infección bacteriana secundaria o una infección por varicela zóster, se puede considerar el uso de terapia antibiótica empírica o aciclovir, respectivamente.

Se dispone de vacunas que dadas las cantidades limitadas de dosis iniciales se recomendaron para postexposición para contactos estrechos.

Diagnóstico diferencial entre Impétigo y Viruela del Mono

La Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (FACME) publica una guía para ayudar a diferenciar las lesiones cutáneas de la viruela del mono. El objetivo es ayudar a los médicos para que puedan distinguir esta enfermedad.

El documento recuerda que las lesiones más frecuentes pueden ser únicas o poco numerosas. Las lesiones cutáneas con frecuencia están agrupadas en zonas, con eritema subyacente y en áreas de contacto (periorales o genitales), y evolucionan pasando por las siguientes fases: mácula eritematosa, pápula, vesícula, pústula y costra.

De 2 a 4 semanas, las lesiones evolucionan en brotes de lesiones similares que pasan en 1 a 2 días a través de las diferentes fases. Al aparecer brotes sucesivos, pueden verse lesiones en distintos estadios en diferentes localizaciones. El cuadro se resuelve en de 2 a 5 semanas después del inicio de los síntomas. Un criterio importante que permite distinguir esta enfermedad de otras de evolución más prolongada es que la lesión pasa a costra en un período de 3 a 5 días.

Por lo que respecta al diagnóstico que diferencia a la viruela del mono con otro tipo de lesiones, en el primer estadio, cuando aún no tienen líquido en su interior y son pequeñas pápulas, el diagnóstico incluye cuadros muy frecuentes como picaduras o molusco contagioso.

Si las lesiones contienen líquido purulento, el diagnóstico diferencial incluye fundamentalmente varicela y otras infecciones por herpes y foliculitis. Si las lesiones se erosionan y se cubren con costras el diagnóstico diferencial principal incluye varicela, impétigo y picaduras.

También alertan de que en el caso de pacientes con sospecha y que hayan viajado a zonas de riesgo, el diagnóstico diferencial es más amplio, pues incluye otra patología importada y que esta guía se refiere al diagnóstico diferencial de las sospechas en personas sin historia de viaje a zonas de riesgo.

En caso de duda diagnóstica se recomienda solicitar la colaboración de los servicios de Dermatología y en caso de pacientes procedentes de países de riesgo, la de las Unidades de Patología Importada.

La siguiente tabla resume las principales diferencias entre el impétigo y la viruela del mono:

Característica Impétigo Viruela del Mono (MPOX)
Causas Bacterias (Streptococcus pyogenes, Staphylococcus aureus) Virus (familia Poxviridae)
Lesiones iniciales Punto enrojecido que evoluciona a ampolla Mácula eritematosa
Evolución de las lesiones Ampolla que se rompe y forma costra amarillenta Mácula → Pápula → Vesícula → Pústula → Costra (en 3-5 días)
Distribución de las lesiones Alrededor de nariz y boca, zonas descubiertas Agrupadas en zonas, áreas de contacto (periorales, genitales), distintos estadios en diferentes localizaciones
Síntomas adicionales Rara vez fiebre Fiebre, cefalea, linfadenopatía, mialgias, astenia
Contagio Contacto directo con piel infectada u objetos contaminados Contacto directo con fluidos corporales o lesiones
Diagnóstico Principalmente clínico Antecedente de contacto, manifestaciones clínicas, PCR de lesiones
Tratamiento Higiene y pomadas antibióticas (mupirocina, ácido fusídico) Sintomático (antitérmicos), Tecovirimat o Brincidofovir (en casos necesarios), aislamiento

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