¿Es Doloroso el Cáncer de Piel?

Cuando hablamos de cáncer, es crucial entender que no se trata de una sola enfermedad, sino de miles. Por lo tanto, no podemos generalizar sobre sus síntomas, incluido el dolor. El cáncer de la piel es una enfermedad en la que se encuentran células cancerosas (malignas) en las capas exteriores de la piel.

La piel protege al cuerpo contra el calor, la luz, infecciones y heridas. La piel está compuesta por dos capas principales y varias clases de células. La capa externa de la piel se llama la epidermis. La capa interna de la piel se llama la dermis. Esta capa es más gruesa y contiene vasos sanguíneos, nervios y glándulas sudoríparas.

Hay varios tipos de cáncer que se originan en la piel, siendo los más comunes el cáncer de las células basales y el cáncer de las células escamosas, conocidos como cánceres de la piel no-melanoma. El melanoma es un tipo de cáncer de la piel que se origina en los melanocitos. El cáncer de la piel es más común entre las personas cuya piel es más blanca y han pasado mucho tiempo expuestas a los rayos solares.

El aspecto del cáncer de la piel puede variar. El signo más común del cáncer de la piel es un cambio en el aspecto de la piel, como por ejemplo un crecimiento o herida que no sana. A veces puede haber una pequeña protuberancia. Esta protuberancia puede ser de apariencia suave, brillante y cerosa, o puede ser roja o marrón rojizo. El cáncer de la piel también puede aparecer como una mancha roja áspera o escamosa.

¿El Cáncer Siempre Causa Dolor?

El cáncer no siempre provoca dolor, especialmente en fases iniciales, de modo que no conviene esperar a que duela para consultar a un profesional sanitario si existen otras señales de alarma. Al mismo tiempo, no debemos normalizar el dolor: si aparece ardor/quemazón u otro dolor nuevo, persistente o que empeora, es importante comentarlo cuanto antes con el equipo médico.

El cáncer no siempre provoca dolor. Cuando aparece, el dolor puede ser punzante, opresivo o con quemazón/ardor y venir provocado por la propia enfermedad o bien por determinados tratamientos, que pueden, por ejemplo, afectar los nervios (dolor neuropático) y generar esa sensación de ardor.

Ante cualquier dolor nuevo, persistente o que empeora es esencial acudir al equipo médico. El propio tumor, al presionar nervios, huesos u órganos, o por sustancias inflamatorias que libera. Cuando el cáncer se extiende por el organismo, provocando metástasis, es más común que se produzca dolor, sobre todo cuando se extiende a huesos o se producen otras complicaciones (obstrucciones, úlceras, inflamación…).

Pruebas y ciertos tratamientos (cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapias dirigidas), también pueden causar dolor temporal o crónico. Un ejemplo pueden ser dolores de cabeza relacionados con algunos tipos de quimioterapia, radioterapia en cabeza/cuello, cirugía en esa región y algunos tratamientos de inmunoterapia.

Es importante tener en cuenta que no todas las personas con cáncer tendrán dolor, y cuando aparece, su intensidad puede variar. Cuando esa sensación está asociada al cáncer puede tener varias explicaciones, la principal de ellas la afectación de los nervios o células del sistema nervioso.

Cuando eso ocurre, se habla de dolor neuropático, y se percibe por el paciente como como ardor/quemazón, calambres, descargas u hormigueo. Un ejemplo de ello puede ser la neuropatía periférica inducida por quimioterapia. De manera similar, tras cirugías también puede aparecer dolor neuropático (por fibras nerviosas). Tal es el caso del síndrome de dolor postmastectomía.

En estas situaciones, tras la cirugía de cáncer de mama puede aparecer un dolor persistente de tipo neuropático (ardor, pinchazos, calambres, hormigueo, hipersensibilidad) en el tórax, axila, hombro y/o brazo. Estos fenómenos pueden deberse a varios factores: nervios que se irritan durante la operación, crecimiento benigno de algo de tejido nervioso en la cicatriz, o bien porque los tejidos de alrededor pueden inflamarse o volverse más duros (fibrosis).

Importante: notar una sensación de ardor o quemazón no significa que existe un cáncer, y no notar dolor tampoco lo descarta. El equipo sanitario valorará localización, intensidad y tipo de dolor (sordo, punzante, eléctrico, quemazón…). Con esa información se diseña un plan personalizado que, además de seguir unos hábitos saludables [Link a Adelantarse al cáncer], puede incluir fármacos, fisioterapia, infiltraciones/bloqueos nerviosos, apoyo psicológico u otras técnicas.

Hoy día, se ha avanzado mucho en el manejo del dolor y existen numerosas alternativas para controlarlo, antes, durante y después de pruebas y tratamientos.

Tipos Comunes de Cáncer de Piel

El cáncer de piel no-melanoma incluye principalmente las neoplasias queratinocíticas (carcinoma basocelular y espinocelular) y tumores de menor frecuencia tales como: linfomas cutáneos, carcinoma de células de Merkel, sarcoma de Kaposi, angiosarcomas, enfermedad de Paget, e histiocistomas malignos entre otros.

En EE.UU. cerca de 1.200.000 casos de cáncer no-melanoma son diagnosticados anualmente, de los cuales el 80% corresponde a CB (1). Es un cáncer que, aunque generalmente no da metástasis, causa una morbilidad significativa, especialmente si no es diagnosticado y tratado en forma adecuada y oportuna (2).

Carcinoma Basocelular (CB)

Es el cáncer más común en seres humanos. El CB constituye el 60% de los diagnósticos (4). El factor más común involucrado en el desarrollo del CB es la exposición a la luz ultravioleta, especialmente en aquellas personas de piel tipos I y II (que se queman fácilmente y prácticamente no se broncean) y que viven más cerca de la línea de Ecuador (5-7). La exposición al sol puede actuar tanto en forma de daño acumulativo, como de exposición intermitente.

Variantes clínicas:

  1. Nodular: la más común y responsable del 60% de los carcinomas basocelulares primarios. Consiste en un nódulo eritematoso o rosado bien definido, con una apariencia translúcida y cubierto de telangiectasias, que a medida que crece puede llegar a ulcerarse (Figura 1).
  2. Superficial (multicéntrico): es una variante común, más frecuente en el tronco y las extremidades, aunque también puede comprometer cabeza y cuello. Se presenta como una mácula eritematosa o roja, a veces con una escama superficial que orienta hacia una placa de eccema o psoriasis (Figura 2).
  3. Morfeiforme: esta variedad se caracteriza por una placa indurada de color marfil similar a morfea (escleroderma localizada), que puede estar cubierta con telangiectasias (Figura 3).
  4. Quístico: la degeneración quística de un CB a veces es solo un hallazgo en la histopatología, por lo que clínicamente solo puede tener el aspecto de basocelular nodular o el de una lesión azul grisácea translucida de aspecto quístico, que al puncionarla puede dar salida a un líquido claro (Figura 4) (20).
  5. CB con patrón agresivo de crecimiento (infiltrativo o micronodular): se caracteriza por lesiones planas o placas ligeramente elevadas, con límites mal definidos o una placa firme de aspecto morfeiforme (Figura 5).
  6. Fibroepitelioma de Pinkus: variante muy poco frecuente con características histológicas típicas. Se ubica principalmente en el dorso y clínicamente es una lesión eritematosa nodular de superficie suave y frecuentemente pedunculada, que simula un acrocordon (Figura 6).

Carcinoma Espinocelular

Suele presentarse como lesiones nodulares tipo "verruga", "pastilla" o "cuerno" de crecimiento más rápido, rojizas, consistencia dura, opacas y con ligera inflamación alrededor. En ocasiones, las células cancerosas se limitan a la epidermis (la capa más superficial de la piel) durante un tiempo, muestran una evolución más lenta, sin invasión.

Otras lesiones planas, con descamación, rojizas, con espículas, localizadas en las mismas zonas en personas de piel clara, pueden ser precursoras de este tipo de cáncer y se conocen como queratomas actínicos o solares (QA). Considerados por algunos autores como verdaderos carcinomas espinocelulares superficiales, su incidencia es muy elevada y su evolución es altamente recidivante.

Tienen más riesgo de propagarse a otras áreas del cuerpo que el carcinoma basocelular, pero si se tratan a tiempo, se curan en más del 95% de los casos.

Queratosis actínica: Estas queratosis actínicas son crecimientos escamosos o con costra que pueden evolucionar hacia un carcinoma de células escamosas. Al principio, estas lesiones pueden ser tan pequeñas que se identifican más por el tacto que por la vista, y se sienten como pasar el dedo por un papel de lija.

Es cierto que no todas las queratosis actínicas se vuelven malignas, pero se consideran pre-cánceres de piel porque entre el 40 y el 60% de los carcinomas de células escamosas tienen su origen en una lesión de este tipo que no se ha tratado y que, con el tiempo, crece hasta parecer una verruga con una superficie rugosa o con costra. Suelen presentarse en áreas que han estado expuestas al sol durante toda la vida, como la cara, las manos, el cuero cabelludo en personas calvas, los brazos y las piernas.

¿Cuáles son los principales síntomas del cáncer de piel? Dr. Fernández Herrera (2/4)

¿Cómo Reconocer un Cáncer de Piel?

Aunque los diferentes tipos de cáncer de piel se manifiestan de diferentes maneras, cualquier lesión (grano, costra, cicatriz, herida, bulto, peca…) que aparezca, cambie, sangre o crezca sin motivo aparente y no tienda a la curación o cura y empeora de manera alternativa, debe ser controlada por su dermatólogo.

La manera más típica es una pequeña cicatriz abultada y dura que parece una gota de cera, algo mas traslúcida, con pequeñas venitas en su superficie, que no duele y que puede llegar a sangrar espontáneamente, para curarse con una pequeña costra y volver a sangrar nuevamente. Crecimiento lento que se aprecia en meses. Se localiza casi siempre en la cara y sobre todo en la zona de la nariz, aunque puede afectar cualquier parte del cuerpo. Si se deja evolucionar puede llegar a ser muy destructivo.

Una peca o lunar irregularmente pigmentado (marrón, negro, rojo, blanco, gris, azul), asimétrico, plano o abultado, de borde irregular, habitualmente mayor de 0,6 cm de diámetro, que puede sangrar o cambiar de forma, crecer… También la aparición de una lesión nueva "que parece una peca", crece y cambia de forma o textura en cualquier parte del cuerpo.

La gran mayoría de cambios y lesiones en su piel NO son un cáncer. Si tiene sospechas fundadas de que posee una lesión compatible con un cáncer de piel no dude en consultarlo a su doctor o dermatólogo, puesto que el diagnóstico de certeza es afortunadamente fácil e indoloro.

Tratamiento del Cáncer de Piel No Melanoma

Existen tratamientos para todos los pacientes con cáncer de la piel. Varios cánceres de la piel son tratados por médicos especialistas en enfermedades de la piel (dermatólogos, cirujanos plásticos). Por lo general el cáncer puede tratarse en el consultorio médico.

El tratamiento para el cáncer de la piel dependerá del tipo y etapa de la enfermedad, su edad y salud en general. El paciente podría recibir un tratamiento que se considera estándar según los resultados obtenidos por varios pacientes en pruebas anteriores, o podría optar por participar en una prueba clínica. No todos los pacientes se curan con terapia estándar y algunos tratamientos estándar podrían tener más efectos secundarios de los deseables.

Modalidades de tratamiento:

  • Cirugía: Es el tratamiento más común para el cáncer de la piel. La cirugía puede dejar una cicatriz en la piel. Dependiendo del tamaño del cáncer, se puede tomar piel de otra parte del cuerpo para ponerse en el área donde se extrajo el cáncer. Este procedimiento se denomina un injerto de piel.
  • Radioterapia: Consiste en el empleo de rayos de alta energía, como rayos X, para destruir o disminuir el número de células cancerosas. Es un tratamiento local. En sí, el tratamiento dura unos minutos. La radioterapia se utiliza en este tipo de cáncer en aquellos pacientes que no pueden someterse a cirugía por su estado general, que las características de la lesión lo indiquen o como tratamiento paliativo o coadyuvante.
  • Quimioterapia: El tratamiento de quimioterapia a menudo se administra por medio de una crema o loción aplicada en la piel para eliminar las células cancerosas (quimioterapia tópica). La quimioterapia también puede ser a base de pastillas, o puede introducirse en el cuerpo a través de una aguja en una vena o músculo.
  • Terapia biológica: El propósito de la terapia biológica es el de tratar de que el cuerpo mismo combata el cáncer. En la terapia biológica se emplean sustancias producidas por el propio cuerpo o fabricadas en un laboratorio para impulsar, dirigir o restaurar las defensas naturales del cuerpo contra la enfermedad.

La mayoría de los carcinomas basocelulares y de células escamosas se curan mediante cirugía menor.

Tipos de cirugía:

  • Escisión simple: el tumor y una porción de tejido circundante se extirpan mediante bisturí.
  • Criocirugía: se utiliza nitrógeno líquido para congelar y así destruir las células malignas.
  • Cirugía de Mohs: este procedimiento quirúrgico utilizado para tratar el cáncer de piel no melanoma (sobre todo el cáncer basocelular de la cara) consiste en extraer capas individuales de tejido canceroso y examinarlas una por una al microscopio para valorar si está totalmente extirpada, tanto en superficie como en profundidad.
  • Cirugía por láser: se utilizan los rayos láser para vaporizar las células cancerosas.
  • Cirugía de ganglios linfáticos: si los ganglios cercanos al cáncer están afectados habrá que extirparlos mediante cirugía.

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