Significado de los Lunares en tu Cuerpo: Una Guía Completa

Los lunares son pequeñas manchas en la piel que pueden variar en color y tamaño. Todos alguna vez nos hemos fijado en los lunares o pecas de nuestro cuerpo. Estas manchas de color marrón o negro son comunes en toda la población y a veces nos dan algún quebradero de cabeza. En este artículo analizamos qué pueden significar.

¿Qué son los lunares?

Según indica la web especializada en salud MedlinePlus, los lunares son crecimientos de la piel sobre sí misma. Cuando las células encargadas de producir los pigmentos naturales que dan color a la piel, los melanocitos, crecen en grupos, dan lugar a la formación de lunares.

Son un tipo de mancha sobre la piel de lo más común. La basta mayoría de las personas posee repartidos por todo el cuerpo entre 10 y 40 lunares, aunque hay quien tiene muchísimos más.

Los lunares pueden ser rosados, morenos o marrones, dependiendo de los pigmentos de cada tipo de piel. Normalmente no sobresalen demasiado, aunque los hay que pueden estar algo elevados. Su tamaño, usualmente, no suele sobrepasar al de una lenteja común.

Con el paso de los años, estas marcas van desapareciendo de la piel, como si el cuerpo fuese perdiendo recuerdos. Suelen debilitarse o incluso dejar de ser visibles por rozaduras, por el desgaste del tiempo y por las nuevas capas de tejido que van creciendo por encima.

¿Por qué salen los lunares en los pies?

Los lunares pueden ser de nacimiento (nevus congénitos) o aparecer, sin causa aparente, en cualquier momento de nuestra vida (nevus melanocíticos adquiridos). Su formación está relacionada con factores genéticos, la exposición al sol y otros factores desconocidos.

Pese a que su aparición no está vinculada con una época del año concreta, es importante destacar que la exposición excesiva al sol, especialmente sin protección, puede aumentar el riesgo de desarrollar lunares y otros problemas en la piel.

Por ello, durante los meses posteriores al verano es habitual recibir a pacientes que acuden a consulta con lunares nuevos en sus pies. Desde Podoactiva recomendamos tomar precauciones y proteger la piel de todo el cuerpo y de nuestros pies durante todo el año, y especialmente en verano, ya que es una de las zonas olvidadas a la hora de ponernos crema protectora.

¿Qué significa un lunar en nuestros pies?

Los lunares en los pies son menos frecuentes que en otras zonas del cuerpo, pero no por ello son más peligrosos. Esta falsa creencia nos hace activar las alertas cuando detectamos uno en este lugar.

Los lunares que aparecen en las palmas y las plantas son de la misma tipología que los que vemos en otras partes del cuerpo y la gran mayoría no supone un problema para nuestra salud.

Los pies y los tobillos suelen estar tapados durante gran parte del año salvo en los meses de verano. La aparición de lunares nuevos en nuestra piel es un fenómeno muy frecuente y normal. El nombre técnico de un lunar es nevus y viene del latín que significa marca de nacimiento, sin embargo la mayoría aparecen en la adolescencia y durante la adultez.

Entonces, ¿Todas las nuevas lesiones en la piel son lunares? ¡No!, no todas las manchas que aparecen en la piel son lunares.

¿Cómo detectar si un lunar es maligno?

¿Cómo establecer el diagnóstico de los lunares nuevos?

Cada vez que atiendo a un paciente con lunares nuevos les explico la importancia de realizar un adecuado diagnóstico. La aparición de lunares melanocíticos es un fenómeno muy frecuente durante la adolescencia y en el adulto joven. Los nevus son proliferaciones de melanocitos que son las células encargadas de darles el color a nuestra piel.

Normalmente diferenciamos a los lunares en 2 tipos dependiendo de la profundidad que se encuentren en nuestra piel:

  • Nevus junturales: corresponden a los lunares planos y que normalmente tienen un color marrón claro a negro. Son benignos y se mantiene estables en el tiempo
  • Nevus dérmicos: por otra parte, los lunares dérmicos o verrugosos (por su forma), son aquellos que tienen relieve. La gente también los conoce como lunares de carne. Estos lunares tienden a protruir en el tiempo y perder su pigmento.

Existen muchísimos más tipos de lunares. Diferentes estudios han evidenciado que la mayoría de los casos se trata de una interacción de múltiples factores genéticos asociados a la exposición solar que desencadena la aparición de los mismos. La buena noticia es que casi todos los lunares son benignos.

Por el contrario, si aparecen lunares nuevos en un adulto existen más probabilidades de que puedan convertirse en cancerosos que aquellos que hemos tenido toda la vida con nosotros. Tener algunos lunares en nuestro cuerpo es perfectamente normal. Es por ello, que en casos de pacientes con muchos nevus y/o nevus atípicos recomendamos realizar un seguimiento con un dermatólogo. A continuación te dejo una foto de una paciente que tiene un síndrome de nevus displásico.

Otros tipos de lesiones en la piel

Además de los lunares, existen otras lesiones en la piel que pueden aparecer:

  • Léntigos: Un léntigo es una mancha en la piel sin relieve que es más oscura (normalmente marrón) que la piel circundante. Los lentigos son más comunes entre las personas de raza blanca, especialmente las de piel clara. La exposición al sol que vamos acumulando durante nuestra vida es la principal causa de estos léntigos. Es por ellos que normalmente aparecen después de los 30 años y se manifiestan en las partes del cuerpo que reciben más sol, como la cara, el escote y las manos. Los léntigos no son malignos, sin embargo si no son evaluados por dermatólogos expertos en dermatoscopia se pueden confundir fácilmente con otros lunares o incluso con el cáncer de piel.
  • Queratosis seborreicas: Las queratosis seborreicas son proliferaciones marrones o negras que suelen aparecer en la cara, pecho y la espalda. Se originan en unas células llamadas queratinocitos. La buena noticia es que las queratosis seborreicas no son cancerígenas y tampoco son contagiosas. Si decides eliminar las queratosis seborreicas porque no te gusta su aspecto o porque se irritan crónicamente con la ropa se pueden hacer efectivamente con un especialista.
  • Fibroma cutáneo o acrocordón: Un fibroma cutáneo o acrocordón es un pequeño colgajo de tejido que cuelga de la piel por un tallo de conexión. Los fibromas cutáneos no son peligrosos y no deben confundirse con los papilomas o verrugas que son contagiosos. Suelen aparecer en el cuello, el pecho, la espalda, las axilas, debajo de los pechos o en la zona de la ingle. Los fibromas cutáneos aparecen con más frecuencia en las mujeres, especialmente con el aumento de peso, y en las personas mayores. Los fibromas cutáneos no suelen causar dolor. Sin embargo, pueden irritarse si algo, como la ropa, las joyas o la piel, roza con ellas. Además, recibo mucha gente en la consulta que no le gustan estas lesiones y las acabamos eliminando por motivos estéticos.
  • Angiomas cutáneos: Los angiomas cutáneos son lesiones muy comunes que pueden desarrollarse en casi cualquier parte del cuerpo. Este lesiones en la piel no suele ser motivo de preocupación a menos que sangre con frecuencia o cambie de tamaño, forma o color.

Significado de los lunares según su ubicación

Dependiendo de la posición donde se encuentren los lunares en el cuerpo y de su tamaño, estas marcas pueden indicar informaciones muy distintas sobre el pasado, el presente y el futuro de una persona, así como rasgos claves de su carácter y su temperamento.

Aquí va una pequeña guía para conocer algunos de los significados que arrojan los lunares sobre las personas:

  • En los labios: Suelen ser síntoma de personas benévolas, amables y con gran sentido de la justicia. Quien tiene un lunar en los labios suele proyectar grandes sonrisas. Además, algunas tradiciones los consideran un símbolo de erotismo y de gran pasión en la cama.
  • En las manos: Las manos son la principal herramienta del ser humano, y lo que se acaba utilizando para conseguir alimento y riquezas. Es por eso que un lunar en esta zona está asociado a la abundancia y al talento, tanto en salud como en amor. En el plano amoroso, se dice que son personas muy entregadas y mañosas.
  • En las orejas: Siempre se ha dicho aquello de que "tenemos una boca para hablar y dos orejas para escuchar". Pues bien, los lunares en esta zona se suelen relacionar con altas capacidades de esa persona para comunicarse, revela que son buenos confidentes. En el amor, son buen síntoma de relaciones a largo plazo muy duraderas.
  • En la ingle: Un lunar en una parte tan delicada se asocia con una línea vital frágil, por lo que se recomienda no caer en muchos abusos y estar siempre alerta. En el plano amoroso, se les considera amantes fogosos, pero precoces.
  • En el pecho: La situación es muy distinta en hombres que en mujeres. En ellos, suele indicar soberbia y algo de arrogancia. En ellas, todo lo contrario, suele interpretarse como un signo de fraternidad y delicadeza. En el amor, se le asocia a personas intensas, pero algo distraídas.
  • En la cara: Es la parte del cuerpo en la que antes se fijan los demás, por lo que actúa casi como una carta de presentación. Casi todas las tradiciones coinciden en que es un claro símbolo de inteligencia y de astucia.
  • En el cuello: El cuello es la parte más sensual donde se puede tener un lunar. Está asociado completamente con la voluptuosidad y el saber manejarse en la cama con otra persona. Quien tiene un lunar en el cuello, especialmente si está a la vista, suele actuar como un imán para otras personas.
  • En la espalda: Sobre la espalda se carga todo el peso del cuerpo, especialmente cuando se llevan a cabo tareas complicadas o físicas. Es por eso que los lunares en la espalda se suelen encontrar en personas con gran capacidad de resiliencia y sacrificio. En el amor, indican tanto mañana como fuerza.
  • En los brazos: Los brazos son una de las zonas más comunes donde aparecen normalmente los lunares. Indican predisposición a la sociabilidad, y aparecen en personas amigables. En el amor, suelen asociarse con facilidad en el trato y pocos remilgos.

Es prácticamente imposible que conozcas a una persona sin un lunar, una verruga o una pequeña mancha o arruga en el cuerpo. La piel es el órgano más largo del organismo y, como tal, tiene casi vida propia.

Cada marca, cada pliegue, cada roce, quemadura o arañazo cuentan la historia de ese cuerpo, de esa persona. Son pequeños recuerdos que dejan su estampa tanto en la sustancia material como espiritual del ser humano.

La moda de los lunares postizos

En Europa, desde el siglo XVII, la moda demandaba utilizar todo tipo de maquillajes y cosméticos. Empezaron a ponerse de moda los lunares postizos, que llegaron a convertirse en una gran herramienta para coquetear, tanto para hombres como para mujeres.

Existen teorías que explican que el gran furor que se extendió por estos lunares se explicaría por los estragos que causó la viruela a finales del siglo XVII. Esta enfermedad dejaba cicatrices por todo el cuerpo de la persona afectada, y estos pequeños parches de seda o terciopelo cubrirían así las marcas.

En el siglo XVIII aparecieron las vacunas y se erradicó esta enfermedad, así que los lunares pasaron a tener un uso meramente estético. En Francia por ejemplo, se les llamaba “moscas” (mouche). Estos lunares se guardaban en pequeños estuches y cambiaban su disposición al antojo de su dueño.

Al igual que sucedió con el abanico, el uso masivo de estos lunares condujo a la creación de un lenguaje silencioso.

En nuestro país, los lunares fueron rápidamente adoptados como un signo más de seducción. Pasado el furor por los lunares, su uso quedó reservado para las prostitutas decimonónicas, quienes ocultaban con estos parches sus marcas venéreas.

Tras décadas en desuso, fue Hollywood quien recuperó la estética del lunar postizo, aunque esta vez pintado sobre la piel.

Protección solar: Clave para prevenir la aparición de lunares

Uno de los factores más significativos que contribuyen a la aparición de lunares en la piel es la exposición al sol. Los rayos ultravioleta (UV) del sol pueden dañar las células de la piel, lo que, a su vez, puede desencadenar el crecimiento anormal de melanocitos, las células que producen pigmento en la piel.

Los lunares pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y de la cara. De hecho, es el rostro la parte visible y más expuesta a la exposición solar, por lo que aumenta el riesgo de sufrir daños por el sol y la formación de lunares y otras manchas. En el cuerpo pasa lo mismo: los lunares aparecen por el sol o por predisposición genética.

Como te hemos adelantado al mencionar sus causas, la prevención solar es clave cuando se trata de evitar la aparición de lunares tanto en el rostro como en el cuerpo. Utiliza protector solar, incluso en los días nublados. Recuerda reaplicar cada cierto tiempo (dos horas máximo) para mantener su eficacia.

Apuesta por sombreros y ropa ligera que te proteja si vas a estar al aire libre, especialmente si lo haces durante aquellas horas de mayor intensidad solar (entre las 12h y las 16h).

Cuando se trata de cuidar tu piel del sol y mantenerla radiante y saludable, no te la puedes jugar.

Algunos productos recomendados:

  • Crema Facial Hidratante Textura Gel Alta Protección Solar FPS50+: ideal para rostro y escote. Está especialmente indicada para las pieles más claras, sensibles e intolerantes al sol. Protege de las quemaduras, de los daños cutáneos provocados por el sol y del envejecimiento prematuro.
  • Sérum Invisible Super UV FPS50+: tu protector diario más ligero enriquecido con ceramida para proteger la barrera de la piel.
  • Sensitive Advanced Serum de Cuerpo FPS 50+: protección avanzada con la textura más ligera para pieles sensibles, reactivas o alérgicas al sol. Protección inmediata frente a rayos UVB y UVA.
  • Bruma Facial Hidratante FPS50: reaplica siempre que lo necesitas de forma cómoda y sencilla con esta bruma que puedes llevar en el bolso.

Proteger tu piel del sol es fundamental para evitar la formación de lunares y reducir el riesgo de daños cutáneos a largo plazo.

Los lunares forman parte de nuestro cuerpo y estamos acostumbrados a ellos. La principal recomendación respecto al lunar es tenerlo bajo vigilancia, pues aunque a priori no debemos preocuparnos por ellos, sí debemos consultar ante un dermatólogo si este crece, cambia de color o de forma.

NOTA: Tanto la quiromancia como la adivinación a través de lunares en la piel no son una ciencia exacta y las predicciones deben tomarse como orientativas. Cada individuo es único y su vida puede no ajustarse a las descripciones generales proporcionadas.

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