¿Los Lunares Desaparecen Con El Tiempo? Todo Lo Que Necesitas Saber

Los lunares, también conocidos como nevus melanocíticos, son lesiones cutáneas benignas muy frecuentes. Son pequeñas manchas en la piel causadas por grupos de células pigmentadas. Pueden ser marrones, color canela, negros, rojos, azules o rosados y tener diferentes formas y texturas.

Un adulto puede tener entre 10 y 40 lunares en todo su cuerpo. Suelen aparecer entre los 10 y los 40 años de edad y desaparecen a medida que la persona envejece. Los lunares pueden aparecer en cualquier área cutánea, tanto solos como en grupos.

La causa de su aparición no se conoce con exactitud pero el principal factor favorecedor es la exposición al sol en la infancia y la adolescencia. Recordemos que el tipo de piel se hereda. Normalmente, las personas con piel más blanca y sensible presentan más lunares o nevus.

En este artículo, exploraremos los diferentes tipos de lunares, cómo identificar los peligrosos y qué hacer para mantener tu piel sana.

Tipos de Lunares

Existen varios tipos de lunares, cada uno con características particulares:

  • Lunares comunes adquiridos: Surgen en cualquier parte del cuerpo de los bebés entre los 6 y 12 meses y en personas con la piel clara.
  • Lunares congénitos: Se presentan en los recién nacidos. Pueden ser pequeños o grandes (hasta 20 cm de tamaño) y son redondo u ovalados.
  • Lunares con aureola: Crece una aureola blanca despigmentada alrededor del lunar. Surgen comúnmente en la adolescencia.
  • Lunares de Spitz: Llamados también como lunares de células fusiformes, miden entre 6 a 9 mm de diámetro y son lisos. Aparecen en la cabeza o el rostro en niños entre los 3 y 13 años.
  • Lunares atípicos: Miden 1 cm y son lisos o rugosos. Son más grandes que los lunares comunes. Puede variar el color entre el marrón y el beige. Surge en el inicio de la adolescencia en el pecho, cuero cabelludo, nalgas o espalda.
  • Nevus azul: Tipo de lunar que tiene un color azul negruzco. Se debe a que la pigmentación se encuentra profundamente debajo de la piel. Se trata de lesiones benignas pero que merece la pena revisar periódicamente.
  • Nevus intradérmico: Se presenta como un lunar verrugoso, con o sin rugosidad, y en ocasiones se puede confundir con una verruga. Son abultados y blandos, marrones o de color carne. Suelen aparecer sobre todo en la cara, el cuello y la espalda a partir de la adolescencia. Pueden tener algún pelo en su interior.
  • Nevus sebáceo: Marca de nacimiento en la cara o el cuero cabelludo de color rosado o amarillento. Cuando aparece en el cuero cabelludo, impide el crecimiento del pelo en esa zona, por lo que normalmente se aprecia un pequeño círculo sin cabello en la cabeza de los recién nacidos. Puede variar su tamaño y forma y su origen se encuentra en una alteración genética.
  • Nevus de Ota: Tipo de hiperpigmentación que afecta a la piel de un sector de la cara y el ojo. Puede aparecer desde el momento del nacimiento o durante la pubertad.
  • Nevus de Becker: Lesión pigmentada de la piel con bordes mal delimitados. Tiene una dimensión mayor que los lunares comunes, pudiendo llegar a medir hasta 20 cm. Es más habitual en las zonas de los hombros y el tórax y suele aparecer en la pubertad debido a cambios hormonales. Aunque es una afección benigna, puede suponer problemas emocionales y de autoestima para quienes lo sufren.

Es importante mencionar que los puntos rojos que a veces vemos en la piel no son lunares rojos ni “lunares de sangre”. Estos puntos rojos, llamados puntos rubí, son pequeñas dilataciones capilares debido a fallos en el sistema vascular que aparecen con frecuencia a partir de los 40 y 45 años.

¿Son Todos Los Lunares Malignos?

No, que sea importante mantener una vigilancia activa sobre ellos no significa que todos los lunares sean malignos. De hecho, la mayoría de lunares son inocuos. Lo que sí es cierto es que algunos tienen una mayor predisposición a convertirse en peligrosos, como los nevus congénitos o lunares de nacimiento, que deberán ser analizados por un experto de forma periódica.

También es recomendable acudir a un centro dermatológico en el caso de tener lunares que pican, sangran o duelen. Así como si se detecta un crecimiento anómalo del lunar en un corto periodo de tiempo. En estos casos el dermatólogo deberá inspeccionar sus características ya que sí podría tratarse de lunares con potencial cancerígeno.

Por el contrario, normalmente, no debes preocuparte si tienes lunares con relieve, abultados o lunares verrugosos de toda la vida. Por lo general, si no percibes cambios en su forma, bordes o tamaño, se trata de lunares benignos. Pero, ante cualquier duda, consulta con un dermatólogo.

¿Cómo Identificar Un Lunar Peligroso? La Regla ABCDE

Es importante distinguir en nuestra piel entre lunar y melanoma. Para poder identificarlos y prevenir una enfermedad grave, hay métodos al alcance de todos nosotros. El más conocido es el de la regla del ABCD-E, que los dermatólogos repetimos cada primavera. Dicha sigla recuerda los conceptos de:

  • A de asimetría: cuando se observa que una mitad del lunar no se parece a la otra mitad.
  • B de bordes irregulares: en las ocasiones en que estos se hacen irregulares, se difuminan o se hacen rasgados. Los bordes de los lunares comunes deben ser regulares.
  • C de color: se refiere al carácter polícromo de algunos lunares. Una lesión de tono negro muy intenso, como alquitrán, no se suele ver en lunares normales. También son especialmente llamativas las zonas blancas, azules, grises y rojas dentro de una lesión pigmentada. Encontrar tres de estos colores en una misma lesión es sospechoso.
  • D de diámetro: especialmente cuando sobrepasa los 6 milímetros.
  • E de evolución: crecimiento o enlargement.

Otro elemento diagnóstico introducido más recientemente es el signo del “patito feo”.

La Depilación Láser y Los Lunares

Existe la posibilidad de que los lunares puedan malignizarse debido a la luz láser. La luz del láser de diodo, en cambio, solo abarca una determinada frecuencia muy definida y controlada. Vistos los espectros de luz, la posibilidad de que una célula pueda malignizarse debido a un tratamiento con láser es similar a la que se puede tener mientras se escucha un aparato de radio tradicional con sintonía FM/AM. Es decir, prácticamente nula.

Siempre se debe acudir a un experto, que esconderá los lunares con un lápiz blanco. Esto evitará que el lunar pueda absorber la energía del láser y resultar afectado. Si se utilizase un aparato de láser por manos que no sean profesionales, cabría la posibilidad de dispararlo en el centro de un lunar y dar lugar a una gran absorción de energía que puede provocar quemaduras locales.

En conclusión, aunque no es recomendable incidir con el láser sobre los lunares, no existe ningún riesgo en caso de que esto suceda accidentalmente.

¿Cómo Quitar Los Lunares?

En la Unidad de Dermatología de Unidad Médica Serrano realizamos una valoración del tipo y las características de cada lunar y estudiamos la posibilidad de eliminarlos. Su extirpación se puede llevar a cabo por motivos médicos, porque tengamos la sospecha de que puede ser maligno, o por motivos estéticos. Así, muchos pacientes buscan quitarse lunares para mejorar la apariencia de su piel y sentirse más cómodos.

Con los pacientes que acuden a nuestra clínica en Madrid para quitar lunares de su piel, aplicamos un sencillo procedimiento ambulatorio. Se administra anestesia local en la zona del lunar y se extrae de forma quirúrgica, con un margen de piel sana si es necesario, minimizando al máximo la formación de cicatrices. Más aún si se trata de quitar lunares de la cara o el cuello, zonas más visibles.

La cirugía para quitar los lunares es un procedimiento eficaz y seguro. Nuestro equipo de dermatólogos altamente cualificados valorará la aplicación del tratamiento más adecuado y realizará un seguimiento personalizado de cada caso.

¿Los Lunares Desaparecen Con El Tiempo?

En un primer momento, los lunares son lisos y de un color marrón o negro, como una peca. Cuando los años avanzan, los lunares cambian lentamente; la mayoría se vuelven más abultados y de un color más claro, aunque algunos no cambian en absoluto. Algunos, en última instancia, se aclaran lentamente y desaparecen.

Los lunares no desaparecen por sí solos. Una forma de tratamiento es la extirpación quirúrgica con bisturí o corriente eléctrica. En este caso, el lunar se pincha o se recorta, o se elimina con un electrocauterio. Otra forma de tratamiento es la terapia con láser, mediante la cual se cauteriza el lunar. La ventaja de este tipo de tratamiento es que no quedan cicatrices.

Tras la extirpación, el lunar puede reaparecer. Pero en este caso se trata casi siempre de un lunar benigno.

Protección Solar: Clave Para La Salud de La Piel

La exposición a la luz solar intensa puede estimular la formación de lunares. Las quemaduras solares, especialmente en la infancia, aumentan en gran medida el riesgo de melanoma. Así que asegúrate de que la delicada piel esté siempre bien protegida.

Es esencial que utilicen una crema con un alto factor de protección solar. Se ha desarrollado especialmente para personas con piel sensible y no contiene fragancias, colorantes ni conservantes.

Evita la exposición prolongada al sol, especialmente a la hora de comer. Lleva ropa que cubra las zonas más sensibles.

Recomendaciones Finales

  • Observa regularmente tus lunares, y acude al médico para que los examine.
  • Reacciona inmediatamente cuando veas que un lunar ha cambiado.
  • Acude al dermatólogo con regularidad para que te revise los lunares.

Siempre es mejor acudir al dermatólogo ante cualquier problema de la piel, es el médico especialista mejor cualificado para valorarlo. Muchas veces los pacientes llegan tras haber probado múltiples productos o tras consultar fuentes no médicas, y eso retrasa el tratamiento adecuado.

Recuerda, la prevención y la detección temprana son fundamentales para mantener la salud de tu piel.

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