Lunares Grandes en la Cara: Causas y Tratamientos Detallados

La aparición de lunares nuevos en nuestra piel es un fenómeno muy frecuente y normal. El nombre técnico de un lunar es nevus y viene del latín que significa marca de nacimiento, sin embargo la mayoría aparecen en la adolescencia y durante la adultez. Entonces, ¿Todas las nuevas lesiones en la piel son lunares? ¡No!, no todas las manchas que aparecen en la piel son lunares.

Cada vez que atiendo a un paciente con lunares nuevos les explico la importancia de realizar un adecuado diagnóstico. La aparición de lunares melanocíticos es un fenómeno muy frecuente durante la adolescencia y en el adulto joven. Los nevus son proliferaciones de melanocitos que son las células encargadas de darles el color a nuestra piel.

Normalmente diferenciamos a los lunares en 2 tipos dependiendo de la profundidad que se encuentren en nuestra piel:

  • Nevus junturales: corresponden a los lunares planos y que normalmente tienen un color marrón claro a negro. Son benignos y se mantiene estables en el tiempo.
  • Nevus dérmicos: por otra parte, los lunares dérmicos o verrugosos (por su forma), son aquellos que tienen relieve. La gente también los conoce como lunares de carne. Estos lunares tienden a protruir en el tiempo y perder su pigmento.

Existen muchísimos más tipos de lunares. Diferentes estudios han evidenciado que la mayoría de los casos se trata de una interacción de múltiples factores genéticos asociados a la exposición solar que desencadena la aparición de los mismos. La buena noticia es que casi todos los lunares son benignos.

Por el contrario, si aparecen lunares nuevos en un adulto existen más probabilidades de que puedan convertirse en cancerosos que aquellos que hemos tenido toda la vida con nosotros. Tener algunos lunares en nuestro cuerpo es perfectamente normal. Es por ello, que en casos de pacientes con muchos nevus y/o nevus atípicos recomendamos realizar un seguimiento con un dermatólogo.

También es importante conocer otras lesiones cutáneas que pueden aparecer en la cara:

  • Léntigos: Un léntigo (plural: léntigos) es una mancha en la piel sin relieve que es más oscura (normalmente marrón) que la piel circundante. Los lentigos son más comunes entre las personas de raza blanca, especialmente las de piel clara. La exposición al sol que vamos acumulando durante nuestra vida es la principal causa de estos léntigos. Es por ellos que normalmente aparecen después de los 30 años y se manifiestan en las partes del cuerpo que reciben más sol, como la cara, el escote y las manos. Los léntigos no son malignos, sin embargo si no son evaluados por dermatólogos expertos en dermatoscopia se pueden confundir fácilmente con otros lunares o incluso con el cáncer de piel.
  • Queratosis seborreicas: Las queratosis seborreicas son proliferaciones marrones o negras que suelen aparecer en la cara, pecho y la espalda. Se originan en unas células llamadas queratinocitos. La buena noticia es que las queratosis seborreicas no son cancerígenas y tampoco son contagiosas. Si decides eliminar las queratosis seborreicas porque no te gusta su aspecto o porque se irritan crónicamente con la ropa se pueden hacer efectivamente con un especialista.
  • Fibromas cutáneos: Un fibroma cutáneo o acrocordón es un pequeño colgajo de tejido que cuelga de la piel por un tallo de conexión. Los fibromas cutáneos no son peligrosos y no deben confundirse con los papilomas o verrugas que son contagiosos. Suelen aparecer en el cuello, el pecho, la espalda, las axilas, debajo de los pechos o en la zona de la ingle. Los fibromas cutáneos aparecen con más frecuencia en las mujeres, especialmente con el aumento de peso, y en las personas mayores. Los fibromas cutáneos no suelen causar dolor. Sin embargo, pueden irritarse si algo, como la ropa, las joyas o la piel, roza con ellas. Además, recibo mucha gente en la consulta que no le gustan estas lesiones y las acabamos eliminando por motivos estéticos.
  • Angiomas cutáneos: Los angiomas cutáneos son lesiones muy comunes que pueden desarrollarse en casi cualquier parte del cuerpo. Este lesiones en la piel no suele ser motivo de preocupación a menos que sangre con frecuencia o cambie de tamaño, forma o color.

Regla ABCDE para detectar melanomas

¿Qué lunares pueden indicar la presencia de un melanoma?

La mayoría de los lunares son inofensivos y, en raros casos, se vuelven cancerosos. No obstante, es importante que prestes atención a los cambios visuales y a otras manchas pigmentadas para detectar el cáncer de piel, especialmente el melanoma maligno.

Tal y como explica la web de la Clínica Mayo, la regla del ABCDE puede ayudarte a recordar a qué síntomas debes prestarle atención:

  • La letra A representa la asimetría: Una mitad es diferente a la otra.
  • La letra B representa el borde: Busca lunares que tengan bordes irregulares, cortes u ondas.
  • La letra C representa el color: Busca crecimientos que hayan cambiado de color, que tengan muchos colores o que presenten un color irregular.
  • La letra D representa el diámetro: Busca crecimientos recientes en lunares que tengan más de 1/4 de pulgada (alrededor de 6 milímetros).
  • La letra E representa la evolución: Presta atención a los lunares que cambian de tamaño, forma, color o relieve. Los lunares también pueden evolucionar para desarrollar nuevos signos y síntomas, como picazón o sangrado.

Algunas personas corren un riesgo mayor que el promedio de que sus lunares se vuelvan cancerosos y se conviertan en melanoma. Estos son los factores que aumentan las probabilidades de tener un tumor maligno:

  1. Nacer con lunares grandes
  2. Tener lunares poco comunes
  3. Tener antecedentes personales o familiares de melanoma
  4. Tener la piel y los ojos claros, rubios o pelirrojos
  5. Hacer un uso excesivo de las cabinas de bronceado artificial.
  6. Pacientes que reciben tratamiento inmunosupresor, por ejemplo, tras un trasplante.

En estos casos, es necesario consultar a un especialista después de notar algún pigmento inusual en cualquier parte del cuerpo.

¿Sabes cómo examinar tu piel ante un lunar sospechoso?

Cómo prevenir los lunares nevos

Concretamente, existen dos medidas que pueden ayudar a limitar la aparición de lunares nuevos y el melanoma, la principal complicación de estos:

  • Prestar atención a los cambios y hacerse revisiones: Es importante examinarse regularmente la piel para detectar cambios que puedan indicar la presencia de un melanoma. Mientras, en otros pacientes de riesgo, se recomienda un control periódico de lunares por parte del dermatólogo.
  • Protección solar: Los lunares son pequeñas manchas en la piel que pueden variar en color y tamaño. Uno de los factores más significativos que contribuyen a la aparición de lunares en la piel es la exposición al sol. Los rayos ultravioleta (UV) del sol pueden dañar las células de la piel, lo que, a su vez, puede desencadenar el crecimiento anormal de melanocitos, las células que producen pigmento en la piel.

Los lunares pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y de la cara. De hecho, es el rostro la parte visible y más expuesta a la exposición solar, por lo que aumenta el riesgo de sufrir daños por el sol y la formación de lunares y otras manchas. En el cuerpo pasa lo mismo: los lunares aparecen por el sol o por predisposición genética.

Como te hemos adelantado al mencionar sus causas, la prevención solar es clave cuando se trata de evitar la aparición de lunares tanto en el rostro como en el cuerpo. Utiliza protector solar, incluso en los días nublados. Recuerda reaplicar cada cierto tiempo (dos horas máximo) para mantener su eficacia. Apuesta por sombreros y ropa ligera que te proteja si vas a estar al aire libre, especialmente si lo haces durante aquellas horas de mayor intensidad solar (entre las 12h y las 16h).

Cuando se trata de cuidar tu piel del sol y mantenerla radiante y saludable, no te la puedes jugar.

¿Cuándo acudir al dermatólogo?

En principio, las personas de piel clara, con muchos nevus, con historia de melanoma en un familiar próximo, y con nevus de forma y tamaño atípicos deben acudir por lo menos una vez en la vida al dermatólogo. Éste le indicará si es una persona de riesgo que deba seguir controles más o menos estrictos.

Solo en algunas personas, dependiendo de sus nevus y su historia familiar, es obligado hacer un mapeado de todos los nevus de la piel mediante una técnica llamada microscopía digital de epiluminiscencia, que aumenta la sensibilidad para los controles y el diagnóstico precoz del melanoma.

El diagnóstico del melanoma comienza con un examen físico de la piel por parte de un dermatólogo. Si se encuentra un lunar sospechoso, se realiza una extracción de una parte del área de sospecha (biopsia). Existen diferentes tipos de biopsia de piel: biopsia por raspado, biopsia por punción, biopsia por incisión o escisión.

El tratamiento del melanoma depende del estadio del cáncer, su ubicación, la salud general del paciente y otros factores.

Tipos de tratamiento:

  • Cirugía: Es el tratamiento principal para el melanoma en estadio temprano. Se extirpa el tumor y un margen de piel sana.
  • Radioterapia: Utiliza rayos X de alta energía para destruir las células cancerosas.
  • Terapia dirigida: Utiliza medicamentos que se dirigen a mutaciones específicas en las células cancerosas.
  • Inmunoterapia: Ayuda al sistema inmunitario a combatir el cáncer.
  • Quimioterapia: Utiliza medicamentos para destruir las células cancerosas. Puede administrarse por vía intravenosa o por vía oral.

Recuerda que este artículo tiene un fin informativo y no sustituye la valoración médica profesional.

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