Causas de la aparición de muchos lunares: Una guía completa

La aparición de lunares nuevos en nuestra piel es un fenómeno muy frecuente y normal. El nombre técnico de un lunar es nevus y viene del latín que significa marca de nacimiento; sin embargo, la mayoría aparecen en la adolescencia y durante la adultez. Tener algunos lunares en nuestro cuerpo es perfectamente normal.

Los lunares (también llamados nevos o nevus) son pequeños crecimientos cutáneos, generalmente oscuros, que se desarrollan a partir de las células productoras de pigmento de la piel (melanocitos). El nombre técnico de un nuevo lunar en nuestra piel es nevus melanocíticos, aunque también son conocidos como nevos. Es muy frecuente y normal que este fenómeno empiece a aparecer desde la infancia, concluyendo así en la adolescencia.

No obstante, a pesar de que regularmente aparecen durante la etapa de desarrollo, la edad no es un factor principal en el proceso causado por los grupos de células pigmentadas, aunque sí es poco común que después de los 50 años aparezcan nuevas manchas de este tipo. A su vez, el experto en dermatología también menciona que, en promedio, la mayoría de las personas tienen entre 10 y 40 en todo el cuerpo a lo largo de su vida.

Entonces, ¿Todas las nuevas lesiones en la piel son lunares? ¡No!, no todas las manchas que aparecen en la piel son lunares.

¿Cómo se forman los lunares?

Los lunares se forman cuando un grupo de melanocitos, las células que dan color a la piel, se agrupan en lugar de distribuirse de forma uniforme. Los nevus son proliferaciones de melanocitos que son las células encargadas de darles el color a nuestra piel. Generalmente, estos melanocitos están distribuidos en toda la piel y son los que producen la melanina, es decir, el pigmento natural que proporciona color a la piel.

De esta manera, diferentes estudios han evidenciado que, en la mayoría de los casos, aparecen lunares nuevos en la piel debido a la interacción de múltiples factores genéticos asociados a la exposición solar que desencadena la aparición de los mismos.

Los lunares pueden tener diferentes colores, formas y tamaños:

  • Color y textura: Los lunares pueden ser marrones, marrón claro, negros, rojos, azules o rosados, así como suaves, arrugados, planos o tener relieve. Además, es posible que les crezca bello.
  • Forma: La mayoría de los lunares son ovalados o redondos.
  • Tamaño: Los lunares suelen tener alrededor de 6 milímetros de diámetro, aunque los nevos congénitos (aquellos que están presentes desde el nacimiento) pueden ser más grandes de lo habitual y cubrir parte de la cara, el torso o una extremidad.

Cabe destacar que los lunares pueden desarrollarse en cualquier parte del cuerpo y pueden cambiar o desaparecer con el tiempo.

Factores que influyen en la aparición de lunares

Diversos factores pueden influir en la aparición de lunares:

  1. Genética: La predisposición a tener más o menos lunares es hereditaria. Si en nuestra familia hay antecedentes de muchos lunares, es probable que también desarrollemos una gran cantidad a lo largo de nuestra vida.
  2. Exposición solar: La radiación ultravioleta (UV), especialmente en la infancia y adolescencia, puede estimular la aparición de nuevos lunares o modificar los existentes. Los lunares por el sol son comunes, ya que la radiación ultravioleta estimula la producción de melanina en la piel.
  3. Cambios hormonales: Durante la adolescencia, el embarazo o la menopausia, es común notar que surgen nuevos lunares o que los ya existentes cambian de aspecto.

En la mayoría de los casos, los nevus no requieren tratamiento, simplemente un seguimiento adecuado. En CLIDELAS valoramos cada lunar de forma individual, prestando especial atención a cualquier cambio sospechoso que pueda indicar riesgo. En los casos necesarios, la extirpación del lunar se realiza de forma sencilla y segura, bajo anestesia local.

Normalmente diferenciamos a los lunares en 2 tipos dependiendo de la profundidad que se encuentren en nuestra piel.

  • Nevus junturales: corresponden a los lunares planos y que normalmente tienen un color marrón claro a negro. Son benignos y se mantiene estables en el tiempo
  • Nevus dérmicos: por otra parte, los lunares dérmicos o verrugosos (por su forma), son aquellos que tienen relieve. La gente también los conoce como lunares de carne. Estos lunares tienden a protruir en el tiempo y perder su pigmento.

Existe muchísimos más tipos de lunares. La buena noticia es que casi todos los lunares son benignos. Por el contrario, si aparecen lunares nuevos en un adulto existen más probabilidades de que puedan convertirse en cancerosos que aquellos que hemos tenido toda la vida con nosotros. Es por ello, que en casos de pacientes con muchos nevus y/o nevus atípicos recomendamos realizar un seguimiento con un dermatólogo.

Aunque la mayoría de los nevus son inofensivos, es fundamental vigilar su evolución. Cambios en el tamaño, color, forma o bordes pueden ser señales de alerta que requieren revisión médica. Aunque la mayoría de los lunares son benignos, algunos pueden evolucionar con el tiempo y convertirse en lesiones de riesgo. El control periódico permite detectar cambios sospechosos de forma precoz y actuar antes de que se desarrollen problemas más graves, como un melanoma.

No es posible evitar completamente la aparición de nuevos lunares, especialmente si hay predisposición genética. También es motivo de consulta si sangra, pica, duele o aparece uno nuevo en la edad adulta.

La principal causa de que aparezcan lunares en el rostro es la acumulación de melanocitos, las células que producen melanina, el pigmento que da color a la piel. Aunque en la mayoría de los casos son benignos, es importante revisar los lunares en la cara periódicamente, ya que un pequeño porcentaje puede evolucionar hacia un melanoma, un tipo de cáncer de piel. Los lunares en la cara son comunes y, por lo general, inofensivos. Aparecen por una combinación de genética, sol, cambios hormonales y envejecimiento de la piel.

Otros tipos de lesiones en la piel

Además de los lunares, existen otras lesiones cutáneas que pueden aparecer en la piel:

  • Léntigos: Un léntigo (plural: léntigos) es una mancha en la piel sin relieve que es más oscura (normalmente marrón) que la piel circundante. Los lentigos son más comunes entre las personas de raza blanca, especialmente las de piel clara. La exposición al sol que vamos acumulando durante nuestra vida es la principal causa de estos léntigos. Es por ellos que normalmente aparecen después de los 30 años y se manifiestan en las partes del cuerpo que reciben más sol, como la cara, el escote y las manos. Los léntigos no son malignos, sin embargo si no son evaluados por dermatólogos expertos en dermatoscopia se pueden confundir fácilmente con otros lunares o incluso con el cáncer de piel.
  • Queratosis seborreicas: Las queratosis seborreicas son proliferaciones marrones o negras que suelen aparecer en la cara, pecho y la espalda. Se originan en unas células llamadas queratinocitos. La buena noticia es que las queratosis seborreicas no son cancerígenas y tampoco son contagiosas. Si decides eliminar las queratosis seborreicas porque no te gusta su aspecto o porque se irritan crónicamente con la ropa se pueden hacer efectivamente con un especialista.
  • Fibroma cutáneo o acrocordón: Un fibroma cutáneo o acrocordón es un pequeño colgajo de tejido que cuelga de la piel por un tallo de conexión. Los fibromas cutáneos no son peligrosos y no deben confundirse con los papilomas o verrugas que son contagiosos. Suelen aparecer en el cuello, el pecho, la espalda, las axilas, debajo de los pechos o en la zona de la ingle. Los fibromas cutáneos aparecen con más frecuencia en las mujeres, especialmente con el aumento de peso, y en las personas mayores. Los fibromas cutáneos no suelen causar dolor. Sin embargo, pueden irritarse si algo, como la ropa, las joyas o la piel, roza con ellas. Además, recibo mucha gente en la consulta que no le gustan estas lesiones y las acabamos eliminando por motivos estéticos.
  • Angiomas cutáneos: Los angiomas cutáneos son lesiones muy comunes que pueden desarrollarse en casi cualquier parte del cuerpo. Este lesiones en la piel no suele ser motivo de preocupación a menos que sangre con frecuencia o cambie de tamaño, forma o color. Los angiomas seniles o lunares rojos son generalmente pequeños (de 1 a 5 mm), de color rojo brillante, y sobresalen ligeramente de la superficie de la piel. La consulta dermatológica es fundamental ante cualquier duda, especialmente si los lunares rojos o angiomas cambian de aspecto, sangran, o causa dolor.

Para quitar los angiomas seniles o rubi se puede recurrir a los siguentes métodos:

  • Vaporización con Láser: Utiliza la energía láser para quemar y destruir el angioma. Es un procedimiento rápido, con mínima molestia y tiempo de recuperación.
  • Electrocoagulación de lunares rojos: Implica el uso de electricidad para cauterizar o quemar el angioma, cortando el suministro de sangre a la lesión.
  • Crioterapia de lunares rojos: Consiste en la aplicación frio para congelar y destruir el tejido del angioma.

La elección del método de quitar los angiomas seniles o rubi depende del tamaño, ubicación, y número de lesiones, así como de las preferencias y salud general del paciente.

¿Qué lunares pueden indicar la presencia de un melanoma?

La mayoría de los lunares son inofensivos y, en raros casos, se vuelven cancerosos. No obstante, es importante que prestes atención a los cambios visuales y a otras manchas pigmentadas para detectar el cáncer de piel, especialmente el melanoma maligno.

Tal y como explica la web de la Clínica Mayo, la regla del ABCDE puede ayudarte a recordar a qué síntomas debes prestarle atención:

  • La letra A representa la asimetría: Una mitad es diferente a la otra.
  • La letra B representa el borde: Busca lunares que tengan bordes irregulares, cortes u ondas.
  • La letra C representa el color: Busca crecimientos que hayan cambiado de color, que tengan muchos colores o que presenten un color irregular.
  • La letra D representa el diámetro: Busca crecimientos recientes en lunares que tengan más de 1/4 de pulgada (alrededor de 6 milímetros).
  • La letra E representa la evolución: Presta atención a los lunares que cambian de tamaño, forma, color o relieve. Los lunares también pueden evolucionar para desarrollar nuevos signos y síntomas, como picazón o sangrado.

Algunas personas corren un riesgo mayor que el promedio de que sus lunares se vuelvan cancerosos y se conviertan en melanoma. Estos son los factores que aumentan las probabilidades de tener un tumor maligno:

  1. Nacer con lunares grandes
  2. Tener lunares poco comunes
  3. Tener antecedentes personales o familiares de melanoma
  4. Tener la piel y los ojos claros, rubios o pelirrojos
  5. Hacer un uso excesivo de las cabinas de bronceado artificial.
  6. Pacientes que reciben tratamiento inmunosupresor, por ejemplo, tras un trasplante.

En estos casos, es necesario consultar a un especialista después de notar algún pigmento inusual en cualquier parte del cuerpo.

Según datos de la Asociación Española contra el Cáncer (AEECC) recogidos por LaSexta, "la incidencia de los carcinomas de piel en España tienen una tasa de incidencia de 47 casos por 100.000 habitantes en el año 2020, con una tendencia al aumento de la incidencia en los últimos años, y la del melanoma es de 12 casos por cada 100.000 habitantes".

Por su parte, en el mismo medio, el Dr. Agustín Buendía, director de campañas de la Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), afirma que "el aumento de la esperanza de vida y especialmente de los estilos de vida con mayores exposiciones al sol son dos de los factores que han incidido en la elevada tasa de cáncer de piel registrada en los últimos años".

Cómo identificar lunares peligrosos 🕵️‍♀️🔍: guía para prevenir melanoma maligno

¿Cómo prevenir los lunares nevos?

Concretamente, existen dos medidas que pueden ayudar a limitar la aparición de lunares nuevos y el melanoma, la principal complicación de estos:

  1. Prestar atención a los cambios y hacerse revisiones: Es importante examinarse regularmente la piel para detectar cambios que puedan indicar la presencia de un melanoma. Mientras, en otros pacientes de riesgo, se recomienda un control periódico de lunares por parte del dermatólogo.
  2. Usar protección solar diariamente: La radiación ultravioleta es una de las principales causas de la aparición de lunares. Evitar la exposición prolongada al sol: permanecer demasiado tiempo al sol, especialmente en horas de alta radiación, incrementa el riesgo de desarrollar lunares.

Apuesta por sombreros y ropa ligera que te proteja si vas a estar al aire libre, especialmente si lo haces durante aquellas horas de mayor intensidad solar (entre las 12h y las 16h). Cuando se trata de cuidar tu piel del sol y mantenerla radiante y saludable, no te la puedes jugar.

Recuerda reaplicar cada cierto tiempo (dos horas máximo) para mantener su eficacia. Cuidar nuestra piel y proteger los lunares es fundamental para evitar complicaciones.

Proteger tu piel del sol es fundamental para evitar la formación de lunares y reducir el riesgo de daños cutáneos a largo plazo. La piel, ese órgano maravilloso que nos protege y nos conecta con el mundo exterior. A veces, nos intenta enviar mensajes y debemos estar pendiente.

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