El 13 de junio se celebra el Día Mundial del Cáncer de Piel, y uno de los más conocidos es el melanoma. Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en España se diagnostican al año unos 6.179 casos de melanoma, lo que se traduce en 15 casos por día. El melanoma es un tipo de cáncer de piel que aparece cuando unas células, llamadas melanocitos, empiezan a crecer de forma descontrolada en la piel.
Estas células son las encargadas de la producción de melanina, el pigmento que da color al pelo, los ojos y la piel. Por esta razón, cuando nuestra piel se expone al sol, los melanocitos producen más melanina como defensa contra la fuerte acción de los rayos ultravioleta.

¿Qué es el melanoma?
El melanoma cutáneo, conocido también como melanoma maligno, es un cáncer que se origina en los melanocitos, que son las células que dan color a la piel a través de la producción de melanina. Esta producción de melanina es un mecanismo de defensa de la propia piel ante el sol y sus radiaciones. El melanoma puede aparecer en cualquier parte de la piel, especialmente en el pecho y la espalda en el caso de los hombres; y en las piernas, en el caso de las mujeres. También es común que aparezcan en el cuello y el rostro.
Sin embargo, esto no significa que no puedan formarse en otras partes del cuerpo como los ojos, la boca o los genitales, pero no suele ser muy habitual. Normalmente, este tipo de tumores tienen color café o negro, puesto que sus células continúan produciendo melanina, aunque, si han dejado de hacerlo, pueden ser de color rosado o incluso blancos. Se trata del cáncer de piel menos común, pero, al mismo tiempo, del más peligroso, porque es más propenso a propagarse a otras partes del cuerpo o tejidos.
Causas y factores de riesgo del melanoma
Como afirman expertos de la Clínica Universidad de Navarra, la exposición excesiva al sol, la aparición de quemaduras solares, así como los factores genéticos constituyen las principales causas de desarrollo de melanoma. En concreto, la radiación solar daña el ADN de las células, y los cánceres de piel comienzan cuando ese daño se produce en los genes que controlan el crecimiento de las células de la piel, que se expanden sin control.
Por tanto, existen los siguientes factores de riesgo de desarrollar melanoma:
- Exposición solar: La principal causa del melanoma es la sobreexposición al sol, sobre todo durante la época estival que pasamos un periodo largo de tiempo en la playa o en la piscina. Lo que más incrementa el riesgo de padecer melanoma es las quemaduras solares en la infancia por lo que hay que proteger muy bien del sol a lo niños.
- El fenotipo cutáneo: Las personas de ojos claros, piel blanca y cabello rubio o rojizo tienen un mayor riesgo de padecer melanoma, así como aquellas con presencia de múltiples nevus comunes (conocidos como lunares) o atípicos.
- La exposición al sol: La luz ultravioleta produce cambios en el ADN celular y una estimulación de los melanocitos, los cuales, ante esta agresión, tienen dos mecanismos de defensa. Por un lado, el aumento de la producción de melanina, con el que la piel se oscurece. Y por otro lado, también reparan los daños en el ADN. Cuando la exposición al sol es excesiva, se sobrepasa esta capacidad de defensa de los melanocitos, que empiezan a multiplicarse de forma descontrolada, dando lugar al melanoma.
- La edad: De acuerdo a la American Cancer Society, el riesgo de melanoma aumenta con la edad, pero al mismo tiempo, es uno de los cánceres más comunes en los adultos jóvenes, sobre todo en las mujeres.
- Antecedentes de quemaduras solares.
- Antecedentes personales de melanoma u otros cánceres cutáneos: Una persona que ha padecido melanoma tiene un mayor riesgo de padecer melanoma nuevamente.
- Antecedentes familiares de melanoma: Ente el 8% y el 12% de los casos de melanoma presenta antecedentes familiares.
- Tener muchos lunares o lunares inusuales: La presencia de más de 50 lunares comunes en el cuerpo indica un riesgo mayor de padecer melanoma. Además, tener un tipo inusual de lunar aumenta el riesgo de padecer melanoma.
- Sistema inmunitario debilitado.
- Vivir más cerca del ecuador o en una mayor altitud: Las personas que viven más cerca del ecuador de la Tierra, donde los rayos solares son más directos, experimentan mayores cantidades de radiación UV que los que viven en latitudes más altas.
Otros riesgos abarcan:
- Familiares cercanos con melanoma
- Ciertos tipos de lunares (displásicos y atípicos) o múltiples marcas de nacimiento
- Sistema inmunitario debilitado debido a enfermedades y medicamentos
Consejos para prevenir el cáncer de piel y los melanomas.
¿Quién padece melanoma?
Aunque el melanoma constituye menos del 2% de los casos de cáncer de piel, es la causa de la gran mayoría de muertes por este tipo de cáncer, de acuerdo a datos de la American Cancer Society. En concreto, provoca seis de cada siete muertes por cáncer de piel, según datos de la guía “Prevención y tratamiento del melanoma”, publicada por la Consellería de Salud de la Generalitat Valenciana.
El riesgo de padecerlo aumenta con los años, ya que la edad promedio al momento del diagnóstico es de 61 años, aunque se trata también de uno de los cánceres más comunes entre los menores de 30 años. Por otra parte, aunque afecta tanto a hombres como a mujeres, es más frecuente entre estas hasta la edad de 40 años y, posteriormente, afecta en mayor medida a los varones.
En España, se considera uno de los tumores emergentes y su incidencia se ha incrementado de forma progresiva durante las últimas décadas, llegando a ser considerada alta. Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), en los próximos veinte años el número de diagnósticos por esta enfermedad en España se habrá duplicado.
Tipos de melanoma
Existen cuatro tipos principales de melanoma:
- Melanoma de extensión superficial: Es el tipo más común. Generalmente es plano e irregular en forma y color, con sombras variables de negro y café. Es más común en personas de piel clara. Es el más común en la raza blanca. Aparece hacia la cuarta o quinta década de vida, sobre piel en la que ha habido una exposición solar intermitente. Suele manifestarse como una mancha de color no homogéneo que aparece sobre un nevus (lunar) preexistente o sobre la piel normal.
- Melanoma nodular: Generalmente empieza como un área elevada de color azul-negruzco oscuro o rojo-azulado. Algunos no tienen ningún color (melanoma amelanótico). Es el segundo más común en la raza blanca y aparece con más frecuencia en varones. Lo más habitual es que se desarrolle en el tronco, pero puede aparecer en cualquier parte del cuerpo con forma de nódulo sobreelevado que crece muy rápidamente, en semanas o meses. Suele ser muy oscuro, aunque no siempre, y con frecuencia se produce sangrado o ulceración.
- Melanoma lentigo maligno: Generalmente aparece en las personas de edad avanzada. Es más común en la piel dañada por el sol en la cara, el cuello y los brazos. Las áreas de piel anormal generalmente son grandes, planas y de color marrón con áreas de color café. Afecta a las personas en torno a los 70 u 80 años y está relacionado con la exposición solar crónica (daño por el sol), por lo que aparece generalmente en la cara. La lesión suele empezar como una mancha hiperpigmentada que puede tener muchos años de evolución.
- Melanoma lentiginoso acral: Es la forma menos común de melanoma. Generalmente ocurre en las palmas de las manos, las plantas de los pies o por debajo de las uñas. Suele afectar a las personas de unos 60 años y es el melanoma más frecuente en la raza negra. Aparece en la palma de las manos o en las plantas de los pies e, incluso, existe una variedad que se manifiesta como una banda pigmentada en la uña.
También existen otros tipos de melanoma menos comunes:
- Melanoma mucoso: Se forma en la membrana mucosa que recubre la nariz, la boca, el esófago, el ano, las vías urinarias y la vagina.
- Melanoma en el ojo: El melanoma del ojo, también llamado «melanoma ocular», se produce con más frecuencia en la úvea, la capa que está debajo de la parte blanca del ojo (esclerótica).
Síntomas del melanoma
El principal síntoma para detectar un posible melanoma es estar atento a los lunares. El melanoma suele presentarse como una lesión pigmentada previa (nevus o lunares), que empieza a crecer de forma incontrolada. Los expertos recomiendan prestar atención a los siguientes signos (criterios ABCDE) a la hora de detectar un melanoma que se parezca o asocie a un lunar.
- Asimetría: la mitad del área anormal es diferente de la otra mitad. Cuando se compara una mitad del nevus con la otra y se ven diferentes.
- Bordes: los bordes del tumor son irregulares. Bordes irregulares o escalonados.
- Color: el color cambia de un área a otra, con tonos bronce, café o negro y algunas veces blanco, rojo o azul. Una mezcla de colores puede aparecer dentro de una úlcera. Color no-homogéneo. Puede variar de coloración, con partes marrones, negras o incluso azules o blancas.
- Diámetro: la mancha tiene generalmente (pero no siempre) más de 5 mm de diámetro, aproximadamente el tamaño del borrador de un lápiz. Diámetro superior a seis milímetros. Es poco frecuente lo contrario.
- Evolución: el lunar sigue cambiando de aspecto. Se producen cambios en el tamaño, forma, color, relieve o síntomas del nevus como picor, dolor o sangrado.
Otra manera para detectar un posible melanoma es buscar el "signo del patito feo". Esto significa que el melanoma no luce como las otras manchas en el cuerpo. Sobresale como si fuera el patito feo de los cuentos infantiles.
Así mismo, también debe vigilarse la aparición de una lesión diferente a otras previas. Por ejemplo, que sea más negra o roja que otras que ya se tienen.
Estadios del melanoma
La Clínica Universitaria de Navarra distingue cuatro estadíos de evolución del melanoma:
- Estadio I: En el estadio IA, el tumor no mide más de un milímetro de grosor, no presenta ulceración y se halla en la epidermis. En el estadio IB, el tumor es un poco más profundo o sigue siendo superficial, pero existe ulceración.
- Estadio II: El tumor ha superado los dos milímetros y se ha adentrado en el tejido subcutáneo. Puede presentar o no ulceración.
- Estadio III: El tumor puede ser de cualquier grosor, con ulceración o sin esta. Se ha extendido a un vaso linfático y existe la posibilidad de que se haya propagado también hacia los ganglios linfáticos más cercanos.
- Estadio IV: El cáncer se ha propagado a través de la sangre hasta otras partes del cuerpo como el intestino delgado, los huesos, el hígado, el pulmón o el cerebro
Diagnóstico del melanoma
Su proveedor de atención médica le examinará la piel y observará el tamaño, forma, color y textura de cualquier área sospechosa con un dermatoscopio. Si su proveedor cree que usted podría tener cáncer de piel, le extirpará un poco de ella. A esto se le denomina biopsia de piel. La muestra se envía al laboratorio para ser examinada bajo el microscopio.
Se puede emplear un procedimiento llamado biopsia del ganglio centinela (BGC) en algunas personas con melanoma para ver si el cáncer se ha diseminado a ganglios linfáticos cercanos. Una vez que se ha diagnosticado el melanoma, se pueden llevar a cabo tomografías computarizadas u otros tipos de exámenes radiográficos para ver si el cáncer se ha diseminado.
Tratamiento del melanoma
Casi siempre es necesaria la cirugía para tratar el melanoma. Se extirpará el cáncer de piel y parte del tejido circundante. La cantidad de tejido que se quite dependerá de qué tan profundo haya crecido el melanoma. Si el cáncer se ha diseminado a ganglios linfáticos cercanos, éstos también se pueden extirpar. Después de la cirugía, dependiendo del riesgo de que la enfermedad vuelva, es posible que le suministren quimioterapia o inmunoterapia.
El tratamiento es más difícil cuando el melanoma se ha diseminado a otros órganos. El tratamiento consiste en disminuir el tamaño del cáncer de piel y tratar el cáncer en otras partes del cuerpo. Usted puede recibir:
- Quimioterapia: se utilizan medicamentos para destruir directamente las células cancerosas.
- Inmunoterapia: Incluye medicamentos como el interferón para ayudar al sistema inmunitario a combatir el cáncer, también otros medicamentos que fortalecen la capacidad de su sistema inmunitario para encontrar las células cancerosas y eliminarlas. Éstos pueden utilizarse junto con la quimioterapia y la cirugía.
- Tratamientos de radiación: éstos se pueden utilizar para matar las células cancerosas.
- Cirugía: la cirugía se puede realizar para extirpar el cáncer que se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Ésta se hace para aliviar el dolor o la molestia asociados con el cáncer que se está desarrollando.
- Medicamento tópico que mejoran el sistema inmune en áreas localizadas.
Si usted tiene un melanoma difícil de tratar, podría contemplar la posibilidad de participar en estudios clínicos. Pida a su proveedor mayor información. Los investigadores siguen estudiando nuevos tratamientos.
Su evolución depende de muchos factores, por ejemplo, qué tan temprano se diagnosticó el cáncer y qué tanto se ha diseminado. En su etapa temprana, la mayoría de los melanomas se pueden curar mediante cirugía.
El melanoma muy profundo o que se ha diseminado a los ganglios linfáticos tiene una mayor probabilidad de reaparecer después del tratamiento. Si el melanoma tiene una profundidad de más de 4 mm o se ha diseminado a los ganglios linfáticos, es más probable que el cáncer se haya diseminado a otros tejidos y órganos.
Si usted ha tenido melanoma y se recuperó, es muy importante examinarse el cuerpo regularmente en busca de cualquier cambio inusual. Su riesgo de melanoma aumenta una vez que usted ha tenido este cáncer. El melanoma puede volver años más tarde. Un melanoma puede diseminarse a otras partes del cuerpo. El tratamiento para el melanoma puede ocasionar efectos secundarios como dolor, náuseas y fatiga.
Comuníquese con su proveedor si nota un tumor nuevo o cualquier otro cambio en la piel. También debe contactar a su proveedor si una mancha que ya tiene:
- Cambia de forma, tamaño o color
- Se vuelve dolorosa, se hincha o se inflama
- Empieza a sangrar o a picar
Algunas personas deben ver a un especialista en la piel (dermatólogo) para que les realice exámenes regulares de la piel. Incluyendo a personas con:
- Antecedentes familiares de melanoma
- Piel gravemente dañada por el sol
- Muchos lunares en la piel
Un especialista en la piel puede examinarlo y decirle si necesita chequeos regulares de la piel. Algunas veces, se extirpan lunares inusuales para evitar que se conviertan en melanoma.
Usted debe también examinarse su propia piel una vez al mes. Utilice un espejo para revisar los lugares difíciles de ver. Use el sistema ABCDE y el "signo del patito feo" cuando esté examinando su piel.
10 consejos para prevenir el melanoma
Como hemos comentado anteriormente, el melanoma proviene principalmente de una exposición prolongada al sol, por este motivo durante el verano debemos extremar las precauciones. La mejor manera de luchar contra el melanoma es la prevención y protección frente al sol ( radiación ultravioleta A) y la detección precoz. Resulta crucial, por tanto, seguir las siguientes recomendaciones en nuestra vida diaria:
- Evita la exposición solar en las horas centrales del día. Los rayos solares son más fuertes y perjudiciales entre las doce de la mañana y las cuatro de la tarde. A cualquier hora la sombra es tu mejor aliada: camina al cobijo de árboles o edificios y usa sombrillas y toldos para protegerte, aunque no olvides que estos últimos no protegen totalmente contra la radiación solar.
- Utiliza fotoprotectores que te protejan frente a la radiación UVA, UVB e IR-A. Dependiendo de tu fenotipo, debes aplicarte un fotoprotector con uno u otro factor de protección, pero este nunca debe ser inferior a 30. Póntelo media hora antes de exponerte al sol y reaplica la loción cada dos horas y tras el baño. Elige, además, bálsamos labiales y maquillaje que contengan filtros solares.
- Consulta los índices ultravioleta e infrarrojos. Antes de la exposición al sol, es conveniente que te informes de estos niveles a través de canales como la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). En España, por su localización geografía, en verano suele tener un índice ultravioleta alto o muy alto (entre 6 y 10) . Hacerlo te ayudará a planificar las actividades al aire libre y a evitar la exposición en aquellos días en que la radiación es más perjudicial.
- Cuidado al aire libre. Recuerda que las radiaciones solares se reflejan en los entornos con nieve (+80%), arena (+25%) y agua o hierba (+10%), lo que provoca que aumenten sus efectos al incidir directamente sobre la piel. La radiación también aumenta con la altura, como en entornos de montaña. En estos casos, se deben emplear fotoprotectores con factores incluso más altos.
- Protege tu cuerpo con la ropa adecuada. Los colores oscuros generalmente protegen mejor del sol que los claros, y los tejidos tupidos son más aconsejables que los más sueltos. Recuerda proteger también zonas del cuerpo que suelen quedar olvidadas como los empeines de los pies y las orejas. Y cubre tu cabeza con un sobrero, gorra o pañuelo.
- Usa gafas de sol para evitar los daños oculares. Es necesario que las gafas tengan una protección del 100% frente a los rayos UV, así como el certificado de haber superado todos los controles de la Unión Europea. La mejor protección para los ojos y la piel que los rodea son las gafas grandes, de tipo envolvente.
- Protege a los niños del sol. Antes de los tres años, no es recomendable que los más pequeños estén expuestos al sol. Posteriormente, debemos aplicarles a menudo protección solar y protegerlos de la radiación con las prendas adecuadas. Trata de concienciar a tus hijos de los daños que puede llegar a provocar la excesiva exposición al sol, pues las quemaduras solares han de evitarse sobre todo en la infancia y la adolescencia.
- Huye de las salas de bronceado. La mayoría de los dermatólogos y organizaciones de la salud desaconsejan el uso de camas bronceadoras o lámparas de sol, pues emiten rayos UVA y UVB. En concreto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el uso de estos aparatos conlleva riesgo de cáncer de piel y que ningún menor de 18 años debería utilizarlas.
- Observa de cerca tu piel. Realiza una autoexploración de tu cuerpo cada uno o dos meses. Comienza en pie con los brazos en alto, de frente, de cada lado y de espalda, continúa con los brazos, antebrazos y palmas de la mano, la parte posterior de las piernas, los espacios entre los dedos y las palmas de los pies. Después, con un espejo de mano, examina la parte posterior de tu cuello, la parte inferior de la espalda, las nalgas y los genitales.
- Acude al dermatólogo periódicamente. Además de hacerlo si observas lesiones pigmentadas sospechosas -nuevas o antiguas- en tus autoexploraciones, también debes concertar periódicamente una cita con tu dermatólogo para que inspeccione tu piel.
Tabla resumen de factores de riesgo
| Factor de Riesgo | Descripción |
|---|---|
| Exposición a la luz ultravioleta (UV) | Principal factor de riesgo; la luz solar es la fuente principal, pero también lámparas y camas bronceadoras. |
| Lunares atípicos (nevos displásicos) | Lunares que se parecen ligeramente a los lunares normales, pero con características del melanoma. |
| Síndrome del nevo displásico | Afección hereditaria con muchos lunares displásicos, con alto riesgo de melanoma. |
| Nevos melanocíticos congénitos | Lunares presentes al nacer, con riesgo variable de convertirse en melanoma dependiendo del tamaño. |
| Antecedentes familiares de melanoma | Mayor riesgo si familiares de primer grado han tenido melanoma. |
| Antecedentes personales de melanoma | Mayor riesgo de padecer melanoma nuevamente. |
| Sistema inmunitario debilitado | Debido a enfermedades o medicamentos, aumenta el riesgo de melanoma. |
| Edad avanzada | El melanoma es más probable en personas de edad avanzada, aunque también afecta a jóvenes. |
| Raza blanca | El riesgo de padecer melanoma es mucho mayor en las personas de raza blanca que en las personas de raza negra. |
| Xeroderma pigmentoso (XP) | Padecimiento hereditario que afecta la capacidad de las células de la piel de reparar el daño causado a su ADN. |