Las radiaciones solares siguen siendo el principal factor de riesgo del cáncer de piel, por lo que el uso del protector solar es de gran importancia. Sin embargo, es fundamental saber qué protector elegir y cómo usarlo correctamente para una protección eficaz.
Existe una amplia variedad de protectores solares en el mercado, lo que puede generar confusión al elegir el producto adecuado. Si se escoge el producto incorrecto, la protección solar no será la adecuada, a pesar de la buena intención.
Fotoprotección: Más Allá de la Crema Solar
La protección solar no se limita al uso de cremas, sino que también implica tomar medidas de precaución adicionales. Existe una fotoprotección física que incluye el uso de ropa que reduzca la exposición, como mangas cortas para proteger los hombros, sombreros, gorras y gafas de sol. Estos recursos son igualmente importantes.
Por otra parte, está la fotoprotección química, que implica la aplicación de fotoprotectores en la piel para evitar los efectos perjudiciales de las radiaciones ultravioleta. Esta debe usarse antes de cada exposición solar, no solo al tomar el sol en la playa o la piscina, sino también al realizar actividades al aire libre como pasear o practicar deporte.
Aún con la fotoprotección en cuenta, se debe evitar la exposición prolongada al sol, especialmente entre las 12:00 y las 16:00 horas. Incluso en zonas de sombra, se debe aplicar fotoprotección.
¿Qué Fotoprotector Elegir?
El grado de protección frente a las radiaciones ultravioleta viene determinado por el índice FPS (factor de protección solar) o IPS (índice de protección solar). Este índice indica el número de veces que el fotoprotector aumenta la capacidad de defensa natural de la piel frente al eritema (enrojecimiento). Por ejemplo, si una persona tarda 5 minutos en quemarse, con un filtro de FPS 30 tardaría 150 minutos.
Siempre se deben elegir fotoprotectores que contengan filtros frente a los rayos UVA y UVB. Es importante comprobar si el producto está homologado por la Unión Europea (con el logotipo CE) y si está destinado para la cara o una zona específica, o para todo el cuerpo. Se recomienda buscar un formato fácil de extender, según el tipo de piel (grasa o seca).
En resumen:
- Protección baja: por debajo de 6
- Protección media: entre 6 y 12
- Protección alta: entre 12 y 25
- Protección muy alta: entre 30 y más de 50
En la montaña o en la nieve, se debe aplicar siempre un fotoprotector alto.
Fototipos de Piel y Protección Solar
El fotoprotector adecuado también depende del fototipo de piel. A menor fototipo (piel más clara), mayor será la protección necesaria. Se distinguen cuatro fototipos:
- Fototipo I: Piel clara, pecosa, con ojos claros y pelo pelirrojo, que nunca se broncea.
- Fototipo II: Piel clara, ojos y pelo de color claro, que se broncea pocas veces y tiende a quemarse.
- Fototipo III: Piel algo morena también en invierno, ojos y pelo castaño y pocas veces se quema (el más común en España).
- Fototipo IV: Piel oscura, pelo negro y ojos marrones, que rara vez se quema.
Los fototipos I y II deben tomar más precauciones y usar protecciones muy altas. El fototipo III puede usar una protección media en general y alta o muy alta en situaciones de mayor exposición. El fototipo IV está protegido con una protección entre media y alta.
Aplicación Correcta de la Fotoprotección
Para que el protector solar sea eficaz, es crucial saber cómo usarlo. Se debe utilizar la cantidad suficiente para cubrir toda la superficie corporal, incluyendo áreas como las orejas, la parte trasera del cuello o el cuero cabelludo en niños pequeños. Los niños menores de 3 años no deben exponerse directamente a las radiaciones solares.
El fotoprotector debe aplicarse siempre con la piel seca. Después del baño, es importante secar la piel antes de reaplicar el protector, ya que las gotas de agua pueden actuar como lupas y aumentar el riesgo de quemaduras.
Se recomienda aplicar el protector 10 minutos antes de la exposición solar. Es importante repetir la aplicación cada dos horas, ya que parte del producto puede desaparecer con la fricción de la ropa o el sudor. También es imprescindible reaplicar después del baño.
Los protectores solares abiertos deben usarse en la misma temporada, ya que pierden eficacia de un año para otro.
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Prevención del Cáncer de Piel
Estas precauciones son claves para prevenir el cáncer de piel. Las radiaciones solares pueden producir mutaciones en el ADN de las células de la piel, impidiendo su reparación e iniciando el proceso de carcinogénesis.
Las lámparas solares y las cámaras de bronceado también emiten radiación ultravioleta, que puede ser cancerígena sin una protección adecuada.
Errores Comunes al Usar la Crema Solar
- No aplicar suficiente cantidad de protector solar.
- No reaplicar el protector solar con la frecuencia necesaria.
- Exponerse al sol durante las horas centrales del día.
- Confiar únicamente en el protector solar y no usar otras medidas de protección.
Revisiones Anuales y Autoexámenes
Es recomendable realizar una revisión anual de la piel por parte de un dermatólogo para detectar lunares, marcas de nacimiento o áreas pigmentadas cuyo color, tamaño o forma estén fuera de lo normal. El cáncer de piel es uno de los más frecuentes a nivel mundial.
Realiza autoexámenes de piel regularmente para detectar cualquier cambio en tus pecas y lunares. Visita a un dermatólogo al menos una vez al año para un examen de piel profesional.
Tipos de Cáncer de Piel
- Carcinoma basocelular: El más frecuente, de crecimiento lento y que rara vez se disemina.
- Carcinoma espinocelular: Segundo más frecuente, también relacionado con la exposición solar.
- Melanoma: Menos frecuente pero más peligroso, puede surgir de lunares preexistentes.
La detección temprana del melanoma aumenta significativamente las posibilidades de curación.
Conducta de Exposición Responsable
Es importante evitar la exposición prolongada al sol durante las horas centrales del día, especialmente en verano. Resguardarse en las sombras y en lugares frescos es un hábito saludable.
La piel tiene memoria, por lo que es importante cuidarla y protegerla desde que se es joven. El daño que recibe en el presente tendrá consecuencias en el futuro.
Las personas con fototipos muy claros, patologías o antecedentes de enfermedades de la piel, o con un número elevado de lunares, deben extremar las precauciones. En los niños pequeños, es esencial inculcarles conductas responsables de exposición solar desde temprana edad.
Factores de Riesgo y Estadísticas
Durante la niñez y la adolescencia, la exposición al sol influye en el número y tamaño de los lunares. Cuantos más lunares tenga una persona, mayor será su riesgo de desarrollar cáncer de piel, ya que el 35% de los cánceres de piel se desarrollan a partir de un lunar ya existente.
El riesgo de desarrollar cáncer de piel es de 1/1001. Sufrir tan solo 5 quemaduras solares antes de cumplir los 20 años puede aumentar el riesgo de padecer melanoma en un 80 %.
La Regla ABCDE para la Detección de Lunares
Los dermatólogos han creado la regla ABCDE para la comparación de lunares y la detección de lunares potencialmente cancerosos:
- A: Asimetría. ¿Es tu lunar asimétrico?
- B: Bordes. ¿Presenta tu lunar bordes irregulares?
- C: Color. ¿Tiene tu lunar diferentes colores?
- D: Diámetro. ¿Tiene tu lunar más de 6 mm de diámetro?
- E: Evolución. ¿Ha cambiado tu lunar de aspecto recientemente?
Si detectas un lunar nuevo o que está cambiando de aspecto, o si nunca te sometiste a un control de los lunares de todo el cuerpo, visita a un dermatólogo.