El tratamiento con inyección de Bótox es una manera relativamente rápida e indolora de eliminar las patas de gallo, las líneas de la frente y las líneas de las cejas. Sin embargo, como cualquier procedimiento médico, conlleva ciertos riesgos y posibles efectos secundarios que es importante conocer.
Bótox es el nombre comercial de uno de los cuatro medicamentos que contienen toxina botulínica (TB) y que están autorizados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS): Bótox, Dysport, NeuroBloc y Vistabel. La toxina botulínica la produce la bacteria Clostridium botulinum, la misma que provoca un tipo de intoxicación alimentaria entre otras.
Esta toxina es una sustancia que ofrece altos niveles de seguridad, por lo que existen bajos índices de contraindicaciones o riesgos del Bótox. Pese a los riesgos del Bótox y de otras técnicas, las ayudas siempre las tendremos en los tratamientos de estética para intentar esconder aquella arruga de más.
El Bótox es uno de los fármacos más seguros y a día de hoy su técnica está muy perfeccionada. No obstante, existe la posibilidad de que los resultados no sean siempre los deseados. Es importante que la técnica se realice por profesionales que cuenten con un buen conocimiento de la musculatura facial y sus funciones, pero también con una especial habilidad para realizar infiltraciones en los puntos anatómicos adecuados.
Aunque muchos pacientes no lo saben, el Botox no sólo es un buen tratamiento para quienes tienen arrugas marcadas tras muchos años con una gesticulación importante de la cara.
Ante la expectativa de tratamientos repetidos (habitualmente 2 veces al año) con la toxina, hay pacientes que se preguntan por los efectos secundarios del Botox, tanto a corto como a largo plazo, y sobre las precauciones que deben tener después de la aplicación de la toxina.
¿Cuáles son los efectos secundarios del Botox?
Usos del Bótox en la medicina
El Botox, conocido científicamente como toxina botulínica, ha revolucionado el mundo de la estética desde su aprobación por la FDA en 2002 para el tratamiento de arrugas faciales. Sin embargo, su uso se extiende mucho más allá de la cosmética, ofreciendo soluciones innovadoras para una variedad de condiciones médicas. Desde Clinica Odita, os contamos todos los usos que tiene el Botox en la medicina:
- Estética y Rejuvenecimiento Facial: El uso más conocido del Botox es el tratamiento de las arrugas y líneas de expresión.
- Tratamiento de la Hiperhidrosis: El Botox ofrece una solución efectiva al bloquear los nervios que activan las glándulas sudoríparas.
- Migrañas Crónicas: Para aquellos que sufren de migrañas crónicas, el Botox puede ser una opción terapéutica valiosa.
- Distonía Cervical: La distonía cervical, un trastorno neurológico que causa contracciones musculares dolorosas y espasmos en el cuello, puede ser tratada eficazmente con Botox.
- Vejiga Hiperactiva: El Botox también se utiliza para tratar la vejiga hiperactiva, una condición que causa una necesidad urgente y frecuente de orinar.
- Estrabismo: El estrabismo, una condición donde los ojos no se alinean correctamente, puede ser corregido temporalmente con Botox.
- Espasticidad Muscular: Para pacientes con espasticidad muscular debido a condiciones como la parálisis cerebral o el accidente cerebrovascular, el Botox puede ofrecer alivio.
Aunque el Botox ofrece numerosos beneficios, es importante considerar los posibles efectos secundarios y las precauciones asociadas con su uso.
Riesgos y posibles complicaciones del Bótox
Como cualquier otro medicamento, el botox o toxina botulínica puede tener numerosos efectos adversos, más o menos frecuentes, que varían en función del lugar en el que se aplica. Algunos de estos efectos, especialmente en el campo de la estética, obedecen a una incorrecta aplicación del botox, ya que se debe tener muy en cuenta la expresión facial y un pinchazo en el lugar erróneo puede ocasionar un gesto defectuoso o un cambio de la expresión facial, ya que lo que se está haciendo es bloquear el músculo en una posición concreta.
Es importante saber que los efectos adversos más graves del Botox se deben en muchos casos a una infiltración inadecuada, de manera que la toxina difunde a músculos en los que no debería actuar. Por lo tanto, es muy importante que el tratamiento lo realice un médico especialista con formación adecuada.
A continuación, se detallan algunos de los riesgos y complicaciones más comunes asociados al uso de Bótox:
- Caída del párpado: Es una de las alteraciones más comunes. Se presenta en un 3% de los pacientes que se han sometido a infiltraciones en la zona del entrecejo. El Bótox se difunde desde la zona tratada hasta los músculos elevadores del párpado, lo que provoca una caída de los mismos. Esta alteración suele darse con más frecuencia en pacientes mayores de 50 años y puede durar varias semanas.
- Asimetrías en cejas: Las asimetrías son fruto de una inadecuada aplicación de la toxina botulínica por parte del profesional. Asimismo, el Bótox aplicado por manos inexpertas puede alcanzar a otros músculos originando resultados opuestos a los deseados, ya sea una ceja más alta que la otra, algo que desaparecerá con el paso del tiempo.
- Sonrisa antinatural: En ocasiones, al realizar infiltraciones en el tercio inferior del rostro, el Bótox se extiende hacia el músculo, lo que puede provocar ciertas asimetrías en la boca. El error está en inyectar una cantidad excesiva de toxina botulínica o realizar infiltraciones a nivel muy profundo.
- Hematomas: Los pacientes que toman anticoagulantes, aspirina o preparados de herbolario pueden presentar pequeños hematomas en las zonas tratadas. Surgen por la rotura de pequeños vasos sanguíneos y desaparecen espontáneamente en cuatro o cinco días. Puede aparecer una leve inflamación en la zona del tratamiento o un hematoma.
- Espasmos musculares.
- Visión doble: En el caso de que el Bótox se difunda hacia los músculos que generan el movimiento del ojo puede haber consecuencias. Por ejemplo, estrabismo con visión doble, algo que debería remitir con el paso del tiempo y el cese de los efectos del Bótox.
- Síntomas generales: cefaleas, infecciones respiratorias (bronquitis, laringitis), náuseas o síntomas parecidos a la gripe. Y también lo más habitual es que sean efectos a corto plazo, que desaparecen en los primeros días, como la inflamación, los hematomas, la cefalea, o los síntomas de tipo gripal.
- Fibrosis.
- Dificultad para tragar: Se trata de un de los efectos secundarios del Bótox muy poco frecuente. Se da principalmente en aquellas personas con trastornos neurológicos subyacentes o que previamente ya tenían dificultad para tragar o con antecedentes de aspiración de alimentos.
- Alergias: El primero de ellos a tener en cuenta es una posible reacción alérgica que puede causar diferentes síntomas: inflamación de la cara y la garganta, dificultad para respirar, urticaria, sibilancias, etc.
- Entumecimiento u hormigueo leve en el área en la que se ha realizado la infiltración.
- Ptosis o caída del párpado: Uno de los efectos secundarios más conocidos y temidos del Botox es la ptosis o caída del párpado. Se produce porque la toxina que se infiltra en la frente o el entrecejo difunde hasta el párpado superior y paraliza el músculo que lo eleva, produciendo su caída. La ptosis o caída del párpado puede tratarse, pero aún así puede durar hasta 2-3 semanas.
La gran mayoría de estos efectos aparecen en las primeras 24-48h de la infiltración. Persistirán varios meses, disminuyendo progresivamente entre el cuarto y séptimo mes. No suele haber efectos secundarios visibles después de las inyecciones (las equimosis son muy raras, salvo en casos que hayan tomado aspirina en días precedentes), pero han sido descritos algunos efectos secundarios, realmente raros.
Asimismo, en el caso de que se empleen grandes cantidades de este elemento como, por ejemplo, en el caso del cuello, el organismo puede llegar a generar defensas naturales que luchen contra esta bacteria. En estos casos, el efecto del Bótox sería totalmente nulo.
Precauciones a tener en cuenta
Después de una sesión de infiltración de Botox no son necesarias grandes precauciones, y la vuelta a la vida diaria completamente normal es casi inmediata.
Para reducir el riesgo de efectos secundarios del bótox, se recomienda que las personas que estén en tratamiento con antiagregantes (como la aspirina) o anticoagulantes (como el sintrón) consulten con su médico para suspender temporalmente su uso unos días antes del procedimiento, si es posible.
La persona tratada puede seguir con su vida diaria tras el tratamiento. Eso sí, es recomendable no acostarse, tocar o gesticular con la zona tratada hasta pasadas tres o cuatro horas de la inyección. Las complicaciones de la inyección de toxina botulínica son raras, leves y transitorias.
Consideraciones adicionales
Según la normativa, el uso de Bótox solo está permitido aplicarlo para uso estético en el tercio superior de la cara, en concreto entre las cejas. No está permitido inyectar Bótox alrededor de la boca. Los odontólogos alertan de forma especial que el uso de esta toxina puede ser peligroso para la salud si se inyecta en otras partes del cuerpo que no sea la autorizada por ley. Advierten que el Bótox está reservado legalmente para ciertas indicaciones médicas y, con finalidad estética, para tratar las arrugas que se sitúan entre las cejas. Esto es así para evitar que se inyecte en zonas muy vascularizadas por las que puede introducirse en la sangre y pueda causar efectos perniciosos.
Las aplicaciones de Bótox, orientadas hacia el campo de la estética, están delimitadas no sólo de las condiciones previas, de los conocimientos, experiencia y habilidad del profesional sino también de la calidad del músculo del paciente, tipo de cicatrización y características personales.
Las arrugas se producen cuando el músculo se tensa; la toxina se inyecta en el músculo a través de la piel y evita que este se tense. Cuando el músculo se relaja, la arruga se hace menos visible y quien recibe este tratamiento no puede fruncir las cejas. Este efecto suele diluirse a lo largo de 5 o 6 meses, cuando el músculo suele volver a segregar acetilcolina y vuelve a contraerse y, por tanto, la arruga vuelve a aparecer.
El efecto que causa el Botox es la parálisis temporal de los músculos en los que se infiltra. La toxina bloquea la unión neuromuscular, de manera que los impulsos nerviosos no puede producir la contracción y, por tanto, el movimiento del músculo. Esto hace que el paciente tenga limitada la gesticulación de la cara, y por tanto, se formen menos arrugas dinámicas. La parálisis no tiene por qué ser completa, de manera que se consiga un movimiento suave, sin efecto máscara o de cara inexpresiva.
Algunas personas pueden extender el intervalo entre sesiones a 5 o 6 meses si los resultados son duraderos, mientras que otras pueden necesitar aplicaciones más frecuentes para mantener el efecto deseado. Es importante seguir las indicaciones de un especialista en medicina estética para determinar la frecuencia adecuada y evitar el uso excesivo del bótox. La resistencia al bótox ocurre cuando el cuerpo del paciente desarrolla anticuerpos contra la toxina botulínica tipo A, el componente activo del bótox. Esta respuesta inmunitaria puede hacer que el tratamiento sea menos efectivo o incluso ineficaz. La probabilidad de desarrollar resistencia aumenta con el uso repetido y frecuente del bótox, especialmente si se administran dosis elevadas.
En algunos pacientes, los efectos del bótox pueden ser más duraderos debido a la variabilidad individual en el metabolismo y la respuesta muscular. Por ejemplo, aquellos con menos actividad muscular o que se someten a inyecciones preventivas desde una edad temprana pueden experimentar efectos prolongados. La inyección es generalmente bien tolerada y no requiere anestesia, ya que son rápidas y la sensación de incomodidad es mínima.
El uso del Botox es en extremo delicado. La toxina bloquea las terminaciones neuromusculares (uniones entre nervio y músculo, que permiten la contracción muscular). Los primeros resultados, aparecen a partir del segundo día, y son completos a los diez días.
El Botox se puede usar en más situaciones, incluso contra enfermedades. Blefarospasmo. Hiperdrosis. Sialorrea.
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