Relación entre Psoriasis y Esclerosis Múltiple: Un Enfoque Integral

La medicina ha avanzado en la comprensión de la psoriasis, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta a un porcentaje significativo de la población mundial. Clásicamente considerada solo una enfermedad cutánea, se ha descubierto que está asociada con otras enfermedades que tienen un perfil inmunológico similar.

Psoriasis en el codo

Este nuevo abordaje ha permitido observar que hay una conexión con otras condiciones de salud. Este nuevo abordaje que amplía el foco de atención está dando muy buenos resultados, aumentando la calidad y esperanza de vida, para pacientes de psoriasis también.

La esclerosis múltiple (EM), por otro lado, es una enfermedad neurológica que también comparte mecanismos inmunológicos con otras patologías, incluyendo la psoriasis. En neurología también hay descrita una relación entre la microbiota y la enfermedad. Sobre todo en la esclerosis múltiple, aunque se está empezando a investigar esta relación en el párkinson, el alzhéimer, la epilepsia y el autismo.

A continuación, exploraremos la relación entre estas dos enfermedades, los factores que las influyen y las opciones de tratamiento disponibles.

Microbiota intestinal y esclerosis múltiple

Pérdida de Masa Ósea en Pacientes con Psoriasis

Un equipo internacional de investigadores ha constatado que los pacientes con psoriasis experimentan una pérdida de masa ósea generalizada a consecuencia de la enfermedad. Ahora, investigadores del Grupo de Genes, Desarrollo y Enfermedad que dirige Erwin Wagner en el CNIO han descubierto una nueva característica de trastorno inflamatorio.

La primera firmante del trabajo, Özge Uluçkan, ha señalado: "Hemos detectado que la psoriasis causa pérdida de tejido óseo de forma generalizada y progresiva". No hay destrucción aceleradaEsta pérdida no es una destrucción acelerada del hueso, ha continuado, sino que durante el ciclo de regeneración ósea no se forma hueso a la suficiente velocidad para renovar el que se pierde, por lo que la masa ósea de los pacientes se reduce con el tiempo.

El proceso tiene lugar mediante un mecanismo por el que se inhibe la actividad de los osteoblastos, las células que generan matriz ósea para que los huesos crezcan durante la niñez y la juventud, y se mantengan en buenas condiciones en la edad adulta. Para los investigadores, los pacientes de psoriasis deberían ser analizados en función de la pérdida de masa ósea.

Así, según Uluçkan, tratar a los pacientes de psoriasis con agentes bloqueantes de IL-17 -proteína inmiscuida en la pérdida de masa ósea- podría tener un efecto beneficioso sobre la pérdida de tejido óseo, a diferencia de otros compuestos que solo tratarían la inflamación cutánea. Algunos de estos bloqueantes ya están comercializados, según el CNIO, que ha indicado que estos hallazgos también podrían tener implicaciones para otras enfermedades autoinmunes.

Tratamientos para la psoriasis

La Microbiota Intestinal: Un Factor Clave

La microbiota intestinal, ese ecosistema de microorganismos que reside en nuestro intestino, ha demostrado ser crucial para la salud humana. Sí: ese ecosistema autosostenible de "bichos" que quizá a usted le resultan repugnantes es necesario para el buen funcionamiento de su organismo.

Y no solo eso: están implicados en la aparición de enfermedades tan actuales como la dermatitis atópica, la soriasis, la esclerosis múltiple, la celiaquía o la diabetes tipo 1, entre otras muchas. “Hasta ahora conocemos poco porque hace solo 10 años que se estudia la microbiota humana aplicada a la medicina.

Todas estas enfermedades, además, tienen una similitud: son propias de los países desarrollados (especialmente las de tipo inmunológico-alérgico) y, también, mucho más prevalentes en las últimas décadas. “Por eso se piensa que hay un componente en la dieta de las personas -la comida tiene “bichos”, gérmenes- que hace que estas enfermedades aparezcan.

Quienes vivimos en países desarrollados tenemos el mismo número de bacterias en el intestino que los países menos desarrollados, pero mucha menos biodiversidad. Nuestra biodiversidad es casi la mitad que la de ellos. Suscribe esta idea Francisco Guarner, investigador del VHIR (Vall d’Hebron Institut de Recerca) del grupo de fisiología y fisiopatología digestiva, quien asegura que actualmente “hay enfermedades por falta de bacterias”.

“Hemos dejado de dar de comer a nuestras bacterias ‘buenas’. Cuando solo comemos pan blanco, huevo o carne y renunciamos a los vegetales, lo absorbemos todo nosotros y no damos trabajo a esas bacterias buenas, que acaban atrofiándose.

Pero, si la microbiota intestinal alterada se relaciona con la aparición de enfermedades, ¿es posible revertir estas dolencias modificando la microbiota? “En la soriasis solo hay un ensayo clínico que demuestra que con un preparado probiótico concreto [los probióticos son microorganismos vivos que pueden estar en los alimentos, medicamentos o complementos de la dieta], a las 12 semanas, el paciente tiende a normalizar la microbiota y, con ello, la enfermedad mejora”, comenta el doctor Navarro.

También con la celiaquía en niños se han hecho avances. “La enfermedad mejora con probióticos. Hay un estudio realizado hace tres años en EEUU sobre autismo -los pacientes con autismo tienen la microbiota alterada- y parece ser que con el uso de una mezcla probiótica disminuye la agresividad e hiperactividad de estos niños”, añade Navarro. Sin embargo, no es posible de momento revertir el trastorno del espectro autista.

En esclerosis múltiple no hay ensayos clínicos que incluyan un gran número de pacientes para intentar modificar esa microbiota. Sí hay estudios de laboratorio con ratas en los que se demuestra que, cuando se les hace una transposición de heces de pacientes con esclerosis múltiple, estas ratas empiezan a desarrollar la enfermedad.

Todos estos hallazgos, no obstante, señalan un camino por el que seguir. “Son nuevas vías terapéuticas. Estamos hablando de enfermedades de causa multifactorial. Esto es, sabemos que hay componentes hereditarios, inflamatorios, de medio ambiente, autoinmunes… Y parece que uno de esos componentes es la microbiota intestinal.

El mismo explica que el 57% de los genes que tenemos en el cuerpo son bacterianos: es decir, las bacterias han logrado incrustar parte de su material genético en nuestro código genético y actualmente representan más que nuestros genes humanos. “Está claro que tanta bacteria tiene que estar implicada en la salud y enfermedad. Se ha demostrado que el intestino influye en la piel y en el cerebro”, dice el doctor.

¿Por qué? “Porque en el intestino tenemos el 80% del sistema linfático, los ganglios sin activar están en la mucosa intestinal. El intestino es, después del cerebro, el órgano que más neuronas tiene: por eso también se conoce como el “segundo cerebro” del ser humano.

“El intestino tiene toda una red de neuronas conectadas capaces de tomar decisiones sin contar con el cerebro. El 99% de lo que hace el intestino lo decide hacer él solo”, señala Francisco Guarner, investigador del VHIR (Vall d’Hebron Institut de Recerca) del grupo de fisiología y fisiopatología digestiva. Un ejemplo: cuando una persona vive una situación de estrés, es frecuente que el intestino grueso provoque una diarrea.

“El intestino sabe que estás estresado y prefiere vaciar, así como también cierra un poco el estómago. ¿Entonces pueden nuestras emociones afectar al sistema digestivo? Algunas sí. “El estrés es una emoción muy estudiada porque se da en otros mamíferos. También influye el placer: hay muchas vías de placer que comienzan en el intestino y van hacia el cerebro”, cuenta Guarner.

En el 2010 se hizo un experimento con ratones a través del cual se comprobó que aquellos roedores que no estaban colonizados por bacterias tenían una conducta anormal: se movían mucho y se quedaban quietos en medio de las jaulas. Normalmente los ratones se van a las esquinas, pero los que tenían una microbiota alterada no se comportaban así.

Sí se ha visto, sin embargo, que las personas con algunas enfermedades mentales o neurodegenerativas (párkinson, depresión, alzhéimer) o con el trastorno del espectro autista tienen una colonización bacteriana anormal, si bien no se ha conseguido revertirlas incluso corrigiendo estas alteraciones.

Según explica Martin J. Blaiser en el libro ‘SOS Microbios’ (Debate), las “plagas modernas” (obesidad, diabetes infantil, asma, fiebre del heno, alergias a determinados alimentos, reflujo esofágico, cáncer, enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, autismo, eczemas) tienen que ver, para muchas personas, con la “hipótesis de la higiene”. Es decir, muchos padres creen que, debido a que “hemos dejado el mundo demasiado limpio”, los sistemas inmunitarios de los hijos se han quedado inactivos.

Para este médico las causas de estas enfermedades son “el uso excesivo de antibióticos en humanos y animales, las cesáreas y el uso generalizado de desinfectantes y antisépticos”. También advierte de que la pérdida de diversidad de nuestro microbioma “afecta al metabolismo, la inmunidad y la cognición”.

“Si no cambiamos nuestros hábitos, nos veremos en una situación aún peor. Los microbios, dice Blaiser, ayudan a mantener estable la presión arterial a través de receptores especializados ubicados en los vasos sanguíneos. “Estos sensores detectan pequeñas moléculas creadas por los microbios que recubren el intestino. Su respuesta a estas moléculas regula la presión arterial. Así, después de comer, la tensión puede bajar”, dice Blaiser.

Nuevas Vías Terapéuticas y Tratamientos

Considerando la complejidad de estas enfermedades, los enfoques terapéuticos están evolucionando. Se están investigando nuevas vías que incluyen:

  • Agentes bloqueantes de IL-17: Estos fármacos podrían tener un efecto beneficioso sobre la pérdida de tejido óseo en pacientes con psoriasis.
  • Probióticos: Algunos estudios sugieren que ciertos probióticos pueden ayudar a normalizar la microbiota intestinal y mejorar los síntomas de la psoriasis y otras enfermedades.
  • Tratamientos sistémicos y biológicos: Eficaces para controlar la psoriasis severa, aunque con posibles efectos secundarios.

Además, se están desarrollando anticuerpos que actúan sobre la vía de señalización Wnt como terapia para la osteoporosis, y que podrían mostrar utilidad en estos casos.

Esclerosis múltiple

Comorbilidades y Consideraciones Adicionales

Es crucial tener en cuenta las comorbilidades al elegir un tratamiento para la EM. Las comorbilidades son enfermedades adicionales que pueden surgir junto con la EM. A veces, estas comorbilidades pueden retrasar el diagnóstico de la EM hasta por 10 años, especialmente en jóvenes, quienes pueden ser diagnosticados incorrectamente con problemas psiquiátricos.

Cuando se elige un tratamiento para la EM, es crucial tener en cuenta las comorbilidades. Problemas Neurológicos: La epilepsia es relativamente común y debe considerarse al iniciar el tratamiento.

La presencia de algunas comorbilidades puede hacer que ciertos tratamientos no sean adecuados y puede afectar la adherencia y efectividad del tratamiento. Reconocer y manejar las comorbilidades es esencial al elegir un tratamiento para la EM.

Los dermatólogos cada vez son más conscientes de esta doble afectación, fisiológica y mental. Por eso existe un enfoque especial de psicodermatología. “En la Academia Española de Dermatología y Venereología, por ejemplo, hay un grupo específico para abordar estas cuestiones. Al evaluar la severidad de la psoriasis, consideramos tanto el estado físico como la calidad de vida y los niveles de ansiedad y depresión del paciente. La realidad es que la enfermedad afecta profundamente la salud mental. Si un paciente presenta altos niveles de estrés o depresión, esto puede empeorar la psoriasis, y viceversa.

Al igual que en enfermedades como la enfermedad de Crohn o la esclerosis múltiple, estas enfermedades cursan en brotes. Hay períodos de actividad y otros en los que la enfermedad decae. Algunas personas pueden tener un solo brote y estar bien por un largo tiempo, mientras que otras tienen brotes frecuentes y terminan con discapacidad progresiva debido a que sus articulaciones no funcionan bien.

Enfermedad Relación con la Microbiota Tratamientos Potenciales
Psoriasis Microbiota intestinal alterada Probióticos, agentes bloqueantes de IL-17
Esclerosis Múltiple Posible relación con la microbiota Investigación en curso sobre probióticos
Enfermedades Autoinmunes Desregulación de IL-17 Agentes bloqueantes de IL-17

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