La rosácea es una enfermedad dérmica crónica que afecta a millones de personas en el mundo y puede causar tanto molestias físicas como un considerable malestar emocional. La rosácea es una condición inflamatoria crónica de la piel que afecta principalmente al rostro y que puede provocar enrojecimiento persistente, brotes inflamatorios o molestias oculares.
Aunque vivir con rosácea pueda ser especialmente desafiante, existen formas efectivas de controlarla. Con un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado, puedes aprender a manejar la rosácea, prevenir brotes y mitigar su impacto en tu vida diaria.
Comprendiendo la Rosácea
La rosácea se caracteriza por la aparición de enrojecimiento, telangiectasias o vasos dilatados en la cara con o sin pápulas o pústulas en la parte centrofacial. La marca de la rosácea es la presencia de un eritema centrofacial persistente, típicamente en las mejillas, la barbilla, la frente, respetando la zona perioral y periocular.
La rosácea es una dermatosis de curso crónico por lo que tiene periodos de exacerbaciones y remisiones. Los pacientes con rosácea asocian piel sensible y seca, es común a todas ellas. El tratamiento del brote es necesario por la inflamación de la cara, y también el manejo adecuado de la piel sin brote y la cosmética de todos los días.
La prevalencia de la rosácea varía entre el 2 y el 22% de la población, dependiendo del área geográfica que se investigue. La edad típica de comienzo de la rosácea es después de los 30 años. Los estudios nos dicen que es igual de frecuente en mujeres y varones, con ligera predominancia mujeres, sin embargo, la realidad de la consulta es una amplia mayor consulta de mujeres.
El origen de la rosácea no es bien conocido. En la rosácea se produce una alteración en la glándula sebácea que deriva en la aparición de pústulas y pápulas en la cara. La fisiopatología de la rosácea, es decir, cómo se produce, es muy compleja.
Muchos autores y estudios recientes sugieren que en la rosácea existe una respuesta inmunitaria innata inapropiada a los estímulos locales que llevan a una inflamación. No obstante, algunos estudios posteriores llevados a cabo sobre la expresión genética y la capacidad adaptativa del sistema inmune, han llegado a encontrar que también esas alteraciones se producen en la inmunidad adaptativa, que es la que aparece a continuación de la innata.
Pudiera ser por tanto, una cadena de alteraciones en el sistema inmune local de la piel. Estas alteraciones inmunitarias locales producen liberación de mediadores de la inflamación. Estas sustancias son pro-inflamatorias y neuropéptidos. Su mensaje es sobre los vasos, produciendo vasodilatación y extravasación de plasma y células. Esto produce las características telangiectasias, o vasos dilatados, y color rojo de la piel de los pacientes con rosácea.
La exposición a la radiación ultravioleta se acepta comúnmente como un factor de riesgo en pacientes con rosácea. La realidad es que la mayoría de los pacientes con rosácea empeoran con la exposición solar, especialmente si es excesiva. Tradicionalmente se ha relacionado una bacteria que vive en la piel, que se llama Demodex Folliculorum.
La infestación de la glándula sebácea por Demodex Folliculorum es capaz de iniciar una alteración en la microbiota de la piel. La microbiota de la piel es el conjunto de microorganismos presentes de forma natural y que ayudan a regular la respuesta inmune local. Otras bacterias han sido relacionadas, como el estafilococo epidermidis, que también ha sido aislada en pacientes con brotes de rosácea.
La rosácea cursa en brotes con periodos de remisión en la mayoría de los afectados, el brote suele ceder con tratamiento. Las complicaciones que pueden asociarse son la afectación ocular que requiere manejo cauteloso y el asesoramiento del oftalmólogo. Otra complicación es la aparición de granulomas en la piel, engrosamiento de la misma y formas de rosácea fimatosa.
La afectación de la calidad de vida es notable en la rosácea. Los brotes afectan a la cara, produciendo molestias e inflamación. Además es una zona visible, por lo que se acompaña de conductas de vergüenza, ansiedad o evitación. La rosácea si puede afectar a los ojos, y se llama rosácea ocular. Aproximadamente un 50 o un 72 % de los pacientes con rosácea pueden presentar rosácea ocular. Hasta ahora no tenemos ningún test diagnóstico para confirmar la rosácea ocular.
En la exploración se puede apreciar también depósito e inflamación de aspecto grasiento en los párpados y secreción seborreica. El tratamiento de la rosácea ocular incluye medidas locales, en las que son básicas la higiene de los párpados y de las glándulas del borde libre.
La prevalencia de cada uno de los tipos de rosácea es variable, siendo el tipo uno el más frecuente, seguido del tipo dos. La inclusión del flushing como un criterio diagnóstico es controvertido, ya que para algunos autores no es muy específico. Es una duda razonable y que se plantea en la consulta.
La rosácea es mucho más frecuente en pieles claras, lo que sugiere como hemos mencionado antes una relación con el sol. La rosácea es menos frecuente en pieles o fototipos oscuros, bien puede existir un sesgo ya que la inflamación o enrojecimiento de la cara se ve menos. La mayoría de los dermatólogos asumimos que la rosácea empeora con la exposición solar.
En la mayoría de las dermatosis la exposición solar o la luz es beneficiosa en cantidades controladas, por su acción antiinflamatoria.
Diagnóstico Diferencial
- Acné: En acné se abordó previamente, afecta a otro grupo de edad más joven, presenta comedones y puede afectar al tronco.
- Dermatitis: Los pacientes con dermatitis muestran piel sensible, mala tolerancia a cosméticos, sensibilidad al sol y tendencia al enrojecimiento, muchas cosas en común con la rosácea.
- Dermatitis perioral: La dermatitis perioral, es un “overlapping” y para algunos autores una forma de rosácea o muy cercana a la rosácea.
Factores Desencadenantes de la Rosácea
Son muy conocidos, los factores ambientales que pueden empeorar la rosácea, como la exposición a altos niveles de radiación ultravioleta y los niveles de vitamina D muy altos. Parece ser que fumar puede disminuir el riesgo de padecer rosácea, por una afectación en el sistema vascular y su endotelio, la parte interior del vaso.
En un interesante estudio llevado a cabo por Alinia et al de la revista Dermatologic Clinic en 2018 se indagó sobre estos posibles desencadenantes o agravantes. Encontraron una relación no significativa con el tabaco ni en pacientes fumadores, ni en pacientes que habían sido fumadores. En otros sujetos afectos con rosácea se indaga acerca de la exposición solar y tampoco se encontró relación.
No tenemos consejos dietéticos especiales en las pacientes con rosácea. Si nos podemos adherir a las recomendaciones de la dieta en general en Salud, con perfil antiinflamatorio. Respecto a los medicamentos, al estar siempre bajo prescripción será el médico prescriptor el más indicado en ofrecerle alternativas y dirigir el tratamiento. Algunos pacientes notan empeoramiento cuando “están malos”, o tras tratamiento antibiótico por otra causa.
Un consejo de dermatóloga es evitar la mala cosmética, los productos milagro y los consejos de las “influencers”. La mejor forma de prevenir la rosácea es usar siempre productos de alta gama, testados en piel sensible si es posible, limpiezas suaves y un buen factor de protección.
Es posible que ningún dermatólogo le recomiende tomar el sol, especialmente en la cara, y así es. Teniendo en cuenta los mecanismos patogénicos de la enfermedad en la que influye el calor extremo que puede dilatar los vasos faciales produciendo flushing y que la radiación ultravioleta se ha descrito como desencadenante, lo mejor es no pasarse mucho. Las medidas físicas son acompañantes y muy útiles. Los gorros de ala ancha y las gafas de sol, especialmente en los pacientes con rosácea ocular.
Tratamiento de la Rosácea
Curar es una palabra que consuela a los pacientes. Podemos curar los brotes de rosácea, sin duda. En mi experiencia con medidas preventivas, buena educación, conocimiento, productos y tratamiento adecuado la rosácea se puede controlar bastante bien.
La rosácea se encuentra entre las 10 causas más frecuentes de acudir a un dermatólogo. Dentro de los ingredientes básicos de la rosácea en los tratamientos se encuentran los limpiadores y las cremas hidratantes. La recomendaciones son utilizar vehículos hidratantes sobre pH neutro que no entra en la barrera y que no sean alcalinos. Otro de los elementos básicos que se pueden utilizar es cambiar a protectores solares filtros físicos y sin químicos durante el brote.
No obstante el manejo de un brote de rosácea con cremas de farmacia está indicado en formas leves, en formas moderadas u oculares necesitará acudir a un especialista. El tratamiento del brote puede ser tópico, con cremas o sistémico, con pastillas o mediante la combinación de ambos. Entre los principios activos recomendados por el dermatólogo en cremas se puede usar el ácido azelaico, retinoides y sus diferentes derivados y sustancias que actúan en la flora de la piel.
Los tratamientos orales tienen el mismo objetivo, desinflamar, modular la microbiota y regular la glándula sebácea. Los brotes más severos requieren mayor tiempo para su vuelta al estado basal de la piel, tienen mayor profundidad de afectación y la inflamación afecta a más estructuras de la piel. Son especialmente lentas las formas de rosácea granulomatosas, ocular o fimatosa que pueden tardar semanas.
El láser vascular o la luz intensa pulsada son bastante selectivos y en manos expertas en una sesión se consigue mucha mejoría. La “perfección” puede requerir una segunda sesión, separada al menos de dos a tres semanas. Los cuidados posteriores al láser vascular en la rosácea son muy sencillos y requieren protección solar e hidratación, pudiendo incorporarse a la vida diaria de forma inmediata.
Dermatólogo recomienda la rutina básica para el cuidado de la piel "sensible" o con rosácea
Cuidado de la Piel con Rosácea
Es una buena pregunta y diría que el mercado es tan infinito y los pacientes tan variados que no sabría emitir una recomendación única. Antes de empezar merece la pena detenerse a pensar cómo se hace un jabón de cara o limpiador. Resumiendo, lleva unos principios activos que “limpian” y una base en la que se incluyen, el líquido propiamente dicho.
La mayoría de los jabones son surfactantes y actúan eliminando las partículas de “grasa” de la piel y también hay jabones no surfactantes, que limpian la piel “sin eliminar la grasa”. El jabón o limpiador con rosácea ideal es aquel que no lleva surfactantes, tiene PH neutro y está incluido en un vehículo hidratante o no secante. Una vez al día es suficiente para una limpieza facial en pieles con rosácea, algunos pacientes realizan dos.
Tengo pacientes que por una mala elección de un cosmético han tenido brotes de rosácea. En mi opinión, además de un limpiador con las características señaladas, añadiría como mucho un tónico para completar la limpieza, especialmente si hay maquillaje. Las exfoliaciones en pieles con rosácea las haría con cautela, y las usaría entre brotes. No durante los brotes, pueden ser perjudiciales.
En los brotes la piel de con rosácea puede no tolerar las cremas, ninguna crema. A medida que en tratamiento médico va controlando el brote la paciente puede iniciar la tolerancia a las cremas. Recomiendo que no empiecen por toda la cara de golpe, sino detrás de las orejas o en las mandíbulas, donde la piel es más gruesa y está lejos de la inflamación.
Las cremas para piel rosácea pueden añadir funciones a la hidratación, con acción calmante o preventiva, con aditivos con buena tolerancia. El concepto de “natural” no siempre es mejor en las cremas. Las cremas cosméticas están sujetas a una regulación y se someten a pruebas de tolerancia en la piel con pruebas en pacientes. Además se mide la estabilidad del producto, la duración y la cosmeticidad entre otros factores que influyen en su uso diario.
Puesto que la rosácea tiene un componente vascular e inflamatorio, la sensación de calor, ardor o quemazón puede ser interesante. Con la precaución siempre de considerar que estamos ante una piel con poca tolerancia a aplicar cremas cuando está en un brote, podemos considerar aplicar compresas templadas o frías, o bien manzanilla o camomila focalmente dos a tres veces al día.
Vivir con Rosácea
La presencia de enrojecimiento facial forma parte de los síntomas predominantes de la rosácea, siendo una de las formas más típicas de presentación. En la rosácea se produce una neuroregulación vascular y un aumento de la respuesta inmune local. Este eritema causado por el flushing debe diferenciarse de los otros enrojecimientos en la cara de los pacientes con rosácea.
Un segundo componente vascular que tiene un eritema residual o persistente que refleja el flushing y un empeoramiento del enrojecimiento paralelo al brote y que puede estar rodeado por pápulas y pústulas. Cuando se observan muchas lesiones, el eritema perilesional está presente de forma focal alrededor de las lesiones y es una manifestación muy típica de un empeoramiento de la rosácea.
Debido al propio mecanismo por el que se produce el flushing y el enrojecimiento en la rosácea asociar ... La rosácea es una enfermedad dérmica crónica que afecta a millones de personas en el mundo y puede causar tanto molestias físicas como un considerable malestar emocional.
Aunque vivir con rosácea pueda ser especialmente desafiante, existen formas efectivas de controlarla. Desde nuestra clínica dermatológica, queremos que comprendas esta condición, ya que con diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado, puedes aprender a manejar la rosácea, prevenir brotes y mitigar su impacto en tu vida diaria.
La rosácea es una afección persistente de la piel, relacionada con el acné, que se manifiesta principalmente con enrojecimiento facial, aparición de granos y vasos sanguíneos visibles. Aunque no se conoce una causa única para su aparición, se han identificado diversos factores desencadenantes y mecanismos subyacentes que la exacerban.
El diagnóstico de la rosácea se realiza clínicamente, basado únicamente en la observación de los síntomas típicos sin necesidad de pruebas adicionales o biopsias para confirmar la condición.
Síntomas comunes
Los síntomas de la rosácea pueden variar de una persona a otra, pero los más frecuentes incluyen:
- Enrojecimiento facial: la piel se pone roja y puede presentar pequeñas pápulas o pústulas, hasta granos, especialmente en la nariz y las mejillas.
- Telangiectasias: pequeños vasos sanguíneos visibles en la superficie de la piel.
- Hipersensibilidad: la piel puede reaccionar de manera excesiva a cambios ambientales, como la temperatura.
- Flushings: episodios de rubor facial intenso y ocasional.
- Rinofima: en casos avanzados de rosácea, y sobre todo en hombres, puede desarrollarse un engrosamiento de la piel de la nariz ocasionando malformaciones.
Factores subyacentes
A menudo la rosácea se asocia con una hiperfunción de las glándulas sebáceas, lo que lleva a una sobreproducción de sebo. Esta condición debilita la barrera cutánea, lo que la vuelve más sensible, seca, irritada y propensa a la inflamación crónica. La rosácea puede alterar el microbioma cutáneo, favoreciendo el crecimiento excesivo de un ácaro llamado Demodex, que agrava la inflamación y los síntomas.
Diversos factores pueden desencadenar o empeorar la rosácea, entre ellos:
- Cambios drásticos de temperatura: la exposición solar, temperaturas extremas o al aire caliente o frío.
- Ruborización: episodios de rubor facial por emociones o estrés.
- Comida picante o caliente: este tipo de alimentos pueden intensificar los síntomas.
- Consumo de alcohol: las bebidas alcohólicas pueden causar brotes y enrojecimiento.
- Ciertos productos cosméticos: ingredientes irritantes o fragancias pueden empeorar los síntomas.
Tratamiento de la rosácea
Comprender qué es la rosácea y sus causas subyacentes es el primer paso para abordar su tratamiento. El tratamiento de la rosácea ha cambiado mucho en los últimos años, y aunque es una enfermedad crónica que tiende a presentar brotes recurrentes, podemos decir que por fin se puede controlar de manera efectiva con un enfoque integral.
La clave para manejar la rosácea está en un tratamiento personalizado que combine opciones médicas tópicas y orales, tecnologías láser y fuentes de luz dermatológicas avanzadas junto con ajustes en tu estilo de vida para controlar los factores desencadenantes y extremar el cuidado de tu piel.
Tratamiento tópico
Incorporar cosmética médica en tu rutina de cuidado facial puede ofrecerte resultados notables. Se suelen utilizar cremas con ingredientes activos como la ivermectina, que ayuda a reducir la cantidad de Demodex en la piel, y retinoides pautados en bajas concentraciones para controlar la producción de sebo y fortalecer la barrera cutánea. Otro ingrediente activo es el metronidazol.
Tratamiento oral
Los retinoides a dosis bajas también pueden ser administrados oralmente para disminuir la producción de sebo, reducir la inflamación y controlar el crecimiento del Demodex. En algunos casos y sobre todo en brotes, se prescriben antibióticos para reducir la inflamación y tratar las pápulas y pústulas. No obstante, su efecto es temporal y suelen ser parte de un régimen de tratamiento más amplio.
Láser dermatológico
La luz intensa pulsada (IPL) en su modo vascular y los láseres vasculares son herramientas eficaces para tratar las telangiectasias y reducir la rojez de la rosácea.
Control de factores desencadenantes
Aunque depende de cada caso, identificar y evitar los factores que pueden desencadenar o agravar los síntomas de la rosácea, como la exposición al sol, el consumo de alcohol y las comidas picantes, es esencial. Mantener un estilo de vida saludable, incluyendo una dieta equilibrada y el control del estrés, es una parte fundamental para quienes padecen esta afección cutánea crónica y desean mitigar sus síntomas.
| Tipo de Rosácea | Características Principales |
|---|---|
| Eritematotelangiectásica | Enrojecimiento persistente, vasos visibles (telangiectasias), sensibilidad. |
| Papulopustulosa | Brotes de pápulas y pústulas similares al acné, sobre piel enrojecida. |
| Fimatosa | Engrosamiento de la piel, especialmente en la nariz (rinofima). |
| Ocular | Irritación, sequedad, lagrimeo y sensación de arenilla en los ojos. |