Cómo Curar un Queloide en el Piercing de la Nariz: Tratamientos y Consejos

Hacerse un piercing es una experiencia divertida y una forma de expresión personal. Sin embargo, es crucial entender el proceso de cicatrización y cómo cuidar adecuadamente la herida para evitar complicaciones como los queloides. Los piercings o perforaciones en la piel son uno de los procedimientos estéticos más populares, pero siempre conllevan riesgos de ocasionar daños o infecciones si no se realizan con las condiciones higiénicas adecuadas.

¿Qué es un Queloide?

La cicatrización es uno de los aspectos más importantes para que cualquier piercing se vea estético y, en muchas ocasiones, uno de los posibles daños es la aparición de queloides. Un queloide es una cicatriz que se extiende más allá del área de la herida y que llega a sobresalir de la piel. Tiene un tacto suave y va adquiriendo un tono rojizo a medida que evoluciona su tamaño. A diferencia de las cicatrices hipertróficas, que también surgen habitualmente a causa de un piercing, el queloide siempre es más grande que la herida original.

Causas de la Aparición de Queloides

  • Lesión en la piel: cortes, piercings, acné, procedimientos quirúrgicos, picaduras de insectos, inyecciones, tatuajes, entre otras lesiones.
  • Reacción natural del cuerpo ante una perforación: algunas personas son más propensas a desarrollar queloides que otras, aunque las causas del porqué aún se están estudiando.
  • Las personas latinas, asiáticas o negras son más propensas a desarrollar queloides, así como también las personas con antecedentes familiares.

Es importante curar un queloide porque esta cicatriz aumenta rápidamente y, si se descuida, acaba afectando a otras zonas de la piel que en un principio no habían sufrido ninguna lesión. Es otro factor que lo distingue de una cicatriz regular, ya que no desaparece sin tratamiento. Además, los queloides pueden traer problemas de estética, pues muchas personas no se sienten a gusto con la apariencia de la cicatriz en la piel.

Tratamientos para Curar un Queloide en el Piercing

Afortunadamente, los queloides se pueden curar, pero no pueden desaparecer sin tratamiento. En unCOMO te damos los siguientes consejos para saber cómo curarlos si comienzas a notar una bolita en el piercing.

1. Corticoides

Estos fármacos ayudan a reducir la producción de células que generan las inflamaciones. En este caso, se pueden infiltrar en la cicatriz para disminuir el tamaño. Si el queloide está en una zona del cuerpo muy visible, los corticoides también son una buena opción para mejorar la apariencia estética del queloide.

2. Láser

El láser vascular contribuye a frenar el aumento de tamaño de la cicatriz después de que aparece en la piel. De esta manera, evitas que su tamaño te resulte incómodo mientras actúa sobre el sistema inmunitario para provocar su desaparición.

3. Silicona

Curar los queloides mediante la silicona es un método en auge. Su composición aumenta la efectividad del tratamiento y cada vez está sustituyendo más a otras alternativas naturales como la vitamina E y los extractos de cebolla. Aplicar una capa de este producto sobre la cicatriz es muy eficaz, ya que se adapta perfectamente a las flexiones de la piel. Además, impide que el viento, el agua y determinadas sustancias irritantes entren en contacto con la herida ocasionada. Por todo esto, consigues un gran alivio y el enrojecimiento se reduce inmediatamente. Pese a ser una sustancia artificial, la silicona favorece a la retención de la humedad de los tejidos que curan la herida por parte de las células cicatrizantes.

Otros Tratamientos Médicos

Otros tratamientos médicos a contemplar son la radioterapia y la cirugía, aunque su eficacia es menor y pueden generar consecuencias problemáticas. La remoción quirúrgica de los queloides, por ejemplo, puede traer como consecuencia que vuelvan a aparecer. Por eso, en unCOMO te recomendamos que consultes con un médico la conveniencia de todas estas alternativas antes de decidir la mejor opción.

Aunque su efectividad puede ser menor, también existen tratamientos naturales para reducir los queloides.

Quitar un queloide paso a paso | Piercings

Cómo Prevenir la Formación de Queloides en el Piercing

Si bien hay muchos tratamientos para saber cómo curar un queloide en el piercing, lo más importante es saber cómo evitarlos para futuras lesiones en la piel. Si quieres prevenir queloides en el piercing, te recomendamos seguir estos consejos:

  • Lava con Betadine la zona en la que te vas a hacer el piercing, hazlo durante 3 días antes de hacer la perforación. La doctora Virginia Sánchez recomienda aplicar Betadine jabonoso en los tres días previos al piercing, para reducir el número de bacterias existentes en la zona a la hora de hacer el agujero.

Consejos para Prevenir Infecciones y Problemas de Cicatrización

La prevención de queloides y otro tipo de cicatrices no tiene sentido si no se toman las medidas adecuadas para curar la herida después de hacer el piercing. En unCOMO te damos los siguientes consejos para que puedas prevenir infecciones y problemas de cicatrización en la piel:

  1. Lávate las manos con agua y jabón antes de tocar el piercing.
  2. Humedece la zona para que las costras generadas se ablanden y las puedas quitar sin grandes problemas.
  3. Tras retirar las costras, vuelve a limpiar con agua y jabón neutro la zona de la perforación.
  4. Usa suero fisiológico y mueve el pendiente o la pieza del piercing para garantizar que tiene espacio en el agujero.
  5. Utiliza un bastoncillo o una gasa esterilizada para secar la piel. Evita hacerlo con toallas, las manos o algodón porque puede infectarse la herida.
  6. Si crees que se ha infectado, utiliza un desinfectante como el Betadine. En ningún caso apliques agua oxigenada o alcohol porque pueden ralentizar el proceso de cicatrización.
  7. Evita la ropa ajustada y quitarte el piercing. Si por cualquier motivo te ves obligado a hacerlo, pon otro de reserva para que el orificio no se cierre.
  8. No es aconsejable extender productos de maquillaje ni cremas sobre la zona del piercing.
  9. Evita bañarte en spas o piscinas porque el cloro afecta negativamente la cicatrización del piercing.
  10. Si tienes un piercing en los genitales o en la boca, no practiques sexo oral ni otro tipo de relaciones íntimas hasta que esté completamente curado.

¿Qué hacer si el piercing se infecta?

Te has perforado hace relativamente poco y te empieza a doler la zona. La tienes enrojecida, inflamada e incluso puede que segregue algún fluido. ¡Oh, no! Esto es más común de lo que nos gustaría y curarlo pasa por dedicarle tiempo y paciencia a la zona afectada. De no ser así, las consecuencias podrían ser catastróficas. ¿Sabías que por una infección severa de una perforación puede acabar teniendo que ser operado? Así es, si se producen quistes, queloides o problemas similares que no atajamos a tiempo, este puede ser nuestro destino.

Primeramente, hay que decir que es normal que una perforación esté enrojecida e inflamada los primeros días. A fin de cuentas, es una herida abierta y tu piel debe acostumbrarse a ese cuerpo extraño que has introducido. No te asustes si te ocurre la primera semana, seguramente no sea una infección sino la reacción defensiva de tu cuerpo. Si ya han pasado varias semanas o ya estaba curado y vuelve ese enrojecimiento, ahí sí debes empezar a preocuparte.

Lo más normal es que la piel se inflame, duela y segregue algún tipo de fluido como pus o linfa. La primera medida a tomar es asegurarnos de cumplir con las correctas medidas de higiene indicadas por el profesional que nos ha perforado.

Pasos para limpiar un piercing infectado

  1. Lava bien toda la zona y retira la pieza.
  2. Aplica suero o solución salina.
  3. Desinfecta tanto la piel como la joya como la zona infectada.
  4. Vuelve a colocar el piercing en su sitio.
  5. Pon unas gotas de aceite de árbol de té tanto en los orificios de la perforación como en el propio pendiente para asegurarnos de que la piel no sufre ni se reseca por el suero o el desinfectante.

Si con estas indicaciones no es suficiente y la zona sigue afectada, es momento de sacar la artillería pesada. Existen varias pomadas antibióticas que pueden ayudarnos tales como Iruxol Neo o Mupirocina. Nuestra recomendación es que te pongas un poco de pomada en los orificios así como en la joya unas tres veces al día. Sé constante, no vale con hacerlo dos días sí y el resto no. Además, si esto no fuera suficiente, puedes ponerte algo más de cantidad de la pomada por la noche y cubrir la zona con un algodón o un apósito. Haz que toda la zona infectada quede cubierta por el medicamento y protegida por el algodón.

Existen en el mercado unos discos de silicona llamado “no-pull piercing” que se colocan entre las bolitas de nuestra joya y la piel para evitar rozaduras. Muchos de los enrojecimientos e inflamaciones que sufrimos en nuestras perforaciones son causados por la irritación del roce entre la piel dolorida y la propia joya. Con estos discos de silicona, que son suaves y relativamente blandos, nos aseguramos de que las rozaduras sean mínimas.

Pomadas cicatrizantes

Las cremas o pomadas cicatrizantes, están hechas a partir de una fórmula especial que nos ayuda a regenerar los tejidos de nuestra piel. Cuando decidimos hacernos un piercing, sin importar el lugar donde lo hagamos, estamos haciéndonos una herida que queremos que perdure durante el tiempo. Una vez pasado este proceso de cicatrización, es cuando podemos cambiar la pieza por otra. Tenemos que tener en cuenta que es una herida, y no utilizar materiales y productos limpios pueden hacer que, aunque nuestra intención sea la correcta, pueda infectarse.

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Recuerda, lo más importante es que tengas en cuenta que una perforación es una herida y como tal necesita su tiempo y sus cuidados para poder cicatrizar correctamente. No corras y no uses material de baja calidad solo porque sea barato. Puede acabar saliéndote más caro de lo crees.

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