Al hacer referencia a la medicina antigua, es imposible no pensar en hechicería, brujería y remedios caseros más propios de matasanos ávidos de embolsarse unas monedas que de científicos reales. Y es que, hace siglos eran muchos los que afirmaban haber hallado todo tipo de remedios infalibles contra dolencias que sacudían duramente la civilización para meterse en su bolsa unas monedas de más.
Sin embargo, la historia también nos muestra que algunos remedios antiguos, basados en la observación y la experiencia, han demostrado tener una base científica real.
Tratamiento de las verrugas en bovinos | La Finca de Hoy
A continuación, exploraremos algunos remedios caseros que se han utilizado tradicionalmente para tratar las verrugas en vacas, así como su posible base científica.
El Propóleo: Un Antibiótico Natural para el Tratamiento de Verrugas
Desde la antigüedad se han mencionado las propiedades del propóleo en la curación de las heridas u otras lesiones externas del cuerpo humano. Seguramente los antiguos debieron descubrir estas propiedades cuando se dieron cuenta que los cadáveres encontrados en el interior de los enjambres permanecían sin pudrir al estar envueltos de una substancia pegajosa. Los antiguos egipcios empleaban el propóleo como uno de los ingredientes de la técnica del embalsamamiento. Los médicos griegos y romanos lo alababan por sus propiedades curativas.
Incluso se ha utilizado para el tratamiento de las infecciones animales, como la fiebre aftosa del ganado, la mastitis de las vacas o la bronconeumonía de vacas, caballos, cerdos, ovejas, gatos y perros.
Posteriormente, numerosos estudios realizados a partir de 1970 han demostrado que el propóleo constituye un remedio eficaz contra las bacterias y los hongos. Por sus propiedades fungicidas, bactericidas y bacteriostáticas, es capaz de eliminar los hongos o las bacterias o impedir que estas se desarrollen lo suficiente como para producir infecciones.
Las propiedades curativas de este producto se atribuyen principalmente a su contenido en flavonoides y a los ácidos caféico y p-cumérico. Por otra parte posee propiedades regenerativas de los tejidos afectados y propiedades analgésicas que resultan muy adecuadas para calmar el dolor.
Entre las principales aplicaciones podemos mencionar las siguientes:
Remedios con Propóleo de Uso Externo
Utilizado externamente, el propóleo puede servir para la curación de numerosas anomalías de la piel. Puede aprovecharse en la curación de heridas, cortes, arañazos, forúnculos, granos, quemaduras, verrugas, dermatitis, eccemas, acné, psoriasis, callos, etc.

(Aplicar sobre las lesiones algún producto preparado de venta en farmacias y tiendas de productos naturales. Usar de acuerdo a las condiciones del prospecto) (Utilizar propóleo bruto diluido en agua)
¿Cómo Conservar el Propóleo?
Aunque el propóleo sea un producto bastante estable, debe mantenerse en buenas condiciones para que conserve todas sus propiedades. Deberá conservarse en frascos de vidrio herméticos al amparo de la luz.
No debe exponerse a temperaturas superiores a los 10 o 12 ºC. Conservado adecuadamente el propóleo sin macerar en alcohol puede aguantar sin perder sus propiedades hasta un año. Cuando está disuelto en alcohol puede aguantar muchos más.
Los preparados liofilizados de propóleo (comprimidos o cápsulas), están destinados a durar mucho tiempo, aunque no se ha estudiado cuánto pueden aguantar o si sus propiedades son inferiores al propóleo en bruto, por pérdida de valores en el proceso de liofilización.
Contraindicaciones del Propóleo
El propóleo puede causar reacciones alérgicas en ciertas personas tanto usado externamente como internamente. Por ello se recomienda tomarlo al principio en pequeñas dosis y dejar de tomarla en caso de experimentar reacciones negativas.
La dosis habitual suele ser de tres gramos diarios, repartidos en tres tomas de un gramo cada uno. El propóleo debe masticarse lentamente. En caso de niños se debe reducir siempre la dosis a la mitad.
La ingestión de propóleo en cantidades elevadas o durante más tiempo de los normal resulta contraproducente, pudiendo causar vómitos, náuseas u otros problemas gastrointestinales.
Otros Remedios Caseros Tradicionales
Además del propóleo, existen otros remedios caseros que se han utilizado para tratar las verrugas en el ganado vacuno. Algunos de ellos incluyen:
- Savia de Asclepia (Algodoncillo): Los efectos de la savia común de la asclepia (conocida como algodoncillo) fueron descritos por el botánico Nicolas Culpeper en 1826. Este señaló que era un remedio infalible contra las verrugas. A pesar de que no aconsejamos impregnar la piel directamente con ella (pues produce severos picores) en 1997 se aisló su ingrediente activo.
- Resina de Pino: En Mazarete (Molina de Aragón / Guadalajara / Castilla-La Mancha), la resina se usaba para curar heridas y grietas de las manos. También se usaba para los diviesos que salían en el cuello.
Infecciones Virales en la Piel
Diversos virus pueden infectar la piel y las mucosas de los seres humanos, manifestándose en diferentes patologías, de acuerdo a la edad, género y estado inmunológico. Un grupo importante de éstos tiene capacidad de replicar en células epiteliales, originando cuadros clínicos en los cuales se evidencia la destrucción celular o bien la hiperplasia del tejido infectado.

Gran parte de estos virus persisten en células infectadas por años y tienen la capacidad de reactivarse y de manifestar nuevamente enfermedades cutáneas o mucosas. En algunos casos, ésta sólo se expresa de manera subclínica en una excreción del virus por secreciones que son fuente de infección.
Verrugas y el Virus del Papiloma Humano (HPV)
Las verrugas son la manifestación clínica más frecuente de observar, como resultado de la infección por el virus papiloma humano (HPV). Es una infección ampliamente distribuida en el mundo, que se presenta clínicamente desde la edad escolar. Un 10 a 22% de escolares tendrá verrugas alguna vez en su vida, si bien los estudios actuales con técnicas más sensibles muestran que el 100% de las personas están infectadas en la piel con HPV.
La morfología de las verrugas es variada pudiendo ser clasificadas en: verruga vulgar, verruga filiforme, verruga plana, verruga plantar y verruga genital.
- Verruga Vulgar: Se observa frecuentemente en dedos y manos, rodillas y codos, pero puede estar en cualquier zona del cuerpo. Presenta hiperqueratosis sin reacción inflamatoria perilesional. Generalmente son causadas por los HPV genotipos 2 y 4.
- Verruga Filiforme: Es una variante morfológica de la verruga vulgar. Se presenta con frecuencia en borde de párpados, nariz o labios y puede llegar a conformar un cuerno cutáneo.
- Verruga Plana: Se presenta en todas las edades, principalmente en cara, brazos, dorso de manos y cara anterior de piernas. Generalmente son originadas por los HPV tipos 3,10, 28 y 41.
- Verrugas plantares: Se originan frecuentemente en zonas de apoyo y son dolorosas a la presión directa y lateral, dado que habitualmente se trombosan los vasos sanguíneos dérmicos. Se originan generalmente por el HPV tipo 1.
Diagnóstico, Tratamiento y Prevención
El diagnóstico es eminentemente clínico, basado en la morfología de las lesiones y puede ser corroborado por un estudio histopatológico (HE). Para la detección del HPV en las lesiones, se pueden utilizar: técnicas inmunohistoquímicas para detectar antígenos virales en la biopsia; PCR, hibridación con sondas y captura híbrida detectan el genoma viral.
En la elección del tratamiento se deben considerar factores tales como la edad, la localización, estado inmunológico, etc. Las verrugas pueden involucionar espontáneamente en un 30% a los 6 meses y en un 65% a los 2 años (1). Además, la mayoría de los tratamientos tienen mejores resultados que un placebo, especialmente en niños, por lo que se recomienda remover la verruga, evitando cicatrices e inducir inmunidad local para evitar recurrencias.
No es posible evitar el contagio de los HPV cutáneos. No existe una vacuna que contenga estos genotipos. Es recomendable mantener las verrugas cubiertas con tela adhesiva para evitar su contacto, diseminación y cubrirlas de la LUV, por su efecto inmunodepresor en piel. En áreas pilosas, evitar el rasurado o depilación.