La piel no permanece igual durante todo el mes. Influenciada por los cambios hormonales del ciclo menstrual, puede pasar de estar luminosa y equilibrada a mostrar signos de grasa, acné, sensibilidad o sequedad en pocos días. Comprender cómo afecta el ciclo menstrual a la piel y qué cuidados específicos aplicar en cada fase es clave para mantenerla saludable y radiante todo el mes.
En esta guía, te explicamos cómo se comporta la piel en cada etapa del ciclo y qué ingredientes y productos son más eficaces para cuidarla según las necesidades de cada momento.
SKINCARE Y HORMONAS: ¿POR QUÉ CAMBIA MI PIEL DURANTE EL CICLO MENSTRUAL? 🌸 | Sophi By Nosotras
El Ciclo Menstrual y sus Efectos en la Piel
El ciclo menstrual, que suele durar entre 25 y 35 días, está regulado por hormonas como el estrógeno, la progesterona y la testosterona. Cambios en la producción de sebo, la sensibilidad cutánea, la hidratación natural o la regeneración celular están directamente relacionados con las variaciones hormonales.
Fase 1: Menstruación (Días 1-5)
Durante los primeros días del ciclo, cuando se produce el sangrado menstrual, los niveles hormonales (especialmente estrógeno y progesterona) caen drásticamente. Esta caída provoca una reducción en la producción natural de aceites en la piel, lo que puede traducirse en una sensación de tirantez y mayor sensibilidad. Además, el sistema inmunológico también puede estar ligeramente comprometido durante esta etapa, lo que puede traducirse en una piel más reactiva.
Fase 2: Pre-Ovulación (Días 6-13)
A medida que termina la menstruación, el cuerpo comienza a prepararse para la ovulación. Durante esta fase, los niveles de estrógeno aumentan progresivamente. La piel suele lucir más sana, uniforme y receptiva a tratamientos intensivos. Es el momento perfecto para aplicar activos que estimulen la renovación celular o que tengan efecto antioxidante. El objetivo del cuidado en esta fase es potenciar la regeneración y la luminosidad.
Fase 3: Ovulación (Día 14)
En torno al día 14 se produce la ovulación. Los niveles de estrógeno alcanzan su pico, al igual que la testosterona, lo que puede desencadenar un aumento en la producción de sebo. El aumento del flujo sanguíneo también puede dar a la piel un aspecto más jugoso y radiante, aunque a la vez más propensa a desequilibrios.
Fase 4: Post-Ovulación (Días 15-28)
Después de la ovulación, el cuerpo comienza a producir más progesterona para preparar el posible embarazo. La piel puede sentirse más gruesa, congestionada y menos receptiva a tratamientos intensivos. A menudo aparecen granitos internos o dolorosos, signos típicos del acné hormonal. El objetivo del cuidado es purificar sin agredir, reducir la inflamación y reforzar la hidratación ligera.
El cuidado de la piel durante el ciclo menstrual no tiene por qué ser complicado, pero sí debe ser estratégico. No se trata de cambiar todos los productos cada semana, sino de ajustar uno o dos pasos clave que marquen la diferencia.
Relación entre Hormonas y Piel: Más Allá del Ciclo Menstrual
La piel es mucho más que nuestra cubierta exterior; es un espejo de nuestra salud interna, especialmente de nuestro equilibrio hormonal. No nos quedemos sólo en los síntomas superficiales, sino que busquemos las causas que pueden estar relacionadas con nuestras hormonas.
El acné hormonal en mujeres adultas puede ser una clara señal de desequilibrio hormonal. Detrás de los episodios de acné también tenemos un desequilibrio en la microbiota cutánea latente. Durante momentos hormonalmente clave como la menstruación, el embarazo o la menopausia, los cambios en los niveles de estrógeno y progesterona pueden agravar esta situación.
La sensibilidad, el picor y el enrojecimiento nos hablan mucho sobre cómo están relacionadas nuestras hormonas y piel. Por eso, las mujeres que llevan tiempo sin ciclos (es decir, sin ovulación ni menstruación), suelen tener piel con tendencia a resecarse en verano con el calor o en invierno con las calefacciones.
Mantener un equilibrio tiroideo no sólo es importante para cuidar nuestro metabolismo, para sentirnos con energía y por supuesto para que nuestra calidad de vida sea óptima, también para mantener la piel saludable y resiliente.
La buena noticia es que tenemos muchas herramientas para equilibrarlos. Desde la alimentación, el estilo de vida, estrategias de autocuidado, que pueden ayudarnos a restaurar el equilibrio y recuperar nuestra piel.
Tipos de Acné y su Relación con las Hormonas
No podrá tratar su acné eficazmente hasta que lo haya identificado claramente. La fase de diagnóstico es esencial. Para ello, acuda a un profesional sanitario, que podrá explicarle su tipo de acné.
Acné No Inflamatorio
Es la primera fase del acné. En los poros de la piel hay un folículo pilosebáceo formado por un cabello, un músculo que hace crecer el vello y una glándula sebácea que produce sebo. Aquí también se encuentra nuestro microbioma cutáneo, es decir, todos los microorganismos que colonizan nuestra piel y garantizan su equilibrio fisiológico. Debido a múltiples causas, la piel con tendencia acneica producirá más sebo y de peor calidad (más espeso). Al mismo tiempo, la piel se engrosará. El resultado es un poro lleno de sebo con una parte oxidada en su abertura: es el famoso punto negro.
Acné Inflamatorio
En el caso del acné inflamatorio, pueden observarse distintos tipos de granos:
- Granos rojos, que se conocen con el término dermatológico «pápulas»
- Granos blancos purulentos, que son las «pústulas»
Cuando los granos rojos o blancos se hacen más profundos bajo la piel, se denominan quistes o nódulos. Son granos grandes, duros al tacto y muy dolorosos. A menudo dejan cicatrices. En general, los granos inflamatorios, ya sean rojos o blancos, suelen ser dolorosos, especialmente cuando son profundos.
El acné es una patología inflamatoria, en la que el conjunto de microorganismos (bacterias, levaduras, virus) presentes en la superficie de la piel, denominado microbioma cutáneo, está desequilibrado. Esto se debe a una disminución de la diversidad pero también de la cantidad de estos microorganismos, especialmente bacterias. Estas bacterias crecen en la glándula sebácea y causan inflamación.
Acné Quístico
El acné quístico es un quiste, lo que significa que se encuentra en profundidad bajo la piel. Tanto si hablamos de quistes como de nódulos, se trata de un tipo de acné denominado «grave»: los granos se localizan de hecho en las capas más profundas de la piel, y pueden incluso provocar un absceso. El acné quístico no debe tomarse a la ligera.
Acné Hormonal
El acné hormonal es un tipo de acné relacionado con las hormonas y su influencia en la piel, especialmente en las glándulas sebáceas. A lo largo de la vida, las hormonas de la mujer fluctúan: en la pubertad, al tomar anticonceptivos, durante los ciclos menstruales, el embarazo o la menopausia, en caso de trastorno tiroideo, etc. Una mujer con este tipo de acné tendrá granos principalmente en la parte inferior de rostro, en la zona de los maxilares inferiores.
Las hormonas implicadas son los andrógenos: cuando están alteradas (como durante el ciclo menstrual, por ejemplo) y/o cuando se producen en cantidades demasiado grandes, como en el caso del estrés crónico, la hormona del estrés, llamada cortisol, se secreta en exceso y provoca un aumento de la producción de sebo en la piel. Lo mismo ocurre con los alimentos: una de las hormonas esenciales para la digestión es la insulina. Si la dieta es demasiado rica en azúcar, por ejemplo, los picos de insulina aumentarán la secreción de andrógenos. Y como ya se ha mencionado, un exceso de andrógenos significa aún más sebo y, por tanto, aún más acné.
¿Cómo Reconocer el Acné Hormonal?
El tipo de acné hormonal puede manifestarse de forma diferente en función de la edad:
- En los adolescentes, el acné aparece sobre todo en la parte media del rostro (barbilla, nariz, frente) y de forma mixta (puntos negros, rojos y blancos, etc.)
- En la edad adulta, se concentra en la parte inferior de rostro (mentón, mandíbula, cuello) y en forma de granos rojos y quistes localizados a mayor profundidad bajo la piel.
¿Cómo se Trata el Acné Hormonal?
- Es esencial limpiar la piel todos los días, por la mañana y por la noche, e hidratarla a continuación con un producto de cuidado de la piel adecuado, idealmente multiacción. Elegir productos para pieles con tendencia acneica, disponibles en farmacias y parafarmacias.
- También puede hablar con su especialista de la salud sobre medicación adicional (cremas de peróxido de benzoilo, tretinoína o antibióticos), un anticonceptivo adecuado, etc.
Acné Adolescente
El acné adolescente es el de los adolescentes, debido a la pubertad: las hormonas se activan y estimulan las glándulas sebáceas de la piel.
Acné Adulto
Después de la pubertad, creemos que por fin hemos salido de ese periodo de acné, y entonces los granos de acné vuelven a aparecer en el rostro. Pues bien, años después, la causa es la misma: las hormonas. Están directamente relacionadas con el uso de anticonceptivos, los ciclos menstruales, el embarazo y la menopausia. De forma más indirecta, un entorno o estilo de vida que genere estrés agudo o crónico también puede alterar las hormonas, a través de un aumento de la famosa hormona del estrés, el cortisol, y favorecer así este tipo de acné adulto.
Acné Rosácea
A veces se confunden el acné y el acné rosácea. La rosácea se caracteriza por «ardores»: las mejillas se calientan y se enrojecen (es lo que se denomina rubor, es decir, una sensación de calor ligada a la sobrevascularización). Aunque se desconoce la causa que desencadena esta enfermedad de la piel, sí se sabe que hay factores que contribuyen a su aparición. Según explica esta especialista, el perfil del paciente medio es el de una mujer, mayor de 30 años que tiene la piel clara.
Cuidado de la Piel con Rosácea
Acérquese a su delicado cutis con sumo cuidado y sea especialmente suave al limpiarlo dos veces al día para eliminar la grasa y el sebo de la piel con rosácea. Utilice un limpiador que no se seque y aplíquelo con las yemas de los dedos para lavar y aclarar suavemente el rostro, evitando las toallitas o las esponjas faciales. No frote, restriegue, utilice jabón ni masajee la piel, y si actualmente se exfolia, deje de hacerlo inmediatamente. Después de aclarar bien el limpiador, dése suaves palmaditas en la cara con una toalla.
Después de la limpieza, asegúrese de hidratar. Si está tomando algún medicamento para la rosácea, aplíquelo en primer lugar, seguido de una crema hidratante adecuada para la rosácea. La hidratación es fundamental tanto si la rosácea hace que su piel sea seca como grasa. Ayuda a hidratar la piel, reteniendo la humedad y restaurando los lípidos esenciales, lo que puede reducir la irritación y aumentar el confort.
Proteja su piel del sol durante todo el año, ya que la exposición solar puede empeorar la rosácea en cualquier momento. Es uno de los desencadenantes más comunes de los brotes de rosácea en todos los tonos de piel. Para minimizar los brotes de rosácea inducidos por el sol, busque un protector solar que contenga minerales (óxido de zinc, dióxido de titanio), silicona y sin perfume. También es buena idea llevar un sombrero para el sol y unas gafas de sol elegantes para protegerse de los rayos UV.
Está permitido maquillar la piel propensa a la rosácea y, francamente, algunos días apetece descansar de la piel irritada y enrojecida. Un corrector de color amarillo puede ocultar la decoloración en pieles de tonos claros a oscuros, mientras que un corrector de color verde puede neutralizar el enrojecimiento. Recuerda que algunos maquillajes pueden irritar la piel sensible, elige bien los ingredientes y pruébalos siempre en el interior del brazo.
Irritación Cutánea: Causas y Tratamientos
La irritación cutánea puede surgir debido a diversos factores, afectando a personas de todas las edades y tipos de piel.
- Productos inadecuados: el uso de productos no adecuados para tu tipo de piel puede provocar irritación. Para evitar irritación es recomendable revisar en primer lugar los jabones que utilizas y comprobar que son respetuosos con la piel sensible.
- Exposición solar excesiva: la sobreexposición al sol, sin la protección adecuada, puede causar irritación en la piel, especialmente en áreas sensibles como la cara.
- Condiciones climáticas: cambios climáticos extremos, la humedad excesiva o la falta de ventilación pueden contribuir a la irritación de la piel.
- Alergias y sensibilidades: es posible que ciertos agentes presentes en los productos de cuidado que utilizas e incluso alimentos te den alergia.
Comprender estas causas es esencial para encontrar la mejor forma de prevenir y tratar la irritación en la piel.
Síntomas Comunes de la Irritación Cutánea
- Piel facial delicada y susceptible a la irritación.
- Irritación del pañal en bebés.
- Irritación por depilación.
- Irritación entre los glúteos.
- Irritación en la piel debajo de la barba en hombres.
Tratamiento de la Irritación Cutánea
Tratar la irritación en la piel requiere un enfoque cuidadoso y específico según la causa y la ubicación.
- Evitar irritantes: identificar y evitar los productos o sustancias que puedan estar causando la irritación es el primer paso.
- Hidratación: mantener la piel bien hidratada con productos aptos para tu tipo de piel es fundamental para su salud. Aplicar una crema calmante para piel sensible puede proporcionar alivio y favorecer la recuperación de la piel irritada.
- Uso de cremas específicas: en casos de irritación por depilación, rozaduras o irritación del pañal en bebés, el uso de cremas específicas para piel irritada puede ser efectivo.
- Consulta con un dermatólogo: si la irritación persiste o empeora, es recomendable consultar a un dermatólogo.
La Piel Durante la Menopausia
A muchas mujeres les ocurre lo mismo: atraviesan la menopausia -o los años previos- y, de repente, su piel empieza a comportarse de forma diferente. Manchas, enrojecimientos, picor, erupciones, sequedad, pérdida de elasticidad… Todos estos cambios son reales y tienen una explicación. Durante esta transición hormonal, tu cuerpo cambia desde adentro hacia afuera, y la piel -ese órgano que te envuelve y te protege- responde a su manera.
La piel es especialmente sensible a los cambios hormonales. Durante la menopausia, los niveles de estrógenos y progesterona caen progresivamente. Disminuye la producción de colágeno y elastina. Aumenta la reactividad cutánea. Durante la perimenopausia (el periodo de transición previo al cese de la menstruación) y la menopausia en sí, se descompensan muchos mecanismos biológicos. El tono cutáneo pierde uniformidad. Por eso, es normal que la piel se vea distinta.
Una de las manifestaciones más frecuentes -y a veces más desconcertantes- de la menopausia son las manchas rojas en la piel. Estas manchas pueden tener un impacto emocional importante. Ante todo, ten esto claro: no tienes que resignarte a ellas. La incomodidad, el picor o el malestar no son algo con lo que debas “aprender a vivir”.
El cortisol afecta directamente a la piel. Busca actividades que te calmen: yoga, respiración consciente, paseos al aire libre. Si hay lesiones persistentes o molestias que no mejoran, lo mejor es tener una cita con un dermatólogo.
No hay una única solución universal. Cada piel -y cada mujer- vive esta etapa de forma distinta. La menopausia es una transformación profunda, compleja y a veces incómoda. Pero también es una etapa de madurez, sabiduría y nuevo equilibrio.
No te compares con otras. No creas que es “una tontería”. No postergues esa consulta. Tu bienestar importa. Tu piel importa. Y tú mereces sentirte cómoda en ella.