La urticaria en la infancia es muy frecuente. Se estima que 1 de cada 5 niños tendrá un episodio de urticaria antes de la adolescencia. Aunque en ocasiones es muy llamativo y ocasiona gran preocupación a los padres en la mayoría de las ocasiones será el único episodio que va a tener el niño en su vida y no va a tener trascendencia.
La urticaria puede tener muchas formas clínicas. El término urticaria se refiere a un grupo de alteraciones de la piel que cursan con una erupción cutánea que consiste en ronchas o habones que generalmente se extienden por toda la superficie corporal, y se acompañan de intenso picor. El término urticaria proviene del latín urtica, que significa ‘ortiga’. Se acuñó este término porque las lesiones son idénticas a las que se producen en la piel tras el contacto con la ortiga.
La piel de los niños habla, y a veces lo hace con ronchas rojizas que asustan a primera vista. La urticaria infantil es una reacción frecuente, llamativa y muy molesta por su intenso picor, pero suele ser benigna y pasajera.
Conocer por qué surge, cómo calmarla y cuándo acudir al médico ayuda a manejarla con tranquilidad y a cuidar mejor de nuestros pequeños.
Urticaria en niños, ¿cómo se produce? ¿Tiene importancia?
¿Qué es la urticaria?
Una urticaria es una serie de bultitos o ronchas de color rojo o rosa que sobresalen ligeramente en la superficie de la piel. La urticaria suele ser inofensiva, pero a veces puede ser un signo de un problema grave.
La urticaria se produce por una liberación masiva de sustancias inflamatorias que van a ocasionar que unas células de nuestro organismo que habitualmente se encargan de funciones defensivas, los mastocitos, liberen Histamina. La Histamina cuando se libera en gran cantidad va a dar lugar a la aparición de los famosos habones o “ronchas” en la piel, que es la lesión característica de la urticaria. También es responsable del intenso picor que acompaña a estas lesiones.
La urticaria se caracteriza por habones muy pruriginosos, con palidez central, que blanquean con la presión. Pueden coalescer y cada lesión desaparece en unas 24 horas.
La urticaria consiste en la aparición de elevaciones cutánea eritematosas pruriginosas que blanquean a la presión. Esta erupción puede ser variable en su localización y puede persistir minutos, días o semanas.
La urticaria se caracteriza por la presentación de una hinchazón eritematosa, circunscrita, pruriginosa y edematosa del tejido de la dermis superior. El edema eritematoso del tejido cutáneo y subcutáneo más profundo se conoce como el angioedema.
La urticaria es más pruriginosa y el angioedema produce sobre todo sensación de quemazón dolorosa. La urticaria puede afectar a cualquier parte de la piel y el angioedema suele afectar más a cara (párpados y labios), genitales y manos y pies. A diferencia de otros edemas, no afecta a zonas declives y puede ser asimétrico.

¿Qué aspecto tiene la urticaria?
Cada caso de urticaria puede tener un aspecto diferente.
Las erupciones de la piel, también conocidas como "urticarias", son bultos rosas o rojos en la piel. A veces se describen como ronchas. La urticaria suele aparecer de repente y sin previo aviso.
Pueden ser bultos rojos pequeños y redondos o hinchazones más grandes de todas las formas. A veces, incluso tienen forma de anillo o de rosquilla, o tienen forma de diana (blanco).
Es común que los niños pequeños con urticaria también presenten hinchazón en las manos y los pies. Esto puede ser incómodo y puede hacer que el niño esté irascible y triste.
¿Cuánto dura la urticaria?
La urticaria aguda suele durar desde unas horas e incluso unos minutos hasta una o dos semanas entendiendo que en esos días los niños pueden tener pequeños brotes de nuevas lesiones y que irán desapareciendo poco a poco.
La mayoría de los niños, los brotes de urticaria desaparecen en 2 semanas. A veces, la urticaria puede seguir apareciendo durante semanas o meses.
En la urticaria crónica los síntomas duran más de seis semanas; si los episodios duran menos que los intervalos asintomáticos, la urticaria se considera recurrente.
Causas de la urticaria en niños
Las causas que pueden desencadenar la activación del mastocito y como consecuencia el episodio de urticaria son muchas. En ocasiones son los propios padres los que ven claramente la causa de la urticaria. Por ejemplo cuando 5 minutos después de haber tomado una fruta por primera vez, a su hijo se le llena la cara de habones rojos, se hinchan un poco los labios y la cara… Posiblemente, estamos ante un caso de urticaria por alergia a un alimento.
La urticaria es una reacción a muchos desencadenantes diferentes. Las infecciones menores por virus son una causa común de la urticaria en los niños pequeños. Muchas veces, el niño parece estar bien y no tiene ningún otro síntoma de enfermedad, o muy pocos, antes de que comiencen las erupciones de la piel.
En la infancia las causas más frecuentes de urticaria aguda son: LAS INFECCIONES (sobre todo los virus), algunos medicamentos (principalmente; antibióticos) y la alergia alimentaria (a leche de vaca, huevo, pescado, frutos secos, marisco, algunas frutas…).
En estudios de la urticaria infantil, los factores causales comunes que han sido identificados son la infección, la urticaria física, la alergia a alimentos, las reacciones adversas farmacológicas, la infestación por parásitos y la urticaria papulosa.
La causa más frecuente de urticaria aguda son las infecciones víricas, sobre todo de las vías respiratorias superiores. La urticaria desencadenada por infecciones en niños puede durar varios días y aparecer a la vez que la infección o días o semanas después; puede no haber fiebre.
La leche de vaca, los huevos y los frutos secos son los alimentos que con más frecuencia causan urticaria aguda.
Otras cosas que pueden provocar la urticaria son: los alimentos, los medicamentos, los aditivos de los alimentos y las vitaminas, como por ejemplo los colorantes, otros tipos de infecciones menores, tales como las infecciones dentales y, en algunos casos, incluso el ejercicio, la tensión, la luz solar, el hielo u otras cosas frías que toquen la piel, o en casos muy pocos comunes, otras enfermedades subyacentes.
Sin embargo, hasta en un tercio de los casos no se puede encontrar una causa específica a la urticaria.
Diagnóstico de la urticaria
Cuando el pediatra ve a vuestro hijo y diagnostica una urticaria, os va a realizar una serie de preguntas para intentar averiguar la causa y os dará un tratamiento con un antihistamínico para controlar el picor y para que la urticaria dure menos tiempo.
La urticaria se suele reconocer fácilmente cuando las ve un proveedor de atención médica. En la mayoría de los casos, no hay buenas pruebas para averiguar por qué un niño la tiene. Si los brotes se prolongan durante muchas semanas, se puede recomendar la realización de más pruebas en función de si el niño tiene algunos otros síntomas.
El diagnóstico de la urticaria suele ser clínico.
En contraste con lo sencillo que resulta el diagnóstico clínico el diagnóstico etiológico es a menudo difícil de establecer.
La historia clínica realizada por un médico experimentado puede ser la herramienta diagnóstica más valiosa, no contribuyendo al diagnóstico etiológico de la urticaria las pruebas extensas de despistaje. Sólo algunas pruebas específicas parecen tener valor.
Es importante descartar las formas inducibles, preguntando si los brotes se relacionan con el calor, el frío, el sol, la presión, la vibración, el agua o el ejercicio físico.
El diagnóstico de la urticaria puede suponer un reto en los niños, ya que se relaciona con numerosas afecciones y desencadenantes. Identificar las causas ayuda a prevenir futuros episodios.
Tratamiento de la urticaria en niños
En la mayoría de los casos, la urticaria infantil es leve y desaparece sola en el transcurso de unas horas o pocos días, sin necesidad de un tratamiento específico. Aun así, el picor puede resultar muy molesto para el niño, y en esos casos, el uso de antihistamínicos orales puede ser de gran ayuda para aliviar los síntomas, siempre bajo indicación médica.
Si hay un desencadenante conocido de las erupciones, se debe evitar. Como se ha mencionado más arriba, la mayoría de los casos de urticaria en niños no tienen un desencadenante claro que se pueda evitar.
Los antihistamínicos son el principal tratamiento para la urticaria. El proveedor de atención médica puede recomendar la cetirizina, la loratadina o la fexofenadina de venta libre durante el día, ya que no provocan somnolencia. Por la noche, puede recomendar difenhidramina de venta libre. Estos medicamentos son más eficaces si se toman con regularidad cada día para evitar que las erupciones vuelvan a aparecer.
Su médico puede recetar otros tratamientos para la urticaria que no respondan a los antihistamínicos.

En ocasiones puede ser necesaria una tanda corta de corticoides.
Además, es fundamental evitar que el niño se rasque, ya que esto puede irritar aún más la piel, aumentar la inflamación o incluso provocar pequeñas heridas. Mantener las uñas cortas, aplicar paños fríos y vestir con ropa holgada de algodón también puede ayudar a mejorar su confort.
¿Cuándo preocuparse por la urticaria?
En pocas ocasiones el episodio de urticaria puede ser peligroso. Cuando la urticaria forma parte de un cuadro de alergia grave (anafilaxia) suele asociar además de las lesiones en la piel otros síntomas que afectan a otros órganos como vómitos, diarrea, problemas respiratorios (pitos, ruido al respirar, dificultad para respirar) edema o hinchazón de lengua y labios, mareos…
Aunque la urticaria infantil suele ser benigna y pasajera, hay situaciones que requieren valoración médica inmediata. Se debe acudir siempre que las ronchas sean especialmente llamativas o extensas, o si aparece hinchazón en labios, lengua o párpados, ya que esto puede indicar una reacción alérgica más intensa.
Informe al médico de inmediato y acuda a la sala de emergencias más cercana si debido a la urticaria su hijo presenta hinchazón u hormigueo en la boca, la lengua o la garganta, problemas para respirar, problemas para tragar o vómitos. Estos síntomas requieren atención de emergencia.
También es fundamental buscar ayuda urgente si el niño presenta dificultad para respirar, sensación de ahogo o mareo. Además, se recomienda consultar si la urticaria no mejora tras el tratamiento o persiste más de lo habitual.
Los signos de alarma: dificultad para respirar o afectación de varios órganos a la vez además de la piel.
¿Se pueden prevenir las urticarias?
Los niños que han tenido urticaria en el pasado y conocen la causa la pueden prevenir evitando lo que la provocó.