Si hay un traje regional reconocido mundialmente como símbolo de España, es el traje de flamenca o de gitana. Normalmente son vestidos largos que, como mínimo, llegan hasta el tobillo y destacan por ser una prenda ceñida que se adapta al cuerpo de la mujer. Los trajes de flamenca son utilizados como indumentaria por las bailaoras de flamenco, siendo uno de los elementos más espectaculares del show, por cómo se mueve y resalta en el escenario.

Aunque es muy complicado descubrir el origen exacto del vestido de flamenca, ya que no hay nada escrito, se han encontrado diferentes teorías que se remontan al siglo XIX, donde se han encontrado las primeras manifestaciones de trajes regionales andaluces, con una versión rural acompañada de mantilla y adornos en el pelo, algo que se ha mantenido en la actualidad. Sus raíces se relacionan con Sevilla, ciudad que podemos situar como la cuna del flamenco. En 1847 muchas mujeres de etnia gitana acompañaron a sus maridos vistiendo este tipo de atuendo a la famosa Feria de Abril del ganado que se celebraba en la capital andaluza.
Las bailaoras de flamenco utilizan diferentes vestidos, en función del palo o el espectáculo concreto que se vaya a interpretar. Ver cómo se mueve un traje de flamenca en un espectáculo flamenco es una auténtica maravilla.
Orígenes e Historia del Vestido Canastero
Los vestidos canasteros tienen una historia fascinante que se remonta al siglo XIX, cuando las mujeres gitanas usaban estos trajes mientras vendían sus productos. En su origen, este tipo de traje, el canastero, era, y es, de los imprescindibles en toda romería que se precie. Desde 2005, los vestidos de gitana canasteros han ganado popularidad en las colecciones de moda flamenca.

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Características del Diseño Canastero
El vestido canastero se distingue por su corte recto y la ausencia de volantes en la parte superior, lo que proporciona una opción más cómoda y fresca. El vuelo es un solo volante que va acercándose al suelo, a medida que sus textiles fruncidos se van cosiendo al hilo del anterior. Sí, el vuelo es un solo volante que va acercándose al suelo, a medida que sus textiles fruncidos se van cosiendo al hilo del anterior.
La falda de vuelo versada en canastero no es la única opción de la firma. Dado que un solo volante de capa se le asemeja, aunque no lo iguale, es otro de los tipos de volantes que acaparan sus diseños, sobre el que también existe una variedad de combinaciones interesantes. O este otro en el que mezcla canastero y de capa, creando un capricho flamenco de los que giran cabezas al pasar en esos paseos, entre caseta y caseta.
Innovaciones en el Diseño
A priori el traje de flamenca canastero puede resultar ser un estilo con pocos cambios, pero ella demuestra que esto no es así. Mira éste, por ejemplo, en el que el vuelo consta de 5 piezas, en vez de las 6 habituales, igualando en tamaños tres de ellos en pequeño y dos en grande. De manera que utiliza las más reducidas para rematar el vuelo y situarlas, también, en el centro de las mayores. En un orden similar volantea las mangas de este traje de flamenca.
El talle también ha sufrido alguna que otra incorporación entre sus diseños, pues, aunque suele ser habitual el bajo, he podido ver otras propuestas, que se me antojan perfectas también para El Rocío. Otra novedad incorporada, poco vista en pasarela y que me ha gustado mucho, la subida de la cintura. Su propuesta se sale de los sus conocidos diseños, pues se basa en un traje de flamenca de dos piezas, en el que el vuelo se marca por tres volantes al hilo para un falda cuya cintura sube hasta la adecuada en vestidos de corte imperio. Se les suele llamar faldas de talle alto o de cintura alta.
El año pasado Carmen Acedo nos sorprendía alternando sus canasteros con propuestas setenteras y de volantes al hilo.

Carmen Acedo y su Legado Canastero
Los trajes de flamenca canasteros en Sevilla tienen dueña, pues casi tres décadas imaginando textiles fruncidos dan derecho a ello. Natural de Triana, su tesón y constancia ha llevado a su firma a situarse entre las más reconocidas de Sevilla, haciendo del traje de flamenca canastero su seña de identidad. Realiza un estilo canastero más bien clásico, pues sus trajes de flamenca no se sitúan ni entre los vuelos desmesurados, casi horizontales, ni tampoco es de los que recurren a volantes con cuerpo colocados más allá del lugar designado para ello, la falda.
Los trajes de flamenca canasteros de Carmen Acedo, que son los que nos competen aquí, no huelen a arena y sal, más bien desprenden aromas a tierra mojada, a arrozales y a agua dulce, pues no les mece la brisa marina sino los vientos suaves que acarrean las mareas del Guadalquivir. De esta manera, a Carmen Acedo sólo le ha quedado añadir su personalidad, su tremendamente coqueta manera de mirar a una flamenca, de aportarle esa elegancia tan femenina y sutil que tienen sus onditas al aire.
Caléndula, nombre de su colección, ha venido a ser este 2018 una reafirmación de la firma en su feudo canastero, del que, indudablemente, es dueña y señora, pues nadie como ella para imaginar en Sevilla con plumetis, gasas, algodones y linos, trajes de flamenca canasteros con ese sevillano aire que ella les da. Como siempre, dado que es una de las principales firmas de moda flamenca en la actualidad, el asistir a su desfile en We Love Flamenco es obligado si quieres saber por dónde pisan las tendencias flamencas cada temporada. Forma parte de esa selecta lista que introduce, inspira y guía la actualización de este traje regional sometido a moda.
Pues, su manera de dulcificar un estilismo, en principio dominado por su carácter práctico y cómodo, ya que es una indumentaria que se utiliza en romerías para caminar largas jornadas o realizar trayectos en charré, la sitúa en un lugar privilegiado entre los diseñadores de moda flamenca. ¡¡Qué bonito es ver cómo se mueven tus trajes de flamenca canasteros!!
La Influencia de Carmen Sevilla
Carmen de España o Carmen Sevilla o La Novia de España. Hasta tres maneras distintas de conocer a una misma mujer, María del Carmen García Galisteo, única e irrepetible que nos dejó hace poco más de un año. Y es que la propia Carmen Sevilla era fiel reflejo a esta dama a la que se dedicaban las palabras de esta melodía. La misma a la que escribiría Bizet y que inspira esta canción/crítica de la obra del músico, cuya letra comienza así: ‘Yo soy Carmen la de España, cigarrera de Sevilla, y los guapos de Triana hago andar de coronilla.
A lo largo del tema, se hace referencia a la inexistencia de esa mujer fatal que se dibuja en la novela Proper Mérimée, en la que se basa la obra de Bizet, cuando dice ‘Una Carmen de camelo que en na’ se parece a mí’. Y ensalza el carácter fuerte, recatado y religioso de la mujer con frases como ‘Tengo fuego en las pestañas’… ‘De los pinreles a la peineta yo le zumbaba la pandereta’.
Carmen Acedo ha tomado esa descripción, la de Carmen Sevilla cantando a la Carmen De España, para crear sus ‘Cármenes’ auténticas, de rompe y rasga, pero respetuosas y coherentes. Ésas cuya predilección por el canastero es notable y la devoción por la estampación del lunar lenteja, del color que sea, en sus diseños se hace necesaria.
En esa línea de los verdes, pero acentuándolos como tono tierra, de nuevo el canastero se complica en el renta del vuelo. Y del verde al azul, pero con intensidad edulcorada y muy de primavera. De azul pavo con moteado lenteja en rojo, el contraste tonal se apodera de esta silueta flamenca con sabor a la década de los 90, en la que la multitud de volantes pequeños se agrupaban desde caderas. Aquí, el talle se alarga hasta rodillas. Y desde ahí, si disponen los volantitos, tanto al hilo, como en pañuelo.
Aventurándose con el lunar lenteja en blanco, salpicado en el textil de forma simétrica exacta, cada volante independiente se conforma en canastero, se realza y se va agregando en aumento para conseguir esa silueta A desde caderas en flamenca. Tras él, rojos. Con un talle tano bajo como el que ya vimos, pero que permita el movimiento de rodillas. Y en liso, para elevar la elegancia de la propuesta, que integra encaje de bolillos en distintas versiones para cada volante, pero al tono. Con este, tienes ante ti uno de los vuelos favoritos de la firma.
En resumen, el vestido canastero de lunares es un símbolo de la moda flamenca, con una rica historia y una evolución constante en diseño y estilo. Diseñadoras como Carmen Acedo han sabido mantener la esencia de este traje, aportando su propia visión y adaptándolo a las tendencias actuales.