Dermatitis Facial Idiopática Felina: Causas y Tratamiento

La dermatitis facial idiopática felina es un trastorno dermatológico facial poco común o raro y de etiología desconocida. Debido a estas características, donde el animal presenta un aspecto de suciedad y desaliño, se denomina esta entidad como enfermedad de la cara sucia o dirty face. La enfermedad de la cara sucia o dirty face, como también se conoce a este proceso, fue descrita en sus inicios como una seborrea oleosa.

Etiología y Características

Los gatos Persas e Himalayos están predispuestos y los gatos afectados presentan lesiones cutáneas similares a las que se observan en la dermatitis atópica, junto con otitis externa y dermatitis progresiva idiopática localizada en la cara. Las lesiones cutáneas se localizan principalmente en la cara y se caracterizan por un exudado ceroso, marrón negruzco, irregular, adherido al pelo, especialmente en mentón, zona periocular y peri labial. En algunos individuos están descritas además de las lesiones típicas de los procesos de hipersensibilidad o alergia, como las otitis eritematosas y ceruminosas.

En algunos casos se presentan con signos similares al síndrome atópico felino (SAF) o hipersensibilidad, dónde la enfermedad facial puede reflejar un patrón de reacción cutánea que podría corresponder con el fenotipo de “cabeza/cuello” del SAF. Por lo tanto, se pueden justificar los ensayos dietéticos (dietas de eliminación o proteína novel), el control de pulgas y la ASIT (Inmunoterapia Antígeno Específica). El prurito se describe, como mínimo al principio, pero se agrava en algunos casos, sobre todo porque es típico encontrar sobrecrecimientos de bacterias y levaduras (Malassezia pachidermatis), complicando el caso y aumentando el picor.

Aún no se ha desarrollado un protocolo terapéutico efectivo, pero el manejo farmacológico, generalmente, se basa en una combinación de productos tópicos que contengan mupirocina, glucocorticoides o ácido fusídico junto con antibióticos orales, o glucocorticoides en dosis altas o ciclosporina, e incluso agentes antivirales como el interferón. Se ha investigado en los últimos años el uso de tacrolimus tópico para esta afección, siendo en ocasiones una buena opción como monoterapia o terapia multimodal, con buenos resultados.

Signos Clínicos

La dermatitis facial idiopática felina se caracteriza por la aparición de lesiones en la piel alrededor de los ojos, la nariz y los labios, que pueden ser rojas, escamosas y a veces dolorosas. Las lesiones pueden progresar y formar costras o úlceras, lo que puede llevar a la pérdida de pelo, infecciones secundarias y cicatrices. Se han descrito gatos jóvenes Persas e Himalayos, sin una predisposición de sexo.

Los gatos afectados tienen la cara sucia, con un exudado negro adherido a la piel y en las porciones distales del pelo. La superficie de la piel estará inflamada y la gravedad irá en aumento con el tiempo, así como el prurito o las infecciones secundarias. La mayoría de los gatos, también tendrán acumulaciones de material ceruminoso de color negro en los oídos, complicando el cuadro, ya que puede generar molestias a nivel ótico, con rascado en la zona de sienes y periauricular. Se suele producir una infección bacteriana secundaria o por levaduras (Malassezia pachidermatis), lo que provocará también un aumento en el prurito y el rascado, empeorando considerablemente las lesiones iniciales. Se puede complicar el cuadro, con el desarrollo de otitis ceruminosas o por levaduras (Malassezia pachidermatis), por lo que el manejo terapéutico debe incluir el control de las posibles otitis secundarias.

Las lesiones cutáneas suelen estar confinadas a la cabeza, especialmente las regiones periocular, perioral y del mentón y el cuello, y no son causadas por el gato, excepto en los casos dónde además exista prurito, y se observará un agravamiento de las mismas por el rascado. Rara vez, se observarán estas lesiones en otras localizaciones o los pliegues de la piel del resto del cuerpo.

Diagnóstico

Aunque la biopsia es una de las pruebas importantes, se debe recordar que el diagnóstico es por exclusión, tras hacer una buena anamnesis, exploración clínica y toma de muestras en el marco de los posibles diagnósticos diferenciales. Los hallazgos histopatológicos incluyen ortoqueratosis, hiperqueratosis, formación de costras. Se observará una hiperplasia de la epidermis y de la zona perivascular superficial con presencia de células mixtas (dermatitis de la interfase). Puede haber una cantidad importante de eosinófilos, neutrófilos y mastocitos, y observarse además incontinencia pigmentaria. Ocasionalmente en algunas muestras, pueden presentar microabscesos epidérmicos con contenido de eosinófilos y neutrófilos.

Tratamiento

Se debe tratar cualquier infección secundaria bacteriana y/o por hongos con antibióticos sistémicos o antifúngicos (previo cultivo), que a menudo disminuyen el prurito y mejoran el aspecto clínico del gato. Algunos de los tratamientos utilizados para tratar esta enfermedad son los glucocorticoides sistémicos como la prednisolona (2,2 mg/kg, oral cada 24 horas), la ciclosporina (6-7 mg/kg/día oral cada 24 horas), antihistamínicos, ácidos grasos esenciales, suplementos nutricionales (vitamina E y zinc), cambio de dieta y terapia con luz UV. Se han observado recidivas cuando se para la administración de los fármacos.

Es importante tener en cuenta que la dermatitis facial idiopática es una enfermedad crónica y puede requerir tratamiento a largo plazo. También se deben evitar los irritantes ambientales y mantener una buena higiene facial con el uso de productos tópicos antiseborreicos, especialmente las toallitas, que pueden mejorar la apariencia del gato, pero tendrá que ser utilizado de forma continuada, ya que se trata de una enfermedad crónica.

La evolución del cuadro clínico dependerá del manejo de las lesiones, infecciones y los síntomas, intentando hacer terapias combinadas o multimodales, evitando el uso crónico de terapias inmunosupresoras, por los riesgos que éstas comportan, y sobre todo identificar si existen enfermedades alérgicas o hipersensibilidad como posible etiología de esta dermatitis.

El tratamiento de la dermatitis facial idiopática del gato Persa puede ser difícil, ya que la causa exacta de la enfermedad no se comprende completamente y puede ser multifactorial.

Caso Clínico

Se presenta en consulta un gato macho castrado de 5 años de edad, de raza Persa. La tutora acudió solicitando una segunda opinión por unas lesiones alrededor de los ojos y los labios, con abundantes costras marrones y comentó que le había ocurrido varias veces. Se le habían aplicado de manera regular pipetas antiparasitarias externas a base de fluralaner (Bravecto® 250 mg, MSD, Merck, Madrid), pero no le solían dar nada para los parásitos internos. No salía de casa (indoor) y convivía con dos gatos más, pero ni ellos ni los propietarios presentaban problemas de dermatológicos. Había sido testado en dos ocasiones, mediante un test de tipo ELISA para Inmunodeficiencia y Leucemia felina, siendo el resultado negativo en ambos. Era revacunado anualmente con la vacuna pentavalente felina (RCPCH FelV®, Merial, Sanofi Pharma, Barcelona). La dueña comentó que lo veía acicalarse más y rascarse la zona de la barbilla, y en la escala visual analógica para el prurito lo situaba en 5 sobre 10 (pVAS). Siempre había vivido en el mismo lugar (zona libre de Leishmania) y era alimentado con comida húmeda principalmente y algo de comida seca para gatos adultos esterilizados de alta gama. Se le realizó en otra clínica serología para clamidias, calicivirus y herpesvirus felino, siendo negativo para todas las enfermedades. Se le administraron varios tratamientos antibióticos como padrofloxacino, amoxicilina-ácido clavulánico, doxiciclina, cefovecina inyectada (varias veces), prednisona, oclacitinib y antihistamínicos, a los cuales no respondió o respondió parcialmente. Se había hecho una analítica general unos meses antes y todos los parámetros estaban en rango, incluido la hormona tiroidea T4t.

En la inspección física general no se observaron alteraciones y las constantes estaban en el rango normal. En la exploración dermatológica se observaron desechos queratosebáceos marrones, eritema y exudado seroso en la zona de la barbilla. En las áreas perioculares y cantos mediales de ambos ojos se observaron erosiones, eritema y alopecias. Según este cuadro clínico se concluyó que presentaba un patrón queratoseborreico asociado a prurito y lesiones por rascado.

En el listado de posibles causas o diagnósticos diferenciales se incluyeron dermatofitosis, demodicosis, dermatitis facial del gato Persa-Himalayo, hipersensibilidad a la picadura de insecto (DAPIF), pioderma mucocutánea, sobrecrecimiento de levaduras (secundario), reacción adversa a alimentos (RAA/DAAF)/síndrome atópico felino (SAF/DAF), pénfigo foliáceo, lupus cutáneo, reacción medicamentosa, carcinoma de células escamosas (CCE), y se dejó fuera la leishmaniosis, por no vivir o haber estado en zonas endémicas.

Las pruebas laboratoriales y ensayos terapéuticos se justificaron en base a los signos clínicos y la anamnesis. Se expuso al paciente a la lámpara de Wood, se realizó un examen tricoscópico del pelo (tricograma), raspado (superficial con la finalidad de descartar Notoedres cati y Demodex gatoi y profundo para descartar Demodex cati). Se realizó una citología mediante hisopado en las zonas de pliegues, así como con cinta de acetato en zonas más amplias.

Estaría justificado el cultivo fúngico mediante DTM para descartar los dermatofitos. La realización de una dieta de eliminación se debe hacer para descartar una posible RAA y/o confirmar un SAF. La realización de la biopsia sirve para descartar procesos neoplásicos como el CCE o de enfermedades autoinmunes como el pénfigo o el lupus. También se pueden valorar infecciones bacterianas o fúngicas a nivel profundo según los patrones histológicos observados. En los casos de animales de zonas endémicas, se debería realizar una serología de Leishmania tipo I.F.I. (Inmunofluorescencia Indirecta) y proteinograma.

Con la exposición de las lesiones a la Lámpara de Wood, no se obtuvo fluorescencia y en el tricograma no se observaron macroconidios ni esporas en la médula ni la corteza de los pelos. Las raíces de los pelos se encontraban en fases de anagen y telogen principalmente, indicando un desarrollo normal del ciclo folicular.

En el raspado superficial y profundo no se observaron ácaros de sarna. En la citología mediante hisopado se pudieron ver abundantes grupos de neutrófilos degenerados y en la citología utilizando la cinta de acetato se pudieron aislar bacterias cocoides extracelulares (no había figuras de fagocitosis) y con efecto de quimiotaxis sobre la superficie de los queratinocitos. Se pudo ver alguna levadura compatible con Malassezia pachidermatis. Se observaron abundantes corneocitos y queratinocitos.

No se realizó el cultivo fúngico por no encontrar indicios en el tricograma ni en la lámpara de Wood (aunque ésta sólo evidencia fluorescencia ante la presencia de Microsporum canis) ni tampoco existir contagio en los propietarios ni los otros dos gatos. Tampoco se hizo la serología de Leishmania; esta última por no vivir zona endémica. Se llevó a cabo el ensayo terapéutico con glucocorticoides, en este caso con prednisolona oral a dosis de 0.5 mg/kg/24 horas (Estilsona® 7 mg/ml, Sonphar, S.L., Barcelona) durante 15 días, con un resultado parcialmente positivo, sobre todo en la zona de lesiones perilabiales y de la barbilla, las perioculares respondieron un 50 %. Se procedió a realizar el ensayo dietético con alimento seco comercial hidrolizado (Z/d feline®, Hill´s, Madrid) durante ocho semanas estrictas. Durante las últimas dos semanas, antes de provocar, no se administró ningún tratamiento para el prurito. A la octava semana se procedió a realizar la provocación, dónde se ofrecieron diferentes proteínas individualmente, cocinadas y sin condimentar, y no se observaron reacciones positivas.

Siendo el diagnóstico de la alergia ambiental por exclusión de otras causas y síntomas compatibles, pero en este caso se consideró necesario realizar algún tipo de prueba para poder distinguir una dermatitis facialidiopática de un verdadero SAF, se le ofrecieron diferentes opciones y la tutora prefirió hacer solamente un screening (detección de IgE sanguíneas), descartando hacer una intradermorrea...

Tabla 1: Criterios de Favrot

CriterioDescripción
Edad de InicioNormalmente entre 1-3 años
PruritoPresente y persistente
LesionesDistribución característica (facial, interdigital, etc.)
AntecedentesHistoria de alergias en la familia
Respuesta a GlucocorticoidesRespuesta variable

¿Es posible que los gatos tengan dermatitis?

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