Equinácea para el acné: ¿Qué dice la ciencia?

Bajo la denominación de equináceas, se encuentran plantas muy utilizadas en fitoterapia para afecciones respiratorias. Pertenecen al género Echinacea de la familia Compuestas o Asteraceas. El nombre genérico proviene de la palabra griega "echinos" que significa erizo o erizo de mar, en referencia al aspecto espinoso del cono central de la mayoría de las flores del género, una vez que se han desarrollado las semillas.

Todas las especies son originarias de la zona este y centro de América del Norte (estados americanos de Michigan, Iowa, Illinois, Ohio, Missouri, Virginia, Oklahoma, Louisiana y Georgia), en praderas húmedas y bosques abiertos. Las equináceas son plantas herbáceas, perennes, de porte elevado (60 a 120 cm), con tallos rígidos, en parte subterráneos (rizomas), algo ramificados en su parte superior. Las hojas son alternas, ovadas a lanceoladas, con los márgenes dentados gruesos e irregulares, de color verde oscuro, cubiertas de pelos gruesos, de mayor tamaño en la base del tallo (15 × 10 cm), y más estrechas en la parte superior.

Las flores se disponen en capítulos de tamaño apreciable (aproximadamente 10 a 15 cm de diámetro), con flores liguladas largas de colores rosado a púrpura, aunque en algunas especies son de color casi blanco, y la parte central ocupada por flores tubulares de color rosa anaranjado. En inglés reciben el nombre de "coneflower" haciendo alusión a la presencia de un receptáculo en forma de cono en la base del capítulo floral o también como "black sampson". Los frutos son aquenios. Florecen entre junio y agosto y son fácilmente cultivables.

Con fines medicinales se cultivan en Estados Unidos, Canadá, y en el continente europeo, principalmente en Alemania. Aunque en ocasiones se han llegado a describir más de 20 especies diferentes, especialistas botánicos han agrupado las que presentan variaciones menores, aceptando como válida la revisión realizada en 1968 por McGregor, en la cual se reconocen 9 especies: Echinacea purpurea (L.) Moench.; E. angustifolia DC.; E. pallida (Nutt.) Nutt.; E. atrorubens (Nutt.) Nutt.; E. laevigata (F. E. Boynton & Beadle ex C. L. Boynton & Beadle) S. F. Blake; E. paradoxa (J. B. S. Norton) Britt., de color amarillo; E. sanguinea Nutt., la más meridional; E. speciosa Paxton, considerada por algunos autores como sinonimia de E. purpurea; y E. tennesseensis (Beadle) Small.

En una revisión posterior se llegó incluso a reducir a 4 especies, considerando E. angustiolia como variedad de E. pallida (E. pallida var. En fitoterapia se utilizan principalmente las tres primeras: raíces y jugo obtenido de la parte aérea en fresco de E. purpurea y los órganos subterráneos de E. angustifolia y E. La Real Farmacopea Española incluye tres monografías correspondientes a la parte aérea de E. purpurea y a las raíces de E. purpurea y E.

La composición química es muy variable dependiendo no solo de la especie y sus posibles quimiotipos, sino también de las condiciones de cultivo y procesado, de la parte de la planta empleada (droga) e incluso del procedimiento de extracción. Más aún, diversos estudios relacionan la composición química y por tanto la eficacia de los preparados con la presencia en las plantas de origen, y por tanto en los fitopreparados, de diferentes colonias de microorganismos endófitos o procedentes de la rizosfera.

Entre sus componentes principales, relacionados con sus actividades terapéuticas figuran ácidos fenólicos y derivados, aceite esencial, poliacetilenos, alcamidas, y polisacáridos. Las raíces de las equináceas contienen ácidos fenólicos libres y esterificados, principalmente ácido caféico y sus derivados, como ácido clorogénico e isoclorogénico, cinarina en E. angustifolia, ácido caftárico (monocafeato del ácido tártarico) o ácido achicórico o chicórico (dicafeato del ácido tartárico) sobre todo en E. purpurea, o equinacósido (éster osídico del ácido cafeico) en E. angustifolia y E.

El aceite esencial, más abundante en las raíces, presenta una composición muy variable entre las diferentes especies e incluso entre poblaciones de la misma especie. Entre los componentes mayoritarios figuran monoterpenos (alfa-pineno, beta-pineno, borneol, alfa-felandreno, beta mirceno), diferentes sesquiterpenos (germacreno D, cariofileno y su óxido, alfa cadinol), y naftaleno.

Se han identificado además compuestos lipófilos como ácidos grasos de cadena larga, poliacetilenos y alcamidas muy insaturadas (isobutilamidas de ácidos poliénicos), más abundantes en las partes áreas y ausentes en E. pallida. Estos compuestos son fácilmente oxidables, por lo que disminuye su concentración durante el almacenamiento prolongado.

En los últimos años se ha observado un fuerte incremento en las ventas de esta planta, siendo la octava mas vendida en EE UU (60,1 millones de dólares en ventas minoristas) y, aunque no aprobada por la Food and Drug Administration, se emplea en el tratamiento de infecciones del aparato respiratorio de origen bacteriano, como estimulante del sistema inmune, como adyuvante en el tratamiento de candidiasis crónica en mujeres, y para favorecer la cicatrización.

La experimentación ha permitido comprobar su actividad antimicrobiana, antiviral, antiinflamatoria, inmunomoduladora y antioxidante. Como ya se ha comentado, se atribuye su actividad a la presencia de ácidos fenólicos, alcamidas, aceite esencial y polisacáridos, principalmente.

Echinacea purpurea

Efectos de la Equinácea en el sistema inmune

Las primeras referencias sobre sus efectos potenciadores del sistema inmune se publicaron a principios del s. XX, cuando se observó un incremento en la fagocitosis de la bacteria de la tuberculosis. Estos efectos se atribuyen principalmente a los derivados del ácido cafeico, polisacáridos y glucoproteínas, aunque su biodisponibilidad aún se cuestiona en la actualidad. Efectivamente, la actividad inmunoestimulante se debe por una parte a la activación de la fagocitosis, además de a la estimulación de fibroblastos y mejora de la actividad respiratoria.

Se ha comprobado que la administración del zumo fresco obtenido a partir de E. purpurea normaliza significativamente la proliferación de esplenocitos y la actividad de la células NK en ratones sometidos a estrés por inmovilización, proceso que afecta negativamente al sistema inmune de los animales. Los preparados de equinácea inhiben la liberación de diferentes mediadores de la inflamación como las citocinas IL-4, IL-6, IL-8 y TNFalfa, entre otros.

En un estudio en el que se emplearon células epiteliales de amígdala humanas, encargadas del reconocimiento de los componentes de la pared de los microorganismos y por tanto, primera línea de defensa del organismo frente a las infecciones del tracto respiratorio superior, se confirmó que los extractos acuosos y etanólicos de flores de E. purpurea eran capaces de actuar sobre la liberación de IL-8, péptidos como defensina beta 2 (hBD-2) implicados en la inmunidad innata y factores quimiotácticos como el péptido activador de neutrófilos epiteliales ENA-78 y la proteína quimiotáctica de granulocitos 2 (GCP-2).

También se ha comprobado la eficacia antiinflamatoria y analgésica del aceite esencial de las raíces de E. purpurea utilizando modelos animales in vivo (inflamación inducida por carragenina y dolor visceral provocado por ácido acético, en ratón). También se ha observado que la raíz de E. purpurea reduce el edema inducido por carragenina en ratón de forma similar a la indometacina.

En estudios recientes se ha comprobado cómo las equináceas no ejercen solo un efecto sobre el ataque viral sino que también pueden prevenir las infecciones causadas por bacterias oportunistas (neumonía), principales responsables de la mortalidad atribuida a las epidemias víricas. La adhesión de estas bacterias a las células epiteliales del árbol respiratorio se ve favorecida por el propio ataque viral, por ejemplo el virus de la gripe incrementa la expresión de moléculas intracelulares de adhesión (ICAM-1) y de receptores específicos para el factor activador de plaquetas (PAFr), además de alterar la barrera de protección natural de los epitelios de vías respiratorias mediante la iniciación de un proceso inflamatorio.

Pues bien, en un ensayo in vitro con células bronquiales (BEAS-2B) se comprobó como un preparado comercial normalizado, correspondiente a un extracto etanólico de partes aéreas frescas y raíces de E. purpurea fue capaz de disminuir la sobreexpresión de ICAM-1 inducida por el virus y por tanto la adhesión celular de Haemophillus influenzae o el acoplamiento de rinovirus. Se observó igualmente una disminución en la expresión del PAFr y fibronectina, disminuyendo la adhesión de Stafiloccocus aureus, si bien los efectos fueron de menor magnitud que en el caso anterior.

Ensayos clínicos y resultados

Respecto a los ensayos clínicos, se han publicado diversas revisiones y meta-análisis con resultados no muy concluyentes. Así, en un meta-análisis publicado en el año 2015, que incluyó 6 ensayos clínicos de elevada calidad metodológica para un total de 2548 pacientes, ya se confirmó la eficacia de las equináceas para evitar recurrencias de infecciones y complicaciones, como neumonías, bronquitis, sinusitis, otitis y amigdalitis. Se estimó una significativa reducción del 50% en el riesgo general de desarrollar complicaciones tras el tratamiento con diferentes preparados de equinácea, siendo mas relevante en el caso de neumonías producidas por H.

En una revisión sistemática y metanálisis publicado también en 2015 sobre especies medicinales empleadas en el tratamiento de la tos, como uno de los síntomas del catarro e infecciones del tracto respiratorio superior, se revisaron las publicaciones recogidas en las principales bases de datos referentes a ensayos clínicos aleatorizados y controlados, tanto en niños como en adultos, en principio por tanto, ensayos de elevada calidad. De los 887 artículos encontrados en un primer momento, se fueron excluyendo por causas diversas bastantes de los mismos, quedando 34 para la revisión y 16 incluidos en el meta-análisis.

De los 34, ocho se refieren a preparados líquidos y sólidos de equinácea. El total de pacientes en los 8 ensayos fue de 1130, en uno participaron niños de entre 7 y 12 años y en los siete restantes, adultos. Los resultados fueron dudosos. Solo en uno de los estudios se observó una mejoría significativa de la tos nocturna, pero algunos pacientes notificaron una mejoría en otros síntomas y en dos ensayos se comprobó una disminución de la duración de los síntomas generales del resfriado. En dos estudios se observó una evidencia limitada de los beneficios de esta planta medicinal respecto a los controles.

Por último, en el año 2017 se ha publicado otro metanálisis para valorar la eficacia y seguridad de diferentes preparados fitoterápicos utilizados en el tratamiento de infecciones del tracto respiratorio superior en niños. Se incluyeron 11 ensayos clínicos aleatorizados y controlados de los cuales 4 correspondían a equinácea. Los resultados no fueron suficientemente consistentes para proporcionar evidencia clínica para la administración de la planta.

Set de hierbas medicinales de equinácea

Equinácea y el cuidado de la piel

Son varias las investigaciones que ponen de manifiesto las propiedades beneficiosas sobre la piel. Por otra parte, las alquilamidas (isobutilamidas de los ácidos dodeca-2E,4E,8Z,10Z-tetranoico y dodeca-2E,4E-dienoico), al activar receptores de cannabinoides CB-2,...

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) indica la utilización de raíz de E. purpurea, únicamente en base a su uso tradicional, en el tratamiento de los síntomas del resfriado común y para manchas o granos debidos a acné leve. Sin embargo, la parte aérea florida de esta especie está indicada, en uso bien establecido, para la prevención a corto plazo y el tratamiento del resfriado común, y en uso tradicional, en heridas superficiales pequeñas.

En uso externo el zumo fresco de la planta o la tintura aplicada sobre los problemas de la piel ayuda a la curación de los mismos, favoreciendo su cicatrización y evitando que se infecten. Entre las principales aplicaciones tenemos:

  • Heridas, cortes, úlceras, forúnculos, quemaduras, etc.
  • Acné: Reduce los síntomas del acné en cualquiera de sus manifestaciones (espinillas, barros, o granos), y previene su infección. (Mojar la zona afectada con el líquido de la planta fresca. Diluir unas gotas de tintura en agua y aplicar con una gasa sobre la zona afectada)
  • Eccema: La aplicación del tratamiento anterior sobre el eccema ayuda a su curación.

Las primeras referencias del uso de la equinácea datan del año 1737 cuando John Clayton -botánico americano-, incluyó su descripción y virtudes medicinales en su libro "Catalogue of Plants Fruit and Trees Native of Virginia". Más tarde, otros expertos de la botánica la señalaron como una ayuda natural en la medicina popular.

Igualmente, no sería hasta el inicio de los años cincuenta cuando sus propiedades comenzaron a ganar notoriedad. Pues, en uno de sus frecuentes viajes, Alfred Vogel -pionero suizo de la salud natural- entabló una cercana amistad con Black Elk, "Alce Negro", jefe de la tribu de los indios Oglala Lakota, quien le mostró los usos de esta planta como remedio natural para aliviar el dolor de garganta y muelas, combatir infecciones, curar mordeduras de serpientes y sanar heridas de flecha.

¿Cómo tomar equinácea?

La equinácea es una planta herbácea de la familia Asteraceae y sus flores son de tonos rosáceos o púrpuras. Distintos estudios científicos señalan que la equinácea contribuye a mejorar nuestro sistema inmunológico. Tanto es así, que la ESCOP (European Scientific Cooperative On Phytotherapy) y la EMA (Agencia Europea del Medicamento) recomiendan su uso como coadyuvante en el tratamiento y la prevención del resfriado común.

Una alternativa a tomar equinácea en cápsulas es disfrutar de ella en forma de infusión. Y si tienes dudas en cuanto a cómo se prepara, no te preocupes, es muy fácil y sencillo. Sólo tienes que verter agua hirviendo sobre la bolsita, dejarla infusionar durante 5-8 minutos y..

Para estimular el sistema inmune, a través de la equinácea, los expertos recomiendan tomar 2.400 mg/día para conseguir un efecto preventivo del sistema inmune, y una dosis mayor, de 4.000 mg/día para tratar resfriados o afecciones respiratorias. Esta mejora del sistema inmune se debe a la estimulación en la producción de tres tipos de células claves en la respuesta inmune: los fagocitos, los macrófagos y las citocinas.

Del mismo modo, se ha descubierto que la equinácea mejora la movilidad de los leucocitos y activa a grupos de células asesinas naturales.La función inmunomoduladora de la equinácea va más allá, los extractos de esta planta favorecen la maduración de las células dendríticas, un tipo de fagocito alojado en varios tejidos, como la piel.

Este tipo de células estimula la respuesta inmunitaria, ya que estas células son capaces de fagocitar bacterias y patógenos.Como mencionamos antes, un compuesto clave de las funciones inmunomoduladoras de la equinácea son sus alcamidas. Este compuesto reacciona con un receptor cannabinoide ubicado en el cerebro al que se le atribuyen propiedades antiinflamatorias e inmunomoduladoras.


ECHINACEA, propiedades y beneficios y cómo se toma. Cómo aumentar tus defensas con EQUINÁCEA.


Se ha comprobado que el extracto de la equinácea, en especial sus alcamidas, producen un efecto sinérgico sobre el sistema inmunitario y antioxidante, al inhibir la acción de la ciclooxigenasa y la lipooxigenasa.

Contraindicaciones de la equinácea

Desde HSN siempre hacemos un llamamiento al consumo responsable de los suplementos dietéticos, con independencia de que se trate de sustancias cien por cien naturales. Ten en cuenta que ello no es óbice para que, en un momento dado, tu aliado en salud pueda convertirse en tu enemigo. A decir verdad y, en el caso de la equinácea, esta es una circunstancia que se da en muy escasas ocasiones.

El Comité Europeo de Hierbas Medicinales advierte a este respecto que han de observarse las siguientes precauciones con echinacea:

  • No debe administrarse a niños menores de doce años, por la posibilidad que les provoque reacciones alérgicas, que se manifiestan como erupciones cutáneas y urticaria en los casos más leves y con un cuadro inmunitario generalizado, asma o edema de glotis, en los más graves.
  • Es posible que las personas alérgicas a las plantas que se relacionan con la equinácea, como las asociadas a la familia de las margaritas, lo sean también a la echinacea, por lo que deben ser especialmente precavidas al respecto. Lo mismo sucede con quienes presentan tendencia congénita a la hipersensibilidad o padecen asma crónico.
  • Se desaconseja su consumo a pacientes con insuficiencia hepática.
  • Las mujeres embarazadas o en período de lactancia, también deben huir de su ingesta por la posibilidad de riesgo para su salud.
  • Su toma simultánea con el café o con medicamentos de eliminación por vía biliar o inmunosupresores (como corticoides), pueden originar interacciones negativas, por lo que la cautela no debe faltar en tales ocasiones.

Sus principales efectos secundarios son:

  • Las náuseas y ciertos problemas gástricos por lo que, si una vez que la ingieres, notas sensación de náuseas o vértigo, debes suspender su consumo y consultar con tu médico.
  • Insomnio.
  • Sensación de sequedad bucal y acartonamiento de la lengua, a las que acompaña un cierto regusto extraño.

Evita los efectos secundarios propios de la equinácea no prolongando el tratamiento con esta planta medicinal más de dos meses. Así, te recomendamos que hagas una pausa de una o dos semanas, tras la cual puedes volver a ingerirla.

Conclusión

La equinácea es una planta con un amplio rango de propiedades beneficiosas, desde el fortalecimiento del sistema inmunitario hasta el cuidado de la piel. Si bien se necesitan más estudios para confirmar su eficacia en el tratamiento del acné, su uso tradicional y las investigaciones existentes sugieren que puede ser una opción natural complementaria. Como con cualquier tratamiento, es importante consultar con un profesional de la salud antes de comenzar a utilizar la equinácea.

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