Los lunares, también llamados nevus, pueden aparecer en la piel de distintas formas, tamaños y colores. Un tipo muy característico es el nevus azul o lunar azul que recibe su nombre por su característico color. Aunque estos tipos de lunares no son frecuentes, generalmente son benignos y no son motivo de preocupación.
Nevus azul en la piel.
¿Qué son los Nevus?
Los nevus son los “lunares”. Se producen porque se multiplican las células de la piel que producen la melanina. La melanina es la sustancia que da color a la piel y a las mucosas. Los lunares son manchas marrones o negruzcas que se ven bajo la piel. Cada persona tiene un tipo de lunares diferentes.
¿Cuándo salen los lunares?
Se pueden tener desde que se nace o que aparezcan a lo largo de la vida. Casi todos los lunares salen antes de los 20 años. Van creciendo poco a poco en número y tamaño. Sobre los 30 años es cuando tenemos más lunares. Luego se van quitando.
Características de los Nevus Azules
- La mayoría de los nevus azules aparecen durante las primeras cuatro décadas de la vida y raramente están presentes al nacimiento.
- Debido a que el pigmento es relativamente profundo, es susceptible de sufrir el efecto Tyndall.
- Por razones que no están claras, las mujeres son más propensas que los hombres a desarrollar un nevus azul.
- Debido a la variación en la frecuencia de los nevus azules en diferentes poblaciones, se ha sugerido una predisposición genética.
Tipos de Nevus
Los lunares hacen referencia a formaciones cutáneas con características que a menudo se diferencian de los lunares típicos. Estos pueden presentar variaciones en tamaño, color, textura y forma, lo que los convierte en un tema relevante tanto desde el punto de vista dermatológico como estético. Además de su impacto estético, lo cierto es que existe un interés médico significativo en los distintos tipos de nevus debido a su potencial, aunque bajo, de evolucionar hacia lesiones malignas, como el melanoma.
Signos de alarma ABCDE para detectar un lunar sospechoso.
Aunque la mayoría son inofensivos, ciertos tipos de nevus pueden presentar características que requieren un seguimiento más cercano debido a su potencial para evolucionar hacia lesiones malignas.
- Nevus melanocíticos: Son los lunares más comunes y se forman cuando los melanocitos se agrupan en la piel. Suelen ser simétricos, bien delimitados y con bordes regulares. Además, son comúnmente pequeños, con un diámetro inferior a los 6 mm.
- Nevus intradérmico: Es una variante del nevus melanocítico que se encuentra exclusivamente en la dermis, la capa más profunda de la piel. Estos lunares son elevados, de color carne o marrón claro, y generalmente pierden la pigmentación con el tiempo.
- Nevus azul: Es un tipo de lunar benigno que se caracteriza por un color azulado o grisáceo. Este color se debe a que el pigmento se localiza en las capas más profundas de la piel. Suelen ser de pequeño tamaño (menos de 1 cm) y tienen un borde bien definido.
- Nevus displásicos: Presentan características morfológicas atípicas, como bordes irregulares, coloración desigual y un tamaño mayor al promedio. Las personas que tienen varios nevus displásicos tienen un mayor riesgo de desarrollar melanoma, especialmente si existen antecedentes familiares de esta enfermedad.
- Nevus de Becker: Aparece generalmente en la adolescencia o juventud. Es de gran tamaño, irregular y con un borde mal definido. Suele tener un color marrón oscuro y puede ir acompañado de vello en la zona afectada.
- Nevus de Ota: Es una forma rara de nevus que se caracteriza por manchas de color gris azulado que afectan principalmente la zona del rostro, alrededor de los ojos, la frente y las mejillas. Es más frecuente en personas de ascendencia asiática y femenina.
- Nevus de Spitz: Se caracteriza por su rápido crecimiento, generalmente con una coloración rosada o roja. A menudo se presenta en forma de protuberancia, y es más común en niños.
- Nevus sebáceo: Se desarrolla a partir de las glándulas sebáceas, las cuales producen aceite en la piel. Estos lunares tienen un aspecto elevado, rugoso y de color amarillo pálido o marrón.
Si bien no es posible prevenir todos los tipos de nevus, se pueden tomar medidas para reducir el riesgo de desarrollar algunos tipos, especialmente aquellos inducidos por la exposición solar.
¿Cuándo preocuparse por un lunar azul?
Un nevus azul no es para nada peligroso y puedes tener un nevus azul benigno en tu piel durante toda tu vida. Sin embargo, en algunas ocasiones pueden existir lesiones malignas que pueden simular un lunar azul. En resumen, los lunares azules que se desarrollan y comienzan a crecer en la edad adulta pueden ser motivo de preocupación. Si te aparece un nevus azul u otro lunar después de los 30 años es mejor que lo revisemos en la consulta. Puede ser un signo de cáncer de piel como el melanoma. Además, hemos visto que los lunares azules son muy estables en el tiempo y los cambios o crecimiento de los mismo es raro.
Observa regularmente tus lunares, y acude al médico para que los examine.
Signos de Alarma (ABCDE y EFGHI)
Se trata de un nevus adquirido que tiene cambios que lo hacen “sospechoso”. Estos cambios o "signos de alarma" se corresponden con las siglas ABCDE:
- Asimetría: es cuando la mitad del nevus no es igual a la otra mitad.
- Bordes irregulares: son bordes poco definidos. Como los de un mapa.
- Coloración heterogénea: quiere decir que tiene varios tonos de color. Sobre todo azul, negro o rojizo. Y de forma irregular.
- Diámetro mayor a 6 mm: es más grande que la parte de detrás de un lápiz.
- Evolución: se refiere a los cambios. Como el aumento en grosor. Que crece mucho en poco tiempo. Se nota picor, dolor o que sangra.
Hoy día estos signos de alarma han sido ampliados con las siguientes siglas EFGHI:
- Edad en la que salen los lunares: Cuidado si salen con más de 35 años.
- Fototipo: en los fototipos de piel más clara los nevus serán menos pigmentados, menos oscuros.
- Gestación: durante el embarazo los cambios necesitan mayor control.
- Hands: nevus en las manos y pies.
- Impresionante: aquel lunar que llama mucho la atención.
Diagnóstico y Tratamiento
Los lunares azules son lesiones benignas y no es necesario extirparlos si el diagnóstico es claro. Si hay dudas sobre el diagnóstico, puede considerarse la posibilidad de realizar una exéresis completa de toda la lesión. Los melanocitos de un nevus azul suelen ser bastante profundos y una biopsia superficial por afeitado o intentar eliminarlos mediante láser no es posible. También puedes hablar con tu dermatólogo sobre la extirpación si el lunar te causa molestias. Por ejemplo, si te roza la piel o te causa otro tipo de irritación.
Si el nevus azul vuelve a aparecer después de la extirpación, ponte en contacto con tu dermatólogo. Si decidimos quitar el lunar siempre realizaremos un estudio histológico.
En cuanto al tratamiento, la mayoría de los nevus no requieren intervención, a menos que presenten características sospechosas o causen molestias. Por este motivo, el seguimiento dermatológico regular es clave para identificar cualquier cambio en los lunares y tomar decisiones sobre su eliminación si es necesario.
Investigación y Estudio de Lunares Azules
Junto con nuestro equipo de investigación del Hospital Clínic de Barcelona desarrollamos el primer estudio de cohorte para valorar el cambio en el crecimiento de los lunares azules. Para ello utilizamos bases de datos de imágenes de más de 22 años y mediante herramientas de inteligencia artificial logramos identificar nevus azules entre más de 1.000.000 de imágenes. Como conclusión del estudio, pudimos observar que la mayoría de los nevus azules son muy estables en el tiempo y su tamaño no cambia (líneas azules). En algunos casos menos frecuentes, observamos un crecimiento discreto menor del 100%.
Ejemplo de un lunar atípico.
Recomendaciones Finales
Los lunares azules son lesiones benignas de la piel y normalmente aparecen durante las primeras décadas de la vida. Pero si el lunar aparece más tarde en la vida (después de los 30 años), o si un lunar azul previo comienza a cambiar progresivamente con el paso del tiempo, debes acudir a tu dermatólogo para descartar malignidad. Un buen seguimiento es más que suficiente para estar tranquilos y convencidos de que son benignos. Si le preocupa a tu médico te dirá el control que hay que hacer.
Para evitar su transformación en melanomas, se debe evitar la exposición al sol o realizarla con cremas de protección solar elevada. En personas con muchos lunares o con nevus displásicos es imprescindible realizar periódicamente un examen de todas las lesiones y ver si alguna ha cambiado de tamaño, forma, color o aspecto externo. En algunas circunstancias puede ser conveniente que las revisiones periódicas sean realizadas por un dermatólogo para que evalúe la posible transformación de un lunar en un melanoma.