Lunares en los Testículos de los Perros: Causas, Tipos y Tratamiento

Los lunares en perros son más comunes de lo que podrías pensar. Aunque la mayoría son inofensivos, es importante saber identificarlos y vigilar su evolución. Estar atento y conocer qué tipos existen puede salvar la vida a tu mascota.

¿Qué son los lunares en perros?

Los lunares en perros son una acumulación de melanina que aparece en la piel de tu mascota, y pueden variar en tamaño, forma, color y textura. Son bastante comunes y, en general, benignos, pero algunos de ellos pueden poner en riesgo la salud del animal, por lo que es importante aprender a distinguirlos.

Los lunares pueden estar pigmentados o elevados. También encontramos lunares de carne y otros relacionados con la vascularización. Ante cualquier duda, mejor preguntar al veterinario si el lunar que hemos visto en nuestra mascota es preocupante.

Tipos de lunares en perros

Existen diferentes tipos de lunares en perros y es importante saber diferenciarlos para actuar con rapidez:

  • Lunares blancos en perros: generalmente no son peligrosos, pero hay que estar atentos porque pueden confundirse con lesiones o cicatrices.
  • Lunares cancerígenos en perros: el melanoma en perros es poco común, pero son los lunares más preocupantes. Se presentan como crecimientos irregulares, de diferentes tonalidades, que pueden ulcerarse o sangrar. Es fundamental monitorear cualquier cambio en su forma o tamaño.
  • Lunares de carne en perros: estas protuberancias del mismo color que la piel del perro son más comunes en razas como el boxer o el cocker spaniel. Aunque suelen ser benignos, un crecimiento rápido o cambios en su textura son motivo de consulta veterinaria.
  • Lunares de sangre en perros: los pequeños lunares rojos resultan de una acumulación de vasos sanguíneos en la piel. Aunque son muy llamativos, a menudo son benignos. Si sangran con facilidad o crecen rápidamente, es mejor consultar al veterinario.

Causas de los lunares en perros

Los lunares en perros pueden desarrollarse por factores genéticos, exposición solar, envejecimiento o, simplemente, porque forman parte de la estructura natural de la piel del perro. Su aparición puede estar influenciada por el entorno, las costumbres y la raza de tu mascota. Los perros de piel clara tienen más propensión a los lunares. Y con el paso del tiempo, todas las razas tienen propensión a la aparición de lunares en cualquier parte del cuerpo, aunque hay zonas donde los observamos mejor por la escasez de pelo.

¿Dónde pueden aparecer los lunares en los perros?

Los lunares en perros pueden aparecer en diferentes partes de su cuerpo, incluso en zonas escondidas:

  • Lunares en la lengua de los perros: suelen ser oscuros y, por lo general, benignos, y más frecuentes en razas como el chow chow y el shar pei.
  • Lunares en la piel de los perros: se dan en zonas expuestas al sol o donde la piel es más fina, como el abdomen y las orejas.
  • Lunares en los ojos de los perros: pueden ser desde simplemente marcas pigmentadas a tumores oculares, por lo que se recomienda una consulta al veterinario.
  • Lunares en las patas de los perros: crecen debido a la fricción constante a la hora de andar.
  • Lunares en la nariz de los perros: suelen surgir por exposición solar y tienen mayor propensión a volverse malignos.

¿Cuándo deberían preocuparnos los lunares en los perros?

La mayoría de los lunares en perros son inofensivos. Sin embargo, debes estar alerta ante los cambios rápidos en su tamaño, forma o color. También habría que consultar al veterinario los lunares que sangran, se ulceran o tienen bordes irregulares, así como el aumento en el número de lunares en poco tiempo, o si el animal presenta molestias como picazón o dolor al tocar la zona.

Si notas cambios en la apariencia del lunar, un crecimiento rápido, sangrado o bordes irregulares, consulta con un veterinario, quien le realizará un examen más detallado o una biopsia si lo considera oportuno.

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Tumores Testiculares en Perros

El tumor testicular en el perro es una patología frecuente que representa alrededor del 90 % de los tumores que afectan al aparato genital. La incidencia de los tumores testiculares en la especie canina es superior a la de cualquier otra especie mamífera. En perros enteros, representan la segunda localización más habitual de tumores.

Los tres tipos histológicos más frecuentes son los tumores de células de Sertoli , los tumores de células intersticialeso de Leydig y los seminomas . Tradicionalmente, se ha considerado que la incidencia de los tres tipos tumorales es similar, pero datos más recientes sugieren una menor frecuencia de los tumores de células de Sertoli (8-16 %) y una mayor incidencia de los tumores de células intersticiales y seminomas.

Factores que influyen en la aparición de tumores testiculares

Varios factores pueden influir en la aparición de un tumor testicular en el perro, tales como la edad (la edad media en el momento del diagnóstico es de unos 10 años), la raza, el criptorquidismo y la exposición a carcinógenos ambientales.

Diagnóstico del tumor testicular

Los tumores testiculares suelen hallarse de manera accidental durante la exploración física que siempre debe incluir, en especial en perros mayores, la palpación de los testículos para detectar posibles masas o asimetrías. Además, se debe efectuar una palpación rectal minuciosa para evaluar la próstata, los ganglios linfáticos regionales y la región perianal.

Es esencial palpar ambos testículos simultáneamente para comparar su tamaño, forma y consistencia. Los hallazgos pueden comprender testículos asimétricos, agrandamiento escrotal o inguinal y prostatomegalia secundaria a la metaplasia escamosa inducida por estrógenos. El hiperestrogenismo puede observarse en hasta un 50 % de los perros con tumores de las células de Sertoli, pero es raro en los seminomas y los tumores de células intersticiales.

El diagnóstico definitivo se alcanza mediante el estudio histopatológico, si bien la presencia de una masa testicular y la citología pueden ser indicativas de un tumor testicular en el perro. Se recomienda realizar una estadificación que incluya un hemograma completo, una ecografía abdominal para evaluar el tamaño de los ganglios linfáticos regionales y ayudar a identificar testículos criptorquídeos, y radiografías torácicas en tres proyecciones.

La ecografía testicular puede ayudar a descartar procesos no neoplásicos como la orquitis y la torsión testicular. La aspiración con aguja fina guiada por ecografía puede sopesarse ante la sospecha de una neoplasia antes de la orquiectomía, sobre todo en perros reproductores.

Tratamiento y pronóstico

Dado que los tumores testiculares primarios se caracterizan por su infiltración local y bajo potencial metastásico, la orquiectomía bilateral con ablación del escroto es el tratamiento de elección y suele ser curativa. La extirpación es bilateral, ya que es habitual la atrofia del testículo no afectado y hasta el 50 % de los perros presentan tumores bilaterales, aunque solo el 12 % son clínicamente detectables en el testículo contralateral.

En perros reproductores valiosos, puede considerarse la orquiectomía unilateral seguida de una supervisión continua. La laparotomía exploratoria está indicada en perros criptórquidos, en cuyo caso se pueden evaluar visualmente los ganglios linfáticos regionales y biopsiarse si es preciso.

En perros con signos de feminización secundarios al tumor primario, estos suelen remitir de entre 1 a 3 meses tras la castración, a menos que las lesiones metastásicas provoquen una liberación persistente de estrógenos, motivo por el cual la recidiva de los signos suele ser indicativa de metástasis.

La mayoría de tumores testiculares no metastatizan. Si los ganglios linfáticos regionales están afectados, debe realizarse una biopsia excisional.

La quimioterapia, la radioterapia u otras terapias dirigidas innovadoras están indicadas en caso de metástasis, aunque solo se han descrito algunos pocos casos con cierto grado de eficacia. Los perros con supresión de la médula ósea secundaria al hiperestrogenismo requieren una monitorización estrecha peri y posoperatoria para instaurar un tratamiento de apoyo en caso necesario.

Melanoma en Perros

Los melanomas en perros y gatos son una neoplasia cutánea que tiene su origen en los melanocitos. Afecta con mayor frecuencia a caninos y felinos de edad avanzada. Estos tumores están bien delimitados, pueden abarcar la epidermis y la dermis o sólo la dermis y su tamaño puede variar desde milímetros hasta 10 cm de diámetro.

Los melanomas cutáneos pueden verse como masas altamente pigmentadas, de consistencia firme, tanto lisas como rugosas. La piel que la cubre, generalmente se haya ulcerada y con infección secundaria, lo que en ocasiones genera prurito.

Este tumor es más común en perros que en gatos y con respecto a la edad de presentación, es más común en animales de mediana a avanzada edad (en general de 9 a 12 años de edad). Si bien las causas que hacen que aparezca este tipo de tumor en un perro no son bien conocidas, se sabe que existe predisposición genética de ciertas razas de perros a desarrollarlos.

Razas predispuestas al melanoma

  • En piel y miembros: Terriers, Spaniels, Boxer, Chihuahua, Doberman.
  • En la boca: Golden retriever, Scottish terrier, Dachshund, Poodle o Caniche.

Signos del melanoma

Aquellos tumores localizados en piel se presentan como masas irregulares y solitarias, que pueden o no estar pigmentadas y que se ubican en la cara, tronco, pies y escroto del perro. Para los melanomas que se localizan en la boca los síntomas observados son: mal aliento, salivación, sangrado por la boca, deformación facial, disminución del apetito debido a la dificultad para comer y masticación del lado contrario a donde está el tumor en la boca.

Características clínicas de los melanomas en perros

Los melanomas suponen el 3% del total de neoplasias y más del 7% de los tumores malignos en el perro. Las localizaciones más habituales incluyen la boca (56%), labios (23%), piel (11%), dedos (8%) y otras localizaciones (2%, incluyendo el ojo).

Los melanomas de la cavidad oral se consideran prácticamente siempre malignos. Generalmente crecen rápido, son invasivos y a menudo recurren tras su extirpación quirúrgica. Entre un 70 y un 90% metastatizan, independientemente de su localización intraoral. El principal foco de metástasis es el ganglio linfático regional, seguido por el pulmón, pero pueden aparecer en cualquier víscera.

Los melanomas cutáneos son también relativamente frecuentes. Sin embargo, del conjunto de melanomas malignos, sólo un 10% son cutáneos, con cierta predilección por la región de la cabeza y el escroto.

La incidencia del melanoma no sólo varía con la localización, sino también con la raza. Es más frecuente en razas con marcada pigmentación cutánea, como el Schnauzer o el Scottish Terrier. El Setter Irlandés y el Golden Retriever presentan mayor incidencia de melanomas subungueales.

Diagnóstico del melanoma

Una primera aproximación al diagnóstico de este tipo de tumor es a través del examen clínico completo del paciente, pero para confirmarlo se deberá hacer una biopsia de la masa tumoral. Además debemos hacer radiografías de tórax ultrasonido y análisis de sangre.

Independientemente de la localización, los melanomas presentan aspectos muy variados. La coloración oscila entre el gris o marrón y negro, rojizo o azul oscuro. La pigmentación no es un rasgo característico puesto que otras lesiones neoplásicas o no neoplásicas pueden mostrar fenotipo similar.

Tratamiento del melanoma

El tratamiento de elección para el melanoma dérmico local es la escisión quirúrgica completa con márgenes amplios. El tratamiento quirúrgico permite obtener un excelente pronóstico en los casos de tumores benignos. Para el caso de tumores malignos, se han reportado una tasa de metástasis de un 50% a 75% luego de la cirugía.

La prevención de metástasis aún sigue siendo el mayor obstáculo para el éxito del tratamiento. Debido a la falta de respuesta al tratamiento biológico convencional con fármacos quimioterápicos y radioterápicos, se buscaron alternativas. La combinación de cirugía con la aplicación de terapia génica logró aumentar la inmunovigilancia.

¿Cómo actuar si encuentras un lunar sospechoso en tu perro?

Si encuentras un lunar sospechoso en tu perro, fotografíalo para comparar si se producen cambios con el tiempo. No intentes manipularlo ni eliminarlo por tu cuenta, ya que podrías causar daño o infecciones al animal.

Siempre es conveniente contar con un seguro para mascotas, que te da la tranquilidad de poder consultar todas tus dudas y afrontar gastos imprevistos relacionados con la salud del animal.

Medidas preventivas

Si bien no siempre se pueden evitar los problemas cutáneos, mantener la piel del perro limpia y sana ayuda a prevenir complicaciones. Es importante proteger a los perros de la exposición excesiva al sol, especialmente aquellos de piel clara, y utilizar productos adecuados de higiene.

Una buena rutina de higiene ayuda a prevenir infecciones y a detectar problemas en la piel a tiempo. El baño también es importante, aunque la frecuencia depende de cada perro y se deben usar productos específicos. En muchos casos, con un par de veces al año es suficiente para que lleve buena higiene sin resecar ni restar propiedades a su piel.

En cuanto a las visitas a la clínica veterinaria, en general, se recomienda llevar a los cachorros una vez al mes hasta que cumplan los 4 o 5 meses. Ayudará a descartar cualquier posible enfermedad de nacimiento. Los perros adultos en buen estado de salud se pueden llevar una vez al año. Cuando tengan una edad avanzada, alrededor de los 10 años o más, deberían someterse a revisión una vez cada 6 meses, aproximadamente.

Tabla Resumen de Tipos de Lunares y Recomendaciones

Tipo de Lunar Características Riesgo Recomendaciones
Lunares Blancos Generalmente no pigmentados Bajo Vigilar y diferenciar de lesiones
Lunares Cancerígenos (Melanoma) Irregulares, crecimientos rápidos, pueden sangrar Alto Consulta veterinaria inmediata
Lunares de Carne Protuberancias del color de la piel Generalmente bajo Vigilar cambios en tamaño y textura
Lunares de Sangre Pequeños lunares rojos Generalmente bajo Consultar si crecen o sangran

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