El molusco contagioso es una infección de la piel provocada por un virus y, a pesar de tener un nombre tan llamativo, se trata de una afección benigna y autolimitada, siendo más frecuente en niños que en adultos. Es una lesión cutánea sobreelevada, de origen viral, benigna, que se observa principalmente en la infancia, en los adultos sexualmente activos y en algunos individuos inmunodeprimidos. Su incidencia ha aumentado en la última década.
Causas del Molusco Contagioso
El molusco contagioso está causado por un virus llamado VMC o Virus del Molusco Contagioso. Este virus pertenece a la familia de los poxvirus y suele reproducirse muy bien en climas cálidos y húmedos.
Cuando el virus entra en contacto con la piel, a través de una pequeña abertura en la superficie cutánea, el niño puede padecer la infección. Es un mecanismo similar al de las verrugas. Al cabo de dos u ocho semanas, aparecen las lesiones en la piel.
Es un virus muy contagioso y tanto puede infectar a través del contacto directo piel con piel, como tocando objetos que han entrado en contacto con el virus: juguetes, ropa, toallas y ropa de cama. También se puede contraer a través de agua infectada por el virus, por eso es común su contagio en piscinas.
La mayoría de los casos afectan a una sola persona del grupo familiar, aunque es posible el contagio por contacto directo de la piel con las lesiones o por utensilios como las toallas, como ya hemos comentado.
Cuando un niño está infectado, la infección se puede extender si el niño se rasca o frota las lesiones y luego se toca otra parte del cuerpo. Se trata de una afección benigna y autolimitada en el tiempo, es decir, que finalmente desaparece sola.
Síntomas del Molusco Contagioso
El único signo visible del molusco contagioso es la presencia de pequeñas lesiones o bultitos en la piel con una hendidura en el centro, como un ombligo. Los moluscos en la piel empiezan como granos diminutos, con un aspecto perlado, y luego crecen a lo largo de varias semanas, convirtiéndose en protuberancias de mayor tamaño que pueden alcanzar hasta un centímetro de diámetro.
Zonas más afectadas:
- La cara
- El cuello
- Los brazos
- Las axilas
- El pecho
- El abdomen
- Las piernas
Los moluscos pueden aparecer de forma aislada o en grupos de hasta 20 lesiones. Se pueden dar en casi cualquier parte de la piel.
No suelen ser molestos, pero, en ocasiones, pueden ocasionar:
- Picor
- Enrojecimiento
- Hinchazón
- Dolor
- Infección, sobre todo si el niño se los rasca.
Los niños con dermatitis atópica son más propensos a padecer esta enfermedad y a que se extienda por las zonas de piel afectada por la dermatitis.
En ocasiones los moluscos contagiosos pueden confundirse con herpes o verrugas. Sin embargo, los moluscos contagiosos son indoloros y pueden llegar a empeorar rápidamente en personas con sistemas inmunitarios debilitados debido a enfermedades como el VIH.
Diagnóstico del Molusco Contagioso
En general, el diagnóstico del molusco contagioso se puede llevar a cabo con una simple exploración física (debido a la particularidad de las lesiones). Si la manifestación clínica es incierta, se puede recurrir a una biopsia cutánea y la observación de la muestra bajo el microscopio.
Tratamiento del Molusco Contagioso
En muchos casos, el molusco contagioso se cura solo sin aplicar ningún tipo de tratamiento, por eso en muchas ocasiones no se tratan. Cuando el cuerpo genera inmunidad contra el virus, el molusco desaparece. Cada uno de los moluscos suele desaparecer al cabo de dos o tres meses.
En ocasiones, tanto los pediatras como los dermatólogos, para evitar la autoinoculación y el contagio a otras personas, tratan el molusco con técnicas poco agresivas. El hecho de que un dermatólogo o un pediatra decidan tratar el molusco contagioso dependerá de su ubicación, si causa molestias y de la cantidad de lesiones. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los tratamientos son más efectivos durante las primeras etapas de la infección. Por ello, ante la mínima sospecha o molestia en la piel, acuda a un dermatólogo o profesional médico que diagnostique dicha afección.
Así, y contando siempre con la opinión y asesoramiento de nuestros expertos, podrás decidir si es necesario someterte a alguno de los tratamientos y resolver cualquier posible duda sobre ello.
Para ello, pueden aplicar o recomendar que los padres apliquen sustancias sobre las mismas (un medicamento tópico como el de las verrugas), quemarlas (suele ser con frío: crioterapia) o extirparlas desde la base con una cucharilla pequeña de bordes afilados (curetaje). Los resultados con cualquiera de estas técnicas son excelentes.
La extracción física de las lesiones puede llevarse a cabo con curetaje, criocirugía, electrocauterio o terapia con láser.
Es fundamental contar con la opinión y experiencia de un médico especialista que determine si es necesario o no llevar a cabo alguno de estos tratamientos para su eliminación ya que, en algunos casos, pueden ser dolorosos o tener algún efecto secundario como quemaduras o ampollas.
Opciones de tratamiento más recomendadas:
- Actitud expectante: como el curso de estas lesiones habitualmente es autolimitado, se aconseja esperar y ver cómo evolucionan las lesiones sin tratamiento.
- Procedimientos destructivos: son los más utilizados en la práctica clínica. En algunos casos, los realizará el médico en la consulta con determinados instrumentos.
- Sustancias de aplicación tópica:
- Ácido salicílico
- Hidróxido de potasio
- Peróxido de hidrógeno
- Expresión manual: Se trata de presionar con dos dedos hacia el centro del molusco para que el interior salga a través del pequeño orificio central.
MOLUSCO CONTAGIOSO | Lo que necesitas saber para decidir
Prevención del contagio
Para evitar o disminuir el riesgo de contagio del molusco, se recomiendan las siguientes claves de prevención:
- Evitar tocar o rascar las lesiones.
- Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón.
- Mantener las uñas siempre cortas y limpias.
- No compartir toallas, ropa ni otros elementos personales.
- En piscinas, dado que esta infección muy frecuente en niños que las frecuentan, puede ser útil cubrir las lesiones con ropa resistente al agua, así como no compartir las tablas de natación y otros elementos para el agua.
Verrugas Virales: Tipos y Tratamientos
Las verrugas virales, también conocidas como verrugas cutáneas o verrugas comunes o papilomas, son crecimientos benignos en la piel causados por la infección del virus del papiloma humano (VPH).
Tipos de verrugas virales:
- Verrugas comunes (verrugas vulgares): Son las más frecuentes y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero suelen desarrollarse en manos, dedos, codos y rodillas.
- Verrugas plantares: Se encuentran en las plantas de los pies, a menudo creando áreas endurecidas llamadas callos.
- Verrugas planas: Son más pequeñas y suaves que las verrugas comunes, generalmente tienen un color más claro y pueden aparecer en grupos. A menudo se observan en la cara, manos o piernas.
- Verrugas genitales (condilomas acuminados): Son una variedad de verrugas virales que se desarrollan en el área genital y son causadas por cepas específicas del virus del papiloma humano (VPH).
Tratamientos para las verrugas virales:
- Ácido salicílico: Se usa en forma de loción o parches para aplicar directamente sobre la verruga y disolver las capas de la piel afectada.
- Crioterapia: Implica el uso de nitrógeno líquido para congelar y eliminar la verruga.
- Cirugía: En casos más severos o persistentes, se puede optar por extirpar quirúrgicamente la verruga.
- Tratamientos con láser: Se utilizan para quemar o destruir la verruga.
Es importante mencionar que, aunque se pueden tratar, las verrugas virales pueden reaparecer incluso después del tratamiento, ya que el virus puede permanecer en el organismo. Además, la prevención es fundamental, evitando el contacto directo con las lesiones visibles y manteniendo una buena higiene para reducir el riesgo de propagación del virus.