En Toallas Personalizadas sabemos que algunas personas se preocupan más que otras por la higiene personal. Sin embargo, todos en algún punto nos hemos preguntado: ¿está bien usar la toalla de baño para secar tu cara?
La pregunta es un poco tabú, ya que nadie quiere quedar mal frente a los demás. Sin embargo, es sumamente válida, pues todos lo hemos hecho alguna vez.
Empecemos con los hechos concretos: la verdad es que nadie va a morir por secar su cutis con la toalla de baño usual, sin embargo, existen algunos riesgos.
Los expertos dicen que siempre deberías utilizar toallas separadas para las dos partes del cuerpo, sobre todo si eres propenso a desarrollar acné.
Otro factor que demostraría que no está bien usar la toalla de baño para secar tu cara es que las bacterias que habitan en la piel de tus brazos, piernas y hombros tienen características específicas para estas zonas, y si las secas para luego pasar por tu cutis, es posible que puedan establecerse algunos tipos de virus y hongos en él.
Pero la transferencia accidental de cosas desagradables no es el único inconveniente.
Algunas personas no lavan o cambian sus toallas lo suficiente como para que estas estén libres de suciedad.
Aunque estás limpio al secarte, pueden haber puntos que hayas fallado en limpiar completamente y eso puede dejar residuos en la tela, bacterias que se desarrollan cada vez más a medida que pasa el tiempo.
La verdad es que nunca estamos a salvo de estos microbios que tanto nos persiguen.
Lo mejor que puedes hacer si tienes un cutis sensible es utilizar una toalla específica y lavarla o cambiarla varias veces a la semana.
Si este no es el caso, realmente no hay mucho peligro, pero como medida preventiva lo que sí puedes hacer es tratar de secar tu piel al aire y utilizar la toalla solo para remover excesos.
Si eres de esas personas que prefieren asearse con paños durante el baño para remover la piel muerta, debes tener mucho cuidado ya que este también puede ser un agente para la transmisión de bacterias y algunos virus.
Asegúrate de lavar bien esta pieza después de cada uso y colgarla extendida de manera que se seque bien y evites la aparición de moho.
En vez de colocar cualquier objeto en tu cara para exfoliarla, es preferible utilizar algún producto cosmético con ácido glicólico que te ayude a eliminar toda esa piel muerta sin tener que frotarla.
En conclusión, lo ideal es tener varias piezas en la habitación para utilizar a la hora del baño: una para el cuerpo, otra para el cabello si es necesario, una para la cara y otra para los pies.
De esta forma evitamos al máximo las contaminaciones.
Sin embargo, si te preguntas si tendrás problemas de salud por utilizar la misma toalla para todo el cuerpo, la respuesta es no, simplemente es cuestión de aseo y prevención, sobre todo en personas con piel sensible.
Esperamos que hayas aclarado todas tus dudas acerca de si está bien usar la toalla de baño para secar tu cara, ahora danos tu opinión acerca del tema, ¿cuántas toallas utilizas después de una ducha?
El consejo de los dermatólogos
Los dermatólogos advierten contra un hábito común que puede dañar la salud de la piel: utilizar la toalla corporal para secarse la cara.
De hecho, muchos dermatólogos y expertos en el cuidado de la piel coinciden en que la higiene de la toalla que utilizamos es tan importante como el propio ritual de limpieza.
“La piel del rostro es mucho más fina y delicada que la del resto del cuerpo y, además, está más expuesta a contaminantes y agresiones externas.
Utilizar la misma toalla para el cuerpo y la cara puede transferir bacterias, restos de sudor o productos corporales al rostro, aumentando el riesgo de irritaciones o brotes de acné.
El problema se agrava por el hecho de que estas toallas pasan la mayor parte del tiempo en el cuarto de baño, un ambiente húmedo que favorece la proliferación de hongos y bacterias.
La solución es utilizar toallas más pequeñas y limpias, cambiándolas después de cada uso.
Los tejidos suaves como el algodón 100%, la microfibra o las fibras de bambú son hipoalergénicos y seguros para la piel.
Otra opción práctica son los pañuelos desechables, que evitan la transmisión de bacterias.
Lisha Riabinina¿Cada cuánto tiempo deberíamos cambiar la toalla para la cara?
Según la experta, deberíamos renovarla cada dos o tres usos.
“Lo ideal es lavarla después de dos o tres usos, dependiendo del tipo de piel.
Si tienes piel grasa o acnéica, lo más higiénico es cambiarla a diario para evitar acumulación de impurezas y bacterias.
Siempre debe lavarse con agua caliente y un detergente suave para eliminar restos y desinfectarla correctamente.
Hay que tener en cuenta que, con el uso repetido, la toalla acumula humedad, células muertas, restos de maquillaje y microorganismos.
Si no la cambiamos con frecuencia, podemos favorecer la proliferación bacteriana y fúngica, algo nada recomendable para la piel del rostro, sobre todo si es sensible o con tendencia acneica.
Además, una toalla sucia puede taponar los poros o provocar pequeñas infecciones”, advierte.
En este sentido, Marta Barrero explica que no debemos secarnos la cara de cualquier manera.
“La clave está en no frotar, sino presionar suavemente.
Lo ideal es dar toques ligeros con la toalla, sin arrastrarla por la piel.
Este gesto respeta la barrera cutánea y evita la irritación.
Y muy importante: la toalla debe estar siempre completamente limpia y seca antes de cada uso”.
¡Y ojo con la toalla del gimnasio!
“Uno de los lugares donde también deberíamos prestar especial atención es en el gimnasio.
Tanto si hacemos ejercicios en sala como si acudimos a clases colectivas, lo ideal sería llevar una toalla más grande para poner sobre la colchoneta, bancos, máquinas, etc., evitando el contacto directo con superficies donde muchas personas entrenan; y otra más pequeña (de lavabo, por ejemplo) exclusivamente para secarnos el sudor.
Utilizar la misma toalla para todo (algo que vemos con bastante frecuencia) puede convertirse en un vehículo perfecto para las bacterias y otros microorganismos presentes en el sudor y en las superficies del gimnasio.
Al llevar esa toalla al rostro, le estamos trasladando todo ese contenido, lo que puede favorecer brotes de acné, irritaciones, infecciones cutáneas e incluso empeoramiento de afecciones previas como la rosácea.
Recuerdo que en un post en el que recomendaba a las pieles acnéicas una buena higiene del rostro, un lector exclamó: "eso es básico y obvio".
Para empezar, debes tener una toalla sólo para el ritual de limpieza facial.
No utilices la toalla de manos del cuarto de baño y mucho menos si es compartido.
Esta recomendación es para todos, sea cual sea vuestro tipo de piel, tengáis acné o no.
Si además sufrís de acné y resulta que lo que provoca el acné es una bacteria, cuanta más higiene y cuidado tengáis, mucho mejor.
Imagínate la toalla de mano con restos de suciedad que no haya eliminado del todo el jabón (¿de qué vivirían entonces los C.S.I.?): contaminación de la calle, el polvo de la pared usando un taladro, restos de cebolla de la pizza que estás cocinando, etc.
Así que hay que tener una toalla pequeña sólo para la cara.
Hay que meterla en el cesto de la ropa sucia a menudo y, en casos agudos de acné, la cambiaría cada día por una limpia.
Lo más práctico son las toallas de invitados, pequeñas y manejables.
¿Pereza de lavar, tender, recoger?
Ya que lo mejor es utilizar y descartar, tus aliados de higiene contra el acné son los tissues de algodón o el rollo de papel de cocina.
Usar y tirar.
Incluso más barato que tener que ir lavando las toallas.
Llegas de cenar una noche y te limpias la cara como tantas veces te hemos repetido, y al secártela en ocasiones, o tras salir de la ducha por la mañana te secas la cara con la misma toalla que acabas de usar para secarte el cuerpo.
No creías que en ese gesto hubiera ningún problema hasta hoy.
¿La razón?
Según los dermatólogos, usar la toalla corporal en la cara puede introducir bacterias e irritantes en la piel que pueden causar brotes y otros problemas.
Cristina Vico, dermatóloga, jefa de la unidad de láser en clínica Dr. Morales Raya, lo confirma: "Sí, es recomendable usar toallas diferentes para la cara y el cuerpo.
Esto se debe a que si usamos la misma toalla podríamos transmitir, desde la piel del cuerpo, bacterias y otros residuos corporales a la piel de la cara, que habitualmente es más sensible e irritable.
Así, usar la misma toalla puede transferir estas sustancias a la cara, pudiendo sufrir irritaciones de forma más acusada, sobre todo en patologías como el acné o la dermatitis", explica la experta.
La dermatóloga Carmen Sastre Gaspar recomienda usar una toalla exclusiva para el rostro, individualizada y de textura suave, para evitar problemas como acné, irritaciones o infecciones cutáneas.
Además, enfatiza que secar el rostro con movimientos delicados siguiendo las líneas naturales de la piel ayuda a prevenir daños.
¿Realmente necesitas una toalla separada para tu cara?
Es una buena idea utilizar toallas separadas para la cara y el cuerpo, nos dicen los dermatólogos.
Hay un par de razones para esto.
Por un lado, el cutis de la cara es más sensible que la piel del resto del cuerpo.
Lo que significa que la piel de algunas partes del cuerpo puede tolerar ciertos tipos de bacterias, incluso cuando la de otras partes del cuerpo no puede hacerlo.
Por lo tanto, es posible que algunos tipos de bacterias no causen ningún problema en la espalda o la ingle, pero no necesariamente querrás tener las mismas bacterias en la cara.
Si estas entran en contacto con la cara podrían causar granos, más difíciles de tratar y ser más inflamatorios, lo que provocaría cicatrices.
Además, la espalda, el pecho y los pies tienden a producir más sudor y grasa, y la gente suele utilizar lociones y aceites corporales en la piel.
La Dra. Vico nos da, además, una recomendación definitiva acerca de con qué frecuencia cambiar las toallas: "en general, es aconsejable cambiarlas lo suficiente para evitar la acumulación de bacterias y otros microorganismos que puedan irritar la piel.
Por ejemplo, cada 1-3 días, especialmente en pieles propensas al acné o condiciones inflamatorias como la rosácea o la dermatitis perioral; mientras que en pieles sin ninguna patología de base, siempre y cuando la toalla esté seca después de cada uso y libre de restos de maquillaje o residuos, podríamos cambiarla cada 3 días".
Toallitas orgánicas y los discos de algodón Están diseñados específicamente para la limpieza facial. "Suelen ser más suaves e higiénicos, ya que pueden desecharse o lavarse después de un solo uso, evitando la propagación de bacterias", dice Kopelman.
Llegas de cenar una noche y te limpias la cara como tantas veces te hemos repetido, y al secártela en ocasiones, o tras salir de la ducha por la mañana te secas la cara con la misma toalla que acabas de usar para secarte el cuerpo.

Alternativas a las toallas de cara tradicionales
Si estás buscando alternativas a las toallas clásicas, que sepas que existen algunas opciones recomendadas por la experta a la que hemos consultado.
“Una alternativa muy popular son las toallas de un solo uso o discos de algodón prensado, ideales para pieles con tendencia acneica o para quienes buscan la máxima higiene, ya que evitan la proliferación bacteriana.
Otra opción son las muselinas de algodón orgánico o de bambú, que combinan suavidad con un ligero efecto exfoliante si se usan con delicadeza.
Son recomendables, pero siempre usándolas sin fricción excesiva”.
Toallas desmaquillantes de microfibra
Cada vez somos más las que buscamos soluciones de belleza que funcionen, respeten nuestra piel y también al planeta.
Muchos requisitos, ¿verdad?
Pues existe un producto beauty que las cumple: las toallas desmaquillantes de microfibra, que se han convertido en un imprescindible del neceser.
¿Por qué están arrasando en redes y por qué cada vez más dermatólogos las recomiendan?
Gracias a su estructura ultrafina, las fibras de estas toallas son capaces de penetrar en los poros y retirar el maquillaje (incluso el más resistente) sin necesidad de productos adicionales.
Su textura ultrasuave las hace ideales incluso para las pieles más sensibles.
No rascan ni irritan, lo que reduce el riesgo de rojeces, descamaciones o reacciones alérgicas.
Son perfectas para personas con rosácea, acné activo o simplemente pieles reactivas.
Eso sí, debes tener mucho cuidado y no frotar la piel porque podrías empeorar la lesión cutánea.
¿Sabías que una sola toalla de microfibra puede reemplazar hasta 500 toallitas desechables?
Humedece la toalla con agua templada, escúrrela y pásala suavemente sobre el rostro haciendo movimientos circulares.
Desde bases waterproof hasta máscaras de pestañas de larga duración a prueba de agua, las toallas de microfibra retiran eficazmente el maquillaje sin necesidad de frotar en exceso.
Al no contener ingredientes químicos ni perfumes, reducen al máximo el riesgo de irritaciones.
Ayudan a retirar residuos sin resecar.
Lávalas a mano o en lavadora (máximo a 40 ºC), preferiblemente sin suavizantes, ya que pueden dañar la estructura de las fibras.
Una toalla bien cuidada puede durar entre 3 y 6 meses, dependiendo del uso.
Aunque pueden parecer prácticas, suelen contener alcoholes o fragancias que irritan la piel.
El clásico disco de algodón puede resultar áspero con el uso diario.
Además, el gasto de producto y residuos es mayor.
Los dermatólogos coinciden en que las toallas de microfibra son una excelente opción para desmaquillar sin alterar el equilibrio de la piel.
Se deben humedecer con agua templada, escurrir y pasar suavemente por el rostro en movimientos circulares.
Las toallas desmaquillantes son más suaves, no generan residuos y no requieren productos adicionales.
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Riesgos de las toallitas con antibióticos
Es frecuente que entre amigos o conocidos se recomienden el uso de determinados fármacos ante una dolencia leve.
Una costumbre de la ciudadanía sobre la que los farmacéuticos siempre han alertado por su riesgo para la salud.
Así lo explica el presidente de Colegio Oficial de Farmacéuticos de Santa Cruz de Tenerife, Manuel Ángel Galván, quien lamenta que "se recomienden productos de salud como si fueran de consumo, como si fueran una bufanda".
En el caso concreto de las toallitas, cuyo nombre comercial es Eridosis, se trata de un producto que si bien puede resultar efectivo ante el acné, está compuesto de antibiótico, por lo que según insiste Galván "tiene unos determinados riesgos para la salud si no se usa adecuadamente".
"Como el resto de antibióticos, si se suministra sin control puede provocar resistencia al compuesto activo", recuerda el presidente del colectivo en la provincia tinerfeña, quien añade que "en el caso de un abuso puede desencadenar incluso intoxicaciones".
Este riesgo para la salud no es una cuestión que contemplen influencers como María Pombo, con 1,2 millones de seguidores en Instagram y 250.000 en su canal de YouTube, o Paula Gonu , con 1,6 millones de seguidores y que llega a admitir que fue otra amiga quien le descubrió las supuestas ventajas de su uso.
"Puede convertirse en un problema porque la influencer desconoce qué es y cómo hay que utilizarlo", insiste Manuel Galván, quien insiste en que "esa profesión es respetable dentro de su propio marco, que no es el sanitario".
Las consecuencias de un mal uso pueden generar consecuencias desde leves a incluso "tan importantes que requieran una visita al servicio de Urgencias", según palabras del presidente de los farmacéuticos de Santa Cruz de Tenerife.
Eso sí, no se trata solo de estas toallitas que tan populares se han hecho gracias a la Red sino que las recomendaciones en redes sociales acumulan un buen listado de productos farmacológicos cuyo consumo debe estar controlado por un profesional.
Según resume el responsable del Colegio, con los medicamentos ocurre lo mismo que con las dietas, que "no todas funcionan de la misma manera para todas las personas".
Por eso su insistencia, de la mano con el colectivo médico, de la necesidad de insistir en el consumo responsable de productos sanitarios, que pasan tanto por la consulta a los facultativos como a los propios farmacéuticos.
Y es que a la relevancia en cuanto a público que registran las influencers se suma el hecho de la confianza ciega en ellos que tienen sus seguidores.
El motivo, la conocida influencer y médico Carla Barber, aludía en uno de sus vídeos a este medicamento como antiemético, es decir, recomendado para dolencias del estómago tales como náuseas o vómitos.
"Cualquier persona con conocimientos médicos no confundiría el uso del paracetamol", sentencia Galván.
De hecho, si el video de la canaria se hizo viral fue precisamente porque recibió de manera inmediata tantas críticas en las redes, especialmente a través de un perfil de defensa de la profesión farmacéutica, que llegó a grabar un segundo video para insistir en sus tesis.
Tras el revuelo generado estos días en redes sociales por los consejos proporcionados por una influencer en una conocida revista de moda y belleza, nos vemos en la obligación de recordar la gran importancia de acudir a expertos sanitarios para...
Tras el revuelo generado estos días en redes sociales por los consejos proporcionados por una influencer en una conocida revista de moda y belleza, nos vemos en la obligación de recordar la gran importancia de acudir a expertos sanitarios para cualquier consulta médica.
María Pombo o Paula Gonu recomendaron en sus perfiles públicos, seguramente desconociendo la composición del producto, el uso de unas toallitas para tratar el acné que contienen antibiótico.
No se trata de un simple cosmético y por tanto no debe tratarse tan a la ligera.
Estas personas con perfiles públicos en redes sociales, a las que siguen millones de personas, generan sin darse cuenta contenido que puede suponer un riesgo para la salud.
Promocionar el consumo de medicamentos, aparte de ilegal, es peligroso para aquellos que lo consumen y puede provocar efectos secundarios y reacciones adversas graves.
Cada paciente es diferente y cada uno tiene unas necesidades médicas distintas.
En el caso de los antibióticos, la situación se agrava debido a las famosas resistencias.
La bacteria se hace resistente y el antibiótico deja de hacer efecto en el paciente.
El acné es una de las patologías dermatológicas más frecuentes, ya que afecta casi al 80% de los adolescentes entre los 13 y los 18 años.
Es una enfermedad inflamatoria de etiología multifactorial que afecta la unidad pilosebácea con la intervención del Propionibacterium acnes y otras bacterias.
El éxito del tratamiento se basa en el tratamiento individualizado, ya que dependerá del tipo de acné (comedoniano, acné inflamatorio leve-moderado o acné inflamatorio grave).
Debe ser el dermatólogo el que te indique cuál es el tratamiento más adecuado para tu caso.
Las toallitas Eridosis contienen eritromicina, un antibiótico del grupo de los macrólidos.
La eritromicina posee acción bacteriostática.
Se trata de un antibiótico de espectro antibacteriano moderadamente amplio, con acción más marcada sobre bacterias Gram-positivas, aunque también es activo frente a algunas Gram-negativas, actinomicetos, micoplasmas, espiroquetas, clamidias, rickettsias y ciertas micobacterias.
Es especialmente activa frente al Propionibacterium acnes.
Al tratarse de un antibiótico, su dispensación requiere de receta médica.
Los antibióticos tópicos y orales se emplean para lesiones de acné inflamatorias.
El problema del uso indiscriminado de los antibióticos es el aumento de las cepas resistentes de Propionibacterium acnes que se ha detectado durante los últimos cuarenta años.
Esto hace que las recomendaciones en cuanto a tratamientos se modifiquen.
