Urticaria: ¿Cuándo acudir al Alergólogo o al Dermatólogo?

La urticaria es una reacción inflamatoria de la piel que se manifiesta con habones y ronchas, a veces acompañada de angioedema. Es muy frecuente en la población general, presentándose en hasta un 20% de los pacientes en algún momento de su vida.

¿Qué es la urticaria?

Cuando hablamos de urticaria, lo primero que se nos viene a la mente es la palabra "sarpullido". Esto es exactamente lo que se entiende por esta afección que puede aparecer por diferentes factores. Existen varios desencadenantes como un medicamento, la picadura de un insecto, el contacto con productos químicos o incluso el estrés.

Síntomas de la urticaria

Los síntomas de la urticaria son significativos, ya que cursan con un intenso picor y ronchas que varían de tamaño y de forma, extendiéndose por toda la superficie de la dermis. A veces, estas pueden ser más elevadas o más planas, pero tienden a desaparecer espontáneamente. El problema surge cuando la sintomatología se agrava y empieza a ser persistente, permaneciendo activa durante varios días. En estas situaciones es relevante buscar ayuda médica, ya que seguramente será necesario aplicar un tratamiento de urticaria específico para calmar el picor y el malestar.

Por supuesto, rascarse no es la mejor solución, pues puede provocar daños en la piel y que las lesiones terminen infectándose.

Tipos de urticaria

Existen diferentes tipos de urticaria, cada uno con sus características particulares. Es importante diferenciarlas y saber cuáles son sus características. Estas son solo algunas de ellas, por lo que siempre es recomendable acudir a un especialista para conocer cada caso en particular.

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  • Urticaria aguda: Se caracteriza por una aparición repentina de la sintomatología (intenso prurito y habones). Su duración suele ser corta, desde unas horas hasta un día, y tiende a desaparecer de forma espontánea. Los motivos son diversos, desde un medicamento hasta una picadura de insecto.
  • Urticaria crónica: Es una reacción en la piel persistente en el tiempo. Para su diagnóstico debe cumplirse la condición de que se mantenga durante al menos 6 semanas. Su origen es desconocido y el tratamiento está enfocado a minimizar la molestia de la reacción. La urticaria crónica espontánea se caracteriza por la aparición de habones o ronchas (+/- angioedema) de forma diaria o casi diaria durante más de 6 semanas. Al contrario de lo que erróneamente se piensa, la urticaria crónica espontánea no suele tener un origen alérgico.
  • Urticaria de contacto: Aparece cuando tocas una planta (ortiga), una sustancia química o cualquier otro elemento (joyas, cosméticos, etc.). Por razones desconocidas, la piel que ha entrado en contacto con estos elementos reacciona con ronchas, picor y habones que pueden desaparecer de manera espontánea o durar más tiempo.
  • Urticaria por presión: Es una manifestación muy poco común de la urticaria. La sintomatología se desencadena cuando la piel ha estado en contacto con una silla o cuando ha estado sometida a ropa muy ajustada. Como respuesta, aparece un sarpullido que suele ser habitual en antebrazos, pies, manos, piernas o tronco, las zonas mayormente sometidas a presión.
  • Urticaria vasculitis: Los vasos sanguíneos se inflaman y provocan una reacción en la piel. La diferencia con respecto a las otras tipologías es que, en este caso, genera una sensación de dolor y calor, más que de prurito. Algunas enfermedades autoinmunes, como el lupus, pueden manifestarla. Si encontramos habones de duración mayores de 24 horas y que al curar dejan aspecto contusiforme sospecharemos entonces una urticaria-vasculitis, una entidad parecida pero que además incluye inflamación de pequeño vaso de la piel.
  • Urticaria inducida por la temperatura: Las personas sensibles a los cambios bruscos de temperatura pueden padecer este tipo de urticarias. Y puede darse tanto por frío, por calor, como de forma colinérgica, es decir, producto del sudor, el ejercicio físico o simplemente baños con agua caliente. Bien es cierto que, en este último caso, la reacción desaparece en cuanto se normaliza la temperatura corporal. La urticaria por frio también se denomina “urticaria a frigore” y se caracteriza por la aparición de los habones inmediatamente después de la exposición al frio. Aparecen las zonas de contacto con el frío, por ejemplo, en los labios, cuando se toman bebidas frías y en las zonas de la piel expuestas cuando baja la temperatura. La urticaria por calor produce de forma análoga a la urticaria por frío. Existe una urticaria que se llama colinérgica, urticaria micropapular, que se caracteriza por la erupción de múltiples abones muy pequeños, por todo el cuerpo. Este tipo de urticaria no se asocia al calor, sino al sudor que libera acetilcolina en las terminaciones nerviosas y estimula los mastocitos.
  • Urticaria espontánea: Es aquella en la que no se encuentra ningún aparente desencadenante. Son la mayoría de las urticarias agudas, que normalmente aparecen asociadas a algún exacerbante, como puede ser una infección vírica (40%), la toma de algún fármaco (9%) o comida (1%).
  • Urticaria crónica inducida: Los habones se desarrollan de forma crónica sin aparente desencadenante. La causa y el mecanismo de la urticaria crónica inducible no está tan clara.

Causas de la urticaria

Las causas de la urticaria crónica son más difíciles de identificar, y en la mayoría de los casos no se encuentra un desencadenante claro. Se ha encontrado hasta en un 25% de los pacientes con alteraciones tiroides. La asociación a H.Pylori también ha sido documentada.

En el contexto de la urticaria crónica, se puede asociar a trastornos inflamatorios prolongados que pueden justificar su aparición, como, por ejemplo, alteraciones en la función tiroidea o enfermedades autoinmunes.

Las reacciones pseudoalérgicas son reacciones a comidas o alimentos o sustancias químicas, capaces de producir reacciones que son similares a las alérgicas. Se presentan 4 a 6 horas después de la ingestión de la sustancia, eso usualmente estas reacciones no son graves. Son más frecuentes en los niños, y se producen por conservantes, tintes de los alimentos, edulcorantes, o componentes volátiles aromáticos de los alimentos. Este tipo de reacciones no son reproducibles por pruebas de alergia y nos son graves, solo que son bastante crónicas en su curso. Estos alimentos son capaces de contener pequeñas cantidades de histamina o ser capaces de inducir su liberación.

Muchos pacientes reportan los episodios de urticaria en el contexto urticaria crónica intermitente relacionados con el estrés. Se denominan Urticaria por estrés y también se publica el grado de actividad de la urticaria en relación con los niveles de estrés de los pacientes, luego es una sensación cierta. En los niños también se ha publicado urticaria por estrés en los estados de depresión, ansiedad y enfados. Sin embargo, el mecanismo de la urticaria por estrés no está claro, se ha encontrado que quizá sean los basófilos de algunos pacientes, los que sean sensibles a la liberación de las hormonas adrenales del estrés, y también el desbalance de los linfocitos T.

Diagnóstico de la urticaria

La urticaria se caracteriza por la presencia de habones que duran menos de 24 horas y pueden cambiar de posición, “bailan” de una zona a otra de piel. Si realizamos una analítica a los pacientes con urticaria aguda es posible que no encontremos nada alterado, o simplemente algún parámetro reactante de fase aguda relacionado con la inflamación como la Proteina C reactiva (PCR) o la Velocidad de Sedimentación Globular (VSG).

La urticaria puede afectar a cualquier parte del cuerpo, sin embargo, es más frecuente que afecte a las zonas donde se ha producido el contacto.

La urticaria en general no precisa pruebas diagnósticas por el dermatologo especialista en urticaria en sus formas agudas. Historia detallada el examen físico es suficiente para el diagnóstico.

No son necesarias, pero se indican, en el caso de algún posible desencadenante, estudios posteriores para confirmación, y así evitar los en lo sucesivo para no sufrir reacciones alérgicas.

En los casos que se sospecha de una urticaria algo más compleja, como la urticaria vasculitis o asociada algún proceso inflamatorio.

Las pruebas de provocación para saber el desencadenante de la urticaria no se pueden hacer en el momento que el paciente está sufriendo la urticaria aguda, sino que se debe dejar seguir el proceso, para después volver a provocarlo.

En la urticaria crónica, el tercer paso es realizar un estudio diagnóstico básico con pruebas complementarias determinadas (tabla 1)4,5.

La urticaria aguda es autolimitada, por lo que, en general, no requiere pruebas complementarias aparte de la anamnesis detallada para identificar posibles factores desencadenantes.

Esto último permitirá determinar la actividad de la enfermedad, así como la respuesta al tratamiento.

Para determinar la actividad de la enfermedad y su repercusión en el paciente, se deben utilizar escalas validadas, tales como la Urticaria Activity Score 7 (UAS7), la Angioedema Activity Score (AAS) o el Urticaria Control Test (UCT)1,3.

Tratamiento de la urticaria

Si no lo conocemos, en el caso de a urticaria aguda espontánea cede sola sin tratamiento, sin embargo su dermatólogo especialista en urticaria le puede prescribir medicamentos para la alergia y para disminuir la inflamación y el picor. Podemos prescribir a los pacientes cremas de mentol, alcanfor, calamina o aloe con fines calmantes de la piel.

Se considera que aproximadamente una urticaria ha cedido cuando pasan 3 a 5 días sin aparecer nuevos habones.

La ingesta de cualquier alimento sospechoso se debe evitar, son sospechosos los alimentos que se han ingerido en las horas cercanas a la aparición de la urticaria.

La urticaria aguda es un proceso benigno de la piel y autorresolutivo incluso sin tratamiento. Su dermatologo especialista en urticaria se lo explicara.

Asimismo, tomar un baño fresco puede calmar el prurito y el rascado, con el que se acaban formando heridas. No obstante, lo más importante es evitar los factores desencadenantes. Así, por ejemplo, si la urticaria aparece debido al estrés, es vital controlarlo, ya sea manteniendo una rutina de ejercicio físico o practicando actividades de relajación. También, se debe tener cuidado con el contacto con algunas plantas, como la ortiga, y proteger las manos al emplear productos químicos que puedan desencadenar una posible urticaria de contacto.

El objetivo principal del tratamiento de la urticaria es lograr la ausencia de síntomas.

En la urticaria crónica espontánea, para el diagnóstico suele ser suficiente una buena historia clínica por parte del dermatólogo, una exploración física adecuada y, en ocasiones, una analítica de sangre. Raras veces se precisan estudios complementarios más complejos.

Son medicamentos que se deben tomar de forma continua, aunque no se tengan lesiones ni picor. Además, en muchas ocasiones, con un comprimido al día no es suficiente y es necesario subir la dosis al doble, al triple e, incluso, al cuádruple. También resulta conveniente evitar los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). Se pueden usar sin problemas paracetamol, oxicams e inhibidores de selectivos de COX-2 (los terminados en -coxib). Los corticoides sistémicos pueden utilizarse para controlar exacerbaciones agudas graves. Se utilizarán ciclos cortos, inferiores a 10 días.

A continuación, se presenta un esquema general del tratamiento de la urticaria crónica:

  1. Antihistamínicos de segunda generación en dosis habituales.
  2. Añadir omalizumabb.

Se han sugerido otros tratamientos para la urticaria crónica, pero la falta de datos hace que no se puedan hacer recomendaciones al respecto.

Debido a los efectos secundarios potencialmente graves de los antihistamínicos H1 de primera generación sobre el sistema nervioso central3,4, las guías internacionales recomiendan encarecidamente dejar de utilizarlos para tratar las alergias en adultos y especialmente en niños.

En cuanto a los antihistamínicos H1 de segunda generación, la mayoría se han probado específicamente para tratar la urticaria.

Si los pacientes con urticaria no responden a las dosis habituales de antihistamínicos H1 de segunda generación, es preferible aumentar la dosis (hasta 4 veces) -siempre que se tolere bien y no existan contraindicaciones- en lugar de combinar diferentes antihistamínicos H1 de segunda generación, ya que sus propiedades farmacológicas son diferentes3,4.

El omalizumab es el único fármaco biológico aprobado para el tratamiento de la urticaria crónica. Este fármaco tiene buen perfil de seguridad, con riesgo bajo de anafilaxia.

La ciclosporina se debe evitar en pacientes con insuficiencia renal, hipertensión arterial no tratada, infecciones no tratadas o cáncer. La respuesta al tratamiento suele producirse a las 4-8 semanas.

Según las guías internacionales publicadas en 2021, el omalizumab debe proponerse antes que la ciclosporina, ya que esta última no está aprobada para la urticaria y tiene peor perfil de seguridad4.

¿Cuándo preocuparse por la urticaria?

Sin embargo, en ocasiones puede presentar signos de preocupación e indicar la necesidad de estudiar al paciente o acudir a urgencias.

  • Edema que puede comprometer la vía respiratoria: no es frecuente, pero es una urgencia vital. En ocasiones el edema de la vía respiratoria baja hasta la glotis, comprometiendo la entrada de aire y la respiración. El paciente nota la dificultad en el habla, voz bitonal y en la respiración.

¿A qué especialista acudir?

En el momento en el que aparezca la sintomatología, lo mejor es acudir a un especialista en alergología o dermatología. Todos nuestros seguros de salud incluyen ambas especialidades. De esta forma, podrás tener una cita rápida con un alergólogo o dermatólogo profesional para encontrar una solución definitiva a tu dolencia.

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