La urticaria a frigore, también conocida como alergia al frío, es una reacción cutánea que se manifiesta tras la exposición a bajas temperaturas. Aunque la causa exacta no siempre es clara, existen tratamientos naturales que pueden ayudar a aliviar los síntomas. A continuación, exploraremos en detalle esta condición y las opciones de tratamiento disponibles.
SÚPER AYUDA #362 La Raíz Y Solución Para Las Alergias

¿Qué es la Urticaria?
La urticaria es una de las enfermedades cutáneas con mayor prevalencia. Hasta el 20% de la población general ha sufrido, al menos, un episodio de urticaria en la vida. La urticaria se clasifica según su duración en aguda (UA) o crónica (UC), y según el desencadenante en inducible o espontánea. La urticaria aguda (UA) es la más frecuente en la población infantil, presentando un inicio brusco, con síntomas episódicos y una duración menor de 6 semanas. Los habones desaparecen en horas o días sin dejar secuelas. Cuando los habones aparecen sin un estímulo externo se denomina urticaria aguda espontánea.
En la urticaria crónica (UC), los habones y/o angioedema permanecen durante 6 o más semanas consecutivas, siendo su persistencia impredecible.
Fisiopatología de la Urticaria y el Angioedema
En la fisiopatología de la urticaria y del angioedema son clave los mastocitos, que liberan mediadores como la histamina, causante del prurito. La urticaria es una enfermedad predominantemente dirigida por los mastocitos. La estimulación y degranulación de mastocitos y basófilos iniciará la respuesta inflamatoria. A través de diversos mecanismos, principalmente inmunológicos, se liberarán mediadores preformados, siendo el principal la histamina. Posteriormente, se liberarán mediadores de nueva formación, como son: la prostaglandina D2, los leucotrienos C y D o el factor activador de plaquetas (PAF). La liberación de estos mediadores incrementará la permeabilidad vascular y la estimulación del tejido neuronal, con la consecuente aparición del habón, el eritema que le rodea y la sensación de prurito acompañante.
Alergia a Medicamentos
La mayoría de las reacciones adversas a los fármacos no son alérgicas y tienen relación con las acciones farmacológicas del medicamento. La mayoría de las reacciones adversas a medicamentos no responden a mecanismos inmunológicos, se relacionan con los efectos farmacológicos conocidos del fármaco y, por ello, son previsibles. Las reacciones alérgicas a medicamentos se engloban en las de tipo B (no previsibles) y se deben a respuestas anómalas de una pequeña parte de la población.
Para que se produzca una reacción alérgica a un medicamento, deben darse las siguientes condiciones:
- Existe un contacto previo con el fármaco implicado (continuo o intermitente), que causa la sensibilización del paciente.
- Es posible la reactividad cruzada con fármacos de estructura similar.
En las reacciones por intolerancia, los pacientes presentan reacciones tóxicas predecibles frente a uno o varios fármacos, a dosis bajas o incluso infraterapéuticas. En las idiosincrásicas, las reacciones son cualitativamente distintas de la toxicidad conocida del fármaco y pueden deberse a alteraciones genéticas en el paciente.
Mecanismos de Reacciones a Medicamentos
Las moléculas capaces de provocar una respuesta inmune por sí mismas suelen ser proteínas de alto peso molecular. La mayoría de medicamentos son compuestos de bajo peso molecular y composición química simple, y sus estructuras no son fácilmente reconocibles por el sistema inmune. En su estado original, la mayoría de fármacos no tienen capacidad inmunógena.
Sin embargo, si el fármaco es presentado a los linfocitos por una célula presentadora de antígeno tanto en su forma original como si se modifica tras su metabolización, puede desarrollar una respuesta inmune específica mediada por células T, o mediada predominantemente por anticuerpos, o tener características de ambos tipos de respuesta.
Algunos compuestos de bajo peso molecular (<1.000 d) pueden adquirir inmunogenicidad por unión covalente a macromoléculas que, en general, son proteínas plasmáticas o proteínas de la superficie celular. El medicamento se conoce como hapteno y la nueva molécula, complejo hapteno-portador. Los complejos hapteno-portador son capaces de estimular los linfocitos T y/o respuestas de anticuerpos.
Fármacos que, en su forma original, no son reactivos con macromoléculas, pueden hacerse reactivos tras su metabolización en el organismo. Algunos fármacos, si no se detoxifican adecuadamente, pueden actuar como haptenos al unirse con proteínas intracelulares, o secretarse (en este caso se denominan prohaptenos) y contactar con células presentadoras de antígeno estimulando las células T y éstas pondrán en marcha una respuesta celular o mediada por anticuerpos.
Clasificación de las Reacciones a Fármacos
Clásicamente, las reacciones inmunes se dividen en cuatro categorías (I, II, III, y IV) según la clasificación de Gell y Coombs:
- Tipo I: Inmediatas, mecanismo mediado por IgE.
- Tipo II: Retardadas, por citotoxicidad mediada por anticuerpos.
- Tipo III: Retardadas, por depósito de inmunocomplejos y activación del complemento.
- Tipo IV: Inicio retardado, mediadas por células T.
Urticarias Físicas
Se denominan urticarias físicas a aquellas que se producen tras la aplicación de distintos estímulos físicos:
- Urticaria por presión: Se desencadena por la aplicación de presión sobre cualquier zona del cuerpo.
- Urticaria por frío o “a frigore”: Se desencadena al contacto con frío.
- Urticaria solar: Aparece a los pocos minutos en aquellas zonas expuestas al sol.
- Urticaria colinérgica: Muy frecuente entre los adolescentes y con una fuerte asociación a la atopia e hiperreactividad bronquial.
- Urticaria acuagénica: Tras el contacto de la piel con agua a cualquier temperatura, aparecen pequeños habones.
Tratamientos Naturales para la Urticaria a Frigore
Si bien es crucial consultar a un médico para un diagnóstico y tratamiento adecuados, algunos remedios naturales pueden ayudar a aliviar los síntomas de la urticaria a frigore:
- Evitar la exposición al frío: Mantenerse abrigado y evitar cambios bruscos de temperatura.
- Baños tibios: Utilizar agua tibia en lugar de caliente para evitar irritar la piel.
- Hidratación: Aplicar cremas hidratantes para mantener la piel suave y protegida.
- Dieta antiinflamatoria: Consumir alimentos ricos en antioxidantes y evitar aquellos que puedan desencadenar inflamación.
- Suplementos: Considerar el uso de suplementos como la vitamina D, especialmente si los niveles son bajos.

Tratamiento General de la Urticaria
El objetivo principal del tratamiento es evitar el agente desencadenante en caso de conocerlo. En el tratamiento de la UA se recomiendan los antihistamínicos tipo 1 vía oral de segunda generación (no sedantes). La base de la terapia es la tranquilidad, la educación del paciente, la evitación de factores desencadenantes conocidos y la farmacoterapia.
Antihistamínicos H1 de Segunda Generación
Los antihistamínicos H1 de segunda generación (cetirizina, levocetirizina, loratadina, desloratadina, rupatadina, fexofenadina, ebastina y bilastina) son los fármacos de elección para la terapia inicial, debido a su perfil de seguridad y eficacia, pero su toma debe ser continuada. Si la respuesta a la dosis habitual de antihistamínico no es suficiente, se recomienda aumentarla gradualmente hasta alcanzar 4 veces la dosis recomendada (segunda línea de tratamiento). No se recomienda la administración de diferentes antihistamínicos a la vez.
La desloratadina es un antihistamínico H1 de segunda generación, metabolito de la loratadina, con una actividad farmacodinámica similar y una potencia mayor. No suele producir sedación a las dosis habituales ni efectos colinérgicos, por lo que es de elección en tratamientos prolongados.
En pacientes pediátricos a partir de 1 año, la desloratadina se utiliza para el tratamiento sintomático de la rinitis alérgica y la urticaria crónica.
Dosis Recomendadas de Desloratadina
Las dosis varían según la edad:
- Niños de 1 a 5 años de edad: 2,5 ml /24 horas (jarabe).
- Niños de 6 a 11 años de edad: 5 ml /24 horas (jarabe) o 2,5 mg/24 h (comprimidos bucodispersables).
- Adultos y niños mayores de 12 años: 10 ml/24 horas (jarabe) o 5 mg/24 h (comprimidos recubiertos y comprimidos bucodispersables).
Administrar con precaución en pacientes con insuficiencia renal y hepática.
Otros Tratamientos
También puede usarse ciclosporina A, con efecto directo moderado sobre la liberación de mediadores, pero con efectos secundarios mayores que los de OMZ, por lo que solo se recomienda en pacientes con UC grave refractaria.
Algoritmo de Diagnóstico de la Urticaria
La figura 1 muestra un algoritmo de diagnóstico de la urticaria que se puede aplicar tanto a adultos como a niños.

Las Alergias en Verano
Las alergias no son propiedad exclusiva de la primavera, el verano también tiene las suyas propias, a las que hay que prestarle la merecida atención. Además de las alergias a los pólenes estivales, como artemisa, salsola, chenopodium, girasol y parietaria, existen otras patologías alérgicas menos conocidas pero igualmente relevantes durante los meses de verano.
Alergias Alimentarias
Con la llegada del verano y el consumo de frutas de temporada como melocotones, cerezas, ciruelas, nectarinas, entre otras, así como frutas tropicales como piña, kiwi y aguacate, pueden surgir alergias alimentarias. Principalmente en pacientes alérgicos al polen, debido a la presencia de proteínas alergénicas en pólenes y alimentos de origen vegetal. Estas alergias alimentarias pueden desencadenar síntomas leves, como picor oral o inflamación de labios y lengua, o manifestaciones graves, incluida la anafilaxia, que afecta a múltiples órganos.
Picaduras por Himenópteros
Las picaduras de avispas y abejas son más comunes durante el verano debido al aumento de la actividad de estos insectos y la mayor exposición de la población al aire libre. Las reacciones locales suelen incluir hinchazón, enrojecimiento, dolor y picor en la zona de la picadura, sin necesidad de tratamiento específico más allá de medidas higiénicas. Sin embargo, algunas personas pueden experimentar reacciones sistémicas, como urticaria generalizada, mareos, baja presión arterial, tos, dificultad para tragar, entre otros.
Alergias al Sol
La urticaria solar y la erupción polimorfa solar son respuestas anómalas de la piel a la exposición solar. Mientras que la urticaria solar se manifiesta con picor, ardor y ronchas que desaparecen en pocas horas, la erupción polimorfa solar presenta ronchas, eccemas o manchas rojas en la piel días después de la exposición solar. El tratamiento implica una adecuada fotoprotección y el uso de antihistamínicos para controlar los síntomas.
Para evitar complicaciones, es fundamental comprender y abordar las alergias más comunes en verano.
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