La rosácea es una patología común de la piel que causa enrojecimiento y vasos sanguíneos visibles en la cara. También puede producir pústulas (pequeñas protuberancias rojas llenas de pus). Estos signos y síntomas pueden aparecer durante semanas o meses y luego desaparecer por un tiempo. La rosácea puede confundirse con el acné, otros problemas de la piel o la rubicundez (rojez) natural.

¿Qué es la rosácea?
La rosácea es una patología común de la piel que causa enrojecimiento y vasos sanguíneos visibles en la cara.
Síntomas de la rosácea
Se manifiesta de manera diferente en cada persona, pero algunos síntomas comunes incluyen enrojecimiento facial persistente, la presencia de pequeños vasos sanguíneos visibles en la piel (telangiectasias), ojos secos y párpados hinchados, pápulas inflamadas y una sensación de ardor o picazón, así como engrosamiento de la piel en la zona de la nariz en algunos casos.
La rosácea es una patología con múltiples síntomas entre los que desatacan enrojecimiento frecuente de la cara, ardor o una leve hinchazón, enrojecimiento continuo unido a la aparición de granos en la piel, incluso con pus. También líneas rojizas y delgadas por debajo la piel debido a que los vasos sanguíneos situados bajo la piel se agrandan. Además, pueden afectar a otras partes de la cara como ojos, párpados o nariz con su inflamación. La piel más dura de lo normal en frente, barbilla, mejillas u otras áreas también es un síntoma de la rosácea.
Localización de las lesiones
La rosácea es de evolución crónica y afecta sobre todo a zonas convexas de la cara: mejillas, cuello, nariz y frente.

¿A quiénes afecta la rosácea?
La rosácea puede afectar a cualquier persona, aparece sobre todo en personas de raza blanca y de forma más habitual en aquellas con un color de piel más clara. Puede surgir a cualquier edad, aunque suele iniciarse a partir de los 30 años, siendo más frecuente entre los 40 y 50 años de edad.
Clasificación de la rosácea
- Rosácea Eritemato-telangiectásica: Rubor frecuente y coloración rojiza permanente (eritema). Puede presentar pequeños vasos sanguíneos visibles cerca de la superficie de la piel (telangiectasias).
- Rosácea Papulopustulosa: coloración rojiza permanente en el centro de la cara con granos enrojecidos (pápulas) que algunos pueden contener pus (pústulas).
- Rosácea Fimatosa: engrosamiento de la piel, con nódulos (bultos) superficiales irregulares y aumento de tamaño. Puede afectar a nariz, mentón, frente, mejillas y orejas.
- Rosácea ocular: sensación de cuerpo extraño en los ojos, con picazón y ardor; ojos y párpados enrojecidos, secos e irritados. Fotosensibilidad y visión borrosa. Telangiectasias (vasos pequeños) en la conjuntiva ocular y palpebral, hinchazón alrededor del ojo. Orzuelos frecuentes.
¿Qué es la rosácea y qué la causa?
Causas de la rosácea
A pesar de las investigaciones en curso, la causa exacta de la rosácea sigue siendo desconocida. Se cree que hay una predisposición genética individual que conduce a la aparición de una hiperreactividad vascular. En estas personas, los vasos sanguíneos de la cara están condicionados genéticamente a dilatarse en respuesta a determinados estímulos, causando el enrojecimiento facial. Esta hiperreactividad vascular condiciona un proceso inflamatorio que será la causa de las pápulas y pústulas.
Factores desencadenantes
Se reconocen algunos estímulos como desencadenantes del enrojecimiento facial. Estos factores pueden ser únicos o varios de los siguientes:
- Calor, frío o viento, exposición solar
- Espacios calurosos o cambios bruscos de temperatura
- Comidas y bebidas muy calientes, alimentos con especias, quesos fermentados, alcohol
- Ansiedad, estrés, shock emocional imprevisto
- Uso prolongado de corticoides tópicos
Factores de riesgo
Cualquier persona puede desarrollar rosácea. Pero es más probable en mujeres, piel clara, piel fotoenvejecida, edad mayor a 30 años, tabaquismo y tener antecedentes familiares de rosácea.
Prevención de la rosácea
La rosácea no es una patología que se pueda prevenir, aun así se pueden aliviar los síntomas o reducir el nivel de afectación. La principal acción es identificar los desencadenantes para así evitarlos, iniciar un tratamiento precoz, mantener una buena hidratación cutánea, evitar productos que irriten la piel, utilizar cremas que protejan de los rayos del sol, utilizar maquillaje adecuado a nuestro tipo de piel y utilizar champús y geles que no sean muy agresivos para evitar una mayor irritación.
Diagnóstico
El diagnóstico de la rosácea se establece mediante la evaluación clínica de un profesional de la salud, generalmente un dermatólogo. No existen pruebas de laboratorio específicas para confirmar esta afección cutánea crónica. El médico realiza un examen físico minucioso de la piel, observando enrojecimiento facial persistente, la presencia de vasos sanguíneos visibles, pápulas, pústulas u otros síntomas característicos. Además, se recopila información sobre los síntomas, factores desencadenantes y antecedentes médicos y familiares.
Tratamientos para la rosácea
El tratamiento para controlar los síntomas y mejorar o mantener el aspecto de la piel, se orienta por una parte hacia la reducción de la red vascular, para limitar el flujo de sangre circulante, y por otra, a neutralizar los factores de carácter inflamatorio que tienden a cronificar el problema.
Tratamientos tópicos y orales
Los tratamientos tópicos son una parte fundamental del abordaje de la rosácea. Los productos que contienen metronidazol, azelaico o ácido azelaico pueden reducir la inflamación y el enrojecimiento. En casos más graves, su dermatólogo puede recetar antibióticos orales, como la doxiciclina o la tetraciclina, para controlar la inflamación y las lesiones. Estos tratamientos generalmente se usan a corto plazo debido a posibles efectos secundarios.
Luz Pulsada Intensa (IPL)
Reconocida la participación vascular como principal protagonista, las medidas aplicadas están orientadas a corregir su hiperreactividad, lo cual principalmente se consigue por fotocoagulación de la red vascular mediante láser de colorante pulsado o luz intensa pulsada. Es una opción para reducir la aparición de vasos sanguíneos dilatados y enrojecimiento facial.
La lámpara de luz pulsada emite una luz filtrada para asegurar que solo la luz adecuada es absorbida por la piel. Ambos pigmentos convierten la energía de la luz en calor y este calor se utiliza para eliminar lesiones. Cuando las células que contienen melanina o hemoglobina reciben esta luz, se calientan y se destruyen en pocos segundos. Con esta técnica se consigue eliminar manchas o rojeces sin dañar los tejidos de alrededor (fototermólisis selectiva).
Aplicada en los tratamientos de rejuvenecimiento facial, la Luz Pulsada Intensa consigue unificar y homogeneizar el tono de la piel debido a la eliminación gradual de las lesiones pigmentadas y las rojeces difusas causadas por el paso de los años y las exposiciones al sol repetidas.
Otros tratamientos con láser
Existen otros tratamientos con láser disponibles, cada uno con sus propias aplicaciones:
- Láser CO2 fraccionado: Ideal para tratar arrugas, marcas, cicatrices, estrías o para rejuvenecimiento facial o rejuvenecimiento del escote.
- Láser CO2 micro-ablativo: Permite quitar lunares verrugosos dejando una mínima o nula cicatriz.
- Láser de Alejandrita Apogee Plus: El más eficaz y rápido en depilación láser.
- Láser Frax: Se utiliza para tratamientos de marcas de acné y cicatrices, poros, arrugas y mejora de la textura de la piel.
- Láser de Nd-YAG: Utilizado para tratar varículas o varices.
- Láser Cynergy: Se emplea en el tratamientos de lesiones vasculares como manchas de vino de oporto, angiomas, arañas vasculares o varices.
Terapia biofotónica
La terapia biofotónica, basada en las capacidades terapúticas de los fotones de la luz, que estimula los mecanismos de reparación naturales de la piel, supone un avance muy importante en el tratamiento del acné y la rosácea al producir una mejoría muy significativa de la terapéutica de estos problemas com un buen balance entre seguridad y eficacia. El tratamiento biofotónico para el acné y la rosácea ha demostrado una eficacia duradera, con mínimos efectos adversos.
| Tratamiento | Indicación | Beneficios |
|---|---|---|
| Luz Pulsada Intensa (IPL) | Rosácea eritematotelangiectásica | Reduce enrojecimiento y vasos sanguíneos visibles |
| Láser CO2 Fraccionado | Arrugas, cicatrices, rejuvenecimiento facial | Mejora la textura de la piel y reduce imperfecciones |
| Terapia Biofotónica | Acné y rosácea | Estimula la reparación natural de la piel |
Recomendaciones generales
- Utilizar diariamente el fotoprotector solar y evitar la exposición solar directa y prolongada. No deben exponerse al sol sin protección, ya que la luz solar intensa puede exacerbar los síntomas.
- Limpiar la piel con limpiadores suaves sin jabón.
- Evitar cosméticos demasiado grasos o que contengan alcohol (lociones, tónicos, perfumes). Además, deben evitar productos para la piel que contengan ingredientes irritantes y abstenerse de frotar o rascar la piel, lo que podría empeorar la irritación.
- Hidratación. Utilice una crema hidratante suave y sin fragancias para mantener la piel bien hidratada.
- El consumo excesivo de alcohol y alimentos picantes también debe ser limitado, ya que son conocidos desencadenantes de la rosácea.
Es fundamental consultar a un dermatólogo para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.