La urticaria, también conocida como ronchas o habones, es una afección cutánea que provoca la aparición de erupciones rojas, elevadas y pruriginosas en la piel. Aproximadamente una cuarta parte de la población general puede presentar urticaria en algún momento de su vida. Aunque puede parecer una simple molestia, la urticaria puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de quienes la padecen.
La urticaria es una reacción de la piel que se manifiesta como ronchas, que pueden variar en tamaño y forma. Estas lesiones suelen ser el resultado de una reacción alérgica o una respuesta del sistema inmunológico a diversos desencadenantes.

Tipos de Urticaria
La urticaria puede ser aguda, durando menos de seis semanas, o crónica, persiguiendo más allá de este periodo. Los dos tipos principales de urticaria son la aguda y la crónica.
- Urticaria Aguda: La forma aguda generalmente aparece de forma repentina y puede estar relacionada con factores como alergias alimentarias, picaduras de insectos o medicamentos. Es el tipo más común y se asocia generalmente con una causa identificable, como una reacción alérgica a alimentos, medicamentos o picaduras de insectos. Aparece de forma repentina y, en la mayoría de los casos, se resuelve rápidamente con el tratamiento adecuado, que suele incluir antihistamínicos y, en algunos casos, corticosteroides para aliviar el picor y reducir la inflamación.
- Urticaria Crónica: Este tipo de urticaria persiste por más de seis semanas y puede durar meses o años. La urticaria crónica es menos común y a menudo no tiene un desencadenante claro. Puede estar vinculada a factores como problemas autoinmunitarios, infecciones o incluso estrés. En algunos casos, puede ser espontánea o desencadenarse por factores físicos como la presión, el frío, el calor o el ejercicio.
Averiguar cuál es la causa de una urticaria crónica puede ser difícil, aunque a veces este tipo de urticaria se asocia a enfermedades del sistema inmunitario, como el lupus. Otras veces, un medicamento, un alimento, los insectos o una infección puede desencadenar un brote de urticaria. De todos modos, los médicos no suelen conocer cuál es la causa de las urticarias crónicas.
La urticaria no solo afecta la superficie de la piel; en algunos casos, también puede provocar angioedema, una inflamación más profunda que se manifiesta en zonas como los labios, los párpados o incluso la garganta. Al igual que la urticaria, el angioedema se puede presentar en cualquier parte del cuerpo. Cuando ocurre alrededor de la boca o la garganta, los síntomas pueden ser graves, incluso pueden provocar el bloqueo de las vías respiratorias. A diferencia de la urticaria superficial, el angioedema puede causar una hinchazón intensa y dolorosa y puede ser potencialmente peligroso si afecta las vías respiratorias.
Síntomas de la Urticaria
Los síntomas de la urticaria pueden variar en intensidad y duración. Los más comunes incluyen la aparición de ronchas elevadas y rojas en la piel, que pueden causar picazón intensa y malestar. A veces, estas lesiones pueden fusionarse, formando áreas más grandes de inflamación. En casos más severos, puede haber hinchazón en áreas como los labios, los ojos o la garganta, lo que puede ser potencialmente peligroso.
Las ronchas o habones rojos que sobresalen en la superficie de la piel son el principal signo de la urticaria. Si la urticaria se da junto con angioedema, se puede asociar a hinchazón, inflamación, bultos rojos o de bultos de gran tamaño alrededor de los ojos, los labios, las manos, los pies, los genitales o la garganta. Otros síntomas pueden ser náuseas, vómitos y dolor abdominal.
De forma excepcional, una persona con urticaria y angioedema puede presentar también choque anafiláctico. Los signos del choque anafiláctico incluyen los problemas para respirar, la bajada súbita de la tensión arterial, el mareo y/o la pérdida de la conciencia (desmayo).
Causas de la Urticaria
La urticaria a menudo se presenta como resultado de reacciones alérgicas a ciertos alimentos, medicamentos o materiales. Entre los alérgenos más comunes se encuentran los alimentos como nueces, mariscos, lácteos y huevos. También se pueden producir reacciones alérgicas a medicamentos como antibióticos y analgésicos.
La gente con otras reacciones alérgicas, como la fiebre de heno, a menudo presenta urticaria. Muchas sustancias pueden desencadenar la urticaria, incluso: caspa de animales (en especial de los gatos), picaduras de insectos, medicamentos, polen, mariscos, pescado, nueces, huevos, leche y otros alimentos.
Además de los alérgenos, existen otros factores que pueden contribuir al desarrollo de la urticaria. Las infecciones virales, como la gripe o el resfriado común, pueden desencadenar episodios de urticaria. Asimismo, el estrés emocional y físico puede provocar o agravar los síntomas. Cambios en la temperatura, como el calor extremo o la exposición al frío, también pueden ser desencadenantes.
Las ronchas o habones rojos aparecen cuando los mastocitos del torrente sanguíneo segregan una sustancia química llamada "histamina", que hace que los diminutos vasos sanguíneos que hay debajo de la piel tengan escapes. El líquido se acumula dentro de la piel y forma granos y/o habones de gran tamaño. Esto puede ocurrir por varias razones. Pero, en muchos casos, no se llega a identificar la causa.

Otras causas incluyen: exponer la piel a presiones excesivas, como estar sentado durante mucho rato seguido o transportar una mochila pesada colgando de un hombro. Las urticarias provocadas por causas físicas (como la presión, el frío o la exposición al sol) se conocen como urticarias físicas.
Diagnóstico de la Urticaria
Si sospechas que padeces urticaria, es importante acudir a un dermatólogo para obtener un diagnóstico adecuado y un plan de tratamiento. El diagnóstico de la urticaria generalmente incluye una historia clínica, donde el médico te preguntará sobre tus síntomas, historial médico y posibles desencadenantes. Además, se realizará un examen físico para observar las ronchas y determinar su extensión. En algunos casos, pueden ser necesarios análisis de sangre o pruebas de alergia para identificar desencadenantes específicos.
La mayoría de las veces, los médicos pueden diagnosticar una urticaria simplemente observando la piel del paciente. Si su hijo tiene una urticaria crónica, es posible que el médico le pida que lleve un registro diario de sus actividades, que incluya lo que bebe y come y en qué partes del cuerpo le aparecen las ronchas. El médico puede pedir pruebas diagnósticas, como un análisis de sangre, pruebas de alergia y otras pruebas para descartar otras afecciones que le podrían estar provocando la urticaria, como las enfermedades tiroideas o la hepatitis, a fin de conocer la causa exacta de la urticaria. Para saber si su hijo padece una urticaria física, el médico le colocará hielo sobre la piel para ver cómo esta reacciona al frío o le colgará una bolsa de arena u otro objeto pesado de los muslos para comprobar si la presión hace que le aparezcan ronchas en la piel.
Urticaria: causas, síntomas y diagnóstico
Tratamiento de la Urticaria
El tratamiento de la urticaria se centra en aliviar los síntomas y prevenir futuros episodios. Las opciones incluyen antihistamínicos, que son la primera línea de tratamiento para controlar el picor y reducir la inflamación. Estos medicamentos ayudan a bloquear los efectos de la histamina, una sustancia química liberada por el cuerpo durante una reacción alérgica. En casos más graves, se pueden prescribir corticosteroides para reducir la inflamación y controlar los síntomas.

Muchas veces, las urticarias leves desaparecen por sí solas sin necesidad de tratamiento. Si se identifica un desencadenante claro de la urticaria, evitarlo formará parte del tratamiento. Para la urticaria crónica, es posible que el médico recomiende un antihistamínico de venta con o sin receta médica que no provoque somnolencia para que el niño se lo tome cada día. De todos modos, no todo el mundo responde del mismo modo a los medicamentos, por lo que es importante que colabore con el médico de su hijo para encontrar el medicamento que sea más adecuado para él. Si un antihistamínico que no provoca somnolencia no funciona, es posible que el médico le recomiende un antihistamínico más potente, otro medicamento o una combinación de medicamentos. En casos excepcionales, el médico puede recetar un corticosteroide, en forma de pastilla o de jarabe, para tratar la urticaria crónica. Generalmente, este tratamiento solo se suele recetar durante breves períodos de tiempo (de cinco días a dos semanas), para evitar los efectos secundarios nocivos de los corticosteroides.
Aproximadamente el 50 % de los pacientes con urticaria crónica espontánea (urticaria que dura más de seis semanas sin causa identificable) responden a los antihistamínicos, tal y como se ha comentado anteriormente. De aquellos que no mejoran con los antihistamínicos, el 65 % responde al omalizumab. El omalizumab es un tratamiento aprobado por la FDA para la urticaria crónica. Este medicamento se inyecta bajo la piel una vez al mes. Otro medicamento inyectable que cuenta con la aprobación de la FDA para el tratamiento de la urticaria crónica es el dupilumab, que puede ayudar a reducir la picazón y la urticaria.
Más recientemente, un nuevo inhibidor oral de la tirosina quinasa llamado remibrutinib ha sido aprobado por la FDA para el tratamiento de la urticaria crónica espontánea en adultos. Los corticosteroides, como la prednisona o la prednisolona, pueden ayudar a aliviar la urticaria. No son un tratamiento ideal para uso prolongado, pero pueden ser útiles para aliviar los síntomas graves durante unos días.
Medidas Adicionales para Aliviar los Síntomas
Además del tratamiento médico, existen medidas que puedes tomar en casa para aliviar los síntomas. Tomar baños de avena puede calmar la piel irritada y reducir la picazón. Aplicar compresas frías sobre las ronchas puede aliviar la inflamación y la incomodidad. También es recomendable usar ropa suelta y suave para prevenir la irritación de la piel. Evitar el uso de productos de cuidado personal que contengan fragancias o irritantes también puede ser beneficioso.
Para reducir la picazón y la inflamación: Evite los baños o duchas calientes. Evite usar ropa ajustada, la cual puede irritar la zona. Su proveedor puede sugerir que tome un antihistamínico como difenhidramina (Benadryl) o cetirizina (Zyrtec Allergy). Siga las instrucciones de su proveedor o las que se incluyen en el envase sobre cómo tomar el medicamento.
Es importante comprender que "angioedema" es un término médico que describe la hinchazón. Puede presentarse en distintos trastornos. Puede aparecer con o sin urticaria. La hinchazón puede producirse de varias formas diferentes.
Si está asociado con urticaria, los antihistamínicos o los esteroides pueden ayudar. Si está relacionado con la medicación, su médico normalmente le hablará sobre la posibilidad de suspender o cambiar su medicación.